lunes, 17 de septiembre de 2012

7868.- JAVIER DEL CERRO



JAVIER DEL CERRO  (Coquimbo, 1970 / CHILE)
Estudió teatro, filosofía y literatura. En poesía ha editado Perroosovacacangufante del Mar (autoedición, 1992), Signos en Tránsito (1994), Ciudad de Invierno (Ed. Mosquito, 1999) y Serpiente (2006). Realizó las antologías Poesía chilena contemporánea, cuatro poetas y sus libros de Coquimbo y La Serena (2000) y Poesía chilena contemporánea, cinco mujeres poetas de Coquimbo y La Serena (2001). El 2002 recibió el Premio Municipal de Literatura de Coquimbo. El 2008 obtuvo la Beca de Creación Literaria, género dramaturgia.




ABISAL


Elmarmicielomiluz
midios
Mi amor es mi escama.
La espina de mi esqueleto
y el comensal de mi parpado.






Estremecido de ver
luz en
la piedra,
abro mi ojo
y lo cierro para
ver en su oscuridad
el silencio.






Llevo otra vida en lo oscuro.
Mi silencio es frío,
y el sol no alcanza
a entibiar mi pared de agua.
Llevo otra vida en lo oscuro,
universo parecido al frío estelar
donde soy pequeño, único,
insignificante.







Con la nieve del mar
al fondo
y mi luz
no he visto muertos
en la profundidad.








En la superficie
el cielo existe.
Es el día del universo.
Lo que talla la piedra
y dibuja la piedra
es el silencio.







Si canto,
es para embriagarme.
Si canto a mi ojo,
es para encender mi cabeza
y alumbrar la oscuridad.
De que me sirve mi luz
sino para vernos.






Enciendo mi luz
y hurgo como un niño
en lo oscuro.
No es la muerte lo siniestro
lo siniestro es la usura.
Por ello habito las profundidades
con mi cuerpo calcinado.
Como un cuerpo que perdió,
un cuerpo arrojado al mar.







El cuerpo de mi hembra
y mi bioluminiscencia
no se apagarán.
Verás en lo profundo
a un pez con mi ojo,
y a otros ojos insepultos.






En el Pacífico,
entre montes, fiordos
y pequeños arrecifes,
mi cuerpo seguirá
prendido y el silencio
de mi ojo será el duelo
entradas las últimas
surgencias y la caída del sol.








Otro mar es el universo
amo su oscuridad.
Llevo luz
con mi cuerpo de agua
a los pequeños ojos.
Están con sangre las piedras.
Ya no extraño la superficie,
el silencio me unió
a una roca en un pequeño
arrecife de Chile.






El cuerpo de mi hembra
y mi bioluminiscencia
no se apagaran.
Veras en lo profundo
a un pez con mi ojo,
y a otros ojos insepultos.
Otro mar es el universo
amo su oscuridad.
Llevo luz
con mi cuerpo de agua
a los pequeños ojos.
Pinto con sangre las piedras.
Ya no extraño la superficie
el silencio me unió
a una roca, en un pequeño
arrecife de Chile.

del libro inédito ABISA






Soy un ángel negro
Mi cuerpo  una perfecta nube gris
Calcinada  espesa

En medio de mi hogar
Nada me pertenece y tengo el alma de un bastardo

Mi ojo derecho muere desde 1800
Cuando era calvo y amigo de artistas tuberculosos

Soy el remedo de un joven africano
Amante de una poeta

Que se droga con prostitutas embarazadas
Que la noche pinta
Y la madrugada deshace como a la garúa.

No seré una mercancía
Si nada tengo haré de mi vida un poema digno de cantar

No seré una mercancía y me preparo para morir

Los inocentes quieren ser inmortales.




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