jueves, 31 de marzo de 2016

ANAHÍ CAO [18.350]


ANAHÍ CAO 

Anahí Celeste Cao Cileiro, nació en Buenos Aires en 1975. Ha publicado los poemarios Umbra (1997), Puentes Rojos (2011), Territorio (2013) y Ciclo Lunar (2015).Es profesora en Letras del Profesorado Alicia Moreau de Justo y forma parte del grupo fundador del Centro Cultural “Osvaldo Bayer”, nacido de la Asamblea contra la Ceamse de González Catán. Junto con la poeta Patricia Verón coordinó un taller de literatura escrita por mujeres. Actualmente ejerce la docencia en el conurbano bonaerense en escuelas medias y en cárceles con el contexto de encierro juvenil y forma parte de la Secretaria de Cultura del Sindicato Docente en La Matanza.



Perfume de trigo
                             tu sexo dejó algo
que me hunde en el cielo
                     y me integra a la tierra
en posiciones de agua y de neblina…

                          *


                                   “Minúsculos movimientos
                                   de la boca y la laringe, que dicen:
                                   quiero agua…”
                                                                         Victoria Camps                 

No como piedras o islas que envejecen
           sino como fogatas
           mi carne cargada de deseos conserva
                                la memoria

              el árbol extiende sombras y aromas
                   el calor consigue la unidad
                   y los huesos descienden al barro.

        A semejanza de tu lengua
        el animal desplaza su sangre

        sobre el vegetal domina otro orden
        sobre la piedra, otro equilibrio.

De Puentes rojos (2011)


 

La muerte me persigue,
anda de ronda y no se aleja;
Un destino inquieto,
más que el rosal de Alfonsina,
más que la muerte de Campana,
arde desnutrido
y con mal parto llega,
determinado como el ángel.
Pero manda la sangre
y no respeta la sangre,
no es Pascua,
no es Pascua,
ni nada





Campana de carne

El miedo en actitud de escudo
anida como una muralla y tiembla…

Islas de luz artificial
dicen que el agua es negra
muertos los postes que aún no son del polvo

las niñas crecen como raíces
para entender su lugar

Alto silencio de nubes
el cielo es una sombra



                               
El propio cuerpo es un territorio histórico y no biológico.

                                               
Conocerlo es un acto de descolonización”.
Dorotea Gomez Crijalba


siento el poder del nacimiento el placer de conservar la delicada blancura de la luna el verano  la serpiente las pasionarias abiertas en el alambre las luciérnagas. Mi cuerpo es un animal tendido que se abre a la eternidad en el parto.


Profundo orden mis senos la piel venosa. Profundo orden el calor la sangre oscura. Profundo orden el placer el sueno la saliva los cadáveres el miedo. Profundo orden los apegos la gravedad el sol los ancestros


arde la vida y arde la muerte en una sola mujer en una misma casa


No quiero enmudecer. Quiero derramar el hilo en el gozo de la sinceridad. Sentir la lengua y las manos.

Quiero un lenguaje que sea mi cuerpo
que trasmita lo que sienten mis piernas cansadas la lenta sangre que parece detenida.

Siento mi propia antigüedad en el trueno.

La tierra voraz espera enamorada. Yo soy un cuerpo que no olvida.


Nada se parece al maíz ni a los hilos de los manteles. Nada es igual


ah danzo entre lenguas. Dependo de tus ojos como depende la marea de la luna. Dependo de tus labios como depende la fertilidad del suelo de la lluvia


la madera verde respira y se abre tiembla la sed el pulso envejece.

...

Presiento la madera de los antiguos árboles erguir el fuego presiento el hueso la humedad. Siento las profundas respiraciones de la luz. Me extiendo como un prado quizás la vida sea este descanso lento en la plenitud de respirar la intuición de sentir el placer casi inmóvil las ramas como venas

...

lumbre lumbre lumbre lumbre

pretexto de dios. Rasgo dorado y femenino.


a Nadia mi hermana

A quien pedirle ahora nuestros años. Quien me devuelve tus trenzas floreciendo en un espejo


agonia que arde materia que enfrenta el olvido. no son míos estos labios


reconozco la piel que nos contiene la espiga blanca que consume su intimidad
me adentro en la emoción y pienso en reparar la angustia
pienso en el limite en el descanso del llanto

miedo es miedo a la muerte
violencia es ser negado


quiero sentir el perfume de los jazmines blancos y que se prolongue la dicha

 




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