jueves, 3 de mayo de 2012

ULRIKE ALMUT SANDIG [6.669]


Ulrike Almut Sandig 

(Grossenhain, ALEMANIA 1979). Poeta y narradora. Estudió Ciencia de las Religiones y Estudios Hindúes en el Deutschen Literaturinstitut Leipzig. Ha publicado Zunder (poemas, 2005), Der Tag, an dem Alma Kamillen kaufte (audiolibro con Marlen Pelny, Connewitzer, 2008), Streumen (poemas, Connewitzer, 2007), Hush Little Baby (swr, 2008), Unter Wasser (swr, 2010), Flamingos (cuentos, Schöffling & Co. Verlagsbuchhandlung, 2010) y Dickicht (Schöffling & Co. Verlagsbuchhandlung, poemas, 2011).




Versiones de Gonzalo Vélez

Tamangur

draußen kommt Wind auf. drinnen halten wir still die Gesichter über Atlanten gebeugt. im Fensterkreuz schießen uns Kiefern über die Köpfe, um unser Zimmer herum wächst ein Wald! nennen wir ihn „Tamangur“, weil alles, was da ist, ein Wort haben muss, das man aufschreiben kann. mein Bruder, mein Bruder, wann haben wir uns bloß hierher verirrt, zwischen den Wurzeln der Verben schrecklich verirrt, hast du den Rückweg gar nicht markiert?

Schwesterlein, Schwester, alles hab ich vergessen: das Brot und die Namen der Vögel, die Ortszeit, den Teerweg zurück. alle Sachen wie Straßen, wie Airports, wie Luftverkehr, Ampeln stehen auf anderen Karten verzeichnet. also bleiben wir hier im Zimmer im Wald, den keiner, du nicht und ich auch nicht, noch einmal verlässt, kaum dass er (wie gleich?) benannt ist. draußen reiben die Kiefern sich gegeneinander, greift Wind in die Bäume, auch ihre Namen hab ich vergessen. du nennst sie »die mit den harten, den ledernen Nadeln«, ihre faustgroßen Nüsse fallen zwischen den Falten der Stämme herab und treffen uns nicht. im Zimmer liegst du. daneben lieg ich und kenne dich —

„ich will noch ein paar Jahre leben.“
seit Wochen stehen die Erlen im Schnee

im Zimmer ticken Geräte. beim Reden
fällt ihm der Schlauch vor den Mund

„schneit das, mein Kind? das schneit mir
so in die Lunge herein, im Röntgenbild

meine Flügel, ich habe sie leuchten
gesehen, sie lagen gefaltet und nass

im Dickicht meiner eigenen Brust —
siehst, Kindlein, du den Erlkönig nicht?

den Erlenkönig mit Kron und Schweif?“
Vater, ich berge bang mein Gesicht.

schon wieder fällt Schnee. Vater schweigt
sagt in sich hinein: „siehst, Kindlein

im Winterlicht scheinen die alten Weiden so
grau. übers Jahr sind sie wieder so

grün.“

wenn die Lautsprecher aus sind und die Spots
abgestellt, wenn der letzte Sprechchor verklungen
sein wird im Backstagebereich der Geschichte

wenn die Kostümuniformen weggehängt sind
die Putzkolonne verschwunden sein wird, wenn
der Zuschauerraum still im Halbdunkel liegt

dann stellen Sie sich noch mal auf die Bühne
und sprechen mir nach: es war alles nicht
echt. es ist niemand zu Schaden gekommen.

also sprechen Sie nach: es war alles nicht STOP

erinnern sich Geister? welche tun’s, welche tun’s
nicht? und wenn sie’s denn tun, dann tun sie’s

mit welchem Organ? mit dem Hirn, mit den
Knochen, den Augen oder doch mit dem Ohr?

erinnern sie sich an den Graswald hinter dem Hof?
wie krachten die Stacheln der Rosen beim Wachsen

wie knirschte der Birnbaum, wie klang die Magnolie
mit ihren Blütenturbinen am Zweig und Brigaden

von Brummern darin, wie schnurrten die Flieger
in der irr blauen Schüssel des Himmels herum

—und erinnert sich wer an das Surren der Geister
in den Kronen der Bäume, im Dickicht der Luft?



Tamangur

afuera se levanta el viento. adentro mantenemos nuestros rostros inclinados ante atlantes. en la cruz de la ventana pinos disparados por la tierra nos pasan encima de la cabeza, ¡nuestro cuarto está rodeado por un bosque! nombrémoslo “Tamangur”, ya que todo lo que existe necesita una palabra que podamos escribir, oh hermano, hermanito, ¿cuándo fue que perdimos el rumbo hasta acá, horriblemente perdidos entre las raíces de los verbos? ¿acaso no dejaste señas que indicaran el camino de regreso?

oh hermana, hermanita, todo lo he olvidado: el pan y los nombres de las aves, la hora local, el sendero de alquitrán que nos llevaría de vuelta. todo lo que son calles, airports, tráfico aéreo, semáforos, está marcado en otros mapas, de modo que mejor nos quedemos aquí, en el cuarto en el bosque al que nadie, ni tú ni yo tampoco, abandona otra vez, apenas (y cómo) sea nombrado. afuera los pinos se friccionan mutuamente, el viento penetra los árboles, sus nombres también los he olvidado. tú los llamas “ésos con duras agujas como de cuero”, sus nueces son puños que se lanzan por los pliegues de los troncos sin atinarnos. en el cuarto yaces. y a tu lado yo, te conozco —

“quiero vivir todavía varios años.”
desde hace semanas los alisos están cubiertos de nieve

en el cuarto palpitan aparatos. al hablar
se le resbala de la boca un tubo

“¿cae nieve, hija mía? a mí se me llenan
de nieve los pulmones, en la radiografía

de mis alas he visto cómo
brillan, plegadas y húmedas

en la espesura de mi propio pecho —
¿acaso no ves, mi niña, al rey de los alisos,

al rey de los alisos con su corona y su cauda?”
Padre, con temor oculto el rostro.

otra vez cae nieve. Mi padre calla
se dice a sí mismo: “ya ves, hijita

a la luz del invierno los sauces viejos parecen tan
grises. con el curso del año vuelven a estar de lo más
verde.”

cuando los altavoces se apaguen y estén los spots
desconectados, cuando el último coro parlante
se extinga en el backstage de la historia

cuando el vestuario esté puesto en su lugar
y el personal de limpieza se haya marchado,
cuando la sala haya quedado silenciosa y en penumbras

salga usted entonces otra vez al escenario
y repita conmigo: nada de lo que pasó
fue verdad. nadie salió lesionado.

así que repita: nada de lo que pasó STOP

¿los espíritus recuerdan? ¿cuáles sí, cuáles
no? y si lo hacen, entonces

¿qué órgano utilizan? ¿el cerebro, los
huesos, los ojos, o acaso el oído?

¿recuerdan los prados y el bosque detrás del patio?
¿el chasquido en las espinas de las rosas al crecer,

el crujir del peral, el sonido de la magnolia
con sus turbinas en flor y por dentro brigadas

de abejorros, el ronroneo de los aviones
contra el altísimo azul de la cúpula celeste?

—¿y hay alguien que recuerde el rumor de los espíritus
en las copas de los árboles, en la espesura del aire?



war einmal

ein Zimmer, drin hast du geschlafen. warn einmal
drei andre, drin summten Geräte. war einmal ein
Körper, sah ganz aus wie deiner. war nur etwas
kleiner und trug deinen Namen. war nicht mit dir
verwandt, war dir kein Freund und kannte dich nie.



hubo una vez

un cuarto, dentro tú dormiste. hubo una vez
tres otros, con zumbidos de aparatos. hubo una vez un
cuerpo, se parecía a tu cuerpo. sólo que más
pequeño, y llevaba tu nombre. no estaba emparentado
contigo, no era amigo tuyo y no te conoció jamás.



Poemas tomados de Ulrike Almut Sandig, Dickicht © Schöffling & Co. Verlagsbuchhandlung GmbH, Frankfurt am Main, 2011, pp. 14, 18, 24, 29, 50.


***

Traducción de Iván Méndez González

Selección del libro Dickicht, Frankfurt am Main: Schöffling Verlag, 2011.


mis amigos

perdí a un amigo al que había lastimado. perdí a un segundo al que simplemente esto:

le había olvidado sin motivo alguno. perdí el anillo de plástico verdemanzana que mi amiga me había dado, y tiempo más tarde perdí también a mi amiga. la razón exacta por la que la perdí es que también y de la misma manera la extravié sin motivo alguno. ¡pero eso no importa! de algo no cabe duda: mis amigos se encuentran en la zona de combate del bosque, donde los mismos árboles desaparecen, y se encorvan bajo el viento. uno de ellos lleva en el dedo un anillo de plástico, verdemanzana, que ya he visto alguna vez en otra parte.



meine Freunde

verloren ging mir ein Freund, dem ich weh getan hatte. verloren ging mir ein zweiter, den hatte ich einfach so:

grundlos vergessen. verloren ging mir jener grasgrüne Plastikring meiner Freundin, und etwas später ging mir verloren die Freundin an sich. der genaue Grund, weswegen ich sie verlor, ist mir ebenfalls und ebenso grundlos abhanden gekommen. das macht aber nichts! das liegt auf der Hand: meine Freunde befinden sich in der Kampfzone des Waldes, wo selbst die Bäume verschwinden, und bücken sich unter dem Wind. einer von ihnen trägt einen Plastikring, grasgrün, am Finger, den hab ich an anderer Stelle schon einmal gesehen.



mi patria

el nombre de las grandes aves he olvidado.
cada junio caen las crías desde el filo de un granero, que ahora
permanece vacío. más adelante en el año están de pie rígidas en los campos,
blancos los vestidos coloides que se aglomeran por la calle, en la distancia
huele a ramos después decapados + acero + estallado
bien de esa tormenta en otro día: mi patria.
en la patria se refractan nombres en el témpano,
en la palabra: lo que allí se cultiva es ajeno a mí.


meine heimat

ich habe die namen der großen vögel vergessen.
jeden juni fällt brut vom first einer scheune, die jetzt
leer steht. später im jahr stehen sie steif auf den feldern,
von der straße her flocken die kleider weiß aus, von weitem
riecht nach verscheuerten sträußen + stahl + geborstenem
gut von jenem gewitter am anderen tag: meine heimat.
in der heimat brechen sich namen an der scholle,
im wort: was dort angebaut wird, ist mir fremd.



sombras angostas

no diré nada sobre el susurro de los árboles en la luz,
tampoco de los árboles en sí.

ni una palabra sobre el haya en el patio de la doctora
cuya hija murió en la habitación, ni una palabra

de la paulonia del mismo patio, bajo la que
yo y tú nos sentamos hasta tarde en la noche y hacemos

como si la hija de la doctora fuera real solo en los poemas
que escribo. revelaré del susurro

de los árboles en la luz solamente las cimas
las cimas de los árboles que se mecen en el viento y

las ramas de agujas siempre verdes. haré
como si solo fuera del todo real la inflamada,

radiante luz bordada en la cima de los abetos rojos.
pero no sus estrechos troncos irguiéndose abajo, nunca
sombras angostas, el bosque, los árboles en sí.



schmale Schatten

ich werde vom Flirren der Bäume im Licht nichts
sagen, auch nicht von den Bäumen an sich.

kein Wort von der Buche im Hinterhof der Ärztin
deren Tochter im Schlafzimmer stirbt, kein Wort

vom Blauglockenbaum im eigenen Hof, unter dem
ich und du bis spät in der Nacht sitzen und so tun

als sei die Tochter der Ärztin nur in den Gedichten
die ich aufschreibe, echt. ich werde vom Flirren

der Bäume im Licht nur die Kronen preisgeben
die Kronen der Bäume im kreiselnden Wind und

die Nadeln, die immer grün sind, daran. ich werde
so tun, als sei nur das hitzige, flimmernde Licht

eingestickt in die Kronen der Fichten, ganz echt.
aber nicht ihre eng stehenden Stämme darunter, nie
schmale Schatten, der Wald, die Bäume an sich.



[desde el plano que ves]

Por el día las pantallas bluescreen de las piscinas
en los mil y un jardines en la casa

todo tipo de plazas la mínima distancia tú
y yo estamos lejos de Alemania. ¡mira

de noche las avenidas de luces en naranja sanguina
de aquellas ciudades persas (¿dónde estamos?)

cubanas! ahí abajo brillan las autopistas
aquí arriba brillamos nosotros. la noche comienza

nosotros damos pasos –obtienes a tu hijo
aquí, entonces ¿cómo lo llamarás? llámalo

ASIA, llámalo ALMUT, llámalo ALFA, deja
que sea OMEGA. venimos desde alguna parte
dormimos, estamos en ruta hacia ningún lugar.



[vom Flieger aus siehst du]

tags die smarten Bluescreens der Pools
in tausend und einem Garten am Haus

Quadrate überhaupt, je weniger du und
ich von Deutschland entfernt sind. sieh

nachts in Blutorange die Laternenalleen
jener persisch kubanischen (wo sind wir?)

Städte! da unten leuchten die Highways
hier oben leuchten wir. die Nacht hebt an

wir kommen voran – bekommst du dein
Kind hier, wie nennst du es dann? nenn’s

ASIA nenn’s ALMUT, nenn’s ALPHA, lass
OMEGA sein. wir kommen von irgendwo her
wir schlafen, wir fliegen nirgendwo hin.



¡abre los ojos!

dame los campos segados bajo la lámina de aire

dame los pinos. ellos tiran de la luz inamovible.

dame el estanque de peces de allí, lleno de lentejas de agua.

dame el de repente tan oscurecido cardenillo en mi
casa aislada. las nubes se extienden sobre ella. ¡abre
los ojos! de nuevo el mediodía se expande en todas direcciones.



Augen auf!

gib mir die geschnittenen Felder unter der Folie aus Luft.

gib mir die Kiefern. die ziehen am gar nicht beweglichen Licht.

gib mir den Fischteich da drüben, den ganzen Entengries drauf.

gib mir den plötzlich so dunkel werdenden Grünspan auf meinem
einzeln stehenden Haus. die Wolken rollen drüber hinweg. Augen
auf! schon wieder dehnt sich der Mittag in alle Richtungen aus.



todo resulta

desde que ya no estoy allí, todo me resulta fácil.
el miércoles se compra un huevo, el jueves se va a pescar
un pescado. el viernes hay un corte de energía, más tarde
se activa puntualmente la alarma. sí. nadie dice
«sábado» excepto para mí, y yo no estoy allí.
hoy alguien me echa de menos. mañana se compra algo.
todo resulta fácil. cada animalito permanece por la noche en
su sitio. pero mi sitio está vacío. esto me resulta ˗


alles fällt

seit ich nicht mehr da bin, fällt mir alles leicht.
mittwochs verkauft einer Eier, donnerstags fängt
einer Fisch. freitags fällt kurz der Strom aus, später
wird pünktlich der Wecker gestellt. ja. keiner sagt
«Sonnabend» außer mir selbst, und ich bin nicht da.
heute fehle ich einem. morgen kauft er sich was.
alles fällt leicht. Jedes Tierlein steht nächtens am
Platz. aber mein Platz steht leer. aber das fällt mir ˗



las prósperas ciudades de centroeuropa

primero ella lo toma en las manos
después lo deja en los helechos

en el punto más extremo del bosque
solo. el tiempo pasó vertiginoso

entre los abedules el calor estalló en llamas
la noche cayó de nuevo

los pájaros voltearon las cabezas
hacia él doscientos setenta grados

sin embargo no marcó su camino de regreso
a las prósperas ciudades de centroeuropa

con ninguna miga de pan.
las setas brotaron a sus pies

sensación de piel erizada en el punto ciego
delante de él, ante y detrás de él

sombras, sobre él crujieron las coronas de los árboles
el cielo del sur giró en círculos

una y otra vez en círculos o
él escuchó solamente decir esto o

leyó en los libros de sus amigos?
¿qué pasó? ¿qué pasó?



die glücklichen Städte Mitteleuropas

erst nahm sie ihn bei den Händen
dann ließ sie ihn bei den Farnen

in der äußersten Mitte des Waldes
allein. Zeit verstrich rasend

zwischen den Birken flirrte die Hitze
Nacht fiel schon wieder herein

Vögel drehten langsam die Köpfe
um zweihundertsiebzig Grad nach ihm um

er hatte jedoch seinen Rückweg
in die glücklichen Städte Mitteleuropas

mit keiner Krume markiert.
zu seinen Füßen schossen die Pilze

vereinzelt strich Fell im toten Winkel
an ihm vorbei, vor und hinter ihm

Schatten, über ihm knarrten die Kronen
der südliche Himmel drehte sich

immer und immer im Kreis oder
hatte er das nur sagen gehört oder

in den Büchern der Freunde gelesen?
was war passiert? war was passiert?





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