miércoles, 5 de septiembre de 2012

TAMYM MAULÉN [7.702]



TAMYM MAULÉN

(Santiago de Chile, CHILE 1985 ) Es Licenciado en Filosofía de la Universidad de Chile. Ha sido publicado en Selección de poesía 2005 y 18 Poetas Jóvenes de la Región Metropolitana. En 2006 recibe la Beca de Excelencia Académica Universidad de Chile, la Beca de creación literaria de la Fundación Pablo Neruda, la Mención de Honor en el Premio Municipal Juegos Literarios Gabriela Mistral, la 1º Mención en el Concurso Nacional de poesía Eduardo Anguita. En 2007 obtiene el Primer Premio categoría poesía del concurso Animita Cartonera, premio al que renuncia.




PAF

De niño quise que muriera mi padre
Sobre todo las veces donde brazo paf
en que puño pum, en que pierna splash.
Y al otro día mírennos, ahí estábamos
riendo otra vez con sus malos chistes
cantando felices mientras tocaba la guitarra
Éramos niños. Sobre todo mi padre
Veíamos la vida por el hoyo de Dios
Pasó el tiempo y nos volvimos viejos
Sobre todo yo. Un día la guitarra se apagó
y todo fue silencio. Se cumplió
mi deseo infantil. Recibí entonces
el último y más fuerte paf de mi padre
Bajó del cielo y susurró: “deseaste la muerte
a quien más odiabas y ha muerto
el hombre a quien más amaste en vida”
Eso dijo, en ese silencio. Desde entonces
jamás me ha vuelto a hablar
Yo todavía tengo algo que decirle:



*

Me hubiese gustado ser otra cosa, papá
Si me pegaste fue porque me porté mal
Porque dije a mi madre la soledad
es lo más asqueroso del mundo
Me dijiste sí, la vida es bella
pero tarde o temprano tiene que morir
Tenías razón: ya casi nada vale cien pesos
Después de equivocarnos lo más sincero
sería equivocarnos más. Hola
Me hubiese gustado ser otra cosa, papá:
Tu hijo, por ejemplo.



*

Mi madre es la peor poeta del mundo
Hoy me abrazó en la mañana, salió apurada
tomó la micro y partió a rezarle a Cristo
Sin pudores le dijo perdona nuestras ofensas
como también perdonamos a los que nos ofenden
Sabe muy bien cómo lavarnos la camisa roja
sacarle la sangre y devolverle el blanco
Pero nada sabe de poesía
Mi padre, en cambio, es el mejor poeta
de la historia. Nos golpea con su puño fuerte
Nos enseña quién manda. Él y no Jesús
Nos da dinero para el pan de cada día
Nos da los paf y pum para crecer robustos:
Yo quiero que mi padre me pegue siempre
que Cristo crucifique a mi madre
por ser tan mal poeta, con tan malos versos
como estos que dijo antes de morir:

—Te amo hijo mío
¿Por qué no lo dije antes?




*

Un día voy a morir hermano:
Somos iguales te das cuenta
Y cuando yo esté muerto abuelo
y tú me olvides mujer por favor
sólo pido una cosa papá:
que crezcas abrazada a tu hermana
y la escuches hijo y la ames. Porque una vez
nos miramos nos herimos y hasta hicimos
el amor trescientas veces mujer
tú que nunca me entendiste padre
por favor no llores hijo
que tu herida es mía.




*

Después que papá paf, pum y splash
mi hermano y yo subíamos a nuestra pieza
Callados, como charango en la pared, conocimos el silencio
Los tontos dicen que el silencio no existe
que estúpido es pensar en él. Pero mi memoria
sí conoce el silencio. Yo_________ mi hermano
Una línea nos unía. Mejor, una pena
así de tiesa nos ligaba. Mi hermano y yo
nos quedábamos quietos, cada uno en su cama
dos muertos en la sala de autopsias
Nuestra casa era el silencio
Nuestra casa grande y llena de ventanas
Nuestra casa llena de muebles
Nuestra casa llena de flores lindas bajo la alfombra
Y en el patio una piscina seca
porque es invierno.





*

Me mata limpiar siempre la mesa
para sentarme a comer. Hay tanta sangre ajena
sobre el ajeno mantel. En las noticias, en el televisor
muchas personas mueren de otras formas: ¡bang!
Un balazo, tu atropello, la guerra de siempre, el hambre
de siempre. Sin embargo ahora yo me muero así
(la muerte es un día perfecto que se nubla)
A veces pienso tanto en Cristo que no me persigno
¿Qué nos mata entonces? Me pregunto cenándome
Preferiría sin dudas tener nada que comer
Comprendería lo que es vomitar de verdad
Mientras tanto agarro la cuchara:

—Comienzo a escribir en la sopa
aquello que se desvanece




*

De niño quise todas las cosas para mí
Muac, los besos, el cariño, las armas, los regalos
La vida era un condón muy grueso que se inflaba
se inflaba y se inflaba sin reventarse jamás
Crecí viejo, crecí lleno de condones
crecí muerto, pero aprendí a resucitar
Salí de los escombros de los golpes
huí de las mugrientas manos blancas de la comodidad
y me dije: “Nada de todo lo que tengo es mío
soy libre, no quiero ni poseo, soy feliz
o triste, y poco importa eso cuando crash
puedo romper el irrompible condón que la vida
nos pone sobre el rostro, un condón blanco
limpio, sin rastros de impurezas, antiséptico
sin contagio, sin hijos, sin la más mínima
oportunidad de tocar la vida de la gente”
Entonces reviví. Comencé a tocar la vida de la gente
Me contagié de la pobreza, me hice inmune
a los golpes, a la codicia, al egoísmo
pude romper el sucio condón del egoísmo
sacarme al fin el asqueroso condón del egoísmo
tomar la pintura oscura de mi semen y manchar de negro
las mugrientas manos blancas de la mezquindad.

Resucité.




*

Si te hablo ahora es porque no estoy solo
Porque vivir es orinar en un árbol
después de la fiesta perfecta
donde la chica dijo que no pero el amigo
“vamos a casa, algo de vino hay por ahí”
dice meando a tu lado partiendo en 2 la soledad
Quedarse nuevo en una calle antigua.
Si te hablo ahora es porque puedo verte
Las letras O son mis ojos conversándote
Estoy solo, y sin embargo aquí estás
haciendo de este libro más que cartón
más que palabras drogadas arriba del papel
dando muerte a la palabra vida
mojando completa la palabra desierto
Somos 2 y sin embargo algo ocurre
Ahora, en este instante, cuando somos 1:

—Porque acá no hay palabras
   no hay 3 líneas
  Acá estamos juntos




*

Hay una esperanza para esta vida golpeada:
Muac, el amor sin sentido
Muac, un beso robadoregalado
Los balazos al desierto, la ira, la muerte
la prepotencia, la rutina, bang
todo lo que no se mueve, lo que no viaja:
Yo no soy nadie, cuando me olvidas yo no soy nadie
Cerrarás las hojas de este libro
(adiós adiós sol cuello cortado)
te quedas tú, solo, contigo
mirando por la ventana hacia otro lugar
Mi hogar es ese, tu casa es construírtela
No hay verdad ni mentira
Ni gritos ni silencio
Ni poetas, ni poemas, ni poesía

Solo estás tú, y tu esperanza.



*

Mi madre lleva el pelo corto
arrugas, una escoba en el brazo
y en la frente un pañuelo que dice:
“El amor plancha la ropa el amor
lava los platos el amor cocina
Sopaipillas si llueve
El amor dice no bebas demasiado
no llegues tarde escríbeme
escríbeme de vez en cuando
Avísame si llegas o no hijo el amor
es retarte muy fuerte gritarte
Porque no barres tu pieza no limpias
No trabajas ni ganas dinero
No estudias no tiras la cadena”
Mi madre es de las que llevan el pelo corto
Yo soy de los que tienen el pelo largo
No se bañan ni tienen polola
No saludan ni dicen te quiero
No lavan los platos ni obedecen
A la mujer de pelo corto y delantal
que sonríe tiernamente
cuando su padre los educa
con amor precioso en forma de patadas
y puños y golpes y paf               




*

Mi hermano raya los muros del barrio con spray
Llaga a casa muy tarde, sucio, y todo pintado
“Buenas noches familia, ¿qué hay de comer hoy?”
dice en voz alta mientras pasa al baño
se lava las manos, pero quedan igual.
Nos sentamos a la mesa, miro los platos
de colores y pienso qué habrá cocinado mamá:
Pollo, arroz con ensaladas, por qué raya los muros.
Mamá cocina sola, yo no le ayudo
Mi hermano toma el pollo con sus dedos
negros, hermosos y llenos de pintura.
Mi hermano se llama Gabriel, de eso me acuerdo.
Comíamos juntos, en silencio, se llama Gabriel.
Yo miraba sus manos pintadas cuando ¡paf!
“No entiendes con palabras” decían
los bellísimos puños de papá
encima del rostro de mi hermano
Mi madre trae los platos a la mesa:

―Grafitis sin sentido
   encima del mantel




*

Porque somos capaces de crear algo nuevo
una istoria distinta, deforme, sucia
una istoria sin ache, con leche, mal hecha
así, un error nuestro pero nuestro
de nadie más, una istoria perfecta
y que aborrezcan nuestros hijos.
Porque somos capaces de cambiar
el ayer, el pasado es ayer y el mañana
lo tenemos en las manos, las mismas
con que nos tocamos día a día, hermano
mañana empezamos a ser nosotros
papá, mañana la istoria será nuestra
hijo, mañana seremos la istoria sin ache
seremos por fin nosotros mismos
Mañana mañana mañana mañana

—Pero hoy /aquí /ahora
¿Qué mierda somos?




*

—No estuve en la Alemania nazi
  Tampoco en la guerra de Irak
  Crecí en democracia o casi
  Del hambre me pude escapar





Niño chileno con guitarra a palos
(Poema premiado en 2005 por Fundación Nueva Poesía)



Allí
cuando te golpea tu padre y hace ¡ paf !
su cachetada, su ceja ciñéndose marcando las cinco
de la tarde, del día, de sus cloacas chilenas no africanas
o del pesebre más remoto de sus pantalones descosidos 
Allí, en la escenilla más oscura del teatro universal
sin casi sin pudor alguno
salen a ocultarse raudos los ciempiés 
que nada entienden de nada de nada
y por lo mismo es que la vieja Queltehue prefiere dormirse
sin saber hasta qué punto podrá volar su cara rota
después de insistir, in fraganti, qué más da: 
la vieja Queltehue desconoce si es en mi 
o en si o en re sostenido al menor
la entonación la de la cuerda la adecuada
o de la oruga endurecida y atiesada 
que retiene entre ceja y ceja
a propósito de la ceja de tu padre, que es mejor
llamarlo desde ahora gusano de gusanos
o lepra de lepras, sin ofender a los leprosos, por supuesto.

Por si acaso, te cuento que si te golpea tu ya dicho ese
a propósito de la Queltehue que olvidó 
eso que pasó a la hora del té
cerca de tu casa donde alguien te hizo ¡ paf !
te contaré que en el nido de la vieja que ahora es madre
tres polluelitos de alma pura, como la de los travestis
puros de verdad, puros como los ya antiguos cigarrotes de la isla 
tropical, cubana, puros de alma o puros cuentos
puras leseras dirán
pero no dirán ni una palabra los citados polluelillos
que desconocen, que no saben, que son puros, ya te dije.
Ahora bien, si por casualidad intentas sumergirte
en el mar rojo de tu sangre zamarreada
o en el negro oscuro de tu cuarto negro
ahora carcomido por los espantadizos
acurrucados, carcomidos ciempiés carcomidos
yo no sabré qué decirte
niño chileno con guitarra a palos
pues tú eres un polluelo más de la Queltehue
tú eres uno más de los que canta
sin saber de todo.

Y sí
aunque ya no exista algún sentido para decir sí
o aunque se hallen desaparecido todos los recuerdos
para vomitarles no, y a pesar del pesar
de todo eso que pasó como a eso de las cinco
casi al lado de tu casa donde alguien te hizo ¡ pum !
Sí, aunque todo, aunque casi ya no duela
ese alguien es tu padre, niño sombra niño África
y tú sigues amándolo y tú sigues diciéndole
y tú sigues limpiando sus zapatos
y tú sigues bebiendo de su lepra
y tú sigues cantándole tus cantos
a pesar de todo, a pesar que casi ya ni sangran sus patadas
y al ciempiés, aún así aún asá
nada le importan estas cosas
al igual que a la Queltehue vieja
que no ha dejado de mirar mis ojos
que no ha dejado de mirármelos como diciendo: ¡Vete!
o yo me volaré otra vez
y otra vez me chuparé al gusano para regurgitárselo 
de nuevo, a vuestros hijos
mis polluelos.

A quién le importa escuchar estas cosas
cuando la tole tole de la vida
qué pasaría si te digo
cuando la tole tole de la vida
qué pasaría si te digo
que la tole tole de la vida ha succionado
algo más que un par de ciempiés de tu tierra seca:
¡Cuidado! La Queltehue está mirando
la Queltehue observa cuando el niño sangra y llora
cuando sangran y lloran sus sueños de niño
su cuerpo de polluelo
y aún así sigue cantando sus canciones, a pesar que nadie
de nadie de ninguno acude, in fraganti, qué más da:
su padre lo enferma su lepra lo golpea ¡ paf !
y la Queltehue llora a meses ¡ paf ! Y la Queltehue reza a picos
y todos chillamos y nos hacemos los buenos
a la mala a la mala nos hacemos los sensibles 
y sin embargo, la Queltehue no hace nada
pues son casi la cinco y es hora del té
qué pasaría si te que pasaría si te
que pasaría si te digo esto:
el niño chileno está mutándose en un hombre
y los ciempiés se ocultan
y la Queltehue duerme siesta.

Por si acaso, durmiendo sí está
con sus tres chicuelos
pero, en todo caso, cuando pasan los siglos
y el olvido inunda nuestra memoria de ciempiés
más vale que te lo repita de nuevo mil veces
una y otra vez: la vieja Queltehue desconoce si es en mi
o en si o en re sostenido al mayor
la afinación correcta para el canto del polluelo
porque aunque sea más que puro
hay alguien que lo enferma
allí, en esa esquina triste de su casa
allí, cuando lo golpea su padre y hacen sal
sus bofetadas, sus gritos bañándose en su zamarreada sangre
en sus heridas, en el rincón más pobre
de sus sueños descosidos
allí, o sea, en este instante
hay alguien que se oculta y como todos
no hace nada 
de nada de nada
como todos siempre
qué más da.

¡ Paf !
Silencio.
¡ Paf ! Resonó la cachetada del gusano golpeando a su hijo.
De pronto, de improviso, de golpe el golpe
pudo más que treinta Queltehues rezando.
In fraganti pillamos la lepra del hombre
su ceja marcando las cinco 
de la tarde del té delató la escena
más obscura y frígida del teatro universal:
hay ahí y ahora un padre un hijo
y un destino que no más que lepra.
¡ Paf ! No hay respuesta. 
¡ Paf ! Y no hay más que lepra.
¡ Pum ! Y los ciempiés nos hacemos los milpiés
para huir más rápido que ahora
y sí, allí, aunque no lo creas
el niño sigue amándolo
sigue aún chileno
sigue aún diciéndole
sigue tocando su guitarra
sigue cantándonos su canto:

"Para qué me escuchas
si después me guardas
si después me olvidas,
si después sigues tu vida
sin saber que ahora la escuchas
y después la guardas
y después la olvidas ".






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