martes, 23 de febrero de 2016

ALBERTO PARISE [18.155]


Alberto Parise 

Nació en el Gran Buenos Aires. Publicó: Animal resuelto (poemas, 2003), Bosque iniciático (poemas, 2006). Pelea de lobos (novela, 2007), Palabras de arena (poemas, 2008), Flores de viento (2013), Luna de agua (2015). Tiene en preparación su segunda novela.



Luna de agua

Escribir
gota a gota
alguna consistencia
capaz de andar
sin el tormento
de la novela negra
un argumento
que defina
un límite
otra luz
para seguir.





Nadie oye
lo que dice este silencio
ese espacio interno
donde algo se congela
o no hay temperatura
un géiser rasga el aire
el de adentro
ese que nadie respira.





Sentir asusta
lleva años de esfuerzo
entender
de qué va la cosa
la vida propia
expresarla    formularla
en la propia cabeza
un poco de luz cierta
donde mucho de lo claro
define la oscuridad
y sus consecuencias.






Una ventana en el aire
mi adolescencia
porque nunca se ha ido
la custodian escondidos
ciertos íntimos duendes
ese perfume violeta
en el jardín de tu casa
solero de flores y sangre
primera piel irrepetible
hacerse
hombre y mujer
el sexo conmovido en plena tarde.






El lobo oscuro
cruza la lluvia
pierde la ciudad
cualquier posible ángel
mi voz en exilio
late y siente
los muchos que soy
los muchos que he sido.






Mi memoria lleva
su memoria
y el cuarto aquel
escondido
pasado o presente
un río subterráneo que maneja hilos.





No fue un gesto vano
soy todo efímero
pero algo tengo

para decir.





BOSQUE INICIADO (2006)


Ando la arena. El cielo y el mar me enseñan fugacidad.Tantos has pisado las huellas que le agua borra.
Sólo soy un caminante más, bañado por un sol de tantos miles de soles, bajo un cielo que es ilusión celeste.
Soy una ilusón marcada por palabras.Engañado, doy crédito a límites hechos de símbolos.
Escribo mi asombro. El asombro me escribe, atravesando espejos ciegos.
Me pierdo en la vanidad de la memoria, un repetido andar por imágenes ya idas, a las que pretendo me sirvan de ancla, para escapar de la sensación de vértigo, hoja al aire en manos de viento caprichoso.
No tengo mas valor para el universo inmenso que el gorrión que come migas a mis pies. Solo que, absurdo como cualquier hombre, me pienso, luego pretendo poder sobre las cosas, aspiro a eternidad, sin entender hasta que sea tarde, que mi consistencia no es diferente, en modo alguno, a la sombra del viento.
Crines al viento
entretanto
mi retina atesora
el precioso instante.
Centauros.


El arquero dispara
con ojos cerrados
no yerra el blanco
dispara sobre si mismo.


En extraña época
mirábamos sin ver
cuesta descubrirse
ignorante,
cuando la sangre late
no es una recta
el camino más corto.

Temblor
sacude los huesos
que sostienen
lo que inquiere
sobre modo en abordaje
un soporte
solidez flexible para
lo nuevo
alcanzar
desconocido estado
donde la historia sea
experiencia
y no prisma.

Allí casi imperceptible
dobla el camino y
va al sitio desconocido
que vale vivir
abandonando
la comodidad del tránsito
cualquier señal perdida
te manda al absurdo
del orden callejero
entre semáforos y
aprobaciones
pulgares en alto y
palmadas al hombro
camino al podio
que el pedacito de
tu corazón no podrido
sabe
se llama cadalso.


*



Horizonte fugaz
imponiendo majestad
a la escena
baña en plata
su derredor
en generoso vivir.

Nada dice el diario
nada se lee
en ningún rostro
él sabe
es la hora fatal y
lo que no fue es todo
donde el espejo
eco del soñador
desconocido
vuelve el aire en
amargura tangible
absurdo
lo nunca existido
llora la pérdida.
Amanecer
de tiempo no vivido.

Miro la noche oscura
ramas de árbol
tiemblan
no hay amenaza
solamente
recuerdo de lo ido
promesas en el viento.

Tras los visillos
escribir
propio de
primera persona
con trazo desconocido
índigo que fue blanco
un movimiento
sin música
gestos preciosos
pepitas de oro
en la íntima calidez
del hogar.

Rebusco
en los arsenales
de palabras
traigo al fin
el misil de
vocales y consonantes
que arranca
mueca de dolor
a tu discurso.

Las vueltas de laberinto
vacían mis huesos y
estremece en nudo
mi garganta
sentir el ancho
horizonte.
Se pierde ahí la urgencia
de espolear el deseo.

En la tierra de los sueños
el invierno asoma
fuera de eje
asombro en
tiempo del presente
lo impensable
ha tenido lugar.



*




La creación
siempre viva
en oleaje rumoroso
agua de oro
sobre un río
reflejos de sol.

Los sones de la música
despiertan
voces dormidas
de la infancia
cuando patria
eran color
olor y palabra
sin marcha ni
confusiones
frases amargas o
vientos cruzados.

“La Muerte es nuestro negocio. Los negocios marchan bien”




Viste camuflado
pisa escombros y
casquillos vacíos
rocía muerte en abanico
su fusil en bandolera
lo amparan
dragones modernos helicópteros
la parafernalia
“maquina verde” y
el dios del imperio
musita su plegaria

Walking Irak.






ANIMAL RESUELTO (2003)


CRUDAS ESCRITURAS

Voz desnuda
última belleza
alma escrita
Un puñado de palabras
que
eviten volarse la cabeza.

Crear.

Me intriga
la belleza que se hace espacio
imagen cotidiana
grises que engañan colores.
Miro la bondad inteligente
en el rostro de mi perra
entiendo que siempre
es cuestión de vida o muerte.
Gris indefinido de las cosas
naranja inverosímil
guión confuso desde el nombre
caja de pandora sutiles cadenas
el hijo de la poesía que me escribe
no engaña a mis ojos cerrados
del nacimiento
última belleza.

Enamorada mirabas a otro
desconocida
me condena a nostalgia
cuando vivir era urgente
y la única estatua
el David.

El enigma de hacer pie
en lo valioso sin coartadas,
perder el escudo razonable
raciocinio inexplicable
la historia
conseguir
que el nombre propio del suicidio
sea texto, marca
no un negocio con cuerpo con-sagrado
ni el sagrado deber de
terminar en desastre.
Insondable álgebra
tiempo necesario para
conjugar en primera persona
aceptar y perder, antes que
el presente
sea verbo de imposible abordaje.
Ya lo decía Primo Levi
hay que temer a los hombres comunes,
entenderás entonces
temerle al amor
ese embustero capaz de arriesgar a muerte
renunciar
esconderte del futuro.
Un buen día
un rostro extraño vuelve hacia vos
infinitas navajas se te clavan en el cuerpo
bajo una luz irreal
que te hace pensar
no puede estar pasando esto.

En vano protesta el letargo
reclama el sueño,
antes de no ser
han comenzado a habitarme
todos los demonios.




EL SINO

Cueva, sensaciones trágicas
certeza sin esperanza,
indicaciones sin réplica,
obligado a pasar junto al olor
inolvidable de la miseria
desde la cuna.
Al borde de las lágrimas
sigue corriendo la farsa,
se consume el oxígeno y
el espejo no miente
el disimulo escinde mis partes,
abulto mi sombra y comprensivo
me ocupo en lo que no me importa.
Apropiarse del deseo
hacer un giro brutal
sangre
ríos de tinta
cataratas de fuego azul
quizá entonces
utopía se llame la tierra
y su fugacidad
valor distinto de lo estéril
así sea.
Una mirada salvaje
puño apretado,
grito desde las entrañas,
tapo
el rugido de miles
hoy escribiré voces
algo ha sucedido
algo ha cambiado.

Mi incomodidad me escribe esta noche y
es todo lo que tengo
angustia y palabras
Entiendo
del sueño olvido
su parentesco
Entiendo
despojado de lo humano
la necesidad de seguir andando
el dolor y la envidia al tiempo
ese maldito inmarcesible
que no retrocede
vacila
ni cesa
Entiendo esta noche.
Caminos nuevos
garantizan
pérdida incertidumbre dolor
enigma
la locura de
ser extraordinario
inhumano
saltar al agujero giratorio
hacer pedazos
la tranquila y predecible
canibalidad de
apasionarse urbanamente
por la ignorancia.
Paradoja
Arrancaste hasta las raíces
y la tierra se llena
de amaneceres insomnes.
Rompiste la máscara
más que desnudo huyes de los espejos
delataste mentiras
y sin brújula la
desorientación es incredulidad
Quebraste la vieja paleta de colores
y no sabes qué hacer
con un mundo en blanco y negro.
Es cierto
fue más fácil declarar la guerra.
Entre rutinas y
el global andar de las cosas
la mirada busca en vano
la diferencia
marca distinta
gesto
rictus
romper el equilibrio mecánico
alcanzar el milagro
de celebrar la vida.







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