miércoles, 16 de marzo de 2016

NATALIA ARISTIZABAL-BETANCUR [18.245]


Natalia Aristizabal-Betancur 

(Medellín, Colombia 1982) Organizadora, educadora comunitaria y activista cultural. Reside en Estados Unidos desde 1994. Graduada de Queens College en Estudios Latinoamericanos y Comunicación Social. Es coordinadora del Proyecto de Poder Juvenil, de la organización comunitaria pro-inmigrante Se Hace Camino. Integrante del Colectivo Poetas En Nueva York. Ha organizado eventos de poesía en la ciudad de NY y presentado su poesía en diferentes escenarios de Puerto Rico, Colombia y Mexico. Ha publicado el poemario “Mariposas en la boca’.


Ella escogió las nubes

Esperó que el tren parara en su estación una vez mas
después de tanto viajar juntos
de ver amaneceres morados y verdes
creerse único
Entendió de su gusto
por las papas
guitarras
escarabajos
plantas
que tal como la hormiga
la tierra es su tesoro y escondite
Una tarde
antes del canto de las nubes
le dijo del vértigo del vuelo
mientras sus manos tocaban notas de despedida
sabían que partirían por dos rumbos
Ella escogió las nubes
se puso mapas en vez de zapatos
peinó sus plumas
se tiró al abismo.




Sin título

Con miedos al borde de la manga
después de aceptarlos,no es posible que duelan
e intimiden más en lo perpetuado.
Contando los pasos
sólo queda el ayer como una foto,
foto de humo y líquidos
de escondites y encuentros.
No se puede perder más
después de darse por perdido,
no es posible mirar y negar sin haber sido
un rechazo ya implementado.
Cobardías,
cubrirse con lo que intimida
sentirse desnuda ante la mirada.
El pudor ya no cabe.
Se recogen desechos
risas del anhelo,
se guarda en una bolsa de costurero
esperando remendar sonrisas,
coser olvidos,
vestirse de nuevo con parches y pedacitos.
Esta dimensión donde se intersectan mundos
tu basureo es tesoro,
los desechos mi triunfo
hay que rescatar y rescatarse.
Lo putrefacto también alimenta el aliento.




¡Aún es Agosto!

Los calendarios marcan septiembre
las hojas de los árboles amenazan caerse y traer el frío
aquí es agosto y siento atardeceres en letargo.
Tu risa sostenida indefinidamente,
una nube camina apresurada, pero
aquí es agosto aunque vaya contra el tiempo.




Loisaida

 A Manhattan

Oh
deseada
amada
odiada,
no provengo de ti
nadie proviene de ti
somos causa, tropiezo del destino,
moviéndonos como piezas, jugando con la vida.
Tus palmeras de rascacielos no dan sombra
vestidos de baño sólo en vitrinas a finales de marzo
bronceados de parque tres horas, antes del trabajo
arena de concreto, quema transeúntes para consumo.
No es que no disfrute de tugurios en los que se bebe la monotonía,
del zoológico que desfila moribundo buscando gotas de placer.
No es que no sonría del circo en que se convierte el día a día,
encerrándome en un círculo
a veces drogadicto, usualmente vicioso.
La isla a la que no pertenezco me pertenece a mí
y también al que aún tiene un blanco suspiro en la mañana.
La mirada maniática del anonadado caminante recuerda,
no hay pieza que mejor encaje en un rompecabezas
como el frío en Manhattan
y yo en la tierra del café.






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