jueves, 30 de agosto de 2012

7630.- DUFAY BUSTAMANTE





Dufay Bustamante

Poeta colombiano nacido en Pereira, Risaralda, en el año de 1985. Actualmente se encuentra radicado en Bogotá, próximo a recorrer el continente con sus versos y su pluma. Se ha acercado a varios grupos y movimientos editoriales y literarios en Bogotá. 




Guerra 

Instrumentos que dejaron las bocas secas,
con llagas en las palabras.
El humo subió por la pared como un río de cucarachas.
De repente, se vieron gusanos rojos avanzando por las avenidas,
rojas avenidas del cuerpo.
Pelear era normal,
pero usamos las armas equivocadas.





Poema de la Tienda Prada 

No entablaré diálogos de paz
con las noches del pasado.
Los ecos y los fantasmas
No reciben trompadas,
no sentirán las huellas,
Las ráfagas del verso.
Hay un germen, o un crimen,
cenizas en los días
y en la música.






no sé si reverdeceré,
remodelando pasados para vender
se hizo basura para el vacío.
Que cesen los renacimientos
que aterrice el cielo
cada movimiento fue un camino a la desnudez:
no me vendas imágenes,
te amo gratis.






NIEBLA Y CENIZA

Como un volcán semiprendido en la ceniza
de su luz
ese momento que prohíben en la pantalla.
Tal vez has causado algunos inviernos en las nubes
y en los ojos,
como un teñimiento de época gris
al despilfarro de negros: hay venas en el lenguaje
que están enfermas, tiznadas por el vuelo de paisajes;
las ofrendas en la lengua
del loading eterno.
Llueve. Manchas de aceite suspendidas en la lluvia,
diviso la filosofía y la poesía
como un montón de banderas que se queman.
Lupas para entrar a círculos viciosos
nos expenden.
Quizás me has tenido encantado con esa serpiente blanca
por la que ahora me respiras
en múltiples formas de humo
o servicios que se meten
por adentro de tus bocas.





Hombre

Brilla como si fuera único 
espiro, respira,
se aproxima como si su hambre
fuera la única en el mundo,
vuelta de trescientos sesenta grados
que completa la mirada;
ayúdate con los pasos, abajo
lo suficiente, arriba
lo necesario
y cámara enloquecida
local…
brujos de plástico que van a fecundar,
izquierda, derecha: no cae, tambalea…
respiro, espira;
el miedo del mundo en un segundo,
mal aliento
malpueda que pase algo.






Poema anclado en la red

Ya había florecido
el tedio en el alma
cuando arribó
a la playa de mis párpados
en un libro de a centavo.
Probaba alas en mi cielo
y llegaron mensajes
de vuelos eternos.
Debes saber
que los sueños de la gente
inician en diferentes planos:
conocí a una mujer
que soñaba con comer,
a un hombre
que empeñó la vida
por una casa,
al niño que convirtió las balas en flores
con palabras.
Ya sabes que nos están dejando los barcos,
siempre en algún puerto.
Vengo de donde los arrieros
se pasean en autos último modelo.
Vine solitario a volar por este viejo cielo.
Preguntaron: “¿qué busca?”
Respondí: “el poema”.
Miré a los ojos que alguna vez te vieron,
mis labios se desdibujaron nombrándote
por los jardines, por las murallas.
Sé que tus versos son también tus ojos,
y te invento, Poesía.





La inspiración

Ella se va evitando miradas
y esquivando balas perdidas
por las calles de la ciudad.
Escapa al atropello de los automóviles
aunque su silueta es impresa
por las cuatro ruedas
Vuela dando la espalda
sin saber que me quedo,
viéndola
se fuga
y pese a que se aleja
a veces siento que me voy con ella.
Llega desnuda, deshace las maletas
en cualquier esquina
y sorprende.
Yo le digo que las semillas
no crecen en el asfalto
y ella desaparece,
entonces dibujo en papelitos
su retrato hablado
y en su pecho se detienen las estrellas fugaces,
y en su vientre nacen anturios transparentes.





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