lunes, 22 de octubre de 2012

ALEJANDRO URDAPILLETA (8146)



Alejandro Urdapilleta (Montevideo, Uruguay; 10 de marzo de 1954) es un actor, guionista y escritor uruguayo-argentino, que desempeñó su carrera actoral en el país vecino de Argentina.

Urdapilleta nació en 1954, en Montevideo siendo el segundo hijo de un padre militar (Fernando Urdapilleta) y una madre ama de casa, ambos argentinos.1 En 1977 viaja a Inglaterra donde consiguió empleo como mayordomo al cual renunció y luego de estar en España un corto tiempo regresa a la Argentina en 1981. A partir de 1984 comenzó a participar, en forma individual o grupal, junto a Batato Barea, Humberto Tortonese y otros artistas, en el Parakultural, hasta comienzos de los años 90. Entre sus espectáculos más importantes figuran Alfonsina y el mal, El método de Juana, La carancha, Mamita querida, Poemas decorados, Carne de chancha, Urdapilleta en llamas y La moribunda. En el teatro oficial integró los elencos de Hamlet o La guerra de los teatros (Teatro San Martín), El relámpago , Martha Stutz, Almuerzo en casa de Ludwig W. , Mein Kampf (una farsa) y "Rey Lear". En televisón se destacó en Gasalla 91, Tiempo final, Tumberos, Sol negro y Mujeres asesinas.
También se dedica a la escritura. Ya ha publicado Vagones transportan humo (2000), elegido por Página/12 entre los mejores libros de ese año, Viva la mentira para el Ciclo Teatro x la Identidad (2001), Legión Re-ligión. Las 13 Oraciones (2007), y finalmente La poseída (2008), aunque él dice que no es escritor ni hace literatura. Sus influencias literarias son Franz Kafka, Edgar Allan Poe, Julio Cortázar y Silvina Ocampo, entre otros.
Ganó cuatro premios por sus actuaciones: dos Premios ACE por su papel de Polonio en Hamlet (1991/92) y por El relámpago (1995/96); un Martín Fierro por su interpretación de El Seco en Tumberos (2002) y un premio Astor a mejor actor por su actuación en la película Adiós, querida Luna.

Trayectoria

Cine

1989: Kindergarten
1989: Cipayos (la tercera invasión)
1991: Vivir mata
1995: La balada de Donna Helena
1998: La Sonámbula, recuerdos del futuro
2003: Adiós, querida Luna
2004: La niña santa
2007: La antena
2009: Toda la gente sola
2009: Los santos sucios
2010: No le mientas al Diablo

Televisión

1991: Gasalla 91
1997: El garante
2000: Tiempo final
2002: Tumberos
2003: Sol negro
2005: Mujeres asesinas
2010: Lo que el tiempo nos dejó



Actor, dramaturgo, poeta, es uno de los protagonistas más leales del submundo artístico porteño. Sus últimas intervenciones incluyen un documental homenaje a Batato Barea y Viva la mentira con texto escénico de su autoría, para el ciclo anual de Teatro por la Identidad.
El poema Sombra de conchas está incluido en su libro Vagones transportan humo (2000), compilación minuciosa de 15 años de excelente trabajo teatral, literario y radial.
Su humor negro es un exquisito trago amargo renovador. Cada alienado al que le da voz, trasciende las arbitrariedades del sentido común y desde una óptica decrépita y bizarra pone en evidencia, denuncia y multa un mundo que perdió los matices rosas hace mucho tiempo atrás.
Alejandro Urdapilleta construye excelente literatura y sabido es que, NADIE recita mejor una poesía que un actor. Sus énfasis y dobleces tonales son impredecibles como extraordinarios.
La presentación, parte de Poemas decorados que posteo, fue pergeñada para el Club del Vino, en complicidad con su gran amigo Humerto Tortonese: "Armamos algo tipo café-concert, con dos minas llamadas Anaola Sorongo y Herminia Luchetti, que salían del loquero y daban una serie de conferencias sobre la locura y la desesperación. Y recitábamos poemas nuestros".
Reír con él es fácil. Lo difícil es convencerse de que no posee esa cosa de la que habla... 



Sombra de conchas

Conchas con olor a teatro
camarines con olor a concha
¡conchas! ¡conchas!
Breteles de corpiños y caireles
copa va, copa viene
y el bulto magno que me enceguece
desde tu entrepierna almibarada
gloria de tu bragueta
parsimonia de transeúntes
carroña que masco
y leche
y al final telones
y cenitales
pelucas de pétalos
alas de cuarzo
bambalinas en el alma
rimel en el culo
130 putos frente a un espejo
todos descuartizados.
Vocación de concha
Libre albedrío
y una montaña
y atrás el fuego
y la huella de tu chupón en mi nalga cruda.
Medialuna de árabes,
matanza de chinos,
saqueos de fiambrerías,
cuatro conchas que arrastro con mi changuito
más cinco que llevo puestas
son nueve conchas
como un pulpo esa concha enorme
se va acercando
leche condensada
pan lactal
y esperma
ya cubre todo el Parque Lezama
¡conchas! ¡conchas!
Cisnes que alzan el vuelo
y escupen sangre desde las nubes.
Potras de crines blancas
cayendo en los precipicios
Conchas que se derriten,
conchas ruborizadas,
conchas famosas,
¿concha peluda?
ponele spray
y atrás de todo mi muerte negra,
dientes de raso,
pestañas grises,
aplausos para las conchas
¡vivas, vítores y clarines!
aplausos para el deseo
como una baba.
Aplausos para la luna
que tiene concha.
Aplausos para el becerro
y el vellocino de oro
y para tu concha
tan elegante.
Tu concha de firmamento
de algarabía
y de sentimiento
¡aplausos para la concha de tu madre!
¡y para la de Tita Merello que todavía ruge!
aplausos para mil conchas de camarines
conchas postizas,
conchas de llantos,
conchas de risas,
conchas que crujen,
conchitas diminutas, liliputienses
y grandes conchones profundos...
¡En fin!
¡A la Gran Concha Argentina Salud!







Pajaritos en la cabeza

Es como un nido
verán
y es un huevo.
En él hay universos alados.
Al abrir la tapa vidriada
emperlada
salen oropéndulas quejumbrosas
roncos manantiales azabache
alamedas lloronas
una vaca gris de ojos claros
y un musgo
todo con alas
¿y qué?

un minúsculo colibrí fluorescente
otro y otro y otro más
que al instante se van
pero que vuelven
cuando crece la luna
siempre

Además, lo siguiente:
carcajeos de urracas
el venteveo veteyateví
el desembarco del telendrón
las dendritas en sinapsis
calandrias remojadas en leche
y el aletear misterioso
el soplo del abanico
en mi frente,
la frescura deliciosa
de mi ángel sonriente
¿qué más?

Acá en la crisma: el oasis
con flamencos desplegados
el ejército de cuervos
de picos rojos
garzas, cisnes, horneros
zorzales cristalinos
trenzados en tul carmesí
chotacabras, luciérnagas
hielo, hiel, hueso, y caracú
y plumas y plumas
y plumas, más plumas
y después
la cola del pavo real
que me cae toda así hasta las patas
y se despliega
si me ponen ardorosa
¡Y guarda con mis arpías!
parecen hidras
¡mas mi tropel de avestruces!
¿y?

Tengo un huevo bendito
de un aroma que emana
de mi corazón encantado
porque se me canta
¿alguna queja?

Por supuesto poseo tiaras
y el mar
engarzado en flamencos
a la orilla de las orejas
y los aretes pendientes
de gavilanes áureos egipcios
¿qué tal?
Y aún esto:
me florecen aves del paraíso
a raudales
y en un rincón del jardín
tengo esa jaulita brillante
(mi tesoro de anís)
adoro encierro
los pies de mi Mercurio,
para beberle los mensajes
cada tanto
porque soy pájara
que viene desde una Enorme Risa
a revolotear el globo terráqueo
a dar néctar en jugo
a regurgitar colorinches
en los picos de los que duermen
se entumecen, se ahúman
para posarme
en sus cabezas
un instante
y después otra vez
volarme
robándoles el rubí azul
de sus tristezas
¿y qué? ¿no lo ven?

El que pintó al mundo
y al ángel Gabriel
al darme forma
tomó el mismo pincel

¡¡Y ahora!! ¡¡A volar!!
¡¡Urracas!!
¡¡Que me tienen harta!!

¡¡Que se me vuelan los pájaros!!





EL AMOR ES UN PRESAGIO

El amor es un presagio
incluso un objeto diurno
lleno de tirabuzones
Al amor no hay nadie
que lo iguale en el tiro de la pelota
Patea que da calambre
El amor es como un souvenir
de Etiopía
resguardado por monjas
que cuchichean y se tiran
de los chicles
unas a otras
El amor es un imán
No tiene pies y no sé si alas
pero baila sobre una piedra pómez
El amor hace que flameen
los relojes izados como banderas
No es nada que se parezca a nada
No tiene nombre ni cara
Puede sisear sobre la
mesa mojada de los mostradores
y te puede esperar en los baldíos
y desaparecer
cuando un fósforo se prende
El amor no es masticable
no tiene fibra
ni es mantecoso
pero en algunas ocasiones
se mantiene fresco en la heladera.

[Poema escrito para ser leído en el programa La Alfombra (1989), conducido por Urdapilleta en Radio Alfa del barrio de Belgrano.]







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