jueves, 23 de agosto de 2012

CARMEN BRUNA [7.504]




Carmen Bruna -Bruna Carmen Zucarelli- 

(Quilmes, Buenos Aires, 1928)
Médica y poeta argentina. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Bodas (El Lorraine, 1980), Morgana o el espejismo (Signo Ascendente, 1983), La diosa de las trece serpientes (Filofalsía, 1986),  Lilith (Signo Ascendente, 1987), La luna negra de Lilith (Libros del Empedrado, 1992)  y Melusina o la búsqueda del amor extraviado (Libros del Empedrado, 1993).


Jam Session

El sol ilumina los cantos rodados 
atraviesa las aguas hasta el fondo 
contempla la sombra de las truchas 
que son almas en pena al atardecer. 
El astro rojo se muere. 
Ellas también se mueren. 
En ríos extraños 
en manantiales ciegos. 
Los faros se apagaron, 
la nave se estrelló contra las rocas. 
Descalzos van los penitentes 
sus pies sangrando entre las piedras 
delgados son sus miembros de anacoretas. 
Las bellas jóvenes lloran cuando ellos pasan. 
Los olores alquímicos del azufre y el sabor del coriandro 
conjuran el perfume de las ruinas 
entre las tumbas anónimas de un viejo cementerio. 
Y sirven en bandejas de plata 
los mejores manjares a los sobrevivientes. 
El lamento de las diosas es poco audible. 
Thelonius Monk la revolución negra 
el brillante Mississippi 
la medianoche clandestina 
no confiable 
el piano que se vuelve loco a la luz de la luna 
y rompe todas las camisas de fuerza 
sólo un gigolo. 
Las arterias estallan 
la sangre borda los transparentes espejos viscosos 
de las teclas y el saxo. 
La lluvia pulveriza las estalactitas del corazón. 
Los bellos gatos juegan a perseguir a las mariposas 
con sus ojos hipnóticos. 
La quimera clava sus uñas y muerde con sus dientes agudos 
a los cuerpos enfermos. 
Se padece el suplicio 
se toleran todas las torturas 
en el reino de las pesadillas 
noche tras noche 
en esa hora sórdida de los aparecidos 
con sus órbitas vacías.



Soul on ice

Crímenes desesperados, 
panteras negras acechando en la noche, 
abrumadora luz roja 
en el fondo de los viejos edificios de apartamentos. 
Lianas entre las ruinas. 
Extraños frutos, perfumes calientes 
despertando a los niños ricos 
que duermen la siesta en los palacios post modernos. 
Relámpagos y tinieblas. 
Todo el furor del resentimiento y del desprecio 
reunidos para una última jugada. 
Reconociendo cuán inútil es la razón 
cuando la poesía es asesina. 
La belleza de la muerte 
en las corridas de toros, 
la sangrienta arena de los desiertos. 
El odio al diferente. 
La intifada en el cruce de los caminos, 
el fanático racial y religioso 
y sus perversas oraciones. 
La búsqueda de la verdad 
en los abismos de la locura. 
Los cadáveres destrozados por la metralla 
en las calles solitarias.


La ceremonia

El odio feroz que se alimenta con el resentimiento 
la enfermedad orgullosa del corazón 
el resplandor de sus llamas 
el asesinato que todo lo consuma 
el brillo del metal 
la comunión perfecta entre las víctimas 
y los victimarios 
en las comarcas nebulosas del crimen.



Noche de Walpurgis o Noche de San Juan

Oye la risa ebria de las brujas 
ve sus fuegos crepitar en los bosques 
contempla la miel caníbal de sus ojos 
no te arrodilles 
bebe sus pócimas 
ve cómo las libélulas se suicidan 
arrojándose a sus calderos 
danza con ellas 
en el círculo mágico 
contémplate en el espejo negro 
feroz, transfigurada, 
inocente.



La danza de la muerte

Todos tendremos algún día 
el mismo rostro terrible 
la muerte ganará siempre nuestras partidas de ajedrez. 
Todos danzaremos, 
negras figuras recortadas, 
contra el blanco horizonte iluminado. 
Nos miraremos en el espejo, 
sólo veremos una calavera y un puñado de huesos 
entre las raíces secas de un rosal 
cuyas flores fueron rojas 
y latieron como corazones 
hace ya mucho tiempo.



Estado de gracia

"La inocencia es una especie de locura."
Graham Greene

Los harapos de las máscaras 
los palacios vacíos en el desierto 
todo lo que queda expuesto después de los ciclones, 
el corazón deshecho, la miel sobre la playa, 
la ceguera sacrílega, la sangre en borbotones 
anegando el pantano, 
la piel dulce de la enemiga, 
su malignidad inocente, 
la pesadilla de la soledad, 
todos los humores malolientes del abandono. 
La lluvia tibia en las calles grises con un solo candil, 
el espejo mojado donde llora 
el espectro de mí misma, 
la desnudez de la garganta, 
la saliva sin dueño, 
el sudor pegajoso de la ropa en los trópicos. 

Ya no puedo devorarte. 
Te has hecho un espacio temible 
a pesar de tus cortos alcances. 
Te has superado a ti misma 
pero no lo sabes. 
Y en la indiferencia atroz que hoy consagra tu victoria 
hay un viejo perfume alcanforado 
colándose por las alcantarillas. 

Pero no te fíes. 
Soy como Harry Lime. 
No tengo muchos escrúpulos. 
Creo que algunos muertos están más felices muertos. 
Y, además, no simpatizo con la policía. 
Tú tienes una moral. 
Yo no la tengo. 
Ésa es mi ventaja, la única. 

Soy como los asesinos, la más bella, 
porque estoy irremediablemente condenada. 

En el "Evangelio según San Juan" 
cuando María Magdalena fue a visitar el sepulcro 
vio que la piedra de entrada estaba removida 
¿Había Cristo resucitado o alguien había profanado la tumba 
y escondido el cadáver? 
Nadie conoce la respuesta a esta pregunta. 
El estado de gracia es un don pocas veces logrado. 
Sin él todas las virtudes son despreciables.


Autorretrato

Yo soy la cazadora furtiva, 
la mujer hambrienta de conocimiento. 

No tengo leyes 
solamente el placer guía mis pasos. 
Algún día moriré 
abandonada, 
sepultada, 
en el cruce siniestro de los tres caminos. 
Allí donde moran las almas en pena 
de los suicidas y de los asesinados.



LAS FIERAS

Soledad, eres la antesala de la muerte,
soledad,
eres el mayor castigo que nos inflingen los dioses.
No hay consuelo para los solitarios
no hay consuelo para aquellos a quienes el amor traicionó.

Pero la traición es la máxima expresión
de las pasiones desesperadas.
La traición y el amor marchan juntos,
entre las telarañas, los piojos y los gusanos.

Querelle de Brest, tú lo sabes.
Hay que traicionar a quien se ama.
El crimen, el amor y la traición
marchan juntos
como hormigas carnívoras.

El amor y la delación sobreviven juntos.
El romanticismo se ha muerto
y la ética utiliza variantes imprevistas.
Son éticos la mentira falaz, la cobardía, 
el calor de los hornos donde se abrasan vivos
los desahuciados, los débiles, los misericordiosos.

Este es un mundo de antropófagos,
un mundo miserable, un mundo de asesinos.
Estamos a punto de perderlo todo.
Las fieras arrasan nuestros corazones.
Las fieras son ciegas e inocentes.
Las fieras carecen de conciencia.
No conocen el bien.
No conocen el mal.
Ellas son puras.
Ellas.
Las fieras.



Nostalgia de San Carlos

Desciendo en mi última encarnación
al río profundo,
pero no sé nadar,
me ahogarán
una frugal tibieza de camalotes estivales,
un arroyo de sol espectral entre las piedras
que conocen la humedad de los pétalos del iris
frescos violados, vaporosos de sal;
ojos de puma en celo, luces malas detrás del cementerio
y perdidos cariños trastocados en odio cotidiano
¡ay tesoro escondido del zorrito!
tembladeral de luna en plenilunio;
ya se acabó el amor ciclamor de las hogueras,
el resentimiento es como la flor de la cebolla,
un manojo de pétalos verdosos
que sollozan inconsolables en el abismo,
el capullo del mal aniquila nuestras esperanzas,
el sueño pesado que nos acoge
lo navegan las criaturas de un sólo y pálido ventrículo
los moluscos claveles con ramos de centellas
atrás quedaron
las vicuñas sedosas, el carnaval tremante.
Luciano presagioso acarreando sus años
en litera fantasma

"Bodas" - 1979




ROMAN DE MELUSlNE

Melusina atrapada en la seda que hila la araña oscura
de mi corazón
hada de cristal
con tus tres muñecas de porcelana antigua en el regazo,
libélula feroz y serpiente cobra verde.

Melusina en Lusignan
las aves extrañas,
las bestias feroces,
los peces alados
y los que viven en lo más profundo de los mares,
los demonios y los arcángeles,
los árboles de mayo.

Melusina
princesa de los siete cántaros llenos de polvo de oro
y bayas de rubí
voz de las mandrágoras,
princesa coronada de rosas rojas,
hechicera Morgana con su espejo negro
donde gotea lento el mercurio.

Luz de la vía láctea
sol rojo sangre
en tu cabellera desatada al viento.
Melusina
hermana recobrada
ven,
dame la mano
vamos a construir el sueño de los castillos. 





LULU

Homenaje a Frank Wedekind, a Alban Berg, a Pabst y al rostro inolvidable de
Louise Brooks.


Yo soy Lulú, la que abrirá la caja de Pandora,
la que jamás volverá a tener dueño,
la que domina.

La señora de las rojas rosas de la sangre y del sexo.
La procaz, la insolente.

La mujer que reparte
las bondades y las maldades del Universo
yo soy Lulú, la seductora
la que desea y no engendra,
la emperatriz del cabaret "Los once verdugos".

La que ofrece a los hombres la llamarada del goce
diferente para cada uno,
la que "Jack el Destripador" asesinará.
Thriller operístico
donde un domador de circo
intentará en vano derrotar a la serpiente.

Yo soy Lulú, el animal seductor y alevoso
yo soy la fuerza primitiva
el lamento infinito. 




EL DOBLE

Yo soy la persona y soy la imagen
soy mi doble en los espejos
mi doble silencioso.
Los espejos son antiguos, los corroe el moho
con manantiales de sombra verde en la penumbra.

Estoy aquí en mi lecho, yo, la persona y la máscara.
Estoy en una calle de los suburbios
atisbando a mi amado
que vive allí con otra mujer
a la que cubre de jazmines.
Veo la casa antigua, una casa de Brujas,
con su jardín, sus enebros, sus enredaderas de rosas silvestres,
sus madreselvas
y esa carga de polen dorado que me pertenece.
Veo a mi amante en la "Fuente que sacia la sed".
Pero mi amante vive hoy con mi enemiga
en esa vieja casa de Brujas
que está detrás de los espejos.
Yo sigo prisionera en el azogue,
yo deambulo por las calles con mi antifaz de reina mandosiana.
Llevo una cesta con frutos de amapola
hierbas del diablo, hongos alucinógenos
y frascos de aguardiente de cerezas.
Sé que maté a una mujer.
Esa mujer se parecía a mí.

Cada día que pasa se parece más a mí.
Sé que maté a la odiada criatura
por celos y por resentimiento.
Pero ella se apoderó de mi cuerpo y de mi cara
y, hoy, nos parecemos tanto
que, en los espejos, somos una sola persona.
Nos hemos quitado las máscaras
nos hemos abrazado con pasión y con odio,
clavándonos las uñas como gatas en celo.
Nos hemos vestido de negro.
Nos hemos poseído con furor y ternura.
Nos hemos asperjado con violetas fragantes.

Cuando te descuidaste te apuñalé con saña
y todas tus heridas
también fueron heridas para mi cuerpo.
Te clavé muchas veces mi cuchillo morisco.
Hoy agonizamos, mezcladas nuestras sangres,
en un solo charco rojizo,
mezcladas nuestras lágrimas de sal con las actinias d
el
o
c
éano.
Porque así fue como nos buscamos
para llorar junto al espejo doble
que empaña el verdín húmedo
para libramos del amante común. Y así vamos a morir
en el claro de un bosque a medianoche
que nadie encontrará jamás.

Algún día se hablará de nues
tros esqueletos abrazados
se tejerán leyendas 
se verán luces en los acantilados.

Pero nadie conocerá el fuego abrasador
que consumió, en un incendio feroz
nuestras dos almas
gemelas y enemigas. 




GANIMEDES.
CANTAR ANDROGINO PARA LOS AMANTES
QUE MURIERON DE ANGUSTIA

Cómo cantar la vida celeste de Ganímedes, cómo describir su cuerpo elástico, el laurel
rosa de su torso, su cuello erguido, sus pupilas oscuras de noche tempestuosa, con
relámpagos imprevisibles, su cabello enrulado, tibio al tacto como el de los arcángeles.
Su epidermis, dulce al roce, inocente, como una ciruela madura.
Cómo cantar sus amores que no eran de este mundo, su afición a la alquimia, a la
medicina, a la superstición.
Cómo hablar de la cábala, de la astronomía y de la piedra filosofal, sin pronunciar su
nombre, el primero?
Había copulado con hembras frágiles, con varones de pesadilla, con donceles tímidos
y con niñas púberes.
Era un ser sagrado, dulce y atrevido a la vez, un narciso convertido en varón por la
falacia de los espejos.
Los jóvenes adolescentes, los que oían las clases que se dictaban en el claustro con la
avidez de los enamorados juncos por el viento que los mece rudamente; los que, después
de los ejercicios en el gimnásium dejaban caer sus túnicas en el borde de la alberca,
lo sumergían en el implacable universo de los sueños.
Entonces nadaban anguilas veloces, pájaros tibios, los miembros entrelazados y el
corazón incandescente un astro a punto de estallar.
Oh "estructura estrellada donde, preciosa, ha quedado engarzada la luz".*
Yo te amaba a la distancia antes de conocerte. Sabía que llegarías y que no serías para
mí. Pero elegí a Vladimir para que fuera tu amante y traté de apartarte de la plebe que
nunca te hubiera comprendido. Nuestras comarcas son hostiles a los sabios y a los
sensitivos.
Tú eras la inocencia cruel - Yo, la sabiduría sufriente.
Conociendo las perspectivas de aniquilación total de nuestro planeta, bebí el opio del
olvido, soporté las alucinaciones de la hierba del diablo, me oculté en cavernas subterráneas,
apelé a cuanto recurso ilegal existía para salvarte, "ave fénix" de la muerte
sin retorno.
¡Ay locura transformista de mariposa china temblando próxima a los chisporroteos del
candil, locura suicida con sabor a extremaunción! Agonía cerca del mar, en el nido de
las madréporas, pases de magia, retorno nupcial del hermafrodita, sollozo inútil entre
mis brazos y tus brazos.
¡Cómo cantar tu vida Ganímedes! si no es apelando a la luz de Góngora a sus desesperados
paracaídas lumínicos.
¡Ay lago frío, lago escarchado donde los
refugios de las montañas se incendian!
El calor deberá nacer de tu temperatura
de orca marina,
de tu fiebre de arca marina,
de tu fiebre de Copérnico,
de tu fiebre de las lunas de Santa María la Mayor
de las madonas de Rafael, de Perugino, de Pinturicchio, de Leonardo.

Círculos perfectos de mi circular paranoia planetaria.
Cambio de lujuriosos jardines de aclimatación ficticia
por "significantes suprimidos".
Metáforas de la boda esas grandes perlas irregulares y barrocas
como espina de Cristo
que penden de tu cuello
Madonas jóvenes mis noches de insomnio.

¡Ay Ganímedes, cuánto te he amado!
y cuánto te amaré, doncel apuesto
en mi lejana reencarnación.

Cómo cantar tu vida celeste Ganímedes,
sediento hermafrodita
cuando los jardines de la Hélade
han sido sepultados conmigo,
en la más oscura de las cuevas,
y tu cantar de los cantares aúlla en lo profundo de la caverna.

Ganímedes, hemos de retornar con las rodillas sangrantes
al viejo y amado mundo de los dioses.
Porque tú hueles como un pebetero de mirra resinosa
porque tú eres como un ramillete de alheña.

Levántate ya, apuesto como el ciervo
bajo la espesa lluvia del otoño;
tus ojos ahogados por el aguacero,
reflejan una vida que aún no ha sido violada
levántate Ganímedes eres más hermoso que la mirada de las palomas bíblicas
cuando el sol nace y despierta con su luz
a los peces febricientes del océano
levántate Ganímedes
todos los espejos de la Hélade se han hecho trizas
para no reflejar tu rostro, enfermo de amor
panal de abejas asesinas tus labios,
tu lengua en el azogue
racimo de dátiles tus guedejas en el asombro lustral de los manantiales.

Deslumbras como los ruiseñores que despiertan con la luz
en la Selva Negra,
y que se bañan en el-rocío espeso y transparente de los tréboles
ay John Keats, amor, John Keats
bañándose entre las trinitarias.

¿Quién es esta mujer que viene subiendo del desierto
apoyada en los hombros de su amada?

¿Quién este varón que viene subiendo del desierto
abrazando a su amado?

¿Quién es este ser trágico y enmascarado
que me toma de la mano,
me llama por mi nombre,
entrelaza mis miembros
con sus ramas de enredadera voluptuosa
de vegetal asesino?
¿Quién me dice con un leve susurro -"Carmen ha llegado la muerte
a taparte los ojos húmedos
a cubrirte de tierra los labios que la saliva salada acaricia.
-Ha llegado la muerte Carmen, y estás muy sola"?

-¡Ay querido dile que me he marchado,
dile querido,
dile que me he marchado ay!
dile que me he marchado
hace ya mucho tiempo...
______________________
*Severo Sarduy




A KIRIN

Amo tus mariposas negras
como encajes nocturnos,
tus mujeres atrapadas por flores maravillosas y carnívoras,
que no son de este mundo.
Tus caballeros con bastón y sombrero de copa.
Amo la eterna luna negra, de tus collages,
el ojo imantado entre los pétalos
que sostiene la lucidez y la locura.
La hoja dorada.
El violoncelo que tiembla como el rocío de una sola flor
de un único perfume.
La morbidez de tus plumas
tus cucharas, tus cucharitas y tus viejas locomotoras,
el esqueleto de pie y el murciélago que te persigue
la espada del asesino que asesina a los muertos,
la doncellez de las antiguas niñas que deambulan
entre el follaje.
Amo los cráneos, las orquídeas y las llaves que no sirven para
abrir ninguna puerta,
los ojos que lloran la tinta de los antiguos tinteros
que solían volcarse cuando yo era niña
y creaban el escándalo temible de las familias,
los pájaros sin nombre,
los insectos con sus sutiles patas de mosquitos del trópico,
esos azores ciegos cuyas pupilas están vivas
y no aceptan la caricia de ningún dedo enguantado
porque odian la caza.
Sólo estás Kirin, incorruptible, entre los iniciados.
Por eso amo tanto todo lo que hacen tus manos
y tu espíritu puro.
Más allá de la crueldad y de la caricia.
Por eso Kirin
por eso. 





FIN DE SIGLO

No me pidan límites
no tengo límites
escribo por mí y para mí.
¿Por qué engañarme? ¿Por qué engañamos?

Pensad en un diario del poeta.

Todos mis poemas son mi diario.
Suena la melodía de París- Texas
aquí, hoy, por mí y para mí.
Para nadie más.
Porque no hay nadie más.
Estoy en el desierto
donde la sal de las lágrimas
dejó una blanca y leve aureola.

Estoy en el desierto de los más desesperados
de los que son incapaces de suicidarse
porque aún hay bellas melodías
y maravillosos poemas
e imágenes para tocar con los leves dedos de la mente,
y novelas de Auster y de Martín Amis,
aún hay sueños de cielo líquido
y saxos de Charlie Parker.
Aún hay vida en estos extensos cementerios
que, para nosotros,
han preparado los yuppies. 




EDUARDO II

de Derek Jarman .
a las lesbianas
a los gays



Nadie sabrá nunca cómo fuiste,
has entrado en la leyenda y en la historia.
Si amaste a Gaveston
y perdiste un reino por él
y pudiste morir por él
porque tu locura era sagrada,
porque los sueños tiernos de la voluptuosidad
la tibieza de los corderos llevados al sacrificio
fueron más fuertes para ti
que el poder que no habías pedido
entonces
yo te acogeré bajo mis alas de libélula
yo te amaré
rey desesperado, rey despojado
rey esposado por el hierro, rey arrojado entre la sucia paja.

Rosa alquímica de mis ojos lunares
eterno retorno de los eclipses y de los plenilunios.
Sagrada Babilonia
comprende.
Un año de pasión
vale más
que todas las joyas de la corona. 





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