viernes, 26 de mayo de 2017

EIRINI MARGARITI [20.147]


EIRINI MARGARITI

Eirini Margariti (Atenas, Grecia  1979), se graduó en la Escuela Superior de Arte Dramático «Αρχή» (“Principio”). Ha colaborado con el Teatro Nacional del Norte de Grecia, con el Teatro Municipal de Patras y con muchos artistas conocidos. Además, ha dirigido muchas películas basadas en cuentos. Su primer poemario Flamenco recibió el premio Yiannis Varveris, 2015 otorgado por la Asociación de Escritores.

EIRINI MARGARITI: LA EDAD DE INOCENCIA, LO ROMÁNTICO Y LA ANGUSTIA

Margariti escribe una poesía con palabras antipoéticas, realistas. El lirismo se elimina para dar paso a una poesía llena de sentimientos fuertes. Los versos cortos y, a veces, cortados caracterizan su obra, en la mayoría de los casos. En el segundo poema el lector puede ver ese tipo de escritura en la cual el verso de repente cesa “Pocas veces antes/Es un niño”, y después empieza de nuevo “Niño/Escondido en su cama” y cesa de nuevo creando así un “círculo vicioso” de versos, palabras y sentidos…

La escasez de verbos o sintagmas verbales y la abundancia de sustantivos y adjetivos dan un ritmo que va acelerándose en cada verso y también ofrece al lector una sensación de angustia e inmediatez.

El primer poema dio el título al primer poemario de Margariti. Según la creadora, el flamenco y su color rosa tienen una inocencia que todos necesitamos mantener viva en nuestras vidas. El tema de la inocencia cobra gran importancia en la obra de Margariti y otros poetas griegos de la misma generación. Los poetas alrededor de la edad de los 35 años quieren conservar la memoria de una niñez dulce y tierna. Los poetas de esa generación vivieron una época bastante buena con cierto desarrollo económico. Sus padres gastaban sus sueldos en juguetes y ropa (azul o rosa, según el sexo del niño) para sus críos. Me acuerdo de habitaciones infantiles llenas de un color azul pastel o rosa palo. Y lo digo eso porque hoy en día eso va cambiando: las nuevas generaciones escogen colores más neutros para sus niños. De todos modos, todo este ambiente de color azul o rosa, el aire romántico que trae ecos de épocas anteriores, se ve claramente en el poema de Margariti.


En su poema “Concentrado” (inédito) habla de la soledad y del amor, del tren y de los encuentros. Una soledad diferente puesto que hoy en día todos tenemos muchos amigos (en las redes sociales y en los trabajos) pero la soledad sigue existiendo, dentro de nuestras almas, cada día más fuerte. El tren que va y viene, las personas que tratan de mantener sus vidas a través de una eterna ida y vuelta, los trabajos que cada día tienen más dificultades… Todo eso es la inspiración de Margariti.

El último poema es también inédito, Eirini me lo ofreció amablemente para La Galla Ciencia. Es un poema en prosa. El estilo antipoético en la forma esta vez ofrece una pincelada diferente; Eirini para abalanzar la forma con la escritura emplea palabras más poéticas esa vez: las velas, el mar, las voces cobran el espacio más vital en el poema.

Margariti, con su estilo tan personal, se puede considerar como una poeta representativa de la nueva generación. Los poetas más jóvenes, que tratan de encontrar su voz definitiva dentro de una sociedad con grandes problemas económicos y a través de una infancia que desempeñó un papel decisivo en su formación literaria, encuentran en Margariti un portavoz digno de mencionar.

Natasa Lambrou





Traducciones de Natasa Lambrou
http://www.lagallaciencia.com/2017/04/eirini-margariti-la-edad-de-inocencia.html



Φλαμίνγκο

Τη λέγαν Μίλλυ
Και ζούσε μέσα σε ένα αεροπλάνο
Πολλά χρόνια
Μισή φλαμίνγκο μισή άνθρωπος
Ροζ από την κορφή ως τα νύχια
Τραγούδια δεν ήξερε άλλα
Εκτός από τον αέρα
Πότε από εδώ πότε από εκεί
Κανέναν λένε δεν αγάπησε
Εκτός από τα σύννεφα
Κοιτούσε τον κόσμο από ψηλά
Τι έκσταση
Να νιώθεις τα χιλιόμετρα
Ποτέ της δεν φοβήθηκε
Τον ουρανό
Κι όλο ήταν πάνω στις σκεπές
Τις λίγες μέρες που στον κόσμο κατοικούσε
Μικρές σταγόνες ξεχείλιζαν τις τσέπες της
Και έσταζαν πάνω στα όνειρά μας
Οι φτέρνες της χάιδευαν τα μαλλιά μας
Τη λέγαν Μίλλυ
και ίσως δεν την είδαμε ποτέ
Κι ας περπατούσε πάνω απ’ τα κεφάλια μας.





Flamenco

Se llamaba Mili
Y vivió en un avión
Durante muchos años
Medio flamenco medio humano
Rosa de arriba a abajo
Canciones no sabía más
Salvo el viento
Unas veces por acá otras por allá
No amó a nadie se dice
Salvo las nubes
Miraba el mundo desde arriba
Qué éxtasis
Sentir los kilómetros
Nunca tuvo miedo
Del cielo
Y siempre estuvo sobre los tejados
Los pocos días que en el mundo habitaba
Gotitas rebosaban sus bolsillos
Y goteaban sobre nuestros sueños
Sus talones acariciaban nuestro pelo
Se llamaba Mili
Y quizá nunca la habríamos visto
Aunque caminara sobre nuestras cabezas




*



(άτιτλο)

Λίγες φορές πριν
Είναι παιδί
Παιδί
Κρυμμένο στο κρεβάτι του
Που παίζει

Σκιές στον τοίχο με τα χέρια του
…παίζει
Μετά νομίζει πως είναι αληθινές




(sin título)

Pocas veces antes
Es un niño
Niño
Escondido en su cama
Que juega

Sombras en la pared con sus manos
… juega
Después cree que son verdaderas




*


Συγκεντρωμένος

Συγκεντρωμένος.
Μοιάζει με έρωτα.
Χέρι στο στόμα
Σκέφτεται
Μετά στην μύτη
Τρία λεπτά για μένα, αυτός από την άλλη πλευρά

Δυο τρένα που συναντιούνται
Δυο άνθρωποι που μάλλον ποτέ

Ταχύτητα και σκοτάδι
Είμαι όρθια
Πάντα όρθια
Λες και περιμένω κάτι να συμβεί
Όρθια
Να κρατάω σημειώσεις
Μοναξιά
Γράφω με το χέρι μου
Μια μοναξιά με χέρι αριστερό

Πιστεύω αυτός που σκέφτηκε τους διαφορετικούς προορισμούς δεν είχε ιδέα από αγάπη.



Concentrado

Concentrado.
Parece amor.
Mano a la boca
Pensando
Después a la nariz
Tres minutos para mí, él por el otro lado

Dos trenes que se encuentran
Dos personas que tal vez nunca

Velocidad y oscuridad
Estoy de pie
Siempre de pie
Como si esperara a que pase algo
De pie
Tomando notas
Soledad
Escribo con la mano
Una soledad con mano izquierda

Creo el que pensó en los destinos diferentes no tenía ni idea de
amor.



*

(για αγάπη)

Η πόρτα ήτανε κλειστή. Καμιά φωνή από μέσα. Και τα κεριά περίμεναν τους
ζωντανούς. Μες στα πλευρά μου χτυπάει μια καρδιά δική σου. Εκεί πιο δίπλα
που θυμάται. Τα πρόσωπα, τις ιστορίες. Πως ήταν οπωσδήποτε σημαντικά. Και στα
παιχνίδια κόσμος άλλος δεν υπήρχε. Μόνο μια θάλασσα μικρή μας σκέπαζε όλους.
Για αγάπη ακούμε τις φωνές όταν ξυπνάμε. Την πόρτα όταν ανοίγει




(de amor)

La puerta estaba cerrada. Ninguna voz por dentro. Y las velas estaban esperando a los vivos. Dentro de mis costillas late un corazón tuyo. Allí al lado que se acuerda. De los rostros, de las historias. Que eran importantes desde luego. Y en los juegos más gente no había. Solamente un mar pequeño nos cubría todos. De amor escuchamos las voces cuando nos despertamos. La puerta cuando se abre






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jueves, 25 de mayo de 2017

JULIUS KELERAS [20.146]


JULIUS KELERAS

Julius Keleras (Vilnius, Lituania  1961).  Es poeta, fotógrafo, escribe teatro y literatura infantil. Estudió en el Instituto de Música de J. Tallat-Kelpša, luego se graduó en la Universidad de Vilnius y continuó sus estudios haciendo una maestría en Liberal Arts en Chicago. Trabajo como profesor en la Universidad de Vilnius y editor en el Estudio de Cine Lituano. Durante 1992–1995 trabajó como traductor en la editorial Lumen/Logos, desde 1995 hasta 2001 fue el editor principal del semanal “Darbininkas” en Nueva York. De 1996–2000 fue representante de Lituania en el congreso internacional PEN. Es miembro de la unión de escritores de Lituania y de la asociación de fotógrafos de Lituania. Se le ha otorgado la beca del Baltic Centre for Writers and Translator’s de Suecia. Publicó 14 poemarios. Su poesía ha sido traducida al portugués, ruso, eslovaco, húngaro, búlgaro, inglés, sueco, polaco, letón, georgiano, checo, italiano, maltés, español, alemán y japonés. Participó en varios festivales de poesía en Bielorrusia, Colombia, Varsovia, Moscú, Riga, Eslovenia, Suecia, Helsinki. Ha sido galardonado con diversos premios, siendo los más recientes de ellos: en 2013 el premio del alcalde de Vilnius por los poemas dedicados a Vilnius en el poemario Vilniaus šaligatviai (´Las aceras de Vilnius´), en 2014 recibió el premio Jonas Aistis por el poemario Vėliau, gerokai vėliau (´Tarde, mucho más tarde´), en 2016 se le otorgó primer premio en el concurso de haiku Valtys kopose (´Barcas en las dunas´).Es poeta, fotógrafo, escribe teatro y literatura infantil. Estudió en el Instituto de Música de J. Tallat-Kelpša, luego se graduó en la Universidad de Vilnius y continuó sus estudios haciendo una maestría en Liberal Arts en Chicago. Trabajo como profesor en la Universidad de Vilnius y editor en el Estudio de Cine Lituano. Durante 1992–1995 trabajó como traductor en la editorial Lumen/Logos, desde 1995 hasta 2001 fue el editor principal del semanal “Darbininkas” en Nueva York. De 1996–2000 fue representante de Lituania en el congreso internacional PEN. Es miembro de la unión de escritores de Lituania y de la asociación de fotógrafos de Lituania. Se le ha otorgado la beca del Baltic Centre for Writers and Translator’s de Suecia. Publicó 14 poemarios. Su poesía ha sido traducida al portugués, ruso, eslovaco, húngaro, búlgaro, inglés, sueco, polaco, letón, georgiano, checo, italiano, maltés, español, alemán y japonés. 



En el marco del dossier de poesía de Lituania preparado y traducido por Dovile Kuzminskaite, en colaboración con María Sebastià-Sáez, presentamos la poesía de Julius Keleras.
http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-lituana-actual-julius-keleras/




de memoria

alguna vez te llevaré de vuelta a la ciudad donde siguen rompiéndose
los espejos recordándonos a nosotros, donde en las ruinas
todavía descansan las sábanas dispersas, vacías,

donde las veletas ya no chirrían, pero al poner la oreja
contra la pared quizás escucharas en el cuarto cerrado de alguien
un ventilador oxidado que sigue girando sin ganas,

allí donde alguien, acurrucado en el sofá, envuelto en la manta
todavía ve Joe el Kolaloca y ríe, chupando los caramelos agridulces
uno tras otro, esa no eres tú, tú doblabas las piernas con más elegancia,

donde en el alfeizar, detrás de las cortinas, dormita un ficus,
nevado por el polvo cansado, que mira como aletea
el velo de encaje, la vista detrás del río, las puertas del balcón entreabiertas

donde yo no estoy, no estaré, ni siquiera parado aquí, en la adolescencia,
al lado de una ventana abierta, pero de eso no me enteraré, creyendo
que eres tú quien toca mi frente cuando tengo fiebre,

alguna vez te llevaré desde la memoria a la ciudad,
como a veces del rescate adoptan a un niño
y este, mira a ver, echa raíces





al alcanzar los labios

todavía me interesa la música
de la helada, la realidad de la nieve mugrienta,
un instante cerrado, impenetrable,
cuando un cuerpo empieza
a arrimarse a otro cuerpo

cuando un río empieza a adentrarse en otro río,
sin intentar desnudarse,
de pronto sumergiéndose en otra dimensión,
posiblemente hasta en una humilde
Arcadia de infancia,

posiblemente eso ni siquiera es un río,
ni un movimiento, ni forma, es una prenda de ropa,
cubriendo a ellos dos emergiendo
bajo un cerezo con ramas extrañamente abiertas, eso ni siquiera
es un cerezo, se parece más a la sombra del ángel de la guarda,

posiblemente, eso es un sentir, al quemarse
por primera vez una mano, por primera vez rozarse
la rodilla, por primera vez ver, cómo una persona muerta
no habla, no se levanta y no se sienta
a nuestro lado

posiblemente vale la pena una vez más en la mente
deshacer el reloj regalado por la madrina en una foto vieja
para experimentar
cómo tiemblan las rodillas
cuando los labios alcanzan
los labios




preludio

el camino en el horizonte está coronado
y los ojos cansados ya no ven la muerte
lentamente volando
sobre la villa

a mediodía
el corazón blanco del mundo
para
y no sabe hacia dónde girar

al cielo debajo de los cerezos
o al bosque sombrío
con las amapolas corriendo
hacia el otoño




ars amandi

tranquilamente, silenciosamente ir estudiando,
aprender a amar la mesa, la silla
en la que estás sentado, el lápiz,
que puede convertirse en una estrella
si lo quisiera, claro

aprender a ir al compás de la polilla
sobre los libros, escuchando
a cada letra, incluso a aquella que se retrasa,
estudiar, incluso aprender
a decir a sí mismo: no tengo razón,
no fui capaz

de estudiar cómo consolar a mis pies
en el medio del charco, contestar a mi
silueta de la infancia saludando
desde balcón en la cuarta planta,
estudiar a rimarme a mí mismo con mi
propia vida, eso, como bien se sabe, es imposible



en tu boca

yo puedo cuidar a los moribundos,
hasta a los que te escupen
a la cara, hasta a los que
se llevan a sí mimos a los cementerios
de las loterías de un día,

pero hoy estoy allí,
donde tus labios son más bellos
que la muerte, y, no te enfades,
soy el eterno huesecito de cereza
en tu boca




API 

Vedi, come s'arruffano i capelli
a piccole ragazze non pettinate
un mattino d'estate davanti allo specchio?
Vedi, come piccole ragazze indicano alla mamma
un the di lamponi, dove sfrega con l'ali un caduto?

Le api, lo stesso e altro: la forma l'energia i vestiti.
(Solo non vediamo l'aria,. dove respirano, non vediamo
il nettare del fiore) volano nel vento, si puntellano nella pioggia
dopo seccano le ali strisciando sul davanzale.

Nelle case vuote non si sa da dove a volte si trova
che volino, cercano ciliegie e rose, marroni, nascosti
motori, si tendono dapprima, dove sopra i prati
ancora solo il sole prende a predisporsi a levarsi

atterra sulla tua bambola, cerca
di raccontare qualcosa alla rosa,
si stanca sul tuo abito a fiori
cala e va lentamente fino a ubriacarsi
sulla tua mano; non aver paura,
subito, vedrai, si-alzerà in volo.

Non ha nome, il suo volto come gli altri,
spesso solitaria, ma ritornata nell'alveare
chiude gli occhi e sogna
di nuovo con l'ali vince l'aria.

E, a proposito, non sono motori
quei loro cuori marroni palpitano
nei piccoli
ben avviati corpi.

Julius Keleras


Traduzione di Claudio Barna pubblicata su Poesia Contemporanea a cura di Eloisa Guarracino (Nomos Edizioni)







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GIOVANNI IBELLO [20.145]


GIOVANNI IBELLO  

Giovanni Ibello (Nápoles, 1989). Se graduó en Jurisprudencia en la Universidad Federico II. Trabaja en un estudio legal que se ocupa de derecho civil. Desde enero del 2012 está inscrito al registro de periodistas acreditados de Campania (categoría publicistas). En ese rol, escribe regularmente sobre futbol. Sigue como enviado y “match analyst” los eventos deportivos de la SSC Nápoles. Es redactor en “Words Social Forum (centro social del arte)”. Ha publicado en la web poemas inéditos y análisis crítico, que se encuentran fácilmente en los principales lit-blog italianos. Su opera prima “Turbative siderali” recientemente ha sido publicada por Terra d´ulivi edizioni.



Presentamos la poesía del joven autor italiano comentada y traducida por la poeta Alejandra Craules Bretón.
http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-italiana-giovanni-ibello/






“Turbaciones Siderales”: La poesía de Giovanni Ibello



                                                        Por Alejandra Craules Bretón


Mi encuentro con la poesía italiana actual no data de tanto, son tan solo cuatro años que realmente me he ocupado de conocer a los poetas de mi nueva patria que escriben en este momento. Si bien no fue fácil al inicio, tuve primero que acercarme al lenguaje poético, a la métrica y al ritmo del italiano moderno para verdaderamente apreciar la poesía itálica. Así que he logrado en estos años tener un panorama general y en casos particular de las voces que generan expectación entre los lectores y entre los mismos poetas.

Desde entonces he traducido una decena de poetas, de los cuales sólo en dos casos he quedado verdaderamente cautiva de los versos. Uno es mi querido amigo Gian Maria Annovi quien sin duda admiro de una forma particular por la madurez de su obra y por su indudable genialidad. El segundo es un joven poeta napolitano que leí por primera vez hace un año: Giovanni Ibello.

En cuanto leí un par de poemas de Ibello, quede fascinada de la calidad de su imágenes, pero no fue hasta que leí en totalidad su obra que verdaderamente pude apreciar su talento. Y no me equivoqué con mi juicio tempestivo, Giovanni Ibello ha sido nombrado por Milo De Angelis en una breve lista de jóvenes poetas de los cuales apunta De Angelis: “emergerán los nombres más duraderos de la poesía actual”.

En el epílogo a la opera prima de Giovanni “Turbaciones siderales” recientemente publicada por la editorial Terra d´ulivi, Francesco Tomada escribe sobre algo que inmediatamente se percibe al  leer a Ibello: “…un lenguaje que vive en la tensión de los opuestos suspendido entre los ángulos agudos de la aspereza, y los momentos en los que la dulzura se hace extrema y totalizante”. Al inicio esa transposición es un shock pero pronto llega arrebatada a los sentidos con ese sabor agridulce, que encanta por su carácter dual perdurando en el paladar por largo tiempo para entenderlo y así saborearlo, es un lenguaje que otorga imágenes que aun siendo contrapuestas no se contradicen, se complementan en una armonía de belleza escandalosa.



“Prefiero celebrar
esta lenta eutanasia
con el cuerpo aperlado de sudor
y los ojos exorbitados
sobre un prado de estrellas radioactivas
y cerdos degollados
tendidos sobre un costado. “



La poesía de Giovanni es una introspección ante el amor perdido y el entorno latente, con versos entonados con imágenes pulidas y clarividentes, el oficio del poeta no es tomado a la ligera, se tiene particular cuidado en la escritura del poema singular que en la totalidad de su obra denota una extraordinaria capacidad de llevar a la palabra al punto justo donde encarna la emoción, la devoción, los sentimientos y el pensamiento de una mente singular, que lucha contra demonios con los rayos de una estrella que a veces pareciera en extinción pero que, no obstante, revela una pasión que no se aísla de la vida que se crea con cada palabra, que va del paisaje celeste al asfalto, de la herejía a la divinización, de los cuerpos que tiemblan, de la belleza, del dolor plasmado, pero sobre todo de la poesía como medio que con el verbo salva al poeta en su sentirse inadecuado,  del mundo que lo rodea regresando a la materia prima, al semen que es palabra que construye y subsiste aun con la ausencia.

Las “Turbaciones siderales” de Giovanni Ibello tienen el valor quien se aprehende a la vida misma a veces desleal y cruenta en un mundo adverso pero que al mismo tiempo se presenta lleno de instantes privilegiados que restan unidos en la memoria. Ésta es la contradicción de vivir poeta.



La nudità è dei corpi, il resto è mistificazione.

La desnudez es de los cuerpos, el resto es mistificación.



***




Di quello che sognavi veramente
non resta che un silenzio siderale
una lenta recessione delle stelle
in pozzanghere e filamenti d’oro,
il riverbero delle sirene accese
sui muri crepati delle case.
Così dormi, non vedi e manchi
il teatro spaziale delle ombre.
Il desiderio è l’ultimo discanto.
Ma quanti gatti si amano di notte
mentre l’acqua scanala nelle fogne.




De aquello que soñabas realmente
no queda más que un silencio sideral
un lento descorrer de las estrellas
en charcos y filamentos de oro,
el centellar de la sirenas encendidas
sobre los muros agrietados de las casas.
Así que duerme, no ves y haces falta
el teatro espacial de las sombras
El deseo es el último desencanto.
Pero cuantos gatos se aman de noche
mientras el agua cincela en las alcantarillas.





After rain

Il diaframma
è sotto l’arco del giorno,
lo vedi
l’ultimo rantolo del sole?
Questo è l’anatema della terra,
       la nuda prigione
di un costato.
L’iride
      l’argento nero
nel vuoto delle ossa cave
     si risolve
l’equazione del volo.




After rain

El diafragma
se encuentra bajo el arco del día,
¿la vez
la última bocanada del sol?
Éste es el anatema de la tierra,
         la desnuda prisión
de un costado.
El iris
         el argento negro
en el vacío de los huesos huecos
       se resuelve
la ecuación del vuelo.




Basta canzoni d’amore

Hai sognato lo scisma dei santi
il mistero della cernia ermafrodita.
Hai sognato
la vergine delle dune
e aceto per le antilopi erranti.
Quando ti vedo dormire
la notte profuma di arance.




Basta canciones de amor

Has soñado el cisma de los santos
el misterio de la cherna hermafrodita .
Has soñado
la virgen de las dunas
y vinagre para los antílopes errantes.
Cuando te veo dormir
la noche perfuma de naranjas.





Genealogia di un’assenza

I

“Dimmi, che voce ha il dio dei deserti?”
“Cosa ti rimane di quella notte?”


I temporali negli specchi
e nessuno spazio vitale
oltre la curva del sonno.

“Muta la tua pelle che non torno”.


II

Tu la chiami deriva
io dico che non c’è preghiera
più grande del mare.




Genealogía de una ausencia

I

“Dime, que voz tiene el dios de los desiertos”
“Que te queda de esa noche”


Los temporales en los espejos
y ningún espacio vital
más allá de la curva del sueño.

“Muda de piel que no regreso”


II

Tu la llamas deriva
yo digo que no hay plegaria
más grande que el mar.





Shield

I

La vera fortuna è essere corpo che vive
e con il corpo sentirsi scudo. Pietra che tace.

Ma se la schiena è squartata
da una luce bianca che diventa materia
solo l’aria copre il peso dell’assenza.

Non vedi? Un banco di nebbia sottile
ci avvolge le mani, strette in preghiera.

È un assillo senza pace di aurora
la tua voce che mi chiama:
“Come ti spieghi il pulsare di una piaga?”


II

È ancora notte. Non c’è tregua sotto gli olmi,
solo il profumo del mio seme quand’ero ragazzino
e un vagare di gatti randagi, senza nome.

Ma io non sapevo intonare il requiem dei morti
il volto stremato di un uomo che ha perduto l’amore

la fame dei ratti, la pazienza dei ragni
che filano trame greche nella gola
che separa il cemento dalla rena.

Non tutte le ferite possono rimarginare.




Shield

I

La verdadera fortuna es ser cuerpo que vive
y con el cuerpo sentirse escudo. Piedra que calla.

Pero la espalda está despedazada
por una luz blanca que se forja materia
sólo el aire cubre el peso de la ausencia.

¿No ves? Un banco de niebla sutil
que envuelve las manos, estrechas en plegaria.

Es un incito sin paz de aurora
tu voz que me llama:
¿Cómo te explicas el pulsar de una llaga?


II

Aun es de noche. No hay tregua bajo los olmos,
sólo el esencia de mi semen cuando era un chavillo
y un vagar de gatos callejeros, sin nombre.

Pero yo no sabía entonar el réquiem de los muertos
el rostro agotado de un hombre que ha perdido el amor.

el hambre de las ratas, la paciencia de las arañas,
que hilan grecas en la garganta
que separa el cemento de la arena.

No todas las heridas cicatrizan.












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HABIB TENGOUR [20.144]


Habib Tengour

Habib Tengour. Nacido el 29 de marzo de 1947, es poeta, sociólogo y antropólogo francés-argelino. Nació en Mostaganem, en el este de Argelia, en 1947. La familia Tengour se trasladó a Francia cuando Habib tenía cinco años y creció allí en un hogar obrero. Estudió sociología en Francia y continuó sus estudios en Argelia en la Universidad Constantino. Aunque su trabajo se basa en varios aspectos de la cultura argelina y la tradición, Tengour escribe principalmente en francés. Su primer trabajo publicado fue un libro de poesía surrealista Tapapakitaques o la poésie-île (1976). Su principal traductor en inglés es Pierre Joris, profesor de la Universidad de Albany .

Tengour vive entre París y Constantino.

Obras seleccionadas 

Exile is My Trade: A Habib Tengour Reader , translated by Pierre Joris (Black Widow Press, 2011)
Empedocles's Sandal , translated by Pierre Joris (Duration Press, 1999)
Tapapakitaques ou la poésie-île (1976)




Cesura I

Si viene a interrogar un rastro medio quemado,
lo hace impulsado por un atavismo o más bien
una técnica celosamente guardada.
Ha tejido el poema en secreto.
Meses de retiro en el desierto,
a merced de los vientos,
con el fin de ajustarse a la tradición.
Excoriación y el látigo.
La dureza del eco inicia a través de rupturas tonales.
El alejamiento diluye la sangre.
Es entonces cuando la fragilidad del ritmo
se descubre junto con
un repentino miedo a la oscuridad.
No dirá nada sobre el escalofrío
en la audiencia o la rareza
de las visiones. Imágenes de sonido empujan…

Él se erige para evocar la situación.

La circunstancia es banal en contraste con las palabras que la describen.

Una entera puesta en escena retórica para evacuar el mutismo de las cenizas.



Caesura I

If he comes to interrogate a half-burned trace,
he does so impelled by an atavism or rather
a jealously guarded technique.
He has woven the poem in secrecy.
Months of retreat in the desert,
at the mercy of the winds,
so as to conform to the tradition.
Chaffing and the whip.
The echo’s harshness initiates into tonal ruptures.
Remoteness dilutes the blood.
That’s when the rhythm’s fragility
is discovered together with
a sudden fear of obscurity.
He’ll say nothing about the shiver
in the hearing or the strangeness
of the visions. Sound images jostle…

He stands upright to evoke the dwelling.

The circumstance is banal in contrast to the words that describe it.

A complete rhetorical staging in order to evacuate the mutism of the ashes.

La traducción corre a cargo de Gustavo Osorio.
http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-argelina-contemporanea/




Césure - II.

          Largesses. Tu donnes et tu reçois. Tu relances la donne. Sans arrêt.

Debout.

Turbulence du rituel. Se délester gaiement. Avec ostentation. 

Entretenir à bout de bras un feu caduc dans la nuit. Les jours s'amenuisent à
 mesure que le chant recouvre les cavités de la maison. Celle que tu interpelles
 n'est pas vide. Tu as soupiré. Un nom dans le bruissement du vent. 

Puis langui devant la porte. 

Longuement. 

Il n’y a personne pour prêter l’oreille à un discours amoureux convenu.
 Les tournures sont subtiles. La forme ne vise pas qu’à des prouesses
 d’équilibristes. L’écho te saisit parfois à la gorge. 

… 

Tu as même gravé ses initiales dans le bois pour tromper l’attente.





Césure - II.b.

Ligne à peine tracée… Lointain dans le bleu du jour. 

Ce n’est pas en vain que tu interroges la demeure. Elle s’ouvre au dieu immobile, dans une familiarité troublante. Comme pour te désigner ce quelque chose à saisir et à garder en dehors de toute nostalgie. 

Ce que tu déchiffres dans les décombres, tu ne l’ignores pas puisque tu serres, farouche, le manteau de voyage dans l’attente de nouvelles.
La crainte, tu l’abandonnes avec les provisions de route. Tu sais la fille de Ma’bad prête à clamer ta louange.

Ce sont trois choses qui maintiennent en vie - sagesse de caravanier. Une jouissance infinie. Ces fils de la poussière savaient honorer l’hôte et discerner la plainte d’une chamelle. Ils paradaient, oisifs et prodigues,

surtout altérés au moment de la mort.





Césure - III

Vestiges - ces intailles tombées en poussières… 
Depuis longtemps, 

nos corps guettent un répit. Un clignement pour se glisser en silence au milieu du campement. S’abriter. 
Célébrations…

Tu imagines des retrouvailles au pied d’un arc-en-ciel. Comment reprendre un dialogue amoureux à la césure même ? Révéler le fond de son âme. Taire les questions pour ne pas rouvrir des blessures. Ouvrir les bras. Il y aura à boire et à manger pour tous les convives, de la musique et des feux sur les toits pour signaler le festin. 

Ton désir incline le regard. Comme une hésitation… 
Des images vives pour tenir compagnie. 
Un attirail de bazar.




Césure - III.c.

Vivre est le temps de la mort… Là, une vie neuve. 

Espacement des étapes. 
L’érosion de la roche chagrine l’œil. Comme au jour de la migration, tu ne trouves plus de mots pour décrire le bruissement qui te soulève le cœur. Re-monte une inscription semblable à ce tatouage au dos de la main.

Vide le ciel comme la demeure et cet arbre qui ploie l’égaré vers la poussière. L’oiseau tournoie au dessus du crâne avec la patience d’une tortue. Autruches et gazelles ont fui les parages. Tout est à l’abandon. Des attaches brisées. 
Les années ont passé et l’errance a recouvert le souvenir. Que de causes dé-fendues pour éprouver nos limites !… Tant d’étrangers – vis-à-vis de lumière – sont venus dans la maison… 
L’exil n’a laissé qu’un vague souvenir d’images mouvantes.




Césure - IV.

Y a-t-il quelqu'un ? La question ne semble pas absurde malgré la déso-lation des lieux. A y réfléchir, il doit bien y avoir une âme en sursis. Elle hante les parages. Il a appris à déclamer pour masquer ses demandes. Il a même fini par ne plus rien attendre, laissant les mots dire à leur guise. D'ailleurs, ce ne sont pas les mots qui disent mais la manière ou le regard d'accompagnement. Avec le temps le stock se réduit considérablement. Il n'ose plus puiser dans le lexique. Ce qu'il sait dire, il ne sait plus le dire. C’est à peine s’il articule. Cet amour, par exemple, qui est là. Tatouage au dos d’une main. Il est bien là. Dans le miroitement. Et lui-même au bord des larmes et du rire. A peine s'il distingue les traces du campement au milieu des débris.  

… 

Il se remémore sans hésitation tous les vers des poètes anciens.




Césure - IV.d.

Illusoire l’écueil. D’un éloge, les subsides assurés. Le souvenir ravive un désir de coupes non entamées, de sabre et de lance. 

Les attaches sont rompues depuis longtemps… 

Cette langue florissante – un tissage délicat l’irradie vers la divinité absente ; elle s’étrangle à l’évocation d’une maison en ruines. Lieux désertés, aux eaux saumâtres, livrés au brigandage. 
Tu as plié avec cette peur du retour et des coupeurs de routes métamorphosée en astuce. 

… 

Tout a changé ! Les vins de la Trappe croupissent dans l’œil torve du censeur. Adieu bravade des jours pour mesurer la valeur. Que de belles aimées dont il ne reste que le nom comme une exhortation à émigrer : Nawâr, Hurayra, Mayya, Abla ou Umm ‘Amr… 
Dépossédé face à ta mort, tu appelles les braves du lignage à la rescousse. 
Réitérer le salut n’engage à rien. 

De la longue errance de  nos pères, nous n’avons tiré aucune semonce.





Césure - IV.d.

Illusoire l’écueil. D’un éloge, les subsides assurés. Le souvenir ravive un désir de coupes non entamées, de sabre et de lance. 

Les attaches sont rompues depuis longtemps… 

Cette langue florissante – un tissage délicat l’irradie vers la divinité absente ; elle s’étrangle à l’évocation d’une maison en ruines. Lieux désertés, aux eaux saumâtres, livrés au brigandage. 
Tu as plié avec cette peur du retour et des coupeurs de routes métamorphosée en astuce. 

… 

Tout a changé ! Les vins de la Trappe croupissent dans l’œil torve du censeur. Adieu bravade des jours pour mesurer la valeur. Que de belles aimées dont il ne reste que le nom comme une exhortation à émigrer : Nawâr, Hurayra, Mayya, Abla ou Umm ‘Amr… 
Dépossédé face à ta mort, tu appelles les braves du lignage à la rescousse. 
Réitérer le salut n’engage à rien. 

De la longue errance de  nos pères, nous n’avons tiré aucune semonce.









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