miércoles, 20 de enero de 2016

INGRID GONZÁLEZ [17.961]


INGRID GONZÁLEZ

Nació en Bogotá, en 1990. Cuentista, cronista y poeta. Licenciada en Español e Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN). Ha realizado estudios sobre creación literaria en el Taller de Crónicas Barriales (2007), en el Taller de Escritores U. Central (2009) y en el Taller Virtual de Escritores (U. Central-Fundación Gilberto A. Avendaño). Su ensayo “Literatura, cultura y paz en Colombia” obtuvo el primer puesto en el concurso de ensayo de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (2007). Fue jurado del Concurso de Cuento, Poesía y Artes Gráficas del SENA (2009). Ha publicado crónica en la Antología de Crónicas Barriales y en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango (2007), así como poesía en la revista Gavia (U. Distrital, 2009), en el libro Poesía Colombiana (La Esquina Ediciones, 2009), Antología de letras y exlibris (Ediciones La Máquina Gris y Liga Latinoamericana de Artistas, 2010), El rayo que no cesa, Antología poética (Editorial Cuervo de papel, 2013) y en Esta ternura y estas manos libres, Antología de poesía Iberoamericana (Editorial Piedra de Toque, Bogotá, 2015), entre otros. Ha sido invitada a diversos recitales, festivales y encuentros en diferentes bibliotecas y locaciones. Autora del libro The Nueva Orleans Night Club y otros cuentos (Editorial Liga Latinoamericana de Artistas, Bogotá, 2013)


Preámbulo para un recuerdo

Hasta el amanecer de esta muerte inmediata,
celebraré
el sueño bendito, la luz acogedora.
Entonces
beberé de la copa roja,
del líquido negro y su lenguaje oscuro.
traerás a mis espaldas
una oración de amado peregrinaje
con la inocente suplica
de tus manos manchadas y pérfidas.
También acomodarás
en el fondo de atónita hermosura
una vela de llama azul,
que engrandezca mi partida inmediata

y te recuerde el olvido que seré.




Cada vez que nos decimos adiós

Cada vez que nos decimos adiós,
hay un centímetro del fuego
que se alza sobre la roca
en forma de ceniza

hay un fragmento de piel
que se encoje sobre ella misma
y retuerce
y duele

hay un puño tibio,
azul,
que se posa en un umbral
invisible

Y la ira

Hay una ira
cada vez que nos decimos adiós;
enloquecida,
silenciosa 





Dalí

Ven, aunque no te requiera.
Ven, porque solo así serás
La cura de mar para
Mi paganismo.





Instantáneo

Creo
Y es el rayo,
Pongo esto, "esto",
Y es la fuerza
Que me quebranta.

Conoce mi espíritu
En instantáneo,
Mis manos que trabajan
El infinito.




Error

Las venas están saturadas.
Viaja en ellas el error
De la ascendencia inocente.
El niño extiende su puño,
Sabe que la sangre en él
No es la de sus padres.
Tiene las venas saturadas
De una sustancia que no se explica.
–Es el error, dice su padre.
Él está inocente del puño del niño.








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