jueves, 14 de abril de 2016

CHRISTOPH MARTIN WIELAND [18.448]


CHRISTOPH MARTIN WIELAND

Christoph Martin Wieland (5 de septiembre de 1733 – 20 de enero de 1813), fue un poeta, escritor, traductor y editor alemán.

Nace en Oberholzheim (actualmente parte de la ciudad de Achstetten, que entonces pertenecía a la ciudad imperial libre de Biberach an der Riss) en el sudeste del actual estado de Baden-Württemberg. Su padre que era pastor en Oberholzheim y posteriormente en Biberach, tuvo un gran desvelo en su educación. A los doce años pasó de la escuela de Biberach al Gymnasium de Klosterberge, cerca de Magdeburgo. Fue un estudiante brillante, cuando dejó la escuela en 1749 había realizado amplias lecturas de los clásicos latinos y de los escritores franceses contemporáneos; entre sus poetas alemanes favoritos estaban Brockes y Klopstock.

En el verano de 1750 se enamora de una prima, Sophie Gutermann, y esta relación amorosa le inspira su primer trabajo ambicioso, Die Natur der Dinge (1752), un poema didáctico en seis libros. Ese mismo año marcha a la Universidad de Tübingen a estudiar derecho, pero dedica la mayor parte del tiempo a estudios literarios. Los poemas que escribe en la Universidad, Hermann, Diez cartas morales en verso y Anti-Ovidio, tienen un tono pietista y están todavía bajo la influencia de Klopstock. Atrajeron la atención del reformador literario suizo, Bodmer, que le invitó a visitarlo en Zürich en el verano de 1752. Permanecerá en Suiza hasta 1760, pasando ese año en Berna como preceptor, allí entablará relación con Julie de Bondeli, amiga de Jean-Jacques Rousseau.

Los gustos de Wieland han cambiado, los escritos de los últimos años en Suiza -Der geprüfte Abraham (1753), Sympathien (1756), Empfindungen eines Christen (1757)- todavía mantienen el estilo de los primeros textos, pero sus tragedias, Lady Johanna Gray (1758) y Clementina von Porretta (1760)- la última basada en Sir Charles Grandison de Samuel Richardson - el fragmento épico Cyrus (1759), y el relato moral en diálogos, Araspes und Panthea (1760), Wieland, como dijo Lessing, "abandonó las esferas y esferas etéreas y caminó de nuevo entre los hijos de los hombres".

El cambio de Wieland fue completo en Biberach, donde había vuelto en 1760 como director de la chancillería. La monotonía de su vida allí fue compensada con la amistad con el Conde Stadion, cuya biblioteca en el castillo de Warthausen, próximo a Biberach, estaba bien provista de literatura francesa e inglesa. Wieland se reencuentra con su amor de juventud, Sophie Gutermann, ahora casada con Hofrat La Roche, administrador del Conde Stadion. El antiguo poeta de austeridad pietista es ahora el defensor de una filosofía alegre, donde la frivolidad y la sensualidad no se excluyen. En Don Sylvio von Rosalva, oder der Sieg der Natur über die Schwärmerey (1764), novela inspirada en el Quijote, se burla hasta el ridículo de su antigua fe, y en Comische Erzählungen (1765) da rienda suelta a su extravagante imaginación.
Más importante es la novela Geschichte des Agathon (1766-1767), en la que bajo la apariencia de una ficción griega, Wieland su propia evolución espiritual e intelectual. Esta obra, que Lessing recomendaba como una obra de gusto clásico, marca una época en el desarrollo de la novela psicológica europea. De la misma importancia fue la traducción en prosa de veintidós obras de Shakespeare (8 vols., 1762-1766); supuso la primera vez que se acercaba a los lectores alemanes la obra de Shakespeare en su conjunto. Con los poemas Musarion oder die Philosophie der Grazien (1768), Idris (1768), Combabus (1770), Der neue Amadis (1771), Wieland abría una serie de novelas en verso que atraían irresistiblemente a sus contemporáneos y servían de antídoto a los excesos sentimentales del Sturm und Drang. Wieland se casa en 1765, y entre 1769 y 1772 fue profesor de filosofía en Erfurt.

En 1772 publica Der goldene Spiegel oder die Könige von Scheschian, una obra pedagógica bajo la forma de historias orientales; que atrajo la atención de Ana Amalia de Brunswick-Wolfenbüttel regente del Ducado de Sajonia-Weimar-Eisenach, que lo hizo tutor de sus dos hijos, el futuro Gran Duque Carlos Augusto y Constantino, en Weimar. Con la excepción de algunos años pasados en Ossmannstedt, donde más tarde adquirió una propiedad, Weimar fue el hogar de Wieland hasta su muerte. Allí, en 1773, fundará Der teutsche Merkur, que bajo su dirección (1773-1789) se convertirá en la revista literaria más influyente de Alemania.

De sus últimas obras la más importante es la admirable sátira Die Abderiten, eine sehr wahrscheinliche Geschichte (1774), y las novelas poéticas, Das Wintermärchen (1776), Das Sommermärchen (1777), Geron der Adelige (1777), Pervonte oder die Wünsche (1778), una serie que culmina con Oberon (1780). Sus últimas novelas son Geheime Geschichte des Philosophen Peregrinus Proteus (1791) y Aristipp und einige seiner Zeitgenossen (1800-1802). También tradujo las Sátiras de Horacio (1786), las obras de Luciano (1788-1789), y las cartas de Cicerón (1808 ff.), y de 1796 a 1803 editó el Attisches Museum que supuso una gran contribución a la popularización de los estudios griegos. Wieland estaba influenciado por la moda de la Francia del siglo XVIII de la recopilación de cuentos, publicó una colección titulada Dschinnistan (1786-1789), que incluía tres cuentos originales, 'Der Stein der Weisen', 'Timander und Melissa' y 'Der Druide oder die Salamanderin und die Bildsäule'. La característica de estos relatos es el triunfo del racionalismo sobre el misticimo.

Sin haber creado una escuela en el sentido estricto del término, Wieland tuvo una gran influencia en la literatura alemana de su época. La cualidad que distingue su obra es un estilo fluido y ligero, una combinación de frivolidad y profundidad poética.

Obra

Zwölf moralische Briefe in Versen, Heilbronn, 1752
Der Sieg der Natur über die Schwärmerei oder die Abenteuer des Don Sylvio von Rosalva, Ulm, 1764
Geschichte des Agathon, Frankfurt & Leipzig, Zurich, 1766-7 (Traducción : Histoire d'Agathon ou Tableau philosophique des moeurs de la Grèce - Tomo 1 & Tome 2 Tomo 2 de Gallica
Musarion, oder die Philosophie der Grazien, Leipzig, 1768
Idris und Zenide, Leipzig, 1768
Nadine, Leipzig, 1769
Combabus, Leipzig, 1770
Die Grazien, Leipzig, 1770
Der neue Amadis, Leipzig, 1771
Der goldene Spiegel, oder die Könige von Scheschian, Leipzig, 1772
Die Geschichte der Abderiten, Leipzig, 1774
Oberon (obra, 1780)|Oberon, Weimar, 1780
Dschinnistan, 3 vols., Winterthur, 1786-1789
Aristipp und einige seiner Zeitgenossen, 4 vols., Leipzig, Göschen, 1800-2



Oda a Doris

Las horas me abrazan con ternura
y expresan la dulce emoción de la alegría,
horas etéreas y celestes, distantes de los
hombres que no saben soñar y cuyo tiempo
transcurre entre serafines y zéfiros,
anhelando sentir la juventud de este mundo.
El alma es encantada por la musa celestial
de lengua mortal y temblor mudo que penetra
al amante en el instante sagrado en el que
ha sido bendecida la primavera, huido
el acuoso agosto tantas veces visto.
Hermosa es la clave de las auroras que
fluye hacia la tierra del alma, virtud
y armonía de la vida. 



Oberon (fragmento)

El mar, solo y vacío de toda consolación, llora las vidas derrocadas en la calma del día y la noche. El mar, agitado, rodeado de miseria, devora a su presa. El mar, exhausto y perseguido, se desvía hacia la playa como un esclavo que indemniza con su brillo la rosa de la juventud diezmada. 



Juno y Ganimedes (fragmento)

Y ella le daban al retrato
Toda la poesía de la vida.
«Por todo ello, Madame, parece claro
Que esta falsa vergüenza, cortedad,
Y» añade, «si se quiere, hasta virtud
De la primera juventud no puesta a prueba
Privó de su poder a mil encantos;
Sólo el estímulo, las artimañas
Y un trato complaciente han de vencerla.
Por mucho que el orgullo se resista,
Vos misma habéis de dar el primer paso». —
«¿El primer paso, yo? ¡Puede esperar sentado,
Que por nada del mundo lo he de dar!»
«Madame, Madame, ¿qué reparos son ésos?
¿Es que por aferraros a un prejuicio
Vais a aguardar a lo que deje Ceres?
Seguro que —» «¡Está bien! No se hable más,
¡Ya te dije que tengo que vengarme!
El muchacho es muy digno de un desliz,
Mas no seré yo sola quien se ocupe;
Tendrás que preparármelo un poquito».
La doncella, como es de suponer,
Asume de buen grado esta misión;
Y así esa misma noche, diligente,
La lleva a cabo sin mayor tardanza.
Una floresta de jazmín y mirto,
No lejos de la sede de los dioses,
Le sirve de lugar de iniciación.
Si brillaba la luna, poco importa;
Baste con que el ingenio de la moza
Se impuso, para gusto de ambas partes,
Sobre la cortedad de Ganimedes. 


El peregrino Proteo (fragmento)

" Extranjeros de todo el orbe asistían a los juegos de Olimpia, en medio de las tragedias más extraordinarias y en torno al púlpito del cinismo, diafragma de la libación y lágrima del mundo, antes que el absoluto de la muerte golpee a las huestes sedientas de ensueño y de palabras efímeras; transeúntes que se alzan, inesperadamente pálidos, mientras el fuego sacro es inmediatamente retirado por los anillos que rodean la llama. "






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