sábado, 1 de octubre de 2016

PEDRO MATEO [19.182]


PEDRO MATEO

Pedro López Mateo
Fecha y Lugar de nacimiento: 14/05/76 Albacete
Programador cultural / Realizador audiovisual / Redactor / Radio y TV

Radio, TV, cortos, publi, monólogos y, ahora, un libro publicado con Fractal poesía. Esto es lo próximo que nos propone el también programador de Abycine Pedro Mateo. Funeral Tropical es el título, una compilación de textos en forma de prosa poética o, como él prefiere llamarlo, Prosa Descuartizada, en el que locura, psicodelia y razonables dosis de humor y violencia inundan, cual tsunami, cada una de sus páginas.

Ha publicado el poemario Funeral tropical. Albacete; Fractal poesía, 2015.


“Funeral Tropical” es mi primer libro, mi primer salto sin red, atrás quedan años de trabajo y experimentación materializados en esta pequeña colección de textos. Una propuesta a caballo entre la prosa y la poesía que he bautizado con el término “Prosa Descuartizada”. Textos plagados de imágenes pop, espacios paradisíacos, atmósferas perturbadoras y sucesos extraños. Humor, provocación, psicodelia y violencia inundan cual tsunami cada uno de los textos de este tour de force playero-funerario. Paraísos idílicos en los que la amenaza de algo inquietante y perturbador se apodera de todo. Esta es la esencia del concepto, el juego existencial, la contraposición, la paradoja, muerte VS vida, funeral VS tropical. El libro ha sido editado en colaboración con el colectivo Fractal, y dentro, a modo de segunda portada, un regalo del cómico y dibujante Miguel Noguera, quien ha realizado una ilustración ex profeso para el libro en la que consigue sintetizar con una sola imagen toda la potencia, poética y sentido de lo que hay dentro. 




Funeral tropical. Albacete; Fractal poesía, 2015.



VACACIONES

Hordas de despedidas de solteros
zarandean muñecas hinchables en la orilla de la playa,
hordas de despedidas de solteras
sacuden los penes de sus cabezas en la orilla de la playa.

Bolas, raquetas, gente divirtiéndose,
niños persiguiéndose en la orilla de la playa,
besos, masajes, parejas magreándose,
niños sepultándose en la orilla de la playa.

El sol, el mar, las olas rompiendo,
los gritos, las risas, las huellas jugando en la orilla de la playa,
los padres, las madres, los hijos, los jóvenes, los viejos,
comen, beben, fuman en la orilla de la playa.

La Policía, el Samur, los socorristas,
silencios, murmullos, tumultos en la orilla de la playa,
gente corriendo, una camilla escoltada,
un cuerpo en el interior de una bolsa en la orilla de la playa.




BENIDORM

I love New York, I love NY, qué más da.
Infinitas camisetas cubren los infinitos torsos
de quienes al menos una vez estuvieron allí,
pero la palabra love no existe, existe el símbolo, el corazón, el bombeo,
la palpitación congelada en esa camiseta plagada de flashbacks y lavadoras que borran su memoria al igual que la tuya.

Rascacielos, olas, el asfalto casi interminable que las rodea,
coches sin rumbo y gente sin rumbo abarrotan las olas y los rascacielos.
La compra-venta de todo es el laboratorio sónico diurno y los bombos y cajas el paisaje estroboscópico nocturno.
El sudor amamanta a los fieles en la más imparable de las sectas dionisíacas mientras el dinero fluye como la sangre y la sangre como los fuegos artificiales.
Vieja y nueva escuela frente a frente fusionándose como el alcohol y el tabaco, Eros y Tánatos, fármacos y cocaína, todos caminando hacia el mismo túnel de luz.
Allí siempre es Halloween, siempre es Nochevieja,
siempre es la fiesta de graduación o el cumpleaños de todos.
Los caricaturistas, los arquitectos de arena, las vedettes, las gogós,
los vendedores de humo, los cmareros vintage, los magos,
y Mª Jesús… ser tallado en piedra invisible que observa imperturbable
el marchitar y muerte de cuantas generaciones la contemplaron y contemplan a través del cristal o desde las crujientes sillas del anacrónico bar Arenas poniendo banda sonora con su inseparable y ornitológico acordeón a cuantos rituales y pre-funerales que allí se celebran.

El kitsch, ese icono magnético de la ciudad que nunca duerme,
de la urbe autoparódica, suave y despiadada como un jacuzzi cuando se acaba.
La vieja Supernova luce su skyline como un traje de noche
y abre los ojos a los millones, quizá billones de almas
que aterrizan en este mega-terrario de hamacas, sombrillas, colillas,
revistas, kleenex, tuppers y basura en general.
El efecto dub de quien un día fue Julio Iglesias resuena casi opaco
en las cajas de resonancia de Poniente a Levante,
un delay fantasmagórico que recorre las calles, un eco, un aliento, un escalofrío,
puedes sentirlo, es el deambular de las sombras de antepasados olvidados que glorificaron
este país de Nunca Jamás, esta Ciudad Esmeralda, este Xanadú, Twin Peaks en Invierno.
Una fantasía, un estado mental, un paraíso multidimensional, un vórtice espacio-temporal,
todos los coches que allí aparcan son DeLoreans,
todos los viajeros Jack Sparrow y Alfredo Landa.
Allí siempre hay alguien solo sentado en un banco
dispuesto a decirte que la vida es como una caja de bombones,
o un hombre Darth Vader, o una mujer Darth Vader
en el porche de alguna terraza implosionando con cada vodka y cada calada.
Criaturas hechizadas por la utopía de un futuro que va y viene con cada ola, criaturas lisérgicas que un día fueron humanas y que ahora dicen hola y adiós a las ráfagas de turistas desde Innsmouth hasta Dunwich pasando por Arkham, ráfagas de peregrinos que atraviesan el paseo marítimo en una Babel de camisas pseudohawaianas, selfies y tarjetas de crédito.

Y en la maleta, un imposible Tetris de souvenirs y una camiseta ahogada al fondo, una camiseta en la que no pone I love New York o I love NY, sino I love Benidorm.



NEVERLAND BEACH

Al alba, un coche recorre la ciudad.
Las calles vacías, los primeros pájaros, las tiendas cerradas, los cafés abriendo y algún zombie etílico durmiendo bajo las farolas semiencendidas.
Al alba, cuatro hombres recorren la ciudad, cuatro niños, cuatro adolescentes, ropa interior limpia, tarjetas de crédito rasuradas, nostalgia sonora en la guantera y diálogos flashback rebotan en las paredes del improvisado Delorean.
Los hermanos Marx, los Cuatro Fantásticos, el Equipo A, los Chicos de Oro, Mikey, Bocazas, Gordi y Data, los cuatro jinetes cabalgan de nuevo
hacia un paraíso efímero sin mujeres, hijos, hipotecas o contratos basura.
Superfumados, supersalidos y supervitaminados aparcan a las puertas del hotel.
Ya dentro, el aire acondicionado y el escote de la recepcionista
les proporcionan el primer chute antes de entrar al ascensor,
dejar las maletas en la habitación, volver al hall y comprobar, una vez más, la influencia del aire acondicionado en los pezones de la recepcionista.
Un bingo abarrotado de guiris es su primera parada.
Una ronda, dos rondas, tres rondas, cuatro rondas de pintas
les bastan para precipitar su salida del Bingo.
Una línea, dos líneas, tres líneas, un bingo,
sus carcajadas, balbuceos y gritos impiden la correcta lectura de los números y un grupo de bárbaros y vikingos les amenazan e invitan a abandonar el pub con los puños cerrados y espuma en la boca en forma de indescifrables insultos.
Ya en la calle, dirigen sus miradas hacia la zona de discotecas,
no las ven pero las oyen, un zumbido lejano, una Ciudad Esmeralda,
oscura y perversa, todo lo oscura y perversa que su imaginación les permita.
Alex y sus cuatro drugos intentan no desviarse del camino de baldosas amarillas, persiguen un sueño, un flash, una quimera, un mosquito atrapado en ámbar,
cientos de Dorothys en cada esquina sin prisa por volver a Kansas,
cientos de pócimas secretas esperando a ser comidas, bebidas, fumadas y esnifadas.
Ahogados en sudor y rodeados de gogós, las horas se suceden como en un timelapse.
Bacanales de drogas y neuro-drogas, orgías de espejismos tridimensionales,
la última juerga, el último Shambala, fundido a negro.
Exterior, día, una zombies party de cafés, botellines de agua y bebidas isotónicas preside la entrada a una terraza, y bajo la sombra de un toldo con vistas al mar los rostros deformados por la resaca, inmóviles, con la mirada perdida en algún Topless lejano o en un crepúsculo cada vez más cercano.
Hoy toca relax, hidratarse, comer, coger fuerzas, dormir,
comprarse un helado y caminar, perderse por entre la marea humana,
maridos, mujeres, hijos, hipotecas, contratos basura…
Al día siguiente, una nueva ronda de pintas, otro karaoke virgen del que escapar, un nuevo fajo en el tanga de alguna stripper, otra discoteca por conquistar…
El tiempo se acaba, el dinero se acaba,
la agenda, los compromisos, las obligaciones, los horarios, la rutina,
el asfalto, la oficina, el estrés, los jefes, las broncas,
el colesterol, el insomnio, la banca, la familia, las broncas,
y como no, el despiadado, insobornable, implacable, caníbal e inhumano
sonido del despertador arrebatándoles, vomitándoles
delo que por un momento creyeron podría haber sido un sueño eterno.



PLAYA RADIOACTIVA

Cientos de miles de gaviotas mutantes escapan de playas saturadas por
cientos de miles de gaviotas mutantes que invaden las playas de los resorts y hoteles.
Allí hay demasiada poca basura y demasiadas pocas opciones que llevarse a la boca, así que inmigran y emigran como homeless de una playa a otra, ultrajadas y sangrantes, hambrientas y fluorescentes.
Todo empezó aquí, en este falso oasis,
atraídas quizá por el aparente azul del cielo quizá por el aparente azul del mar, quizá por el aparente olor a crustáceos quizá por la aparente fertilidad terrenal: volar, comer, beber, anidar…
Lo que estos láridos no saben es que esta playa está habitada desde hace ya mucho tiempo por un antiguo inquilino, por un asesino invisible, por un depredador letal cuyo castillo se esconde, en forma de central nuclear,
más allá de las palmeras, en las viejas colinas, cerca de los bungalows vacíos, bungalows en los que una vez hubo vida, antes de los rayos X y los rayos gamma, antes de que los contadores Geiger trajesen consigo a los nuevos turistas:
protones, neutrones, electrones, átomos enfermos,
nuevas familias radiactivas nacen, crecen, se reproducen y mueren
sobre las playas de uranio y bajo el sol de plutonio.
Todas esas miles de gaviotas regresan de nuevo dejando tras de sí un rastro de polen mutante
en cada uno de los resorts y hoteles, estambres y estigmas,
nuevas polinizaciones, nuevas aventuras radiactivas
con niños jugando entre semen, sangre y heces de aves subatómicas
que propagan su estela como el ébola en cada grano de arena y en cada gota de agua.
Papeleras colapsadas por enormes pájaros blancos que pelean a muerte
por una nueva porción de basura cuyos intestinos reciclarán en nuevas heces, heces succionadas por ejércitos de insectos coprófagos que más tarde se posarán sobre sandwiches y terrícolas cuyos intestinos reciclarán en nuevas heces.
Un bucle, una espiral, una pandemia, el ciclo de la vida.
Bandadas de criaturas nucleares atraviesan el cielo hipnotizadas por el canto de las sirenas,
un nuevo festín de manjares luminiscentes les espera al llegar a casa,
una nueva sobredosis de residuos y vertidos les espera al llegar a casa.
Pero las dosis se agotan, los ojos rojos, el sudor frío, las fauces sangrantes,
yonquis con alas, ángeles enfermos, embriones deformes,
nuevas especies, hijos del cáncer, grifos, hipogrifos, pterodáctilos,
pájaros de fuego en busca de nuevos paraísos artificiales.







 .

LUIS PASTOR [19.181]


Luis Pastor

Luis Pastor Rodríguez (Berzocana, Cáceres, 9 de junio de 1952) es un cantautor  y poeta español.

Llegó a Madrid a principios de los sesenta, a la colonia Sandi (barrio de Vallecas).

Desde pequeño quería ser cantante. A los catorce años, dejó el colegio y entró a trabajar de botones en una compañía de seguros. A los dieciséis años compró su primera guitarra. A los diecisiete escuchó un disco de Paco Ibáñez y descubrió la poesía.

Comenzó cantando en la iglesia de su barrio, en centros juveniles, en casas particulares y en reuniones de amigos. Estos locales no tenían la infraestructura mínima, y sin embargo lograba llenarlos a causa de la temática de protesta que sus canciones transmitían al colectivo español desasistido de entonces y que elevaba desde cualquier lugar donde pudieran reunirse, con cualquier pretexto, unos centenares de personas.

En el verano de 1970 sale a Europa, recorriendo con su guitarra los centros de emigrantes en Alemania, Francia y Bélgica. A punto de cumplir los veinte años, en la primavera de 1972, abandona su empleo en la compañía de seguros y decide dedicarse profesionalmente a cantar, oficio en el que permanece hasta nuestros días.

Famosa es una frase que dijo en un momento determinado y que hizo pensar a muchos: "la música es el modo de hacer volar las palabras hacia los corazones, tanto los más lejanos como los más cercanos".

Carrera

La censura franquista hizo que sólo vieran la luz cuatro canciones de su primer disco.

El sello discográfico catalán Als 4 Vents le da una oportunidad pese a cantar únicamente en castellano, decidiéndose a editar sus primeras grabaciones. Es en 1972 cuando un sencillo que contiene "La huelga del ocio" y "Con dos años" le hace comenzar a ser apreciado en los círculos de protesta social y política.

En 1973 aparece un nuevo single que incluye una versión musical de "El niño yuntero" de Miguel Hernández junto al tema "Hace falta saber" .

La compañía Movieplay le rubrica un nuevo contrato discográfico en abril de 1975, meses antes del final de la dictadura franquista o franquismo. De esta unión nace su primer LP con el título de Fidelidad, reafirmando así su postura combativa y comprometida pese a haber firmado con una compañía grande.

Vallecas aparece en 1976, cuando aún corren tiempos difíciles. Carlos Arias Navarro es el Presidente del Gobierno de un país ingobernable que no se decide a abrirse a la democracia.

En 1977 aparece su tercer disco, Nacimos para ser libres, que resulta ser todo un éxito para un artista de estas características: tres LPs en tres años era el ritmo habitual de los solistas y grupos de música pop de la época, no el de un cantautor minoritario que no buscaban el éxito fácil. La situación política seguía crispada, siendo buena prueba de ello el escándalo que generó el propio Pastor desde el programa de televisión que dirigía Alfonso Ungría y que, dentro de la serie Yo canto, dedicaba el reportaje del día al barrio de Vallecas. Este suceso terminó con la dimisión del director de los programas musicales de TVE.

Después de estos tres primeros discos comenzó a colaborar con la Sala El Gayo Vallecano, componiendo música para algunos de sus montajes. Por aquel entonces, el mundo de los cantautores había entrado en crisis: votada y aceptada la Constitución y con un Parlamento en el que se podían expresar las diferentes opiniones, el papel de los cantautores como voz de los sin voz pierde una de sus razones de ser. Tras cuatro años de silencio, vuelve a los estudios de grabación para dar forma a su cuarto disco, titulado Amanecer.

El Ente Público de Radio y Televisión Española le contrata en 1983 para desempeñar el papel de ciego. Las coplillas que allí cantaba, siempre alusivas a la realidad cotidiana, sirvieron para que una nueva compañía de discos, la RCA, le ofreciera grabar su quinto álbum Coplas del ciego.

En 1985 edita con la compañía Fonomusic Nada es real, disco en el que empieza a notarse el cambio hacia los modos musicales de cantautor urbano que experimentaría a partir de entonces. La llegada de 1986 da lugar a la aparición de Por la luna de tu cuerpo.

En 1988 edita con una nueva compañía, Polygram, Aguas Abril. Es éste uno de sus álbumes más personales, ya que excepto en dos canciones en las que aparece como coautor con Pablo Guerrero y Cástor, el resto lleva sólo su firma.

En agosto de 1991 graba en directo un LP doble en el Teatro Romano de Mérida (Directo), que se editará el año siguiente con una nueva casa discográfica, Pasión. El concierto tuvo dos invitados de honor: la voz de Pablo Guerrero y la guitarra de Raimundo Amador.

Demostrando una gran capacidad de supervivencia graba su décimo álbum en 1994, ya directamente en formato compacto: La torre de Babel, que edita Fonomusic y que tiene su base en un recital en directo en un local de Cáceres llamado precisamente La Torre de Babel.

En 1995 crea su propio sello musical dentro de la discográfica independiente extremeña Jammin con el nombre de Flor de Jara, editando un nuevo CD triple, Flor de jara, que reúne el doble de Mérida y el directo acústico La torre de Babel.

En 1996 edita, adjunto con la revista El europeo, un discolibro con el título de Diario de a bordo. Ya en 1998 y de nuevo en doble formato, la misma publicación edita Por el mar de mi mano, llevando el número 11 de la colección de El europeo. Posteriormente, El europeo sacaría como número 25 de su colección en mayo de 2002 el discolibro Soy.

Piedra de sol es el primer volumen de una trilogía, iniciada en 2000, de nuevas versiones dedicadas a recuperar las canciones históricas de Luis Pastor.

Realiza una incursión en el mundo de los documentales bajo la dirección de Moncho Armendáriz en agosto de 2003, titulando a la producción Escenario móvil.

Recibe la Medalla de Extremadura en septiembre de 2003.

En marzo de 2004, Chico César le graba y produce Pásalo en marzo de 2004 en Brasil.

En marzo de 2006 publica una recopilación de dúos junto a compañeros suyos como Pedro Guerra, Javier Álvarez, Miguel Ríos, Leo Minas, João Afonso, Luis Barbería, Lourdes Guerra, Dulce Pontes, Bidinte, Martirio, Leo Minax y Chico César. El álbum lleva por título Dúos e incluye una canción inédita cantada a dúo con Bebe que tiene el nombre de Aguas abril.

En noviembre de 2006 se edita el discolibro En esta esquina del tiempo / Nesta esquina do tempo, donde canta a José Saramago y que se presenta en doble versión: español y portugués. Está acompañado de artistas como Pasión Vega, João Afonso y Lourdes Guerra.


Libro de Poesía

De un tiempo de cerezas. Madrid; Bartleby editores, 2016.

Discografía

Estudio

Sencillos

La huelga del ocio / Con dos años (Als 4 Vents, 1972)
El niño yuntero / Hace falta saber (Als 4 Vents, 1973)

Larga duración

Fidelidad (Movieplay, 1975)
Vallecas (Movieplay, 1976)
Nacimos para ser libres (Movieplay, 1977)
Amanecer (Movieplay, 1981)
Coplas del ciego (RCA, 1983)
Nada es real (Fonomusic, 1985)
Por la luna de tu cuerpo (Hispavox, 1986)
Aguas abril (PolyGram, 1988)
Diario de a bordo (El Europeo, 1996)
Por el mar de mi mano (El Europeo, 1998)
Piedra de sol (El Europeo, 2000)
Soy (El Europeo, 2002)
Pásalo (52PM16, 2004)
En esta esquina del tiempo (Ariola, 2006)
¿Qué fue de los cantautores? (Sony, 2012)

Directo

Directo (Pasión, 1991)
La torre de Babel (Fonomusic, 1994)

Recopilatorio

Flor de jara (Flor de Jara, 1995)
Dúos (Ariola, 2006)


Estas letras geniales, son canciones de Luis Pastor      
             
                             
Yo vengo de un tiempo de cerezas 
  
Yo vengo de un tiempo de cerezas
De la espiga del viento y de la hoz
Mapa que retiene la memoria
Como una fotografía en blanco y negro
Yo vengo de un tiempo que me nombra
Con espada de madera y crucifijo
En la escuela se cantaba el cara al sol
Y en la calle a Molina y Joselito.
Era el tiempo de ser niño.
Por la dulce voz, por el agudo grito
La calle una plaza abierta.
La plaza un planeta unido.
Con calles a muchas puertas.
Casas de abuelos y de primos
Era el tiempo del caballo y de la yegua
De los cerdos, las gallinas y los nidos
Y el huerto con todos sus manjares, olores y sabores
Que mi padre labraba, artesano del surco.
Escultor del manzano y de la higuera.
Sabio en su oficio, dueño de la hazada y la guadaña
Gigante humano domando la tierra
Era el tiempo de la era y de la trilla.
Campanas y cigüeñas. Paraíso del pobre.
Pan y espigas
Era el tiempo del trino y el jilguero
Cantaor de coplas, ruiseñor de sueños
Era el tiempo de la radio y de los rezos
De las tristes procesiones para muertos
De los muertos tan cercanos a la era
De los lobos y bandidos por la sierra
Era el tiempo de los juegos en pandilla
De la comba, de la piedra,
Del pinchete, de la pídola
Y el verano, como un año al sol entero
Con siestas en la manta por el suelo
Era el tiempo de la madre y sus caricias
De su dulce voz, de sus ojos dulces,
De su tierna risa
Del abuelo y su secreto de tristeza
Que ahogaba cada noche con vino de taberna
Era el tiempo de la pana y los remiendos
Del café de estraperlo,
De la sopa de tomate y de patata
Del pecado que mata. 
Del miedo, del castigo y del perdón
Era el tiempo de temer a dios

                                                                      
Soy 

Soy un rayo
nacido del grito,
feliz meteorito,
de alguna explosión.
Soy la unión
de dos cuerpos celestes,
mi madre y mi padre
en el ojo de Dios

Vine al mundo 
con la sementera,
el trigo en la era, 
el fruto en la flor. 
Arrancado del 
surco del huerto,
tomate, pimiento, 
patata y melón

Soy un viejo 
pupitre de escuela,
pizarra, tintero, 
cartera y catón

Yo también 
comí queso amarillo,
bebí leche en polvo 
y canté el Cara al sol
Soy el cuerpo
sagrado de Cristo,
rosario, novena, 
pecado y perdón
Soy un pobre
corral de gallinas,
castaño y encina, 
oveja y pastor

Soy lo que fuimos ayer,
soy lo que está por venir,
soy un deseo de ternura,
un canto de cuna,
soy parte de ti

Un marinero sin mar,
un extremeño en Madrid,
un árbol de Berzocana,
la flor de jara
de tu jardín
Soy un leve 
murmullo del viento,
caricia del tiempo, 
diciéndome adiós
Soy recuerdo 
de un largo viaje,
familia emigrante 
a una vida mejor

Soy memoria 
de un tiempo de barrio,
ciudad de extrarradio 
de lata y cartón
Soy un verso 
lanzado al futuro,
proyecto seguro, 
guitarra y canción






De un tiempo de cerezas. Madrid; Bartleby editores, 2016.

De un tiempo de cerezas es la primera obra íntegramente poética de Luis Pastor: voz de sonidos humanos, acentos extremeños y madrileños, colores portugueses y caboverdianos, aguas atlánticas y mediterráneas, y ahora, más que nunca, cantar de pájaro poeta. Hay en la poesía de Luis Pastor, exactamente igual que en su música, un compromiso por partida triple: la responsabilidad con la dignidad del ser humano, el deber con la memoria histórica y la búsqueda de la felicidad a través de la libertad. Una delicia.



DE ISLA A ISLA

De isla a isla:
corazón que tiembla,
faro que brilla.



ODA A MOSCÚ

Cantamos en Moscú,
prehistórico gigante de nieve.
Visitamos las ruinas de un imperio
que se hundió en su grandeza.
Entre vodka y cerveza, la calle
es un ir y venir, entre la nieve, de gentes,
coches y carteles, carteles, carteles.

Edificios con patios interiores
que conducen a otros patios, callejones
donde la revolución construyó estatuas,
monumentos, torreones,
catedrales, estaciones,
avenidas, edificios, devociones,
santos de una nueva religión de líderes tiranos
que en nombre del pueblo levantaron estados
de miedo y hormigón, de huesos congelados.

Voluntad de trabajo voluntario,
colectivo, solidario.
El sueño de una noche de verano
donde el verso y la traición
construyen su discurso encadenado
y el bien y el mal
tienen la misma cara para quienes la sufren.

Catedrales en los túneles del metro,
iglesias a las puertas del Kremlin,
donde Lenin descansa de un atracón en McDonald’s.
¡Abajo la igualdad!
¡Viva el capitalismo y las nuevas mafias!
Y la ex K.G.B.
y el mismo estado policial.

Libertad de poder
pasearse con dinero y comprar,
pagar, sobornar, caerse,
levantarse y volver a empezar.
Y morirse de frío y soledad.

Stalin se ha hecho un lifting, se ha quitado el bigote,
ha comprado un traje de Armani
y ha cambiado su bandera por pancartas
del nuevo dios globalizado.

De la dictadura del partido
a la dictadura del capital.



DIALÉCTICA DE LA VERBORREA

El verbo con diarrea,
el arte del engaño,
la argucia, la mentira,
la estrategia.

La vieja moraleja
del bueno y el malo.



OTRO AÑO

Como cada mes de enero
prendo fuego al descontento,
renuevo las energías
y las ganas de vivir,
hago planes de futuro,
desempolvo la tristeza,
los poemas, las canciones
que febrero cantará.
En marzo, las melodías
anidarán primaveras
y abril brotará en mis labios.
Grândola Vila Morena.
Mayo vestido de rosas
florecerá en el deseo,
capullo de mariposa
que en junio rompe a volar.
En julio seré cangrejo,
lagarto al sol de mi roca,
flor de cardo deseando
que agosto llegue a su fin.
Y otra vez vuelta a empezar,
septiembre de las promesas,
de las buenas intenciones
que octubre no cumplirá.
Noviembre, ya es navidad
por las luces de los árboles,
Diciembre se quemará
con otro año que arde.



ASTILLITAS DEL QUERER

                           Homenaje a Camarón de la Isla

Astillitas del querer,
Camarón comiendo fresas,
malhaya muerte cruel,
corazón de mi tristeza.

Caño roto de la fuente,
manantial de los misterios,
donde se van a vivir
los que cantan a degüello.

Caño roto de la fuente
de tu voz y de tu arte,
donde vamos a beber
los que adoramos tu cante.

Astillitas del querer,
Camarón por bulerías
hace brotar la pasión
y florecer la alegría.



DIOS DISFRAZADO DE MENDIGO
                   
                          Homenaje a Pablo Guerrero

El alma que funde su dolor en poema
es un dios disfrazado de mendigo
en los parques de muchos corazones.
Altar de la palabra, alquimia de los sueños,
el milagro del verso hecho canción,
el hombre que vendió el desierto,
ese eres tú, Pablo Guerrero.
Soledad que renace
en el mismo universo de galaxias
donde el ser fue latido.

Tú inventaste el sonido de la lluvia
en cántaros de esperanza,
emigrante de todos los inviernos,
amaste el fuego como días de nubes.
Tu mirada desnuda el traje de las flores,
en el surco del verso germina tu poesía
en espiga de sangre.
Ese eres tú, Pablo Guerrero,
universo que endulza la mirada
y enternece el corazón del que te mira,
piedra de silencio donde florece el canto.



MADRID AMANECE

                                 Homenaje a Hilario Camacho

Madrid amanece sin saber que te has ido,
ave de ciudad, gorrión herido.

Se fueron los cuatro luceros
con la niña de los ojos negros.

Tristeza de amor, destino cruel,
en otra canción habrás de nacer.



ROSAL DE LA ALHAMBRA

                                Homenaje a Enrique Morente

Enrique Morente:
la pena en el alma,
la sangre en el grito,
la voz diferente.

Enrique Morente:
rosal de la Alhambra,
tesoro encendido
que alumbra Granada.

Te cantan bajito
por el Sacromonte,
y por la Latina
repiten tu nombre.

Enrique, maestro,
amigo Morente,
tu cante ya es grande
ahora y por siempre.



SE AGITA EL MAR

Se agita el mar, también las olas,
ha volcado la barca del amor.
Llegué a tu isla, soy primavera,
soy la esperanza y la pasión.

Se agita el mar de tempestades,
ha varado la barca del amor.
Donde se pierden dos soledades
nace otra vida y otra canción.




MAR DE PLATA

Que hablen las arrugas de mi frente,
los surcos de mi cara,
los montes de mis ojos,
las calles de mis mapas,
los besos de mi boca,
el sol de mis espaldas,
la luz de mi sonrisa,
el río de mis lágrimas.

Que hablen las canciones que no hice,
las noches sin guitarra,
la aurora en mis pupilas,
la arena en mi garganta,
ceniza en los cabellos,
mar de plata.




ÁRBOL CAÍDO

Soy un árbol caído
a la orilla de tu río.

Un hongo
conquistó mi estatura,
secó mi alma
y abrazó mi ternura.

Mis ramas cobijaron
muchos cantos.

Fui brisa, sombra, viento
y tempestad.
Fui mar
en los otoños de tu edad.


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viernes, 30 de septiembre de 2016

RAY LORIGA [19.180]


Ray Loriga

Jorge Loriga Torrenova conocido como Ray Loriga, (Madrid, 5 de marzo de 1967), escritor, guionista y director de cine español.

Representa el realismo sucio español con influencia de William Burroughs y Jack Kerouac.

Es hijo del ilustrador José Antonio Loriga y de la actriz de doblaje Mari Luz Torrenova. Tras trabajar en diversos oficios y publicar relatos en diferentes publicaciones como Underground o El canto de la tripulación, debutó en 1992 con su novela Lo peor de todo. Ésta tuvo gran éxito de público y crítica y fue publicada en toda Europa, como ejemplo de la literatura de la llamada Generación X, término que al autor le ha resultado siempre más que dudoso.

Su novela Héroes, inspirada en el rock y cuyo título procede de un disco de David Bowie, le acercó estéticamente a la Beat Generation, sobre todo a autores como Carver, Kerouac y Bukowski. Muy relacionado con el cine, debutó como director en 1997 con La pistola del hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo y en la que además de su entonces pareja sentimental, la cantautora Christina Rosenvinge, aparecían Daniel González, Viggo Mortensen, Karra Elejalde y Nico Bidasolo. En 2006 ha rodado Teresa, el cuerpo de Cristo, que aborda la vida de Teresa de Jesús, interpretada por Paz Vega, junto a Leonor Watling, Geraldine Chaplin, José Luis Gómez y Eusebio Poncela.

En 1997, colaboró en el guion de la película de Pedro Almodóvar, Carne trémula. Asimismo escribió en 2004 el guion de la película El séptimo día de Carlos Saura y en 2005 escribió junto al director y Elio Quiroga el guion de Ausentes de Daniel Calparsoro.

En 2007, se editó la continuación de Días extraños, bajo el nombre de Días aún más extraños, un libro compuesto por varios artículos, una carta a Rodrigo Fresán y un par de relatos.

En 2008 publicó Ya sólo habla de amor (2008), y los relatos "Los oficiales y El destino de Cordelia" (El Aleph, 2009).

En 2011 publicó la novela juvenil El bebedor de lágrimas (2011), primera de una saga de Alfaguara. El autor declaró públicamente que la escribió "porque necesitaba dinero".1

Su última novela, también publicada en Alfaguara, es Za Za, emperador de Ibiza (2014).

Bibliografía

1992 Lo peor de todo Novela
1993 Héroes Novela
1994 Días extraños Relatos
1995 Caídos del cielo Novela
1997 Carne trémula Guion cinematográfico
1997 La pistola de mi hermano Guion cinematográfico
1999 Tokio ya no nos quiere Novela
2000 Trífero Novela
2001 Todos los aviones del mundo Guion cinematográfico
2004 El séptimo día Guion cinematográfico
2004 El hombre que inventó Manhattan Relatos
2005 Ausentes Guion cinematográfico
2006 Los indios no hacen ruido Cuento infantil
2007 Teresa, el cuerpo de Cristo Guion cinematográfico
2007 Días aún más extraños Relatos y artículos
2008 Ya sólo habla de amor Novela
2008 La mujer del anarquista Guion cinematográfico
2009 Los oficiales y El destino de Cordelia Relatos
2010 Sombrero y Mississippi Novela
2011 El bebedor de lágrimas Novela
2014 Za Za, emperador de Ibiza Novela

Filmografía

Año Título
1997 La pistola de mi hermano
2007 Teresa, el cuerpo de Cristo





“No necesito contarte que un cuchillo en la carne
no duele tanto como nada en la carne”.

Loriga




Ray Loriga. Días extraños. Madrid; Ediciones Detursa, 1994.



NO ME GUSTARÍA QUE ME VIERAN AHORA. Ni mis amigos, ni mi mujer, ni por supuesto mi editor. Porque ahora sencillamente no sé qué coño hacer. No sé por dónde ir. No sé cuánto he andado y no sé lo que me queda.
   No sé si se puede decir algo acerca de los sitios o las personas que no sea un juego al que ya hemos jugado todos.
   No sé si tratar de dejar de beber sirve para algo.
   No sé si beber era un asunto serio o sólo una de esas cosas que hago, como vestirme de estrella del rock and roll, por ejemplo.
   No sé por qué hasta hace nada estaba tan seguro de acertar, ni sé por qué ahora estoy absolutamente convencido de haberme estado equivocando.
   Sólo estoy seguro de una cosa.
   Dos días distintos te convierten en una persona diferente.

*

NO CREO QUE TENGA NADA QUE VER con el amor cuando vienen todas esas ideas a mi cabeza acerca de mi propia mujer. Y algunas, las mejores, traen pollas que no son la mía y todo se vuelve complicado y, por qué no decirlo, un poco sucio, bastante sucio en realidad, aunque es algo de lo que no quiero hablar aún, a lo mejor porque es un tema sobre el cual no tengo control o a lo mejor es por esa vieja idea de pudor que convierte a muchos escritores en escritores menores pero felizmente casados. En discretos contadores de historias ajenas que aún reciben regalos de sus madres por Navidad y que bajan la cabeza cada vez que Celine se baja sus propios calzoncillos.

*

POR SUPUESTO QUE QUISIERA SER MEJOR ESCRITOR. Lo intento todo el tiempo. ¡No te jode! Tiene que ver con algo que me dijo una chica, una chica fea, ya lo he contado en otro sitio, pero es igual, sigue aún por aquí, dando vueltas; ella, la fea, me dijo: “¿No puede usted escribir mejor?”
   Dios, te juro que lo estoy intentando.

*


VOY A INTENTARLO como si fuera el que ya no recuerda las veces que no ha podido. Lo que no tenía sentido puede tenerlo subido a una torre más alta, mirando desde un campanario mejor, cambiando la hora del reloj con las manos, escribiendo mi nombre en sus posos de café.
   Por las mañanas, si no has dormido, puedes salir de casa muy temprano y dar una vuelta por la calle con la extraña sensación de tener alguna posibilidad. Cuando amanece, si no has dormido, tienes la sensación de que aún están escribiendo las reglas. Puedes tener cierta influencia en el orden de las cosas.
   Luego vuelves a casa, duermes una hora y te levantas con la tranquilidad del que ya sabe qué pinta tiene el día.




HARTO

ESTOY HARTO DE LOS DESAFÍOS, de los retos, de las mujeres que se mueven como ciervos delante de un fusil, harto del esfuerzo, del empeño, de los castillos, los fosos y las trampas para ratones.
   Enséñame un camino fácil que me lleve donde he querido estar desde el principio.
   Sácame de encima todo el peso que podría hundirme en el río.


*


UNO NO TIENE PORQUÉ SENTIR NADA mirando las fotografías de sus viajes, las fotografías de los suyos o las fotografías de si mismo.
   No estás obligado a sentir nada cada vez que la memoria reconozca una imagen o un olor. No hay porqué emocionarse, no hay porqué llorar o alegrarse, no hay porqué cambiar de ánimo con las cartas guardadas ni con las comidas que se repiten, con el mismo sabor, durante años. Uno no tiene porqué acordarse de los niños al mirar a los hombres. No hay ninguna buena razón para que una playa nos recuerde a otra playa, y esto sirve igual para dos autobuses o dos trenes.
   Es mejor aceptar que algunas cosas sencillamente se pierden.


*



MIENTRAS VENÍAMOS EN EL TREN, más y más hacia el sur, el calor iba aumentando, como si el verano viajase en nuestro mismo vagón.
  Bebíamos a morro de una botella de whisky para no olvidar nuestros orígenes, Born to run, la Velvet y todo lo demás y no decíamos en voz alta nada de lo que pensábamos por miedo a parecer estúpidos.
  Cada media hora pasaba un tío empujando un carro lleno de bocadillos que podían andar solos. Miraba por la ventanilla los poblados de las casas de adobe y me sentía como si estuviera andando por encima de postales. Muy a mi pesar tenía toda esa lista de pensamientos extranjeros como: dios mío qué pobre es esta gente, y hay que ver qué bonitos son los niños y también: ese hijo de puta no deja de mirarme la cartera. Para disimular nos dábamos besos y bebíamos más whisky.
  Todos los libros de viajes deberían titularse DIARIO DE UNO QUE YA NO SABE POR DÓNDE SE ANDA.


De libros



Héroes

"Cualquier idiota puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande se la lleva para siempre."

"La gente le hablaba de aeropuertos y lavadoras, pero él sólo podía pensar en huracanes."

"Me gustaría querer abrazar a la misma mujer que me quiero follar."

"Puedo tatuarme un dragón en la espalda, pero el día del cumpleaños de cualquiera pensaré que de todas las cosas que nunca he tenido, ella es la que más echo de menos.."

"Olvídate del mapa pero no te olvides del tesoro."

"Las niñas bonitas siempre son las que están más tristes porque saben que hay más tíos dispuestos a hacerles daño."

"En mis sueños Dios me la chupa.."

"Se está volviendo todo tan aburrido que cualquier pequeño asunto doloroso con un chico de otro edificio parece bueno. Después se da cuenta de que todos los dedos dejan huella y entonces llora, y se pone a buscar a alguien que de verdad se lo mereza, y después de mirarse desnuda y después de recordar todos los nombres de hombres que conoce se pregunta: ¿Hay vida en Marte?"

"Salta del tejado y aplasta mis flores, estaré contigo cada vez que te acerques a lo que eres, seas lo que seas.."

"Me dijo: 'El ruido de todas las ciudades del mundo no pueden tapar el sonido de mis tacones', y yo no supe qué coño contestar a eso."

"Dicen que todo lo que sube baja, dicen que todo puede remplazarse y bueno, en general dicen todo tipo de tonterías.."

"Nos sentábamos en la cama mirando la televisión. Ella decía: Cariño, cuando todo lo mío se derrumbe algún pedazo acabará dándote a ti."


Canta las canciones que te llevan tan lejos que ya no puedes ver cómo crecen las uñas de tus propios pies. Quédate ahí y olvídate de todo lo demás. He hecho una lista de todos los agujeros en los que no quiero meter la cabeza.
No hay nadie que sea tan guapo como para no enamorarse, si no lo crees, pregúntale a Bowie. Quiero estar solo porque no confío en los que tengo alrededor, lo que no quiere decir que vaya a estar solo para siempre. Tengo algunos amigos muertos que siguen siendo mis amigos. Estoy empezando pero ya he perdido un poco de mi parte. Lo peor ya ha pasado.
Desde que dejé el colegio y a mi familia no he vuelto a comer el espeso puré del aburrimiento absoluto y la pena negra absoluta escondida debajo de la cama. No creas todo lo que te dicen, no creas nada de lo que te dicen. Si no te gusta esta fiesta no vuelvas por aquí. Yo podría transformarme en una estrella del rock and roll y desaparecer mientras te lo piensas.


****

Hay que decir, en honor a la verdad, que mis padres eran buenas personas. Mi padre murió, el pobre. Nos compraba cómics, le gustaban los cómics.
Un padre que compra cómics no puede ser un mal tío. Mi madre también era buena mujer. Nos abrazaba a todos los hermanos. Cuando éramos pequeños, claro. Eso está bien, hay que abrazar mucho a los hijos si no quieres que terminen atracando gasolineras. Mi padre conducía bien, muy tranquilo. Mi madre no conducía tan bien, era demasiado nerviosa.
Había una canción de la Velvet Underground que decía: “Mis padres van a ser la muerte de todos nosotros.“ Claro que también había una canción de la Velvet que decía: “Ninguna nariz es una buena noticia.“ Nico era una chica preciosa, pensé en casarme con ella dos o tres milveces, aunque no creo que ella pensase nunca nada parecido. Escribí una canción que decía: “Si Nico durmiese conmigo los viernes, yo no pasaría los sábados disparando al aire.“
****

Antes tenía amigos, me refiero a mucho antes, cuando era un niño.
Ahora no sabría decir si eran los mejores amigos del mundo pero estaban siempre alrededor. La primera gran pérdida de la vida adulta son los amigos. Puede que consigas un amigo con quien hablar, pero no vuelves a dar con uno que se deje abrazar. El periodo de tiempo que transcurre entre que pierdes los abrazos de tus amigos y encuentras los abrazos de las mujeres puede alargarse tanto que a veces parece eterno. Recuerdo a los amigos mientras imagino a las mujeres. Puedes tocar a mil mujeres sin llegar a agarrar ninguna, aunque siempre es mejor que no tocar nada de nada. Una mujer con sus tetas y su culo y su coño oscuro como uno de esos túneles del terror en los que te metías de niño, para sufrir antes de entrar y durante casi todo el trayecto y de los que salías con una estúpida sonrisa de satisfacción, como diciendo: Sabía desde el principio que podría con ello, una mujer, decía, es siempre una realidad de algún tipo. Una mujer, nunca es nada. Como un tren nunca es nada. En cualquier caso uno a veces persigue ángeles y otras veces, media hora después, se saca la polla y se la machaca. No voy a escribirle un poema al coño de la chica de las páginas centrales, pero lo cierto es que tampoco me la ha puesto nunca dura ningún poema. También trataba de acordarme de eso en el cuarto.
El cerdo hijo de puta que eres, el que persigue culos con la polla afuera, como un contador Geiger, el que mentirá a la mujer que ames, también vive dentro. Acostúmbrate a él, Santo gilipollas, porque es el único que vuelve siempre a visitarte y a ése se la traen floja los abrazos.
No aparece nunca en las canciones, no sabe bailar, confunde la luna con un queso, nunca miente y volverá siempre a visitarte, no tiene madre y se la traen floja los abrazos.

****

Me pregunto qué coño hacía Jim Morrison para que su bicicleta volase. He estudiado a fondo la vida de algunas de mis estrellas de rock favoritas esperando encontrar en sus armarios algún zapato de mi número, y aunque es cierto que en las noches buenas todos los pies son un 42, no lo es menos que en las noches malas todos los pies corren lejos de tu casa y te quedas solo con esa cara de imbécil que aterriza sobre tus ilusiones cada vez que los invitados se van todos juntos demasiado pronto de la fiesta. A lo mejor tenía razón Bowie y no es más que un sueño ocasional, entonces no tendría que preocuparme ni tendría que seguir esforzándome, sólo tendría que tumbarme en la cama y soportar el peso de todo lo demás.
Si pudiera vivir dentro de una canción para siempre todas mis desgracias serían hermosas. Y eso le daría a las desgracias otro sentido. Igual que las desgracias de Billie Holliday consiguen ahuyentar las mías, mis desgracias pasarían a ser el quitanieves de la puerta de otro.
¡Qué bonito! Llegado a este punto es cuando siempre me pregunto qué coño hacía Jim Morrison para que su bicicleta volase. Supongo que en el fondo los Kamikazes son los primeros en recibir aviones. Los que después de Lindberg y aquellos tres que se fueron a la luna seguimos dudando de que esas cosas realmente vuelen, estamos los últimos en la cola. Aunque para mí no es siempre así, me refiero a que pienso muchas veces que todos los incendios son hermosos.

****

¿Has oído la misma canción quince o veinte veces seguidas? por ejemplo. ¿Has oído a Nico cantar Femme fatale veinte veces seguidas?, o cualquier otra. Da lo mismo. ¿Has oído Space Odity cien veces? ¿Has perdido alguna vez el hilo, como si te quedases colgado de alguna pregunta en medio de un programa de televisión? Las cámaras encima de tu cara y el público del estudio mirando y cada uno en su casa esperando la respuesta, pero tú ya no estás allí, estás colgado en otro sitio. Atascado con alguna canción. Estás escuchando cada palabra de la canción y te parece que no hay mucho más después. Como si le estuvieras leyendo las intenciones al cartero. Antes de que pare la moto ya sabes que trae una carta para ti y antes de que la meta en el buzón ya sabes lo que dice la carta. Estás colgado de una canción y te crees que lo puedes adivinar todo a distancia. Por un segundo parece que lo sabes todo, te sientes jodidamente bien, es la misma canción una y otra vez, puedes sentir lo mismo diez o doce veces, tienes todas las sensaciones controladas como en uno de esos laboratorios en los que aíslan algún virus, tienes alguna sensación acorralada, a algo que puedes reconocer y que ya no se mueve. Y viene de una canción. Una canción repetida cien veces ilumina tanto como una de esas bengalas que utilizan en la guerra para disparar sobre los enemigos. Una sola canción como una sola bengala puede hacer que todos disparen al mismo tiempo en cien direcciones distintas.
¿Has oído Starting Over cien veces seguidas?
¿Sabes de qué coño estoy hablando?

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Cuando por fin encontré a Bowie estaba sentado debajo de un ángel de bronce. Sabía que estaría debajo de un ángel desde el principio, pero Berlín está lleno de ángeles.
Llevaba los ojos pintados de azul y el pelo rojo. Sabía que había llegado hasta allí por él y por eso apenas me miraba. Empezó a llover, pero no nos movimos. Ni el ángel, ni Bowie, ni yo. Cuando ya era casi de noche me dijo: No tienes por qué preocuparte, aún eres demasiado joven para elegir.

****

A veces me imagino con una mujer y un niño corriendo por la casa. Un niño al que abrazar y dar besos, tan pequeño que todavía no esté lleno de nada. ¿Quién voy a ser entonces? ¿Qué cosas podré coger con las manos y cuáles no? ¿Mediré lo mismo? ¿Tendré una cara parecida a la que tengo ahora? ¿Qué pensará mi mujer de lo que era antes? ¿Mi mujer será la chica rubia o tendré que ocultarle a ella que no lo es? ¿Qué pinta tendré follando? Cuando pase todo ese tiempo, ¿dónde estará éste de ahora y dónde estará el de después y dónde estaré yo en medio de todo esto? ¿A qué me pereceré cuando sueñe? ¿Qué pasa con lo que has hecho? La responsabilidad sobre todas las cosas que hacías debería caducar, como las latas. ¿Cuánto voy a durar tal y como soy ahora? Me siento como un negocio que va cambiando de dueño.




La pistola de mi hermano

"Yo no me creo nada, sólo digo que los perros apaleados son los que muerden. - Sí, pero casi nunca a su dueño."



Tokio ya no nos quiere

"Dios no sabe que este lugar existe."

"El amor es realmente una tormenta de la imaginación."

"El amor es un millón de enfermedades distintas."

"El cuerpo sin vida me parece la manera perfecta de describirnos a todos nosotros."

"El miedo es como el frío. Una vez que se ha sentido nunca se va del todo."

"En cualquier caso, no esta de más revisar la dosis y la calidad de mis estimulantes, porque me estoy quedando sin respuestas para tantas preguntas siniestras."

"Es el recuerdo, no el olvido, el verdadero invento del demonio."

"Es mucho mejor si no sabes lo que has perdido.."

"Flores para los muertos y tranquilas sonrisas de opio para los vivos."

"La memoria es el perro más estúpido, le lanzas un palo y te trae cualquier cosa."

"La tristeza no tiene fin. La felicidad si." (realmente es de Antonio Carlos Jobim)

"La vida es un mall que solo cierra una vez y para siempre."

"Los días son a veces tan tristes que sencillamente no merecen la pena. No merece la pena correr, ni esperar, ni vigilar. Días tan tristes que no merecen ni un esfuerzo, ni el más pequeño movimiento. Los días así hay que dejarlos correr, como los trenes nocturnos."

"Nada de agujas, por favor, odio las agujas. Soy un adicto cobarde. Capaz de cualquier daño definitivo, pero temeroso de cualquier daño intermedio."

"No hay dos vidas iguales, ni dos dolores distintos."

"Que alguien conozca el futuro no quiere decir que sea capaz de cambiarlo.."

"Una sola raya (de coca) no sirve de casi nada. Te deja como un cristo sujeto de un solo clavo."

"Un dolor es una ocupación, puedes abandonarte a el sin ningún resentimiento. Es todo lo que tienes que hacer. Perseguir el dolor que viaja entre los nervios hasta el cerebro. Aislarlo ahí y vigilar después cualquier movimiento. Perseguir el efecto de los calmantes también, como la lluvia. Ver que se lleva a su paso y ver que queda."

"Y dicen las canciones que después de la lluvia viene el sol y luego la lluvia. Mentira. Después de la lluvia sigue la lluvia..."

"[La gente cambia] No, la gente empeora."

"...aparte de eso me siento bien, ligeramente preocupado ante la idea de volver a los estimulantes y la música infinita de las discotecas, a las quinceañeras desquiciadas y a los torpes pequeños fascistas borrachos."

"En noches así siempre se anda uno preguntado cuánto ha olvidado y cuánto de todo esto va a recordar en el futuro. Después los antidepresivos detienen todos esos malditos neurotransmisores y uno ya no se pregunta nada."

"Por alguna razón, cuando uno se sienta en el sillón de un despacho, al otro lado de la mesa o en el asiento del conductor de autobús, o cuando sencillamente se preuba uno la gorra de un policía o sujeta el cuchillo de un carnicero, se siente por un segundo como si fuera esa persona, como si pudiera ser ese otro durante toda una vida. Así es como me siento, sentado en la cama, pensado qué clase de vida es ésta. Cuando el viejo sale del baño, la cama, la habitación, todo vuelve alrededor, vuelve a ser suyo."

"Sólo después de olvidar eres completamente inocente y por eso mismo, definitivamente culpable."

"Cuando el cielo se oscureció y aunque no eran más que nubes, tuve la sensación de que todo se terminaba y la sensación de haber sentido lo mismo un millón de veces antes."

"Y llueve y se hace tarde y toda la tristeza del mundo no cambia nada."

"Cuando uno barre las hojas muertas del jardín, es el jardín lo que importa."

"Todo poco a poco se va a ir volviendo normal, o sea, peor."

"Dios no nos quiere ahí arriba."

"Qué tremendamente aburrida es la enfermedad y cuánto le ocupa a uno la cabeza al mismo tiempo."

"Cuando alguien te mira y mira también las cosas que tú miras, desaparece el terror de las cosa imaginadas."

"Quiero que mi mente vuelva. Que construya algo que no se derrumbe a cada instante."

"Dios es un enano con un cuchillo escondido en algún rincón de mi cabeza."

"En mi cabeza se enciende una bombilla por cada bombilla que se apaga."

"El médico dice que todo lo que está escondido está esperando, precisamente, ser encontrado."

"Por más que pueda recordar con absoluta facilidad muchas de las noches de los días y muchos de los días de las noches antiguas, no consigo guardar las noches de los días ni los días de las noches recientes."

"He olvidado el día de ayer, completamente, como olvidaré el de hoy y después el de mañana."

"No estoy dispuesto a cargar con los años que no recuerdo."

"A pesar de mi resistencia, progreso, lo cual es una traición de los sentidos. Igual que en el colegio, donde por mucho que te empeñes en evitarlo, el final, aprendes."

"Tu miedo comienza cuando despegan los aviones y el mío cuando los aviones aterrizan."

"Me imagino dejando que pasen las horas sentado en la misma cama. Mirando la televisión sin mover un dedo, sólo por curiosidad de saber qué hace el tiempo con uno cuando uno no hace nada con el tiempo."

"Ella es un ejército y yo soy un hombre desarmado."

"El ruido de mi miedo es como siempre demasiado grande y por eso no la escucho."

"¿No es, en medio del amor, el amor mismo lo que uno más teme?"

"Cuando uno está en Tokio, Tokio está por todas partes.."

"Todas las oraciones, las que uno conoce y las que no entiene, están hechas de la misma fe. No la fe en uno mismo, sino la fe en todo lo demás. La fe en el poder de lo ajeno."

"¿Qué demonios mantienen a España clavada en la fe del pasado? La falta de fe en el futuro seguramente."

"Me dan una pena tremenda las mujeres que tienen un solo marido, porque sólo tendrán un recuerdo."

"Las horas de niño son eternas. Las horas de hombre, en cambio, caen del cielo como la lluvia y no hay nada que pueda uno hacer para detenerlas. Las horas de viejo son aún más rápidas, te atraviesan a la velocidad de la luz. Se va un día en un pestañeo."




Trífero

"A la luz de la gloria todos los vicios son pequeños y, en cambio, a la sombra de la derrota las más corrientes debilidades se vuelven fallas imperdonables."

"Cada vez que alguien abandona un vicio el demonio gana un alma."

"El ruido es la consecuencia directa del esfuerzo de la gente por luchar contra la naturaleza de las cosas."

"La impertinencia no está del todo mal vista en según qué fiestas y es, en cualquier caso, un pecado perdonable. Seguramente porque la impertinencia, como el ping pong, es una actividad insignificante que jamás ha matado a nadie."

"La lealtad es un regalo envenenado que jamás he pedido y jamás he prometido devolver."

"La teoría del caos se desmoronaba ante la perfecta maquinaria de fatalidades que regía su vida, “nada es casual”, se decía. Por más que agite el puzzle, todas las piezas vuelven a encajar con demoledora exactitud en el mapa de mi fracaso."

"Lo que solemos elevar a la categoría de meditaciones no es más que el ruido de un motor encendido. Saúl había aprendido con el tiempo a no sublimar la torpe mecánica de su nada ilustre cabeza y, al contrario que muchos de nosotros, despreciaba sus propios pensamientos, y con frecuencia los ajenos, tanto como desprecia las lagrimas, las medias sonrisas y las gotas de lluvia."

"Los criados sólo respetan al amo. El temor una vez más marca la medida exacta del respeto. Muéstrales una simpatía excesiva, y enterrarán tus huesos en el patio. Mantén el cuchillo de la cortesía bien afilado y se doblarán como bisagras."

"Los muertos no debería escribir cartas, sobre todo teniendo en cuenta que no hay manera humana de responderlas."

"No hay obligación más inquebrantable que la de un hombre para con su martini."

"No se juzga a un hombre por sus actos, sino por su condición."

"Se perdonan los sombreros más extravagantes en las mujeres bellas, y en las feas resulta inaceptable un solo paso más allá de las más aburrida discreción."

"Se pierde la fe, pero nunca el peso de la culpa."

"Una negación necesita de un muro, una afirmación apenas precisa un momento de debilidad."

"Vivir es suficiente, había sido su lema en los días apresurados de su juventud, pero ahora, de pronto, por culpa de la edad, que otra cosa podría ser, sentía a menudo la necesidad de poner su pasado en orden."

"¿Acaso no debe uno llevar hasta el final las riendas de su propia existencia?"



Lo peor de todo

"No hay que pegar fuerte, sino donde más duele."

"En algunas películas se muere la gente y en otras no. A mí me gustan las que tiene muertos y gente odiándose a conciencia los unos a los otros."

"Las cosas en general van siendo peores según creces, por eso resulta especialmente cruel que te amarguen la vida de pequeño, cuando aún tienes posibilidades."

"Odio los detalles, me aburren. Podría decir que me duelen, pero lo cierto es que me aburren."

"Si vives en Puerto Rico tienes que andar con cuidado porque de pronto llega un ciclón y te barre del mapa. Como suena, te barre del mapa y nadie, ni tu mejor amigo, vuelve a saber nada de ti."

"Un tiburón puede comerte una pierna o puede comerte entero, eso depende del hambre que tenga."

"Cuando eres niño no quieres ser buena persona por nada del mundo, quieres tumbar a los pesados, ser expulsado de dos de cada tres clases y hacerte pajas hasta que te den calambres en las manos. Cuando eres niño quieres quemarte en el infierno y ver cómo todo el jodido colegio te admira por ello."

"Si te pones a pensar en los sitios donde has estado y la gente con la que has andado, y todas las tonterías que no debías de haber dicho, te mueres."

"Imagino que pensaron que era lo mejor para mí. Lo que a los demás les parece lo mejor para ti, al final no lo es. Ni lo mejor, ni lo segundo mejor siquiera."

"A T le gusta mucho el nombre y a mí me gusta mucho T, así que estamos todos contentos."

"Uno no puede pasarse la vida preocupándose por no contrariar a su madre."

"Se puede ser un cielo en la vida y un pedazo de mierda en el campo, también se puede ser gloria bendita en el campo y un pedazo de mierda en la vida, pero esto último es mucho más perdonable."

"De todas formas, creo que lo que uno se inventa es más real que lo que a uno le pasa. al fin y al cabo, lo que a uno le pasa no deja de ser un accidente."

"Como no pensaba querer mucho más a mi loro, se me ocurrió soltarlo para que fuese en busca de algo mejor, pero lo único que encontró fue el perro del vecino. Uno puede querer mucho a su loro pero luego va un perro y se lo come. Por otro lado, uno puede no querer nada a su loro, pero luego va un perro y se lo come. Así que da igual cuánto quiera uno a su loro, porque eso no va a servirle de gran ayuda si anda un perro cerca."

"Ser pequeño significa ser MÁS pequeño que la mayoría de las cosas y eso no te anima mucho. Ser pequeño es siempre ser menos y eso no hay dios que lo cambie."

"En casa de Pablo Mendoza no tenían dinero para comprarse un televisor, pero tenían tanto tesón que probablemente terminarían por conseguirlo. Tal y como yo lo ví no creo que llegasen a construir un televisor, pero una radio o una lavadora seguro que terminaba por salir."

"A veces las cosas son tan raras que hacen gracia, aunque se mate la gente."

"A veces la gente es feísima y aún así te manda y te grita como si nada."

"Las cosas que parecían más graves, eran precisamente las que menos importancia tenían."

"La gente buena no se conforma con lo buena que es y tiene que estar mirando lo malos que son los demás."

"La mayoría de las veces las cosas no salen como uno espera, salen mucho peor."

"Los niños no tiene nada de mágico la mayoría de las veces, son la misma mierda en dimensiones reducidas."

"Personalmente creo que uno no debe comer nada que no pueda pronunciar con facilidad."

"Cuando todo va bien cualquiera puede ser una persona hermosa llena de buenos sentimientos y esperanzas y deseos para el mejor de los futuros. Despues cuando a tu novia se la está atorando algún memo ya no resulta tan fácil."

"Cualquiera que piense que tiene algo que enseñar es por lo menos sospechoso."

"A veces la porquería se te amontona alrededor y se te quiere meter por las orejas."

"Lo que a los demás les parece mejor para ti, al final no lo es. Ni lo mejor, ni lo segundo mejor siquiera."




Ya sólo habla de amor

"Tu problema, querido, es que te imaginas que las mujeres son lo que te imaginas que son y no ves lo que son. - ¿Y qué son ? - Tractores, mi vida, tractores, mira los surcos que dejan. Mientras tú lloras ellas ya le están haciendo llorar a otro."

"Al borde de la locura hay muchas cosas, un mundo entero que se extiende hasta el infinito."

"Esperar a ser querido por una mujer que no te quiere es uno de los placeres más grandes que este mundo puede regalarnos."

"La ficción puede muy bien instalarse en el alma de un hombre hasta destruirla."

"Un hombre que celebra solo su cumpleaños se regala lo que quiere."






Ray Loriga. Incluido en Días extraños

Un texto de Ray Loriga sobre Bukowski

HACE ALGUNOS AÑOS, dos creo, alguien me ofreció la oportunidad de entrevistar a Charles Bukowski en su casa de Los Ángeles. No pude. Me asustó la idea de ponerme delante de un hombre a quien quería realmente sin que él tuviera ni la menor idea. Había algo ilegítimo en ello. Y sobre todo, me dio miedo que pudiera darse cuenta de todo lo que le había robado. Supongo que él sentía algo parecido cuando pasaba de puntillas por debajo de la pensión en la que había vivido John Fante. Todos los escritores reconocemos miles de influencias, pero siempre le tememos al verdadero padre. Ahora que ya casi no me queda nadie, muerto Bukowski y muerto Carver, tengo la obligación moral de abrir mi maleta y empezar a sacar de ella todos los trajes que no son míos. No para devolverlos, sino para enseñarlos con orgullo antes de robarlos para siempre.

La muerte es algo tan idiota que no merece mayor comentario. La ausencia es un sentimiento egoísta que presupone posesión y la sola idea de poseer a los tuyos es tan ridícula como necesaria. Morirse es la última tontería, la más grande, algo tan estúpido como que las cosas tengan que ser redondas para rodar. La muerte es innecesaria como todo lo inevitable. Ahora sé que la muerte de Bukowski no me hacía ninguna falta. Teniendo en cuenta que era uno de los escritores peor leídos de todos los tiempos no estaría de más hacerse una pregunta: ¿de qué coño escribía Bukowski?

La respuesta es sencilla y es siempre la misma cuando se trata de grandes escritores.

Bukowski sólo escribía acerca de lo que verdaderamente importa.

El amor o la falta de amor y el miedo a casi todo. El miedo a quedarte mirando las palmas de las manos cuando ya no queda nada.

El miedo a los destinos que conocerán los trenes cuando uno ya no esté dentro.






Héroes (fragmento). Ray Loriga

Cuando tenía catorce años todavía rezaba y le pedía a Dios una chica bonita. Jugábamos al fútbol todos los fines de semana y no siempre ganábamos. En realidad nunca ganábamos. Bebíamos cerveza y le pedíamos a Dios una chica bonita. Teníamos corbatas pero no las usábamos, sabíamos muchas oraciones pero no las rezábamos. Sólo nos acordábamos de Dios para pedirle una chica bonita. A los dieciocho entré a trabajar en una tienda. Nada más verle la cara al encargado perdí la fe. Era el chico de los recados y aunque era un trabajo mal pagado, Dios sabe que nunca me quejé y que todo lo que quería era una chica bonita. Un día pedí permiso para ir al funeral de mi abuelo y me lo negaron. Un día pedí permiso para ir a vomitar y me lo negaron. Trabajaba cuando estaba enfermo porque decían que había muchos esperando mi puesto. No era divertido pero yo no pedía nada. No pedía nada más que una chica bonita. No me gustan los concursos pero he llamado a uno que se llama “Llame y pida”. Sé que parece un juego de palabras pero no importa. He llamado y sólo he pedido un poco más de lo que pedía antes. Lo único que he conseguido es una batería de cocina mandada a la dirección equivocada. No acabo de entender por qué es todo tan difícil. Nunca he pedido nada. Nada que no sea una chica bonita.

Ray Loriga, Héroes



Ya sólo habla de amor, de Ray Loriga
Por Roberto Valencia 

Ray Loriga (Madrid, 1967) no es un escritor hiperrealista al estilo de Coetzee o de Houellebecq, que conciben la escritura como un quirófano donde a la realidad se la abre en canal sin recurrir a la anestesia. Loriga ha sido en todos estos años más un estilista que un cirujano. Más un trenzador de imágenes que un sociólogo con tino para las metáforas. Determinadas novelas suyas –Tokio ya no nos quiere, su mejor obra– funcionan como acertadas exploraciones de un tipo de frivolidad moderna porque están pobladas de esa estética urbana que conforma nuestra mitología contemporánea, a medio camino entre el pop y la angustia consumista. En sus ficciones, el imaginario neoyorkino, las drogas o el rock han predominado siempre sobre esa descripción al desnudo de la condición humana que todo gran escritor termina ensayando tarde o temprano. En este campo, Loriga se ha movido siempre como pez en el agua, muñendo artefactos solventes, hermosos, pertinentes, novedosos por estos lares y sumamente logrados en su musicalidad. Sin embargo, en algunas ocasiones a los que le profesamos estima literaria nos han quedado ganas de exigirle más. De demandarle que, de acuerdo, siguiera sirviéndose de este imaginario que a veces condiciona el tono de su escritura hasta extremos cuestionables, que lo siguiera rentabilizando, pero que, cercana ya su madurez, lo hiciera explosionar con un buen descenso a los infiernos de este planeta posmoderno.

De hecho, parecía que la cita de Pavese que abre Ya sólo habla de amor –“El sentimentalismo no se corrige volviéndose cínico sino volviéndose serio”– prometía algo en esta dirección. Daba la impresión de que Loriga se había propuesto un salto cualitativo con el que cuestionar sus escenarios cinematográficos –esos que a los lectores de este lado del Atlántico les suscita más ensoñación que dramatismo–, y nos iba a servir un auténtico desgarrón emocional. Algo con unos gramos de carne cruda y la dosis necesaria de gravedad. Pero no. Ya sólo habla de amor se deshace de parte de su mitomanía a cambio de olvidar ciertos principios no escritos del oficio de componer ficciones. ¿Qué es lo que ha hecho el escritor madrileño? Pues poner en funcionamiento a un personaje apocado y anodino, ni frívolo ni atormentado por una pasión que verdaderamente merezca la pena compartir. Ha creado un figurante cuyo regodeo en la autocompasión, por más páginas que emplee en hacernos creer digno de lástima, suscita indiferencia. Además, Loriga –y aquí radica su principal olvido– ha compuesto tal personaje de una manera torpe: empleando muchas páginas de prosa explícita diciéndonos qué sentimientos ahogan su yo más íntimo en vez de hacer lo que se suele en estos casos: inventar movimientos o contextos que los representen. Se trata probablemente de un error de concepción. Y salvo que nos hallemos ante una vía experimental aquí abierta, su principal consecuencia es que la novela hace aguas desde el principio.

Dos son las manifestaciones de esta torpeza: la ausencia de una acción solvente y un lenguaje que parece gastado y trivial. Despojado de su clásico deje norteamericano a lo Carver, parece que Ray Loriga no ha hallado algo valioso con que sustituirlo, dejándonos a cambio restos de tiempos pasados –esa recurrencia en emplear la lluvia como metáfora de la melancolía, por ejemplo– así como un tono plano, redundante, incapaz de aludir significaciones profundas. Por este cauce desfilan varios lugares comunes del lenguaje –las reiteradas alusiones a la guerra cuando se habla de amor–, se evidencia la desgana con que la prosa trata en ocasiones de corregir sus propias contradicciones y hasta aparece un ritmo de castellano clásico –¿renacentista?– que tan raro le sienta a la acción. Respecto a ésta, digamos que resulta insuficiente. Se centra en la parálisis del protagonista en mitad de una fiesta, donde una bella mujer le espera para bailar. Aislado del contexto literario, este argumento no parece bastar para sostener toda una novela de pérdidas y deudas, de replanteamientos vitales y de derrotas. Pero es que, además, a su desarrollo le falta fuerza para dibujar la angustia que debiera serle traspasada al lector.

Los escritores desaprenden. Ocurre porque la necesidad de reinventarse nunca configura un camino señalizado, o porque el talento, sencillamente, se agota. Aunque no parece que el depósito de Loriga se haya vaciado, se entiende mal que un autor con su oficio haya concebido una novela de tan escasa eficacia narrativa. Tal y como ha sido planificado, este texto responde a una estrategia poco acertada si lo que se buscaba era servir de revulsivo a una prosa, la suya, a la que acababa de llegarle la hora de la reinvención. Quizás no sea una buena idea preguntarse por qué ha desaprendido Ray Loriga. A pesar de los equívocos que su figura suscita, estamos ante un escritor de talento. Sutil, poseedor de buen oído para el lenguaje y con un universo valioso. Deseamos que este desliz conforme un paréntesis necesario en su crecimiento. Ahora que Alfaguara se ha lanzado a reeditar la casi totalidad de su obra –con ediciones de Tokio y Lo peor de todo–, quizás el accidente tenga menos importancia de lo que parece, y pronto reanude la tarea de seguir creando una obra coherente y a la altura de sus capacidades. ~





Diez canciones de amor y siete caminos distintos de vuelta a casa

Cuando tenía catorce años, todavía rezaba y le pedía a Dios una chica bonita. Jugábamos al fútbol todos los fines de semana y no siempre ganábamos. En realidad, nunca ganábamos. Bebíamos cerveza y le pedíamos a Dios una chica bonita. Teníamos corbatas pero no las usábamos, sabíamos muchas oraciones pero no las rezábamos. Sólo nos acordábamos de Dios para pedirle una chica bonita. A los dieciocho entré a trabajar en una tienda; nada más verle la cara al encargado, perdía la fe. Era el chico de los recados, y aunque rea un mal trabajo, mal pagado, Dios sabe que nunca me quejé y que todo lo que quería era una chica bonita. Un día pedí permiso para ir al funeral de mi abuelo y me lo negaron. Un día pedí permiso para ir a vomitar y me lo negaron. Trabajaba cuando estaba enfermo, porque decían que había muchos esperando mi puesto. No era divertido, pero yo no pedía nada. No pedía nada más que una chica bonita. Ahora que te has ido, paso el día viendo la televisión. No me gustan los concursos, pero he llamado a uno que se titula Llame y pida. Sé que parece un jodido juego de palabras, pero no importa. He llamado y sólo he pedido un poco más de lo que tenía antes. Lo único que he conseguido es una batería de cocina mandada a la dirección equivocada. No acabo de entender por qué es todo tan difícil. Nunca he pedido nada. Nada que no sea una chica bonita.

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He visto a un tío disparar dentro de un supermercado con una recortada. No era una gran película, pero los disparos hacían buenos agujeros y las caídas eran buenas también. Había una chica. Una pelirroja que trabajaba de camarera. Casi todo el tiempo estaba el tío de la recortada disparando sobre todo lo que se movía y sobre lo que no se movía: botes de tomate frito y cajas de spaguettis. Pero a ratos aparecía la chica, y bueno, ella sabía que aquello no estaba bien, pero aún y así le quería. Él era un tipo duro, con la cara picada, y ella era una de esas camareras de película. Cuando no estaba disparando, el tío iba a recogerla al bar. La subía en su coche y la llevaba a la playa. Ella sabía que no era un santo, pero también sabía que él nunca iba a apuntarla con la recortada. Así que lo pasaba bien. Se tumbaban en la arena. Entraban y salían del agua. Se daban besos y follaban. Ella era todo lo feliz que puede ser una preciosa camarera. Cuando al tío le pillaron, ella estuvo siempre a su lado. Había disparado a niños y a mujeres. El jurado no podía ni mirarle a la cara. Dijeron que era un animal salvaje, pero ella siguió queriéndole. Sabía que lo de la recortada no iba con ella. Siguió queriéndole después de que le frieran en la silla. No era una gran película, ¿sabes?, pero era un gran amor.


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Tal vez he confiado demasiado en la buena suerte, pero veía todos esos concursos de la televisión y parecía fácil ganar todo el dinero necesario. Soñaba con ganar suficiente para arreglar mi moto y para comprarte un anillo de diamantes. Viendo lo que hay, supongo que no he tenido mucha suerte. La gente piensa que soy un vago, pero tú sabes que no es cierto. Estoy trabajando duro en mi sistema. Es un sistema para acertar quinielas. Tengo todos los datos y sé qué jugadores están en forma y cuáles no. Sé cuántos goles de media está metiendo cada equipo por jornada, y hasta sé cuál es el portero que recibe más tiros en los palos. Lo tengo todo controlado, pero no estoy teniendo mucha suerte. Tú decías que si de verdad te quisiera, trabajaría para darte algo, una casa, o al menos un coche, o al menos dinero suficiente para pagar la luz y el agua. Decías también que un hombre de verdad no aguantaría que su mujer lo pagase todo. Puede que tuvieses razón todo el tiempo, pero también puede ser que no. A lo mejor yo soy un hombre de verdad, sin toda la suerte que se merece.

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Hay un millón de mujeres en la televisión, pero ninguna es la mía. Antes, no sabía nada de esto. Pensaba, simplemente, que entre dos piernas siempre hay una fiesta parecida, pero ahora ya no pienso eso. Lo juro. Tenía algo que marchaba. Ahora, ni siquiera puedo ser tan estúpido como antes. Tenía algo que andaba en dos direcciones y todo el combustible necesario. No siempre era bueno, claro. Había días en los que hubiera querido hacerte daño y días en los que de verdad te lo hice. Pero tú también pegabas, así que las cosas no estaban muy desequilibradas.

Sólo quiero que sepas que ahora daría una mano por no haberte pegado. Pero ya sabes cómo son las cosas. Este mundo empuja por todos los lados, y a veces no queda mucho sitio. En cualquier caso, teníamos algo que andaba en dos direcciones, ya hora me paso el día viendo la televisión, y nada funciona, y hay un millón de mujeres, y muchas están muy buenas, pero ninguna es la mía. Un jodido millón de mujeres, pero ninguna es la mía.


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Antes de conocerte, conducía dormido. Conducía borracho por la autopista y me despertaba con las chispas que saltaban al rozar la estribera contra la mediana. Nadie puede decir que no he cambiado. Sé que algunas veces lanzaba la moto contra los semáforos en rojo, pero sólo al principio, cuando pensaba que el amor era cuestión de vida o muerte. Sé que no te gustaba cuando me caía, pero también pasamos buenos ratos, y aunque es cierto que pagaste muchas averías y hasta algunos plazos, nadie dirá que esta no es mi moto. Sé que, hagas lo que hagas, no vas a olvidar los buenos ratos, corriendo por la carretera de la costa, saludando a los camioneros en la autopista. Las cosas no van demasiado bien ahora, y puede que el banco aparezca uno de estos días para llevarse la moto. Los bancos eligen con cuidado el momento para pegar, y siempre pegan bajo, y en el fondo sólo son un montón de hombres y mujeres metidos en un edificio pensando: «Es él o yo». Si vuelves deprisa, aún podremos dar algunos paseos antes de que empiece a llover o vengan los del banco. En cualquier caso, voy a intentar que no me cojan. Si lo hacen, acuérdate, nadie podrá negar que era mi moto.


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La otra tarde pusieron un documental de animales. Ya sabes que no e gustan esas cosas, pero estaba solo y no andaba sobrado de energía. Así que me senté con unas cervezas y lo estuve viendo. Era bueno. Había una serpiente que se zampaba un ratón. Primero le pegaba un buen mordisco y el ratón luchaba por salvarse, pero no había nada que hacer. Siglos de evolución soplaban en su contra. Después, la serpiente abría su gran boca y se lo tragaba entero. No puede decirse que la serpiente fuera mala. Supongo que éste es un mundo cruel. Había otra serpiente que agitaba la cola para que las ranas la confundieran con una lombriz. Ya sabes que las ranas no son muy listas. La rana tenía medio cuerpo metido en la boca de la serpiente, y aún agitaba las patas. Puede que parezca duro, pero a las moscas no les daba ninguna pena. Tú siempre le has tenido mucho miedo a las serpientes, pero no puede decirse que sean malas, ¿sabes?, es sólo que éste es un mundo cruel. Salían también unos niños y jugaban con las serpientes, y las serpientes no les hacían nada. Las serpientes y los niños eran buenos amigos. Sé que tú odias las serpientes, y puedo decirte que a mí no me caían muy simpáticas, pero qué quieres, la otra tarde las serpientes estaban allí y tú no. No sería justo decir que eres mala, supongo que éste es un mundo cruel.




Me he comprado un mapa de carretera. Lo he estudiado cuidadosamente, y sé que hay al menos siete caminos distintos por los que podrías volver a casa. Si me llamas, puedo decirte cuáles son los más seguros. Ya sabes que la mitad de las carreteras están en obras, así que hay que andarse con cuidado. Cuando te fuiste, estabas sola, pero puedes contar conmigo para el viaje de vuelta. Ten cuidado con las ruedas, porque las llantas han perdido el dibujo y en esta época del año llueve mucho. No conduzcas de noche, porque la música de la radio puede dejarte dormida, y sobre todo vigila la temperatura del agua, porque tu coche se calienta demasiado. Ahora me arrepiento de haberte aconsejado un coche usado, pero nos iban tan mal las cosas que me parecía lo menos arriesgado. Me gustaría que tuvieras un coche nuevo y que viajases siempre por carreteras bien iluminadas y que no lloviese todos los jodidos días, porque hay al menos siete caminos distintos por los que podrías volver a casa, y me gustaría que pudieses encontrar alguno.


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Puede que el amor verdadero se haya roto, pero podemos tratar de conseguirlo con los trozos que quedan. Mi padre me dijo: «Hijo mío, no te fíes de las mujeres». Pero mi padre no era uno de esos tipos con pinta de dar buenos consejos. Cuando éramos pequeños, subíamos todos en el coche. Mi padre, mi madre, mis dos hermanos y yo. Mi padre y mi madre iban delante y no paraban de discutir durante todo el viaje. Discutían de cualquier cosa. Mi padre decía que los caracoles eran carne, y mi madre decía que eran pescado. Discutían, aunque el mar se viese ya por las ventanillas del coche.

Puede que no lo haya hecho muy bien, pero tienes que comprender que todas esas discusiones me deben haber afectado de una manera u otra. Esta mañana han dicho en la televisión que saldrá el sol durante todo el fin de semana. Ya sabes cómo son estos días soleados de invierno, con el aire tan limpio y las carreteras casi vacías. Podría sacar la moto y podríamos bajar hasta la costa. Puedo recogerte donde quieras. Puede que no lo haya hecho muy bien hasta ahora, pero ya sabes que cuesta abajo ando más deprisa. Podríamos sacar la moto y bajar hasta el mar, o podríamos hacer cualquier otra cosa que tú quieras.


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He pasado la tarde viendo una película sobre unos tíos que volvían al pasado dentro de algo muy parecido a una lavadora. Después ha salido un tío que se ponía un arado en la nariz. Algo increíble, sujetaba el arado en la punta de su nariz como si fuera un lápiz. Cuando veo a esos tíos haciendo esas cosas tan increíbles, no entiendo cómo no he conseguido que te quedaras en casa. Aunque, quién sabe, a lo mejor todo vuelve. A lo mejor las cosas corren en todas las direcciones antes de lograr mantener el equilibrio sobre la punta de la nariz. Ahora bebo demasiado y no rechazo una buena pelea a puñetazos. Hasta he vuelto a jugar al fútbol, aunque sin mucho éxito. No he podido encontrar mi antiguo regate, y cuando me ha tocado de portero he hecho el ridículo. Era un balón fácil a las manos, que venía de mi defensa, pero se me ha escurrido entre los dedos. Le ha hecho mucha gracia a todo el mundo. Lo cierto es que no me están saliendo muy bien las cosas, pero, quién sabe, a lo mejor todo vuelve. Echo de menos tus canciones, y la pandereta que te has dejado me parece a veces una luna. Me levanto por la tarde y bebo tantas cervezas que no me da tiempo ni a enfriarlas. No puedo creer que no vayas a volver nunca. Prefiero pensar que todo vuelve. Aunque sea como apostar más de lo que tengo a un caballo cojo.


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Los chicos del viernes hablan de mujeres en voz alta, pero no tienes que creer todo lo que dicen. Todas las chicas tienen el corazón roto. Las carreteras están atascadas durante el fin de semana. Todo el mundo quiere estar lejos de donde ha nacido. Al menos el viernes por la noche. Los bares ya no dan dos por una, y en esta ciudad tienes que ganar mucho para poder beber en el centro. Los camareros han enterrado su sonrisa, porque es viernes por la noche y la gente coge todo lo que brilla. Con o sin permiso. Las niñas bonitas siempre son las que están más tristes, porque saben que hay más tíos dispuestos a hacerles daño. Las niñas feas se dejan ir y bailan toda la noche solas, o unas con otras, y no tienen suerte ni atrayendo las desgracias. Los tíos con coche juegan con los dardos trucados, y los que tienen dinero nos están viendo a todos las cartas. Las madres no duermen en toda la noche, porque saben que duele, pero también saben que no hay nada mejor y no acaban de decidir qué es lo más peligroso. No hay nadie que no dispare el viernes por la noche, ni hay quien esquive los disparos. Sé que las cosas no nos iban demasiado bien y sé que no era el hombre perfecto toda la semana, pero tendrás que reconocer que no había muchos como yo para un viernes por la noche. Sé que no puedo esperar que estés siempre sola, pero te pido que no te lo creas todo. No te fíes de los anillos de oro ni de las carrozas de plata. Recuerda lo bien que mentía yo los viernes por la noche.




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