sábado, 17 de septiembre de 2016

JONATAN SANTOS [19.153]


Jonatan Santos

Nació en Rosario, Argentina  en 1983. Es Analista en Sistemas de Información. Publicó El terreno infinito (Iván Rosado, Rosario, 2015). Integra la antología 30.30, poesía argentina del siglo XXI (EMR, Rosario, 2013). Fue bajista de la banda Ovejas Eléctricas.



Inéditos:

Wu Daozi

Wu Daozi fue el primer maestro del arte de pintar con tinta china
en el año 700. Sentado frente a las herramientas
raspaba la barra de tinta Sumi contra el Suzuri,
como un chocolate contra un rallador,
deshaciendo de a poco el material con gotitas de agua
hasta que la tinta tuviera una densidad fina y sin grumos.
La tinta estaba hecha de hollín de pino
prensado con escamas de pescado.

Wu Daozi pintaba primero la obra en su cabeza,
pensaba los movimientos de su mano
como hace el maestro del té
con cada elemento del arte
de la ceremonia del té.

Daozi estira la mano derecha y alarga
los dedos en el aire.
Una mosca se posa en su bíceps y se frota las patas.
Hay tanto silencio que se puede escuchar
esa fricción. El pintor se concentra.
Aprieta y contrae el vientre alineando el abdomen
para que su columna quede derecha. Dice
la respiración no existe.
Lo que existe es la diferencia entre presión atmosférica
y presión interna de pulmones.

La muñeca de Daozi está inmóvil,
el brazo en el aire y los dedos rodeando el pulgar
como si estuviera a punto de lanzar una flecha.
Los maestros de tiro con arco enseñan que
cuando la cuerda está estirada hasta el máximo que permite
el arco, éste encierra el universo.
Daozi estira un espacio en su imaginación como quien
desenrolla un lienzo en una mesa. Pinta.
Lo hace con tanta energía que pareciera que no va a resistir
el esfuerzo de encerrar el universo.

Wu Daozi tiene que trasvasar ahora
la pintura gigantesca que hay en su cabeza
hacia un pedacito de papel de arroz.

A Wu Daozi le encargan un mural
para el palacio del emperador Xuanzong.
El mural es exuberante: infinidad de plantas y animales
y una montaña con una cueva.
La leyenda dice que al terminar la obra el pintor
mete su mano en la cueva y lo invita al emperador a seguirlo.
Cuando Xuanzong se acerca al mural la cueva se cierra
con Daozi adentro. Desaparece el pintor y la pintura.
Desaparecen como el humo del té
en el aire de una ceremonia.


Fernando de Magallanes

Fernando de Magallanes fue el primer hombre que unió
el océano Atlántico con el Pacífico
y el primero en circunnavegar el planeta tierra.
Fue también el hombre-dragón
el hombre-serpiente que conectó principio y fin
con la cabeza y la cola de sus naves.
Al mito de la serpiente que engulle su propia cola
en forma de círculo se lo conoce como Uróboro.
Es el símbolo de la renovación continua de la vida
y de la naturaleza cíclica de las cosas.
A medida que la expedición de Magallanes avanzaba
se fue tragando a sí misma.

En los jeroglíficos del sarcófago de la pirámide
del faraón Unis, 2300 años A.C se pudo leer
que una serpiente iba a ser entrelazada por otra,
el macho serpiente es mordido por la serpiente hembra,
la hembra es mordida por el macho.
El cielo está encantado, la tierra está encantada.
Magallanes pierde su vida en una isla
mordido en la pierna con una flecha venenosa
lanzada por la tribu cebuana de Filipinas,
a quienes querían evangelizar.
También le dieron en el brazo
con una lanza de bambú,
mientras pataleaba en el mar.

La serpiente muda de piel
y con Elcano al frente termina la expedición,
se cierra el círculo en la bahía de San Lúcar,
lugar donde había empezado todo.
Una serpiente de más de 69.813 kilómetros
que da vuelta al mundo.

Según el mito nórdico
el Uróboro es la Serpiente de Midgard,
un ser perverso que Odín tuvo que tirar al mar,
creció tanto que mordiéndose la cola
podía abrazar toda la tierra.

Hen to Pan. Todo es uno.



de El terreno infinito (2015):


La flauta shakuhachi de los monjes budistas 
y la quena peruana

no sabría decir las cosas que tienen en común,
posiblemente no sea más que sus cuerpos
fabricados con cañas de bambú de especies parecidas,
unas cañas que están a miles de kilómetros entre sí.
La flauta de los monjes budistas de la secta Fuke Zen
y la quena andina de la cultura Chimú
se juntan por primera vez
esta tarde primaveral
en el living de mi casa.
Yo las acerco, santiguándolas
con el dedo mojado de cerveza,
las declaro una sola flauta.
Acá sentado donde miro
por la ventana dos palomas
posadas en la rama de un fresno.



Flora litoral

En el arroyo Saladillo
hay ejemplares de aguaribay de tronco ancho,
de guayacanes, anacahuitas y lapachos.
Ñangapiríes también hay, dicen
los expertos en flora autóctona.
¿En cuál estuve yo
toda la tarde apoyado
sin hacer nada casi?
Metido en el crasheo de la cascada,
oliendo hojas humedecidas,
descortezando escaras
a las raíces que sobresalen
de mi mente.



Esa lata que te salva

Nada para comer salvo una lata de choclo.
Después de abrirla saco un grano,
lo aprieto con el índice y el pulgar:
cabeza de gallo.
Lo asocio con un recuerdo hermoso de los años noventa:
día de pesca en la zona sur de Rosario.
Bajamos con los mojarreros hasta el río,
cabezas de pescado las gallinas caranchean,
desde los terraplenes los gallos cacareando
enorgullecidos de sí mismos
como si fueran los programadores de la imagen:
rancho, silo, crecida
y caballos camaloteando el basural
con el cartel del frigorífico
en la cima de las torres.
Los años noventa, la noche
que se presta para quedarse en un balcón.



El terreno

Quince por cuarenta metros de terreno, con la casa rodante que apodamos Noemí: cien mil kilómetros de baqueta, gris, con sus ejes oxidados, apoyada sobre unos tacos de madera; sus dos campanas ya herrumbrecidas. Tres pinos, cinco fresnos, el tinglado con la lona verde de camión, la pala de punta para hacer los pozos, antenas de onda larga y de onda corta, una cortadora de pasto naftera, la pala ancha, el bombeador, una carretilla y la tele con sintonía fina para ver la doma. Algunas plantas dieron flores. El tablón en la sombra del fresno más viejo, pájaros atravesando la pileta azul con forma de riñón. Mangueras, el mate cocido y su humo revelador, toda clase de bichos y la infancia: viajera con mentalidad de arqueólogo y espíritu de tallador de Huamanga, que con el mismo entusiasmo recolecta, clasifica y limpia compulsivamente el alma de las piedras.



Especie Erguida

Nuestra especie tardó tres millones de años en erguirse.
No voy a retrasarla yo pasándome las vacaciones
tirado en los yuyos, adivinando qué tipo de carga
tironean esos camiones que pasan por la ruta.



Desprendimientos

¿A qué velocidad cae un fruto del pino?
No es la misma, por ejemplo,
la velocidad que lleva un pétalo de Sakura,
cayendo a cinco centímetros por segundo.
Los orientales ven en estos cerezos
su historia, miran la caída de las flores
pensando en las elecciones
que separaron con lentitud
el camino de los seres humanos.
En nuestro terreno infinito
nos interesa más lo que hay
después de una separación.
Las piñas se desprenden del árbol
y no reflexionamos
hasta que el fruto toca el piso.
Pasamos a recolectarlos en una caja
y los almacenamos en lugares secos,
para encontrarles un uso en el futuro.



A la mañana remontamos un barrilete

y no pasó mucho más
hasta que el Chevy verde del abuelo volvió del pueblo
y corrimos a robarnos una varilla de pan del baúl.
Enchufaron el bombeador
para lavar la lechuga y el tomate,
yo pensaba en los bichos subterráneos de las napas.
Te hablé de mutantes y masticamos ese pan
echados a la sombra del sauce llorón.
A vos se te ocurrió contarme de
un compañero de la escuela que te gustaba,
yo no decía nada.
Agarré un cascarudo rinoceronte,
de los cuernos lo agarré
y fingí que me había mordido.
Desde un camión doble acoplado
tocaron bocina tres veces.
Como siempre lo saludamos.
Nos pusimos boca arriba en el pasto,
acordate que una nube parecía un tiburón,
como un camalote se movía otra.
Por ahí se me ocurrió decirte que
el cielo es la novia del río, y te reíste.
Con los ojos seguimos una miscelánea de pájaros
que nos atravesó y quedamos cara a cara.
Dejá de hacer trampa me dijiste toda roja.
Después, alguien gritó desde la casa
y nos fuimos a comer.



La pesca improvisada

El Guti Ropetti dobló un alambre, hizo una circunferencia y yo le pregunté qué estás haciendo Guti, un mediomundo para que vayamos a pescar. Había llovido toda la noche por lo que el canal de agua debería estar llegándome a la cintura. Lo ayudé a construir la herramienta de pesca, pero me pareció que tenía los agujeros demasiado grandes y no íbamos a poder atrapar ni una sola rana, mucho menos los pececitos monocromáticos del canal. Le dije que los huecos del mediomundo estaban grandes. Esta noche vas a comer la mejor fritura de tu vida Jonatan. La proporción de hilo usado en comparación a los huecos entre lo nudos de la red es casi despreciable. Nosotros vamos a pescar con el vacío dijo el Guti, el hilo sirve para sostener la idea material de la pesca en nuestra mente. Las mojarritas estuvieron buenísimas.



YVY

Desde el techo miraba el sol
laqueado sobre una horqueta
del pino con forma de Y.
Miré las ramas del árbol,
sus infinitas acículas verdes
contra el cielo vahoso de atrás.
Rosado, verdoso.
El sol bajó más después, ¡flameó!
como un último augurio.
Entonces: el sol pasó
por la rama en Y, después
se sostuvo en una con forma de V.
Un segundo de Gracia pura,
cuando recordé la única palabra
que sé del guaraní: YVY.
Que significa sur,
tierra, suelo, el mundo.






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