lunes, 2 de noviembre de 2015

SERGIO ROMÁN ARMÉNDARIZ [17.333] Poeta de Ecuador




Sergio Román Armendáriz

Sergio Román Armendáriz (Riobamba, Ecuador, 12 de febrero de 1934) es un docente universitario, poeta y autor teatral ecuatoriano, de larga trayectoria en su país y en Costa Rica.

Nació en el hogar de Nazario Román Krelowa y Alejandrina Armendáriz Carranza. Fue el mayor de tres hermanos. Se casó con María Lidya Sánchez Valverde, profesora costarricense, con quien tiene una hija y tres hijos.

Sus estudios los cumplió en la ciudad de Guayaquil, primero en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón (1940-1950), después en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (1951) donde obtuvo su bachillerato y, finalmente, en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de Guayaquil (1952-1958), se graduó de licenciado en Ciencias Sociales (1959). Entre sus actividades extracurriculares de esa época, constan el teatro, el radioteatro y el periodismo. Además formó parte del Club 7 de poesía, en cuya antología figura su nombre (1954).

En Costa Rica, trabajó en el área escénica del Conservatorio Castella (1963). Después, en la Lincoln School (1964-1971), impartió Español y Estudios Sociales y coordinó el "Club de Teatro", el cual, permitió representar con sus alumnos y alumnas "La zapatera prodigiosa" de Federico García Lorca (Teatro Nacional, 1966).

En la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica (UCR, 1968-1974), brindó lecciones de Apreciación de la Literatura y coordinó el Teatro de Estudios Generales. También fue profesor en la Escuela de Artes Dramáticas (1973-1974).

En busca de perfeccionamiento académico, obtuvo una beca de la UCR que le permitió matricularse en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficas (CUEC / UNAM) y en la Carrera de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, entidades de la que es egresado. Aunque la beca duró sólo dos años (1975-1976), un préstamo le ayudó a completar su programa (1977-1978).

A su regreso, se incorporó a la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva (1979), en donde atendió Producción Escrita y Audiovisual, Arte y Comunicación y el Taller de Guion, hasta que se acogió al régimen de trabajadores pensionados (1991).

Propuesta pedagógica

En marzo de 1999, en el 2º. Congreso Internacional de Educación (que se dedicó a la "Educación, patrimonio y reto del tercer milenio") celebrado en el Estado de Guanajuato, México, presentó su ponencia "De la impresión a la expresión, opción para la creatividad", ponencia que resume su experiencia pedagógica, la cual se apoya sobre las siguientes tres líneas directrices:

. Diseñar prácticas que estimulen la inteligencia natural, mediante el cultivo sistemático de la palabra hablada y escrita, la imagen fija o en movimiento y el juego de la retórica y las estructuras.
. Modular el análisis, la síntesis y la fantasía gracias al afinamiento progresivo de ejercicios narrativos, expositivos y descriptivos.
. Detectar y proyectar razonamientos y emociones con el ánimo de entretejer conocimientos y destrezas personales, profesionales y sociales.

Obra escrita

Cuaderno de canciones (poesía, 1959)
Función para butacas (teatro, 1972).
Triángulo (poesía, 1960), con David Ledesma Vásquez e Ileana Espinel.
10 cuentos universitarios (editor, 1955) ed. de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, Filial Guayaquil.
33 poemas universitarios (editor, 1955) ed. de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, Filial Guayaquil.
Fue también editor de Palabra, órgano de difusión literaria del entonces Departamento de Estudios Generales, de la antigua Facultad de Ciencias y Letras, Universidad de Costa Rica (1968 – 1974); coguionista de Nuestro juramento (35 mm., 93 minutos / 1981), versión libre de la vida del cantante popular Julio Jaramillo, película dirigida por el cineasta mexicano Alfredo Gurrola.

En el lapso 1985-1995, publicó cincuenta artículos breves en la Página 15 del periódico La Nación, de San José, Costa Rica, con el afán de experimentar matices del estilo. Fue también consultor del Programa de teleseries costarricenses, Producciones La Mestiza, El barrio, (Costa Rica, 1995-1996) y del Programa Cultura de Paz, Periodismo de la Buena Noticia, de la Universidad para la Paz. (Costa Rica, 1995-2000).



Poemas de Sergio Román Armendáriz seleccionados por Ileana Espinel Cedeño, escoltados además por una Nota de su pluma, en: La rosa de papel 24 (Colección de poesía ecuatoriana), Casa de la Cultura Núcleo del Guayas, Guayaquil, 1990 (24 págs.)


Arte de amar

1

La sábana se enciende para la batalla 
insurgen 
los ríos gemelos de tus muslos 
las colinas redondas de tus senos 
entonces 
todo tiene el color 
del agua en el desierto.

2

Con estas manos gastadas por el amor 
te desnudo 
cae el verano de tu blusa 
cae el espejo de tu enagua 
estalla 
la llama rosada de tu vientre 
y la estrella de sal de tu entrepierna.

3

Atraes 
como acantilado al barco ciego 
desciendo por el túnel del sueño 
ruedan noches azules días de plata 
la vida se ilumina 
cuando arrodillo la boca 
en el sitio más bello de tu cuerpo.

4

Esta línea que une 
la doble soledad de tus axilas 
sobre la yema de tus pezones de oro 
es el filo de luna de una copa 
que soporta en el verso de la base 
la miel de higo de tu ombligo 
y la embriaguez de nuez de tu cadera.

5

Desde la seda de tu espalda 
ajusto tu cintura de anillo 
mientras te condecoro de dulces mordeduras 
enceguece la lámpara y el tiempo 
pero 
tus labios alumbran en la sombra
al igual que islas incendiadas.

6

Te muerdo como fruta 
marco tu carne elástica 
con el acero del beso 
es el mes el licor cálido 
es el mes del planeta hinchado de semillas 
es el mes en que los mozos 
revientan el cinturón de las amantes.

7

Te conozco 
por tu mar estremecido de relámpagos 
por la explosión del lobo del placer 
en tu mirada 
por el cansancio final que te rodea 
que te invade de niebla 
cual buzo abandonado.

8

Me conoces 
por la manera de resbalar en ti 
tal si fueras una alfombra de flores 
por la manera de exprimirte entera 
de beberte hasta el fondo 
hasta apagarme 
como vaso vacío.

9

Apuntas 
a la fiebre de esta frente 
con los finos fusiles de tus piernas 
al igual que cautivas banderas 
para marchar 
uniformados de alegría 
al mejor de los combates.

10

Cual arado furioso 
hundo tu tierra ávida 
el sol del sexo gira 
cual brújula embrujada 
al norte al sur al este y al oeste 
ahogado 
en el torrente de los ángeles.

11

Invencibles 
a la par vencidos 
cubriéndonos con nuestras propias desnudeces 
apenas 
el puente horizontal quebramos 
otra vez nos atraviesa y nos amarra 
la ráfaga eléctrica de los deseos nuevos.

12

En el tambor de la piel 
guardo tu forma de ola 
guardo tu olor 
hoguera 
en el cielo cerrado de la alcoba 
para estar juntos después 
un poco más.

13

Ante ti 
al igual que ante un hambre o una sed
extraños
el alma humedece ansiedad
definitivamente
consumida por ejércitos de altas
llamaradas.

1959



Biografía del puerto

Fantasma de ojos rubios. Tu melena de muelles
despeina el huracán sonámbulo.
Tus callejones ebrios se tuercen en vaivenes.
La lluvia te borra con sus piernas de charco.
Un collar de faroles apenas te dibuja.
Y con el humo azul te saludan los barcos.
Naciste como el viento capitán. Y las algas.
En la geometría tremenda del océano.
Desde entonces derramas tus caminos salobres.
Capturas los últimos luceros atrasados.
Recoges la filuda bufanda de la niebla
y todas las agujas opacas del cansancio.
En tu clima puntual de evasión y abandono
el adiós siempre empina sus cuadernos amargos.

1952



Mar y canción No. 2

El corazón corsario parece mar sin bruma
con gaviotas banderas con sandalias de sal
con rebeldes navíos con pañuelos en fuga
con ángeles espejos de líquido metal
con vigías viajeros en caballos de espuma
con velas despeinadas en fuego vegetal
con desnudos adioses con cicatriz de rutas
con dardos musicales con naipes de cristal
el corazón corsario parece mar sin bruma...
¡Por él vibra la menta de de las breves cinturas
por él se levantan las acciones más puras
por él son jóvenes el amor y la paz!

1953



Mar ausente

No sé cuándo vendrás. Sólo te espero. 
¿Llegarás con tu brújula y tu espuma,
y tu mástil, tu piel y tu inaudita
canción, y tu apellido mágico, 
y tu verde caricia y tu estatura 
de arena derrotada y tus estatuas? 
¡Cómo me duele este alarido inmenso 
--- más inmenso y amargo que la sangre! --- 
¡Cómo me duele la línea de tu ausencia, 
tus rocas y tus sienes desleídas! 
¡Cómo me duelen tus pasos de viajero, 
tus ángeles, tus peces, tu arponazo, 
tu veste de amaranto y arco iris 
y tu roto equipaje y tu pleamar!
Caracol siempre errante, siempre lejos: 
mis manos son apenas como un velamen roto 
estiradas en vano sobre tus playas muertas.
¿Dónde sueltas tu cal y tus blasfemias? 
¿Dónde violas corales y madréporas? 
¿Dónde la selva espesa de tus buzos? 
¿Dónde el párpado rudo de tu beso? 
¿Dónde la sed de tus navíos locos? 
¿Dónde tu nervio? 
¿Dónde tu saludo?
Tripulantes de niebla te tripulan: 
marinos, latitudes y tormentas,
y un huracán de anclas sin destino! 
Por naufragar en todas tus distancias 
bebo la cicatriz de tus caminos 
y la móvil cintura de tus límites 
y el pasaporte gris de tus gaviotas 
y es inútil la espera y es inútil 
mi soledad de pueblo sumergido 
y es inútil mi voz y mi pañuelo 
y es inútil el mundo y sin embargo 
mi corazón en pie como vigía 
ansía tu horizonte desterrado.

1952



Mar y canción

El mar abre su párpado de espuma
sobre la piel ligera de la playa
y la brisa en puntillas y desnuda
junto al inquieto talle de las aguas...
...y un cinturón de yodo, sol y rocas
y un rodar de barcas y de redes
y un cielo caminando entre gaviotas
y un verso capitán bajo mis sienes.
Porque nací de cara al horizonte
porque rudo conquisto todo norte
tengo el alma rotunda y tengo voz.
Porque nací con nombre bucanero
porque persigo rutas y veleros
¡todo el mar se derrumba en mi canción!

1951



Ejercicio No. 1

Niña como faro. O como isla.
Como isla. Niña. O como faro.
La sonrisa siempre a flor de labio.
Y siempre el corazón a flor de brisa.
Un sabor transparente de caricia
el rosado rosario de tu mano.
Niña como faro. O como isla.
Delgadito poema enamorado.

1953


Mapa de la patria

Desde los siglos de piedra de los Andes
como una tempestad el Ecuador desciende
hasta el Litoral que es un balcón en llamas
y hacia la cicatriz dorada del oriente;
al frente, el mar Pacífico que guarda
el collar de la luz del Archipiélago;
al centro, una avenida de volcanes y nieve
mientras la Línea Cero te marca como un beso;
al norte, el río Carchi una oración parece
y la frontera arde en rabia y esperanza;
arriba, el cielo ancho en mitad del planeta;
abajo, la raíz el petróleo y los peces.

1960




Pincel

Alfarera. Ternísima alfarera.
Tuyo es mi tallo gótico. Ternísima.
Y mi ademán de incienso y de canela.
Tuya, mi pura y ágil alegría.
No hay nadie como tú --- de oro --- y fina.
No hay nadie como tú ---mía --- alfarera.
No te igualan las velas de la brisa.
Ni la luz afilada. Ni la siembra.
Porque eres única. Y porque yo soy único.
Porque dejas una ventana abierta
para el sueño. Y porque el mar es tuyo.
Tomas mis llaves. Toma mis galeras.
Y mi alfombrada fiebre. Y mi rubio
abandonado, tómalo, alfarera.

1952



Guayaquil, (allá por los cincuenta y tantos) en una fotografía incompleta cuyos fulgores en desorden se van desvaneciendo en el amarillo de la memoria frágil, etc., etc.

...y el presagio que usa el atardecer sobre el estero
y las impolutas conferencias de Derecho Romano en el Salón Azul de la / Casona
y la espuma de los altísimos vasos de cerveza tipo shop en el Bar del
/ Búho
y las broncas en el barrio de Boyacá y Diez de Agosto
y las putitas lindas y lloronas en las carretillas del Malecón Bolívar (y tú
/ con tu educado plato de arroz con jugo - eso sí, sin carne, así nomás -
/ embobado devorándotelas a todas de un zarpazo)
y los primeros discos de Julio Jaramillo en las rockolas diabéticas
y el potro magnífico y desbocado de la juventud de oro
y los versos del Club 7
y las interminables discusiones ideológicas en la mesa familiar
y la marcha sobre el Guasmo
y el puerto reventado de sabor en las ciruelas del cerro
y la Avenida Alfaro con todos los olores del mundo desde las
/ curtiembres hasta el mercado pasando por la fábrica de tabaco y
/ chocolates
y las lecturas prohibidas
y mamá y papá repitiéndonos hasta el cansancio que uno debía
/ portarse bien
y los radioteatros
y Bergman todavía sin fama pero según los entendidos cuanto prometía
/ este muchacho
y los espléndidos bigotes del siglo diecinueve del abuelo
y Arturo de Córdoba hablando como argentino en (el "Dios se lo pague"
/ de las matinés del Parisiana
y el flaco Bello Lío antes de largarse a Nueva York pero ya bien
/ escribiendo
y Moré derrotando a Dalí en un mano a mano
y la voz bellísima de David
y el romántico aroma a moho y valeriana de los departamentos planta
/ baja del centro
y un Guayaquil glandular asediándote y seduciéndote en todas partes
y la francesita Vlady por quien me volví miope en el Olimpia y a la que
/ acribillé con un soneto cursi
y el cafecito intenso en La Colmena
y el requeteblablá en el Costa
y el dedo extra-largo y meta-físico del Loco imponderable con su
/ cuentazo de que la patria es lo intrínseco de la cosa última (entelequia
/ que a lo mejor alguien la entendía en cualquier forma pero qué bien
sonada ¡carajo!)
y un tal Pérez Prado mambísimo académico del ritmo
y la Magaly bailando a más no poder "Patricia" en el todavía American
/ Park
y Parra-Carrión/Revolución de últimos en las elecciones al comienzo
/ de los sesenta (vaya slogan que se fueron encontrando)
y la primera toma de la Casa con Hugo
y el Centenario noctámbulo
y tus senos tan breves tan rositas
y el Amor que nos asoma una vez (y nos borra) a un paisaje que huye,
a un reflejo en el agua...

1985



Idea para una película de amor

Un día en el Caribe se encontraron mi nostalgia y tu sonrisa
y en una noche ecuatorial nos unimos sin decirnos nada
hasta que el exilio y la incoherencia clavaron entre nosotros distancias y soles
y nuestras manos se buscan en las palabras y en los silencios
en los trenes subterráneos que nunca se detienen
en la nocturna explosión de las rosas amarillas
y en esas habitaciones impersonales y asépticas de los hoteles del mundo en donde
una noche
moriré
pensándote...

1984







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