martes, 3 de mayo de 2016

SARA COHEN [18.601]


Sara Cohen

Nací en Buenos Aires en 1955. Mi cotidianidad está marcada por el desempeño de mi profesión de psicoanalista y psiquiatra infantojuvenil. Mi escritura, con eje en la poesía, corre por un margen paralelo siempre presente con un carácter intermitente, a mi parecer propio de la literatura. He publicado los libros de poesía El poema que insiste (1992), Puertas de París (2000), Escena con cartas (2003), Poemas venecianos (2003), Casas turbulentas (2004), El murmullo y la incertidumbre (2009), La oportunidad (2012) y Una conversación que no tuvo lugar (2015); de ensayo El silencio de los poetas (2002), La frontera de la lengua (2006) y La niñez cautiva (2015); y la novela Veintinueve días de junio (2006). Hago traducciones de poesía de lengua francesa. He traducido, entre otros, a Henri Michaux, Bernard Noël, Claude Esteban, Nicole Brossard y Gaston Miron. 

saracohe@yahoo.com.ar


La escritura para mí siempre surge de pequeñas anotaciones efectuadas en libretitas. Ellas corresponden a registros de recorridos de los más diversos. Pueden ser de viajes, de una muestra en una exposición, de cosas que disparan algunas lecturas, de películas, de conversaciones, etc.  
Soy muy urbana y mi curiosidad en el recorrido por ciudades es insistente y determinante en mi poesía. Por otra parte, mi madre nos hablaba a mi hermana y a mí en francés en la infancia. Ella había llegado a la Argentina en su adolescencia con su familia, huyendo de Francia ocupada por los nazis. Mi escritura en castellano, no es sin el horizonte del francés, y mi ciudad, Buenos Aires, no es sino el horizonte de ciudades europeas. Eso me ocurre al escribir.

Me dedico también a traducir poetas de lengua francesa, lo que depara una experiencia muy interesante respecto de las diferencias en una misma lengua. He traducido muchos poetas de Quebec y me he interesado por el francés de Quebec, distinto al de los franceses. La poesía supone un mundo inagotable a explorar, es más bien una posición en el mundo la del poeta. 
El cuerpo de la poesía es un cuerpo en movimiento ya que requiere recorrido. Aunque muchas sean las horas de trabajo con los textos, no hay en mi caso materia prima que no requiera recorrido que de algún modo ponga en juego al cuerpo.  Me interesa mucho el vínculo entre lo onírico  y la vigilia, es un fenómeno que indago permanentemente en los textos.


(de Casas turbulentas, Colección César Vallejo, La Bohemia, 2004)

EL SUEÑO

Hay un cuarto más
invisible a los ojos de los otros

entro
con la sorpresa de una primera vez
y la sabiduría de quien ya estuvo allí

alguien
que se me adelanta
ya leyó cada línea
de aquellos libros
diseñó de esa alfombra el dibujo
y de esos muebles las curvas

si él no existe
a los ojos de los demás
y sin embargo insiste
en que yo lo descubra
debe ser porque ese cuarto
es más real que ningún otro
ese cuarto es mi futuro.



(de La oportunidad, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012)

LA MAGNOLIA

Días atrás
él me había regalado
una magnolia

Cuando dos personas
recuerdan una conversación
piensan en distintos fragmentos
de la misma, o al mismo
lo interpretan de modo
muy diferente

Estábamos él y yo frente
a un barranco, vegetación
invisibilidad del río
y a mis espaldas
una conversación
de desconocidos

Fui a la pescadería
con la magnolia
La vendedora me preguntó
qué flor era
respondí
que era una gardenia
-error-
era una magnolia
Otro vendedor dijo
de ésas queremos
en nuestro jardín
¿Ustedes son pareja?
pregunté
Ella respondió
“por ahora”
Cuando salí
de la pescadería
pensé que me había
equivocado
no era una gardenia
sino una magnolia

Si yo hubiese visto
el río detrás
del barranco, hubiese
imaginado mejor
estoy presa
de la invisibilidad
del río
que según dicen
existe

Es como el tema del amor
¿el río está o no está?
No se puede decir que exista
el amor, ahí donde no se siente
Tampoco se puede negar
el amor, ahí donde
aún perdura

Volví a la pescadería
al día siguiente,
por si de mí
no se acordaban,
dije -yo soy la de la magnolia
-gardenia-dijo ella
y sonreía y
su amor también sonreía
-qué lindo jardín
tienen ustedes- dije, y me alejé
con el salmón.
Lo único cierto es la ficción.



Instalaciones

Una barca expuesta entre
columnas grises y piedras blancas

Al superponer los planos
se cambia la historia
Hay un espacio
que lo determina 
a ese objeto

Muchos años atrás 
vos tenías una habitación
abandonada con cosas
apiladas en el piso
entre ellas
muchos diarios viejos
Me dijiste con humor
es mi archivo
nos reímos
Éramos jóvenes novios

Ahora frente a la instalación
me acuerdo de esos diarios
Corda di giornali
El artista hizo cuerdas
con los diarios
y son muchas y
entremezcladas
o más bien puede
que sea una sola
larga y con múltiples
vueltas

También decías
que escribir en un diario
era estar destinado 
a que envolviesen algo 
con la nota 
que habías escrito
o que la tirasen
Ya ves el artista hizo 
cuerdas y las vemos
en un museo

Me da miedo
atravesar el tiempo
temo caer
No es claro
si existe un puente
entre aquello 
que fuimos
y lo que somos

Lo objetos viven
historias paralelas
en este museo
La propuesta es 
que nos extraviemos
momentáneamente 
durante el recorrido
que dudemos
de nuestras percepciones

Mi mirada queda
capturada por una obra
de pliegues y cráteres
¿es de cuero?
le pregunta el uno
al otro, no sé 
le responde 
el otro
pero nos sucede

Buena respuesta
es nuestro retrato
en presente
es el tiempo
de nuestra
propia
construcción

Pero llego
a un ventanal inmenso
el principal del museo
veo Piazza Mancini
por fuera pasa un tram
y adentro metros
y metros de plástico
de colores
con agujeros
de cortina de baño
ocupan la gran sala
como si fuese una
cascada que cae
hacia el gran
ventanal luminoso
es de Piero Golia
quien estudió
la relación existente
entre museo y público
entre espacio 
y obra de arte

Por eso, quizá, me quedo
sentada aquí en el piso
más alto del museo
con el gran ventanal
frente a mí
Se trata del interrogante
que deja el espacio
en uno
Habitarlo como 
el espacio más íntimo
siendo que
se trata
de un lugar público
en el que no estoy sola
ni estoy por desaparecer

(del libro La oportunidad, Ediciones del Dock, 2012)



VI

hablamos de poesía
con mi padre
con él justamente
que nunca habló 
de poesía

tampoco hablaba
mucho pero conmigo
ese día sí

se nos escapaba
la noción del tiempo
habíamos dejado
la ciudad
para festejar 
el fin de un año
y el fin se esfumaba

un padre es lo mejor
que te puede pasar

si era mudo y te habla
ese día te ganaste el cielo

me preguntó acerca
de la traducción 
le dije que no era mío
el paisaje de la nieve
pero que las palabras
en mi lengua eran tan
verdaderas como aquellas 
originales lejanas
y la nieve también lo era

me dijo que él 
no sabía nada 
de aquellas palabras 
en búlgaro que se debían
haber pronunciado 
cuando él era bebé
me preguntó si sabía
dónde quedaban
esas palabras

no contesté

él dijo que tal vez
se deslizaban  
en algún poema
anónim

(de Una conversación que no tuvo lugar, Ediciones en Danza, 2015)



XXV

empecé a hacer escultura
por ser el dominio
que menos
                 comprendía
como sigo sin comprender
debo seguir haciendo

estamos en la Rue Hippolyte-Maidron
en su estudio

seres
         cabezas
                       ojos

mientras conversamos
se pone a dibujar en el periódico
que minutos antes leía
con un bolígrafo

vivo su extrañeza
respecto del mundo
como mía

para mí
            los árboles
                             siempre
fueron humanos

me señala las cabezas
este es mi modo de saber
acerca de mi visión
del mundo exterior
y aun más del rostro
y del conjunto
del ser
humano

Diego
          Annette
                        Caroline

yo le digo que 
un objeto es
un sujeto que se ausentó

yo trabajo de memoria
me dice
lo mío es una pregunta 
que conduce a otra
mi obsesión por la cabeza
humana me valió
la expulsión del grupo
surrealista

le digo que Jean Genet piensa
que las esculturas de Giacometti
se han retirado
han desertado de la playa
a ese recóndito secreto
que hace a cada
hombre

él me responde 
cuando
Jean sale de mi atelier
a la calle 
lo que lo rodea
pierde su carácter 
de realidad

por eso yo no quiero irme
le digo

yo le conté a Jean
me dice 
que en otro tiempo
tuve la idea de hacer 
una estatua y enterrarla

entonces yo recuerdo 
lo que me balbuceara 
Jean Genet a mí 
                          al oído
que él titularía
la obra de Giacometti como
el objeto invisible
también recuerdo entonces
que Sartre le dijo
Giacometti sueña
con desaparecer
detrás de 
su obra

pero no digo
todo esto
que pertenece
a otras 
conversaciones

vivo con pesar
el no poder evitar 
que empiece a extraviarse
mi presencia y ese instante 
en la Rue Hippolyte-Maidron

para bien
              o para mal
las cosas 
me suceden así
a través del tiempo


(de Una conversación que no tuvo lugar, Ediciones en Danza, 2015)



Silencio

Mi madre me legó
la lengua francesa
y el silencio

Vivía temerosa
y yo no vislumbré
la infinita variedad que proponía su decir.

Tampoco sabía que el verso de Rimbaud
Toute lune est atroce et tout soleil amer
no tiene traducción.

Después de su muerte
caminé con mi hija por París
Un universo secreto de
pérdida y silencio.

Me pregunté por qué
cuando yo tenía diez años
(como mi hija en nuestros recorridos)
mi madre no me llevó de la mano
por esas mismas calles.
Por qué no me señaló
el cirque d´hiver al que le gustaba ir
en el Boulevard Beaumarchais.
Ir con ella a Deauville, donde veraneaban,
y que me cuente, me cuente, me hubiese gustado.
La guerra nunca arrastra todo
La lengua francesa
es tan generosa en matices...


Amor

Si yo pudiera recuperar las sillas
las primeras del juego de comedor
aquellas cuando se casaron
antes de que se rompan
antes del descuido
Sus dos varillas curvas separadas
por un medallón de madera
labrado en el respaldo.

Incompetente el amor.

Un libro no es más que parte
del pago de una deuda.







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada