jueves, 31 de mayo de 2012

6942.- SANDRO BARELLA


Sandro Barrella (Buenos Aires 1967), publicó El álbum de Pascal (Último Reino, 1996), El golf (Alción, 2005), Los pájaros, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010



¿Será mi padre
de mi mano
hacia el golf
el hombre
más fuerte
del mundo?
¿podría
con su mano terrible
derribar
de un solo golpe
el árbol más alto
del golf
el árbol
hacia el cual
nos dirigimos?
¿podrá
con el revés
o el puño
mandar al otro mundo
a los villanos
que me quitan el sueño?
¿podría,
como el Zorro,
convertir a su mano
en instrumento
de justicia?
No le suelto
la mano
a mi padre.

(de “Autorretrato de espaldas con mi padre de la mano”)





Es un pájaro

Es un pájaro comunicativo. Se enreda en el cablerío de los
teléfonos públicos y el corazón la da tumbos si nadie
responde. Tropieza. Cuando recupera la postura deja la pena
de lado, vuelve a intentarlo. El pájaro Comunicativo es
esclavo de un ritual, repite la escena para convencerse que no
está solo en la partida.






Los últimos filósofos

Los últimos filósofos de la Escuela Sagaz, enemistados con el
reino animal, se resignan a una existencia que tampoco se
reconoce en la piedra. Gada, la aldea en que viven, padece
un proceso de continuo despoblamiento. En el linde del
pueblo hay un bosque en el que suelen acampar los filósofos
de la escuela rival, conocidos en la provincia por su afición al
fuego. A las fogatas nocturnas contoladas. La controversia
entre los Sagaces y los Despiertos -tal el nombre de los
filósofos del fuego- se reduce a un viejo problema teológico.
Tratándose de un tema de fe, sólo se conoce el centro de la
disputa. Los detalles permanecen en secreto.

para Fabián -hermano en Berna






Un pájaro chino sentado en su pupitre escribe cartas sobre un papel finísimo. Su caligrafía no es torpe, el maestro lo aprueba, aunque a juzgar por los manchones violáceos a mitad de cada renglón, cabe pensar que ha olvidado el secante en casa.

Piensa en distancias. En cómo los kilómetros, sumados, le oprimen el corazón. Piensa en corazón, una palabra. Vuelve a pensar en corazón, pero esta vez abandona la palabra y va al grano. Corazón corazón, repite, e imagina luego un punto donde acumular lo que no ve, aquello de lo que está separado. El pájaro X se concentra en un recuerdo de contornos activos; resonancia por imágenes. Líquido de contraste bajando por los ojos. Material descartable.

La ruta hacia el campo está llena de chozas primero, vacas después, y por último, si el viajero no se duerme y deja caer la sien sobre la ventanilla, un pájaro que espera el paso de los micros como quien toma pastillas para los nervios.


Los pájaros, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010






Violencia de las aguas


Fragmento

así
en los baldes
del carnaval
hacíamos violencia de las aguas
hasta que alguien decía
-volvamos, volvamos

-¿volver a Flandria?-

como quien vuelve
al amarillo.

así
y en los orines de la siesta
caían como en trampas para nutrias
las chicas
bañadas por las aguas

las chicas empapadas
corriendo en la siesta de Caseros
la lisura en sus remeras

mojada la ropa
y luego ir cambiarse para volver
a mojarlas

y nunca alcanzarían
cobijo en algún corredor
abierto de la cuadra.

íbamos a la carga
a las canillas
las bombitas

y en eso ellas volvían
para ser mojadas
otra vez

locas del agua las chicas de Caseros

sí, el carnaval y su azote
la malatía después de comer
ir a mojarse
con el estómago lleno

ruidos hacia el pasillo
y algunos de nosotros
en la recarga
como obreros formando fila
a las puertas del pañol

no resbalarse
tener cuidado de no caer en la vereda
y partirse la boca

decían las madres...


De Caseros. Inédito







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