jueves, 3 de septiembre de 2015

TAMARA DOMENECH [16.984]


Tamara Domenech

Tamara Domenech nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1976. Vive en Buenos Aires. Publicó ¡Yapa! Antología de pesadillas con finales felices (2008); Las elegidas (2009); Ropero (2009); Familiares (2009); Poemas en el jardín (2010); Secundaria (2011); Las obras de arte en mi vida (2011) y Recolección (2015). 

También integra las antologías Escuela de Escritores (2012); Baldío y Literatura y Maternidad (2012); Reinversión (2013); Canciones (2013) y 53/70. Poesía argentina del siglo XXI (2015). En 2011 fue seleccionada en la  Convocatoria Arcade Narratives. Eyebeam Art + Technology Center en Chelsea (New York), para participar de la Escuela de Escritores en el Centro Cultural Ricardo Rojas, y en 2012 en la Convocatoria de Textos Big Sur y Agente por el Centro de Investigaciones Artísticas. Dirige la editorial independiente de poesía Ediciones Presente. Es Licenciada en Comunicación Social (UNLP), Diplomada en Gestión Cultural (UNSAM), escritora y artista visual.



En construcción

Si me doy vuelta te reconozco
Bolsas de nylon sobre vuelan una oración
Busco las flores que tus ojos olieron
Caerse
En los oídos del trabajo
El amanecer compone sonidos
Sin darte cuenta la ropa combina
Martillos en cofres oscuros
Escucho
Los sueños del cielo
¿Qué dicen?
Calculo las notas salientes
Mi abrigo te mira
Empujar
Aprender el paisaje
Es darle la espalda
Tus ojos contra una pared
De arena se llenan las uñas
Las casas de todos
No se parecen en nada
Existen canciones
Compuestas con clavitos
Planos en el aire
Siluetas
Interpretando el vacío.
Poema extraído del libro inédito Canciones. 2012.
Dónde está el chico
Que dejó sus zapatillas tiradas
La cama deshecha
El bolso abierto
Dónde está el chico
Que hay que llevarle las zapatillas
El bolso
Y la manta por si refresca a la noche
Acaso, ¿nadie vio al chico?
Que hasta ayer tenía puestas estas zapatillas blancas
Y llevaba este bolso al hombro
Y se tapaba con esta manta
Si lo vi ayer
Dónde está hoy el chico a esta hora
Que a la vista de todos dejó sus cosas
Como diciendo
Alguien las recogerá
Y si no
No importa
Total
De lejos una manta roja en el piso
Se confunde con una alfombra
Un bolso abierto con un deseo importante
Un par de zapatillas blancas con huesos para perros
Dónde estás chico de pantalones flojos
Y boca expectante
Y manos con pulseras de oro
Y remera azul de mangas cortas
Y ojos cayéndose
Y pelo lacio, castaño y corto
Dónde estás
Que dejaste tus cosas tiradas
Como diciendo
No me importa
Nada
Total
Alguien
Se deshará
Rápido de mí.




El color de la mañana

La vida es tiempo
Cómo formaré parte de cosas importantes
Pero hablar con la gente me atormenta
Soy la escribiente de lo que quiero en las revistas
En los días
Así
Recreo el color de la mañana
En mi cuerpo
Una carta de presentación
Es
Un collage de papel
De lo que veo
Confío
Mis ojos
Saben más que mis manos
Dudo que un nuevo jefe
Comprenda
La habilidad inútil
Dejo sobre la cama
Un montón de ropa
Que combina
Lo que deseo
Y se prohíbe usar
En ocasión de una entrevista
A las llaves les quedan
Las huellas de lo sacado de un placard
Desordenado
Tengo que llegar a horario
Por ser la primera vez
Antes de entrar al local en el que trabajaré
Me miro en un espejo de mano
Los dientes
Y me peino
Las pestañas
Un hombre vestido con traje y mocasines negros
Me saluda
Y me pregunta
¿Qué experiencia tenés?
Confío en el origen
De la historia
Que invento
Ser dueña de un cesto con revistas
Proyecta mis palabras.





Construimos un avión de arcilla.
En las butacas hay flores de cemento con pétalos rosas y el iris amarillo.
Moviéndose seguimos nuestra respiración dentro de otra.
Una vez en la cama nos tapamos hasta la cabeza.
El mínimo aire arrastra las cosas más pesadas.
Las flores de la cabeza nos llevan hasta un paisaje de estalagmitas.
En el que las piedras rosas, las piedras amarillas son palabras.
Húmedas, puntiagudas, heladeras.
Nuestras manos son una cueva.
Vos preguntás sobre la hostilidad de las palabras con un fósforo en la mano.
Yo me siento protegida.
Del suelo brota una catarata violácea.
Una risa blanca.
Un molusco dorado.
Te sacás la ropa y te metés en el barro.
La repugnancia deja de existir.
Por mimetización de los materiales dudamos del aire libre.
Por donde pisás se ensancha.
Sentimos una expectación sin lágrimas.
Emociones condensadas en imágenes simples.
Arcilla.
Avión.
Cama.
La respiración del paisaje dentro de la nuestra.






Nos sumergimos en un vaso de cerveza.
Somos desnudos y dorados.
Decís, por suerte no escucho la cuerda de mi juguete.
Y yo asiento el aquietamiento de una máquina inservible.
La verdad de la ropa limpia son las manos, no un motor.
Y burbujeamos el placer de no ser parte de un imperio.
En el mar los diccionarios se disuelven.
Por obtusas y valientes que sean las palabras.
Nadar nos permite el piso de las cosas.
Te veo abierto y pienso como una manifestante.
Cerrás los ojos.
Si dormitamos la casa es un partido político.
En donde sentir el destino de las horas.
Lo que queremos si no somos felices.
Tus brazadas son contra un libro comercial.
Cuando menos impaciencia mejor nos va.
Un atado de cigarros.
Nuestras mentes se nutren de una nicotina que pronuncian una mansión.
En este vaso cabe nuestro barrio.






Nos encontramos vestidos de igual manera.
Sobre la mesa de luz, tirada en el piso, amontonada en un rincón, la ropa a mano.
No me provoca tristeza ponerme todos los días lo mismo.
Un pulóver marrón, un pantalón azul, botas negras en punta y medio taco.
Mi ropa en los demás es pobre.
En mi cuerpo es alegre.
Mi madre intenta cubrirme con un vestido blanco escotado en la espalda.
Dice que la hermosura está en el color blanco del algodón.
Yo no quiero lo que me regalan si me hace sentir una alcancía.
Me aterra pensar que introduzco monedas en mi mente.
Mis padres creen que soy una de ellos.
Yo me acomodo en la ropa de otros y llevo perfume.
Yo me acomodo en la ropa rajada y respira una flauta dulce.
Yo moldeo una vida dentro de otras del vestido.
Gasto tiempo en segundas oportunidades.
Con este pantalón cuadrillé negro y verde creemos que hablamos desde un parque.
La tela repetida se vuelve un mantra.
Una oración pronunciada por una campesina que es la pionera de sus flores.
Nuestras palabras iguales defienden lo que ella manda.
Su delantal lleva hacia adelante accidentes del tiempo.
Removemos la tierra, la olla, los mandatos.
Los poemas son coincidencias de ocasión.



Canciones / 2012


Disfraz 

Si me pongo vestidos en las manos
Ellas llegan a lugares
Que los ojos no alcanzan

Aparecen nuestras casas en la calle
Revueltas por el viento
En los rostros de otras personas

Una cáscara de banana y una birome
Son personajes en un teatro 
Que invento en sus camisas

Sin música miro mejor
Diamantes abandonados por el eco de sus padres
Buscan

Onomatopeyas repiten
Pájaros hambrientos
Tirando botellas
Al compás de los motores en marcha

El ruido asusta
Un silencio electrificado
En sus bolsillos

Acaso extrañen palabras anteriores
Una hoja que se pisa 
Adentro de un cuaderno
Adentro de una lata
Adentro de una caja de cartón
A menos distancia
El calor
Podría embalsamarnos.





El tiempo que vive una manzana / 2011

I-

Dónde está el chico
Que dejó sus zapatillas tiradas 
La cama deshecha
El bolso abierto

Dónde está el chico 
Que hay que llevarle las zapatillas
El bolso
Y la manta por si refresca a la noche

Acaso, ¿nadie vio al chico?
Que hasta ayer tenía puestas estas zapatillas blancas
Y llevaba este bolso al hombro
Y se tapaba con esta manta

Si lo vi ayer
Dónde está hoy el chico a esta hora

Que a la vista de todos dejó sus cosas
Como diciendo
Alguien las recogerá

Y si no
No importa
Total
De lejos una manta roja en el piso
Se confunde con una alfombra
Un bolso abierto con un deseo importante
Un par de zapatillas blancas con huesos para perros

Dónde estás chico de pantalones flojos
Y boca expectante
Y manos con pulseras de oro
Y remera azul de mangas cortas
Y ojos cayéndose
Y pelo lacio, castaño y corto

Dónde estás
Que dejaste tus cosas tiradas 
Como diciendo
No me importa
Nada 
Total
Alguien
Se deshará
Rápido de mí.



III-

Balanceando los pies
No está 
En una hamaca
El niño sin dientes
Con un pantalón negro de raso
Que lo arrastra hacia adelante
Dejando sobre la calle
Semillas de mandarina
Que los perros olfatean
Y dejan a los pájaros 
El ruido del camión de la basura
Absorber las últimas gotas

Colonia cítrica dejan sus pasos al lado 
De los nuestros
Una mujer mecer a su hijo
Sobre su pecho
Hasta captar
El perfume de los colores
Una remera 
Un cigarrillo 
Una medalla

Agujero de la boca
En nuestras mesas
Deforma los sueños

Alguien patea por mí
Una pelota de fútbol
Que hace sangrar las encías
Del niño
Esperando distraído
Lo definitivo

Las ruedas de los autos
Como nuestras zapatillas
Son capaces de no darse cuenta
Al avanzar
Como un padre
Encargado del almuerzo
Que hasta sería capaz de matar 
Con un rifle
Marcando los pasos que hay que hacer
A favor de la comida

Al niño no le basta
Y cuando escupe
Aumenta el aire en su corazón
La velocidad de sus pensamientos
El olor en sus manos
El instante siguiente 
A tragar la pulpa de la fruta.


VII-

Dos hermanos inventan un idioma
Para no tener que hablar con las personas
Que con sus miradas 
Los revisan
En la plaza

Tienen las uñas de las manos
Y los pies 
Pintadas de rosa
Y sus párpados
Raspados con sombra naranja

La ropa en sus cuerpos
Se desprende
Por estar mal abrochada
O quedarles demasiado grande
El short
La camisa
El buzo a la cintura

Con patines
Suben a los juegos
Mientras se alientan
En una especie de chino
Para no caerse

Cuando saco un paquete de galletitas
Se acercan
Y me las piden en castellano

Hacerse pasar por quienes no son
Los distrae a ellos también
De las ganas de 
Demostrarles sus astucias
A un público cariñoso

Si me voy
Su lenguaje
De conservación
Se perderá.


XI-

Una bolsa negra de nylon
Envaina
El desasosiego de un joven

En su mente una casa de cartón de bananas
Protege a su hija de la lluvia
Y le envía
Señales amarillas
Para que el material
La amamante

En sus manos
Una mujer se acuclilla 
Para darle el amor que le prometió

Y en su visera transpira
La noche 
Que separa su cama de su trabajo

Le habla a sus piernas
Chasqueando la mandíbula
Y pellizca los dedos de sus pies
Pero dormidas
Retardan su ansiedad

Cierra los ojos
Y las viste con el jean
Que usó
En su cumpleaños
Número 6

Lo que tuvo
Captura el aire
Que lo arrastra hacia atrás
Para convertirlo en un globo brillante

En el aire
Piensa
Y la saliva con sabor a mentol
Aletarga 
El sonido de su sangre

Adentro estoy yo
Cree 
Con el pelo corto 
Y zapatos que crecen
Hasta llegar
Donde necesita.






Otro

Nacen
De cabeza rasurada

El sueño
Los captura
De la tarde

Un ruido
Los transporta
Hacia sus casas

Choca con otros
Y no
Llegan

Letras de canciones
Memorizadas
Con el humo
De cigarrillo
Los entretienen

Así se despiertan
Las palabras
La melodía resiste el extrañamiento.









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