martes, 10 de noviembre de 2015

GREGÓRIO DE MATOS [17.443] Poeta de Brasil


GREGÓRIO DE MATTOS

(1623-1696)
Poeta barroco brasileño, nació en Salvador, Bahía, y murió en Recife, Pernambuco. Fue contemporáneo de P. Antonio Vieira. Amado y odiado, es conocido por muchos como "Boca del Infierno", debido a sus poemas satíricos, a menudo en ataques personales violentos. Influido por la estética, el estilo y la sintaxis de Góngora y Quevedo, se considera el verdadero iniciador de la literatura brasileña. De familia acomodada (su padre era dueño de una plantación), fue capaz de estudiar con los jesuitas en Salvador. En 1650, con 14 años, parte para Portugal, donde se graduó en Derecho en la Universidad de Coimbra en 1661. Fue nombrado juez en Alcacer do Sal (Alentejo) en 1663. En 1672 se convirtió en abogado ante la administración de Lisboa.

Volvió a Brasil poco después de 1678. Con cuarenta años y viudo intenta asentarse de nuevo en la sociedad brasileña, tarea imposible. A pesar de ser investido en las funciones religiosas, no perdona al clero ni al Gobernador General (apodado "Silver Arm" a causa de su prótesis) con su sarcasmo; bohemio, irreverente, iconoclasta y poseedor de un atractivo legendario por el mulato, le pone en una mala situación, ridiculizándolo sin piedad. Provocó la ira de un pariente cercano del gobernador general de Brasil, fue llevado por la fuerza a Angola (1694), cuando estaba en peligro su vida. En África, cuenta con el dolor del exilio, asombrado frente a animales salvajes, la intriga con la naturaleza, da rienda suelta a su racismo y los riesgos de la pérdida de identidad. Su llegada a Luanda coincidió con una crisis económica y una revuelta de los soldados portugueses locales. Gregory intervino, pacificó el motín, calmado (o traicionado?) por los rebeldes y, como recompensa, regresó a Brasil para Recife, donde terminaría sus días. Su poesía es doble: una satírica (por la que es más conocido) que a menudo presenta aspectos eróticos y pornográficos; otra, de fondo religioso y moral. 


SONETO

Mi Dios, que estáis pendiente en un madero,
en cuya fe protesto de vivir,
y en cuya santa ley he de morir
animoso, constante, firme, entero.

En ese lance, que será el postrero,
pues miro ya mi vida sucumbir,
para alentarme, padre mío, oír
vuestras palabras de perdón espero.

Muy grande es vuestro amor y mi delito;
mas puede tener fin todo pecado
y nunca vuestro amor, que es infinito.

Y esta razón me obliga a confiar
que por más que pequé, en este estado
vuestro paterno amor me ha de salvar!

Traducción de FRANCISCO VILLAESPESA




A JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR

Pequé, Señor, mas no porque he pecado,
de tu grande clemencia me despido;
porque cuanto más tengo delinquido,
te tengo en perdonar más empeñado.

Si para airarte basta gran pecado,
para ablandarte bástate un gemido;
pues el pecado aquel que te ha ofendido
para el perdón te tiene lisonjeado.

Si una oveja perdida y recobrada
gloria y placer te día tan repentino,
como se afirma en la sagrada historia,

yo soy, Señor, la oveja descarriada:
tómame; y no quieras, pastor divino,
perder en esta oveja tu alta gloria.

Traducción de Ricardo Silva-Santisteban



A los afectos y lágrimas derramadas
en ausencia de la dama a quien quería bien

Ardor en firme corazón nacido;
planto por bellos ajas derramado;
incendio en mares de agua disfrazado;
ríos de nieve en fuego convertido:

tú, que en un pecho abrasas escondido;
tú, que en un rastro corres desatado;
cuando fuego, en cristal aprisionado;
cuando cristal, en llamas derretido.

Si fuego, ¿cómo pasas suavemente?
Si nieve, ¿cómo quemas con porfía?
¡Mas, ay, que anduvo Amor en ti prudente!

Pues que para templar la tiranía,
como quiso que fuese nieve ardiente,
permitió parecerse a llama fría.

Traducción de Ricardo Silva-Santisteban



Al Gobernador Antonio de Sousa de Meneses
llamado vulgarmente el "Brazo de Prata"

Seor Antonio de Sousa de Meneses,
quien asciende al lugar que no merece,
hombre asciende, asno va, burro parece,
que ascender es desgracia muchas veces.

La fortunilla, autora de entremeses,
vuelve asno al héroe que indigno crece:
al desandar la rueda, hombre parece,
que fortuna es discreta en sus reveses.

Yo sé que un hombre fue su Señoría
al ascender Ia rueda del destino;
mas burro fue al subir tan alto clima.

Pero ¡alto! que al bajar de do yacía,
ya verá que no es grande desatino
hombre ser aquí abajo no asno encima.

Traducción de Ricardo Silva-Santisteban




A LOS VÍCIOS

Yo soy aquel que en los pasados años
cantaba con mi lira maldiciente
torpezas del Brasil, vicios y engaños.

Y bien que os descanté tan largamente,
canto de nuevo con la misma lira,
el mismo asunto en plectro diferente.

Y siento que me inflama y que me inspira
Talía, que es ángel de mi guarda
desque a Febo mandó que me asistiera.

Arda Bayona y todo el mundo que arda
que, quien por profesión calla verdad,
nunca el domingo de verdades tarda.

Ningún tiempo exceptuó la cristiandad
al pobre zagalillo del Parnaso
para hablar en completa libertad.

La narración ha de igualar el caso,
y, si tal vez al caso no detalla,
no tengo por poeta al que es Pegaso.

¿De qué sirve callar a quien se calla?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Siempre se ha de sentir lo que se falla.

¿Puede existir un hombre tan paciente
que, viendo el triste estado de Bahía,
no llore, no suspire, no lamente?

Esto hace la diversa fantasía:
discurre en uno u otro desconcierto,
condena el robo, increpa la falsía.

El necio, el ignorante, el inexperto,
que no prefiere el bien ni el mal reprueba,
por todo pasa ciego, pasa incierto.

Y, al ver tal vez que en dulce trova lleva
loado el bien y el mal vituperado,
a todo muestra enojo y nada aprueba.

Dice luego, prudente y reposado:
"fulano es un satírico y un loco,
de lengua mala y corazón airado".

Necio, si es que no entiendes nada opaco,
¿qué te burlas, con risas y algazaras,
de Musas que ardo as ir si las invoco?

Si supieras hablar, también hablaras,
también satirizaras, si supieras,
y si fueras poeta, poetizaras

Lo torpe de los hombres destas eras,
a unos sabios hace, a otros prudentes:
la mudez canoniza bestias-fieras.

Buenos, por no poder ser insolentes,
otros hay comedidos por medrosos,
no muerden otros pues les faltan dientes.

Con tejado de vidrio, los furiosos
se abstienen de arrojar una pedrada,
de su insegura teja recelosos.

Una sola natura nos fue dada;
no creó Dios otros seres diversos;
un solo Adán creó, y de la nada.

Todos somos muy ruines y perversos,
nos distinguen el vicio y la virtud,
hay quienes les son fieles; hay adversos.

Sólo el que tenga gran excelsitud,
solo ése me censure, ése me note,
y los demás, chitón ¡y haya salud!

 Traducción de Ricardo Silva-Santisteban



De
Washington Benavides
Poesía y transcreación. Abordajes a la literatura brasileña.   
Montevideo: Ediciones Biblioteca Nacional, 2007.  82 p. 
(Cuadernos de Literatura 1)  ISBN  978-9974-550-30-8


Describe lo que era en aquel tiempo
la ciudad de Bahía

Soneto

A cada canto un grande Consejero
que nos quiere mandar en rancho y viña;
no saben gobernar su nadería
y pueden gobernar el mundo entero.

En cada puerta un vigilante puesto
que la vida al vecino y la vecina
pesquisa, escucha, acecha y escudriña
por llevarlo a la Plaza y el Terreiro.

Mulatos muchos y desvergonzados
caminan por encima de los nobles,
puesta en las palmas toda picardía.

Estupendas usuras los mercados,
todos, los que no roban, son muy pobres,
y he aquí la ciudad, la de Bahía.



Describe la vida monástica

Soneto

Muchacho sin dinero, buen birrete,
mediocre vestidura, buen zapato,
viejas medias, calzón de pelegato,
el cabello peinado, buen copete.

Presumir de danzar, cantar falsete,
juego de la hidalguía, bien barato.
Contar mentira al Mozo de su trato,
robar la carne al ama, que promete.

A la putita aldeana hallada en feria,
eterno murmurar de ajenas famas,
soneto infame, sátira elegante...

Equívocas cartitas a la Monja,
comer buey, ser Quijote con las Damas,
poco estudio, esto es ser estudiante.



Describe la jocosidad con que las mulatas del Brasil
bailan el paturí

Cancioncilla

Al son de una guitarrita
que tocaba un chiquilín,
vi bailar en «Agua Brusca»
las mulatas del Brasil.
Qué bien bailan las Mulatas,
Qué bien bailan Paturí!
No usan las castañuelas
porque con palma gentil
arman una batahola
que de oirías me aturdí:

Qué bien bailan las Mulatas,
qué bien bailan Paturí.
Por las ingles ataviadas
con cintas de carmesí,
de ver tan grandes barrigas
les temblequeaba el cuadril.
Qué bien bailan las Mulatas,
qué bien bailan Paturí.
Así levantan las sayas
para los pies descubrir,
y que sirvan de punteros
para la alumna aprendiz,
qué bien bailan las Mulatas,
qué bien bailan Paturí!


Describe la confusión del festejo
del Santo Entrudo.

(Estos festejos en el Brasil antiguo dieron origen al Carnaval)

Soneto

Buñuelos y tajadas, mal asadas
Gallinas, puerco, vaca, y más carnero,
Los pavos en poder del Pastelero,
empinar, hacer pullas, naranjadas.
Poner rabos, pintar, dar risotadas,
Gastar para comer mucho dinero,
a destajo servir el Tabernero,
Con ristras de cebollas dar mazadas.

Por ventana tirar toda la gente,
la bocina tocar, quebrar pucheros,
tragar lo que se pudo y no se pudo.

Sin perdonar arroz, cuscuz caliente,
dejar los platos y tazones hueros,
éstas las fiestas son del Santo Entrudo.



A otra hermana que satirizando la delgada
fisonomía del poeta lo llamó de "pica-flor"

Décima

Si Pica-Flor me llamáis
Pica-Flor acepto ser,
mas resta ahora saber
si en el nombre que me dais
pones la flor, que guardáis
al pajarito mejor!.
Si me dais este favor
siendo de mí sólo el Pica
vuestro lo demás, se explica
que me quede en Pica-Flor.




SONETO

                            Meu Deus, que estais pendente de um madeiro,
                            Em cuja lei protesto de viver,
                            Em cuja santa lei hei de morrer
                            Animoso, constante, firme, e inteiro.

                            Neste lance, por ser o derradeiro,
                            Pois vejo a minha vida anoitecer,
                            É, meu Jesus, a hora de se ver
                            A brandura de um Pai, manso Cordeiro.

                            Mui grande é vosso amor, e meu delito,
                            Porém pode ter fim todo o pecar,
                            E não o vosso amor, que é infinito.

                            Esta razão me obriga a confiar,
                            Que mais que pequei, neste conflito
                            Espero em vosso amor de me salvar.


A JESUS CRISTO NOSSO SENHOR

Pequei, Senhor; mas não porque hei pecado,
Da vossa alta clemência me despido;
Porque quanto mais tenho delinqüido,
Vos tenho a perdoar mais empenhado.

Se basta a vos irar tanto pecado,
A abrandar-vos sobeja um só gemido;
Que a mesma culpa, que vos há ofendido,
Vos tem para o perdão .lisonjeado.

Se uma ovelha perdida e já cobrada
Glória tal e prazer tão repentino
Vos deu, como afirmais na sacra história,

Eu sou, Senhor, a ovelha desgarrada,
Cobrai-a; e não queirais, pastor divino,
Perder na vossa ovelha a vossa glória. 


Aos afetos e lágrimas derramadas na ausência
da Dama a quem queria bem

Ardor em firme coração nascido;
Pranto por belos olhos derramado;
Incêndio em mares de água disfarçado;
Rio de neve em fogo convertidos:

Tu, que em um peito abrasas escondido;
Tu, que em um rosto corres desatado;
Quando fogo, em cristais aprisionado;
Quando. cristal, em chamas derretido:

Se és fogo, como passas brandamente?
Se és neve, como queimas com porfia?
Mas ai, que andou Amor em ti prudente!

Pois para temperar a tirania,
Como quis que aqui fosse a neve ardente,
Permitiu parecesse a chama fria.



Ao Governador Antônio de Sousa de Meneses,
chamado vulgarmente o "Braço de Prata"

Sôr Antônio. de Sousa de Meneses,
Quem sobe ao alta lugar, que não merece,
Homem sobe, asno vai, burro parece,
Que a subir é desgraça muitas vezes.

A fortunilha, autora de entremezes,
Transpõe em burro herói que indigno cresce;
Desanda a roda, e logo homem parece,
Que é discreta a fortuna em seus reveses.

Homem sei eu que foi Vossenhoria
Quando o pisava da fortuna arada;
Burra foi ao. subir tão alto clima.

Pais, alto! Vá descenda ande jazia,
Verá quanto melhor se lhe acomoda
Ser homem em baixo do que burro em cima



AOS VÍCIOS

Eu sou aquele que os passados anos
Cantei na minha lira maldizente
Torpezas do Brasil, vícios e enganos.

E bem que os descantei bastantemente,
Canto segunda vez na mesma lira
O mesmo assunto em plectro diferente.

Já sinto que me inflama e que me inspira
Tália, que anjo é da minha guarda
Des que Apolo mandou que se assistira.

Arda Baiona, e todo o mundo arda,
Que, a quem de profissão falta à verdade,
Nunca a dominga das verdades tarda.

Nenhum tempo excetua a cristandade
Ao pobre pegureiro de Parnaso
Para falar em sua liberdade.

A narração há de igualar ao caso,
E, se talvez ao caso não iguala,
Não tenho por poeta o que é Pegaso.

De que pode servir calar quem cala?
Nunca se há de falar o que se sente?
Sempre se há de sentir o que se fala.

Qual homem pode haver tão paciente,
Que, vendo o triste estado da Bahia,
Não chore, não suspire e não lamente?

Isto faz a discreta fantasia:
Discorre em um e outra desconcerto,
Condena o roubo, increpa a hipocrisia.

o néscio, o ignorante, o inexperto,
Que não elege o bom, nem mau reprova,
Por tudo passa deslumbrada e incerto.

E, quando vê talvez na doce trova
Louvado o bem, e o mal vituperado,
A tudo faz facinho, e nada aprova.

Diz lago, prudentaço e repousada:
—Fulano é um satírico, é um louco,
De língua má, de coração danado.

Néscio, se disso entendes nada ou pouco,
Como mofas com riso e algazarras
Musas, que estimo ter, quando as invoca?

Se souberas falar, também falaras,
Também satirizaras, se souberas
E se foras poeta, poetizaras.

A ignorância dos homens destas eras,
Sisudos faz ser uns, outros prudentes,
Que a mudez canoniza bestas-feras.

Há bons por não poder ser insolentes,
Outros há comedidos de medrosos,
Não mordem outros não - por não ter dentes.

Quantos há que as telhados têm vidrosos,
E deixam de atirar sua pedrada,
De sua mesma telha receiosos?

Uma só natureza nos foi dada;
Não criou Deus os naturais diversos;
Um só Adão criou, e esse de nada.

Todos somas ruins, todas perversos,
Só nos "distingue o vício e a virtude,
De que uns são comensais, outros adversos.

Quem maior a tiver, do que eu ter pude,
Esse'só me censure, esse me note,
Calem-se as mais, chitão e haja saúde!

(De Obras)




Gregório de Mattos e Guerra
De Gregório de Mattos e Guerra
POEMAS SELECIONADOS
Ilustrações Sante Scaldaferri
Brasília: Confraria dos Bibliófilos do Brasil, 2010.   
99 p.   ilus.  Capa de  papel marmorizado e na sobrecapa papel
fabricado à mão, com fibras vegetais.Miolo com papel Chamois Bulk de 90 g.
Edição regular de 351 exemplares  numerados de 000 a 350, assinados pelo 
ilustrador e pelo editor Salles, e mais alguns exemplares especiais sem numeração.
Acondicionado em estojo de cartão endurecido.


AO HORROROSO COMETA QUE APARECEU NA BAHIA<
PROUCOS DIAS ANTES DA MEMORÁVEL PESTE CHAMADA
A "BICHA", SUCEDIDA NO ANO DE 1686

SONETO

Se é estéril, e fomes dá o cometa,
Não fica no Brasil viva criatura,
Mas ensina do juízo a Escritura,
Cometa não o dar, senão trombeta.

Não creio que tais fomes nos prometa
Uma estrela barbada em tanta altura,
Prometerá talvez, e porventura
Matar quatro saiões de imperialeta.

Se viera o cometa por coroas,
Como presume muita gente tonta,
Não lhe ficar clérigo, nem frade,

Mas ele vem buscar certas pessoas:
Os que roubam o mundo com a vergonta,
E os que à justiça falta, e à verdade.



A UM LIVREIRO QUE HAVIA COMIDO UM CANTEIRO DE
ALFACES COM VINAGRE

DÉCIMA

Levou um livreiro a dente
de alface todo um canteiro,
e comeu, sendo livreiro,
desencadernadamente.
Porém, eu digo que mente
a quem disso o quer taxar;
antes é para notar
que trabalhou como um mouro,
pois meter folhas no couro
também é encadernar.



A UMA SAUDADE

SONETO

Em o horror desta muda soledade,
Onde voando os ares a porfia,
Apenas solta a luz a aurora fria,
Quando a prende da noite a escuridade.

As cruel apreensão de uma saudade!
De uma falsa esperança fantasia,
Que faz que de um momento passe a um dia,
E que de um dia passe à eternidade!

São da dor os espaços sem medida,
E a medida das horas tão pequena,
Que não sei como a dor é tão crescida.

Mas é troca cruel, que o fado ordena;
Porque a pena me cresça para a vida,
Quando a v ida me falta para a pena.



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