sábado, 31 de octubre de 2015

FERNANDO PALENZUELA [17.312] Poeta de Cuba


FERNANDO PALENZUELA

Fernando Palenzuela nació en Güira de Melena, Cuba, en 1938. Descubre la gran literatura en sus años de estudiante de bachillerato en Marianao. En La Habana, ya como estudiante universitario, conoce a los poetas José Antonio Arcocha y José A. Baragaño con quienes comparte una genuina adhesión al surrealismo así como una firme creencia en la poesía como la más alta actividad del espíritu. En 1960, por invitación de Virgilio Piñera y Guillermo Cabrera Infante, colabora en Lunes de Revolución donde, bajo el nome de plume de Fernando Pazos, publica sus primeros poemas y otros textos. En 1961 marcha a Europa, viajando por España, Francia y Alemania, principalmente, hasta 1962 cuando se radica en los Estados Unidos. Por una década abandona toda actividad literaria, preocupándose más por la poesía de la acción en el mundo que por la acción de la poesía sobre éste. De vuelta a la creación poética funda y co-dirige, junto a José Antonio Arcocha, la revista Alacrán Azul (1970-1971). En 1972 Palenzuela publica Amuletos del sueño [], libro que recoge poemas escritos algunos años antes. La poesía, según Palenzuela, “significa mucho más que una mera gimnasia del espíritu". Piensa, como Artaud, que "la poesía debe ser una especie de develamiento del ser, una proyección de lo absoluto sobre la realidad", y añade: "la Poesía y la creación poética [son] algo más que un mero quehacer formal, o pasatiempo de ocasión, o planificado cotejamiento de palabras, más o menos dichoso, sino, antes bien, la expresión misma del ser... En definitiva, no creo que la poesía consista en descifrar lo indescifrado, sino en conocer lo indescifrado que está en uno". Por años Palenzuela se dedica a tales investigaciones que resultan en un segundo libro de poemas recién publicado, La voz por enterrar []. Tiene en preparación otro volumen de poesía, Esfera Inacabada, y una novela, Al margen de la irrealidad. 

—Vicente Jiménez



 “...escribo esta Nota (igual que un arqueólogo manda a otro una nota comunicándole un hallazgo importante) para presentar a los lectores de Lunes a Fernando [Palenzuela] y decirles: He aquí a un poeta. Nosotros que tenemos mucha gente que escribe versos pero pocos poetas, nos sentimos conmovidos y esperanzados. Por supuesto, [Palenzuela] sale de otros poetas cuyos nombres no cito porque ya ustedes se encargarán de hacerlo. Esto no prueba nada, y si lo señalo es sólo para tranquilizar a la galería. Para llegar al cielo los buenos poetas suelen encaramarse unos encima de los otros. A propósito: ¿Llegará él también? He aquí una incógnita que el tiempo despejará”.

—Virgilio Piñera (1960)

“Palenzuela nos asombra con un libro [Amuletos del sueño] en que la imaginación galopante del poeta se funde con un lenguaje lleno de alusiones mágicas, de una tensión sostenida entre un verso y otro que contiene los grandes ecos de la poesía surrealista, pero con una voz propia, original, siempre regida por la pasión y el delirio. La ferocidad de las imágenes, unida a una corriente onírica que recorre todas las páginas de este extraordinario primer libro de poesía, lo inscriben en la órbita de un surrealismo hechizante y provocador. No es exagerado afirmar que desde El amor original de Baragaño ningún cubano ha escrito un libro tan bello, tan esencial y destellante”.

—José Antonio Arcocha (1972)

"Amuletos del sueño es un libro de continuas asociaciones incesantes, con delirios, con pasos mágicos en la ebriedad del inconsciente, que nos permite descubrir zonas secretas del ser. Está entre el sutil y penetrante resplandor mantenido de Eluard y el huracán de acerado clima de ciertos tonos de Breton. Está en la línea de los poetas chilenos de Mandrágora y en la de César Moro y Emilio Adolfo Westphalen. Con esto creo subrayar la importancia del libro de Palenzuela dentro del surrealismo latinoamericano".

—Alberto Baeza Flores (1977)


Fernando Palenzuela es “el único poeta surrealista que nos queda a una isla y a una península surrealistas”.

—Guillermo Cabrera Infante, Miami (1985)



AMULETOS DEL SUEÑO
(fragmento)

1

La música de cabellos más blancos que el sol
Perfora el brazo los vitrales
Las mariposas que flotan en tus ojos
Se posa en tu mirada hacha
Como un reptil acude lentamente
Muriendo ante la flor azul de la mañana
Esa música de dientes que borran las palabras
Siempre será las venas del agua detenida
Ante la sombra de un Adán tenebroso
Luchando por avanzar hacia lo oscuro
La lentitud con que la piedra existe
Es enfrentar un resplandor incierto
Saltar sobre mi abismo en llamas
Tinieblas de amor besar entre papeles
Embalsamados tiernos que se van de viaje con las hojas
De mis antepasados menos crueles
Esa música es sombra de mi lengua
Para levantar el velo de Isis los dormidos
Bueyes de la verdad y del destino
Hasta las comarcas reales de la saliva
Y sus cabellos de locomotora infinita
Y flecha que siempre da en el blanco
Donde los fantasmas se disuelven en puños como flores
Cuando el hombre de lágrimas de hierro
Condenado
Al plomo de su sombra
A la conclusión de sus muslos
Siempre a la exacta medida de sus testículos
A la posteridad minuciosa de su naufragio
Extrae el hueso más reciente del verano
Un pez o sol se rompe hasta donde le alcanza su dinero
Independientemente que mis ojos siempre estarán abiertos o cerrados
Me alimento de un suelo sólido de llamas
De una realidad que me visita joya
Agua viva naciendo de lo alto
Y de palabras rompiéndose por dentro
Amando mintiendo deseando
La soledad caníbal de las guillotinas amputadas
Y la rosa tigre de ojos como la niebla
Que mi vida se funda con el sueño
Como la ventana con el aire
Y ya no haya más aire ni sueño ni vida ni ventana
Sino sólo una materia única
Del otro lado del ser y de las cosas
Una sola música sin moscas ni cenizas
Dando cuerda al tambor adiós del silencio
Como un amuleto de salvaje sueño
De frente de cristal de roca
Por donde empieza la palabra.

(Del libro Amuletos del sueño)



LIBERTAD COLOR DE HOMBRE

André Breton
(fragmento)

I

Mi mirada es un árbol mordido por los números
De un agua permanente que no me escucha
Como un río hecho para ocultar lo oscuro
O un lago de alondra viva que regresa
Al centro del círculo que se devora

Comprendo que lo que está arriba y lo que está abajo
Son una y la misma cosa
Y que en Toscana sea posible prever lo porvenir
Alojando un licántropo ciego en el espejo que la sangre bate
Pero mis dedos se hinchan como un sol líquido resonante
Para empuñar la eficacia inmediata de los cuchillos
Aunque todavía me incline ante la totalidad de la rosa

Estos ojos que se disuelven ahora con el fuego
Con el violento y subversivo nocturno cristal de las acciones
No añaden ni descifran ningún nuevo misterio a mis palabras
Ellos sólo son un viejo alcohol furioso en la botella
Donde mi lengua junto a mi corazón y mis entrañas late
Junto al color primero y último del hombre
¡Oh libertad! Como un oro solar en las arterias.

          (Del libro Amuletos del sueño)




AZOGUE NEGRO
(fragmento)

4

Esa impaciente ceniza que te aguarda                              
Como la mano derecha de un ahorcado                              
En los hoteles rayos de tus mejillas                              
Entre tu pelo de hormigas y la tarde                              
De cerraduras vírgenes golpea                              
Mi tambor bebe tu sangre                              
Sale por las calles se me pierde                              
Con las llaves que llevo                              
En el bolsillo para amarte                              
Como un huracán de flechas que nadie ve y levanta
Hacia el amor todos sus párpados en llamas.

         (Del libro Amuletos del Sueño)  




RITOS
(fragmento)


2

Frente a la pared borrada                                  
Como mis manos por un lápiz de fuego
Hiendo mis palabras mi lengua                                  
En el fondo de flechas o lámparas                                  
Para sentirlas como un acero fundido a las entrañas
Del gallo que escruta las profecías que se sueldan
Al horrendo bramido del candelabro
A ese hueco de sombras                                  
Que el poeta ha dejado                                  
Sobre el papel en blanco.                                     
                        
(Del libro Amuletos del Sueño)




LOS OJOS DEL ARPÓN

Un viento de tiburones infectó mis oídos de velas que despiertan la lluvia incandescente de los océanos aplastados por el fulgor de las palabras.

El jabalí que se abalanza a devorar la mirada del candelabro de bramido solar ahora duerme junto a las alas del río y los árboles ajusticiados por los senos del horizonte que bebe tus entrañas.

¡Oh! Venus caníbal de sobresalto de madrépora y aleteo desesperado ante la transparencia dura del espacio como un espejo que florece entre tus dientes y la sangre en la invisible oscuridad de tus jardines.

Apoyada en mi piel como en un hacha de labios de piedra filosofal en la nocturna cáscara del tiempo frente al resplandor de mi palacio de tierra interior descubres los yacimientos de rayos vampiros y sus intermitencias en el núcleo de arenas movedizas del espíritu.

La brújula de púas la hoguera de las campanas se estrellan contra un viento de sogas y carne que sopla en los cabellos para que se encuentren los que duermen.

El mago de barba de roca y rostro de amuleto toca los diminutos pies de los rosales.

Los hechizos que se desplazan desde el plumaje de vidrio de la noche desde la columna vertebral de la ceniza despiertan las revelaciones del sol en la conciencia el misterioso poder de esa gran hembra envuelta en las hermosas hojas del tabaco.

Sólo el amor nos salva el amor de ojo mordido antes del sueño de alas de huracán sobre el vacío el tatuaje de una mujer en todos los árboles del bosque ardiendo sus mejillas como una flor echada al fuego.

(Del libro Amuletos del sueño)



LA VOZ POR ENTERRAR

Si lo que hay que enterrar es el silencio
Esa otra voz con que tropieza
La araña de mi nombre en el vacío
Mi voz encerrada en una caja invisible
Mi silencio como un guante sobre la empuñadura de una luz negra
Entonces la aguja para tejer los simulacros
De mi sombra que avanza entre las venas de los cataclismos
Decidirá si he de saltar de un puente a otro
O acaso permanecer con mi cabeza inclinada
Del lado izquierdo de las nubes
Donde un hacha de oro lee los presagios
Cascos de caballos retumbando sobre el polvo de tu cadáver
Entre solemnes apostadores que sólo ganan para seguir jugando
Estrella o escudo vida o muerte
Como la trayectoria de una piedra lanzada al infinito
O la caída de un ave mortalmente herida
Desprendiéndose de su último vuelo
Para hospedarse en una de las uñas del viento
En el espacio donde florece la memoria abolida
Mi nombre secreto
Bajo el ala de la mirada que se escapa del ojo
Y se cuelga en los árboles que arden en el corazón de la noche
Como una mujer que pasara inadvertidamente sin amarme
Voz de puñal clavado en el silencio
Así llegarán para ti las horas y los días del cordero devorado
En la montaña de granito
Y al fin heredarás las calientes cenizas de tu cuerpo
Esparciéndose en todas direcciones
Y tu vida saltará el muro que la separa de aquella tierra infame
Donde un día conociste el rostro del terror y la belleza
La cirugía de sus calles enroscándose en los prostíbulos del viento
El nacimiento de los espejos para mirarse por última vez
Descubiertos debajo de la almohada
Ante la estatua de las palabras dije:
Si no puedo salvar todos mis sueños no salvaré ninguno
Que me despedacen sobre la hierba azul de una tierra que amo
Cuando me envuelva la increíble sombra que me aguarda
Ya no habrá más códigos ni juegos
Sólo la simetría oscura de infinitas lunas
El sol sobre mis huesos en su galope ciego
El agua insomne de la blanquísima aventur
Mi voz oculta en las raíces de los mangles
Mi voz por enterrar
Secretamente.

          (Del libro La voz por enterrar)



HÖLDERLIN EVOCADO

Sombras atrapadas en la tinta de la nostalgia en el perfume del miedo
Hacha de hormigas videntes decapitaciones y naufragios
Sol diminuto de la medianoche que me despierta para soñar
En la hora en que los caballos de niebla metafísica rápidos galopan
Me veo en una calle cualquiera de Stuttgart reflejado
En la piel de días para uso desconocido
En la ribera del Neckar
Asomándome al borde de las intuiciones
La espada de humo y la tijera negra de la desgracia
Después de haber conversado con Hölderlin o su fantasma
Sobre el destino del poeta y de la imprevista partida de los dioses
Mucho antes de que un pájaro o piedra
Hiciese de su cabeza un nido permanente
Cuando aún pedía un verano y un otoño
Para que su canto madurara
Nur einen Sommer gönnt, ihr Gewaltingen!
Und einen Herbst zu reifen Gesange mir…
El canto jubiloso de lo que cambia y pasa
Mientras su corazón se iba gastando en el combate.

Poeta de las cimas florecidas con flores de la tierra
Hermano retenido por el amor
Tú conociste el triste peso de la vida
Y el oleaje de las sombras que se revela en sueños
El tiempo que se escurre
La desesperación el punto de partida
De un sol benigno en que tu poesía y el huracán se refugian
Cantor sin hogar te yergues solitario
Polvo divino de un mundo desaparecido: la patria de los griegos
Para siempre tuya en tu canto fluye dulcemente
La orilla perfumada por el vuelo de las aves del bosque
Oh! amado Hölderlin
Tu nombre es el esplendor de los mortales
Un abanico de luces y dioses que retornan
Al castillo de la alegría al río de la belleza
Donde
Detrás de un blanco espejo Diótima te espera.

         (Del libro La voz por enterrar)




DEATH IN PROGRESS

La poesía crea una ilusión mágica en la boca
Como conejos extraídos del sombrero de un mago
Las palabras también pueden salir de un sombrero
Y los conejos morder los pies de los poetas hambrientos
Siempre escapando hacia el centro
De la Nada que es un paraguas sin sonrisa
Cuando nos inclinamos sobre el papel en blanco
Hay una navaja cortando la memoria
De una mujer que cocina sus lágrimas a la intemperie
Donde un niño solitario contempla la idea de la muerte
Desconociendo que para él no hay muerte
Una promesa incumplida
Que siempre habrá de evadirlo
Sólo dejando pisadas fangosas sobre su corazón de seda virgen.

Cuando los perros ladran en los caminos todo el año
Y todavía es Diciembre
Yo miro en los ojos de las mujeres de cristal de roca
Y me pregunto
Si hay rescate posible para el naufragio de mi espíritu
Yo el más obediente servidor de lo maravilloso
Grabando mi nombre en el viento
Mi nombre que será barrido por la realidad
De los corredores de la Bolsa de un universo arrodillado
Si hubiera sabido que la vida es y será siempre una herida abierta
Me hubiera preparado mejor para ese viaje
Oh amiga mía! alcánzame el revólver y ciérrame los ojos
Pues yo no deseo ser un visionario
Encerrado en una habitación oscura llena de palabras.

Cuando miré debajo de la almohada allí estaba el poema
Pero no pude encontrar al poeta
El es alguien que nunca he conocido
Y este poema es como un caballo que devora mis noches
La balada de un poeta perdido en un círculo vicioso
Como un ave del paraíso que no ha sido encontrada
Mi corazón un puente entre ayer y mañana
Aunque no haya mañana
Sólo tú conoces la ruta que va desde esta lengua ajena
Hasta el centro de la palabra enterrada
Y yo la llave invisible que abre y cierra
La puerta de las alucinaciones en tu frente.

Como una camisa puesta a secar al sol del mediodía
El destino del poema es ser destruido
Por una ráfaga de aullidos y silenciosas manos
Y el poeta empeñado en domesticar la luz del sol
Cumple su condena
Viviendo en el fracaso de su cuerpo
Acaso sabe o lo presiente
Que la poesía es la muerte del ser
El claro abismo donde la vida resplandece
Sólo una jaula de pájaros llena de terrones de azúcar
Que no puede definir el amor.

         (Del libro La voz por enterrar)



PASAJERO INVISIBLE

Cuando un perro que ha oído campanas sin saber dónde
Se lanza hacia otros mundos que no están en éste
Describiendo un arco de cicatrices en el aire
En el verano de dedos prohibidos
Sólo yo me atrevo a andar descalzo
Por ese camino sembrado de promesas
Por donde cabalgan los recuerdos
La memoria y sus máscaras
Las tenebrosas arenas movedizas en las que alguna vez hundí mis ojos.

Más allá de las cartas náuticas navegadas de insultos
Nace el canto leproso del olvido
Crece también un árbol condenado a cadena perpetua
El árbol de las miradas sin cerradura
Que aconseja no tocar el vientre de la quimera
Si la pasión insiste en quemar sus naves
Mi último recurso será poner proa a las sombras
Con la esperanza de volverme invisible
Pues mi regreso a la razón se ha vuelto peligroso.

Aventurero menos del espíritu que de la vida
He recorrido la distancia incierta entre el hombre y sus sueños
Y he visto demasiada sangre correr entre los dedos
Del que dice sí queriendo decir no
Cuando inventa una mujer que araña el infinito
Mi alianza ha sido siempre con el vacío.

Las delicadas armas escondidas del llanto
Invitan a la degollación de las analogías.

         (Del libro La voz por enterrar)




CAMINANDO SOLO

El poeta que sueña ver a un jinete dar
Una carrera a caballo sobre el filo de un cuchillo
La guillotina inválida detrás de la mentirosa memoria
Con fantasmas heridos de angustia casi mística
Almacenando atardeceres entre su dedo índice
Y los pergaminos que cierran las dudas
Avanza por el borde de las tinieblas
Antes de penetrar en el castillo de sus huesos
Un gavilán secuestra las condecoraciones militares
Inscritas en las páginas del silencio
La coma de los pobres en la escritura invisible
Es la señal esperada del otro lado del espejo
Para la embestida de la soberanía de los nombres
Que no permite el hábito ni la ilusión de las pequeñas verdades
Más crueles que el nacimiento escondido detrás del velo de las palabras
La fina arena de la muerte abdicando ante los manuscritos del vacío.

No hay que ayudar ni apelar a la vida
Si la indiferencia ante perder o ganar no abre puerta alguna
El encanto del juego resbala sobre las orejas del placer
Oh! la libertad de salir por cuenta propia
Con una maleta donde la muerte viaja de contrabando
La contrapartida al muro de las soñolientas espadas
El gusto por el riesgo acelera la eyaculación de la Nada.

Inmerso en las mezquinas trampas del amor y sus trajes
Abandonado como un gesto sin causa ni efecto
Los espejos se han olvidado de reflejarme
Y yo no quiero enmascarar los ceros
Encerrados en la cárcel de seda de los testimonios
Ni dejar mi cráneo abierto a los silogismos
A la inevitable ruptura con la verde llama que me une
Al círculo de las contradicciones de cabellos dorados.

El perro que pasa corriendo parece hecho de aire
O de una materia transparente similar al olvido
Después de todo hospedarse en la lógica conduce a la locura
A dientes aburridos bajo la lupa de los orígenes
Y el deseo es una de mis más queridas posesiones
Alejándome de todo ejercicio de simulación
Acepto que el solo hecho de escribir me acerca a los débiles
A esa arena vil de las confesiones
Pero continúo negando las cicatrices del lenguaje
Mi condena a muerte es un gran punto de partida
Hacia el final de las confusiones posibles.

(Del libro La voz por enterrar)



ALMA AUTOMÁTICA
(fragmento)

1

Un palacio de hielo negro se ha formado en el aire
Multiplicando la algarabía de los relojes confusos
Las bellas piernas que salen de un hormiguero sin nombre
Se enroscan a la memoria del chivo expiatorio
De nada me sirve este color sin fusta
Para navegar en la pradera de tu espalda
El pan del mar acude a rescatarme
Un espacio mágico se abre en la ontología de tus muslos
De cara a las intuiciones apellidadas rosca de chocolate
Quisiera deslizarme hacia el abismo de terciopelo rojo
Que florece cada mañana en el parque donde las ardillas apuran
El juego de las almas en pena
Cuando
La tos de los minutos anula los vaticinios de los renglones torcidos.

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)




MONÓLOGO DE NUDOS

Para confundir a los enemigos llevo a veces
Sobre el pecho una llama negra y a su lado
Hago girar la cruz del viento y su panal de avispas
Con que alimento a esos invasores invisibles
Seres breves y oscuros
Que se conjuran a las puertas de lo imborrable
Yo que he amado hasta el delirio sin recompensa
Hasta los confines del deseo que se convierte en agua muerta
En conquistada tierra abandonada
Me obligo a desterrar las dudas sin certidumbre
El color de un recuerdo que abrimos como una caja fuerte
Sólo contiene el rizo de una calavera
Una franja amarilla de caprichosos movimientos
Debería llamarse la pierna de las miradas postizas
O el fogón azul que nunca da en el blanco
O mil cosas más que he preferido olvidar
Sin que haya renunciado a desvanecerme entre los muslos
De la mujer que me acompaña en la ruta hacia la región de salsipuedes.

El rayo se integra a lo que permanece
Intacto me porfía el descubridor de los gatillos alegres
Sería delicioso dinamitar el silencio sin hacer ruido
Aunque no derramáramos una gota de sangre
La vela duerme duermevela
En los cabellos que despiertan la confianza
De los cobradores de perplejidades
Escucho el relincho de un caballo de mármol que se va a pique
Lo que más me conmueve son las cabezas hinchadas
Que terminan como un pequeño agujero en mi zapato
Al chasquido del látigo del arriero tus besos son la herida anticipada
Un color nuevo retumbando en los laberintos de la carne
La piel de una sombra que devoramos juntos.

Sospechas del abrazo antes que nazca
Conducen al cristal reprimido a la elegancia muda
Al fruto de la distancia tanto tiempo ignorado
Entre el relámpago de cabeza de vaca
Y el navegante con el rumbo perdido
Hay equipajes sueños abandonados en la Gare du Nord
Alguien que no vendrá
Y espera disecándose y ahora y los andenes.

Todos los recuerdos que caben en la espada del verano
No son suficientes para estrangular lo que yo he sido
Ni añadir a mi vida otro color robado
A la imaginación cuando desata su cabellera de ónix silencioso
Siempre fiel al alarido del que viene
Sembrando un oro nuevo entre los viejos esplendores.

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)




ESFERA INACABADA

1

Como un círculo que no se cierra
O un perro que no alcanza a morderse la cola
Tengo que iniciarme en el rigor de embellecer lo ausente
Y si alguien clava el silencio a mi ventana
Repetirme ilegible ante el escorpión de la tristeza
Desde este instante sello todas las salidas
Y a mi casa sólo entran los números mordidos
Los pasajeros de la fiebre
Las cabezas cortadas
Aquel perfume tuyo hermanado a la magia
Y si preguntan por el llanto
Que no lo busquen debajo de la cama
Ni detrás de los espejos vírgenes
Ni entre las hojas podridas de mis ojos
Ni más allá o más acá de las palabras
De las que siempre desconfío
Porque el arco tensado de mi espíritu
Anula la posibilidad de cualquier fuga
El tiempo se encargará de traicionarme.

2

Cuando se sueltan los demonios del habla
Siempre es muy peligroso devolverlos al punto de partida
Regresarlos
A esas intolerables cajas de donde salieron
Navegantes de ríos que atraviesan al amanecer
El puñal de lo oscuro transparente empuñado
Ellos están de pie contra la piel de los duelos a muerte
No transforman las constelaciones
Ni el sabor a primavera
De las caricias impartidas
Por la mujer que amamos
Sin embargo algo extraño sucede
Si comienzo a socavarme a mí mismo
Extenderé el abismo y urdiré la trama
En los que pueda estampar mi incompleta ceniza.

3

Si partiera de cero nuevamente
Hasta llegar al punto en que la llama
Se hace un arco de solitarias lenguas inconclusas
Abrazaría aquel lejano fuego irrepetible
Que marcara mi piel desde el principio
Lo único solo
Sobreviviendo a los arrecifes de los encantamientos
Al giro del compás que no alcanza a cerrar
La totalidad que me devuelva al cero de mi imagen.

Desalojado
De una órbita más transparente que el final entrevisto
Queda sin completar la cifra inalcanzable ya
El cisne y el arpa de mi carne
Arrastran el azar sin rostro
La magia que trabaja en lo invisible
Entrelazado a todo lo real
El principio coincide con el fin
Y comienza otra vez
Esfera inacabada.

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)

___________________________________
NOTAS:

[] Amuletos del sueño, Gráficas Cervantes, S.A., Salamanca, 1972.
[] La voz por enterrar, Ediciones Catalejo, C & M Press, Denver, 2005. 
Página preparada por Vicente Jiménez, escritor cubano, residente en Miami Beach, Florida. 




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