viernes, 25 de septiembre de 2015

OMAR CROSA [17.136] Poeta de Colombia


OMAR CROSA   

Soy el aprendiz de poeta Omar Crosa. “Nacido en un lugar de Colombia de cuyo nombre no quiero acordarme” (del que fui desplazado –en brazos de mi madre y con escasos meses de nacido–, por hechos de intolerancia y violencia), en una fecha que “numerológicamente” me vincula, de manera inevitable, con “La Marca de la Bestia” –aunque no sé si reír o llorar por ello, puesto que según Ap. 13:18: “Aquí hay sabiduría: El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis” –. 
Catecúmeno criado, en Jericó, Antioquia, y pervertido en sus institutos; exiliado voluntario en Medellín persiguiendo otros horizontes, hoy mi lugar de residencia –tal vez definitiva–; dos hijos como mis más refinados poemas; de profesión: “ninguna culminada” –cuatro comenzadas– y que, con el desempleo en el mundo, tampoco he echado en falta. Servidor asalariado en diferentes tareas y escritor frustrado que para curarse el virus de la amargura, inoculado por el “buen trato” de algún instructor que a puntapiés quiso aliviar mi “enfermedad por los diccionarios”, derivó en autodidacta practicante del ejercicio lírico y que estimulado por el espíritu generoso de Marian Raméntol Serratosa se da a conocer, y ofrece algo de su qué hacer; a ella mi eterna gratitud.




MUESTRA POÉTICA


CONCIERTO

Cuando “El Pájaro” canta
vuelan todos sus cómplices
el mundo es un disgusto…
Cuando el pájaro trina
la arboleda se regocija en cantos
no hacen falta argumentos…
Siendo el juez el oído…
No hay convenio en el mundo
ni aun bajo la misma tesitura…
Está la escucha herida de delirio.




LECTURA

Cada letra que encarna la palabra
es la lábil silueta, de la pena
la soledad que brama, poseída
del silencio total, en que computa
todas las nadas, juntas
para engendrar, un mínimo poema
que es el olor, la combustión que resta
de la esencia, del fuego
que deja sus cenizas, como rastro
del misterio insondable, del poeta.
Poema es ojo extraño, con que mide
cada lector, los bordes de su agobio
la basta soledad, con que se asocia
para hacer su verdad, irrebatible.




FINIQUITO

Cada poema es todo:

lo que ignoran los ojos que lee
lo que capta la vista que ciega

lo que callan las voces que dice
lo que enuncian los labios que tapa

lo que dicta el cerebro que inspira
lo que inventa la mente que abre

lo que el poeta es en lo que calla
y lo que nunca fue aunque lo dijo

todo se encuentra allí, en cada grafema
en toda sílaba, como palabra

y cuando pasa a ser carne, en comida
es ágape de hueso y sin remedio

tendrá cenizas, de quien lo provee
y cadáver será, sin estar muerto

el poeta…
artista que suscribe el finiquito.




ESCRUTINIO

La tormenta interior se hace patética
cuando ese cielo de la madrugada
se colma de fragor indescifrable
y de angustia y terror cuando quien vela
enciende más la lobreguez que reina
del horizonte allende lontananza.
Y qué decir del ralo mediodía
que funde la canícula inclemente
sobre carnes expuestas al desvío…
A pesar de la luz caen las sombras
y escriben sobre el parco firmamento
la sentencia fatal del desamparo…
La noche, amenazante meteorito,
cierra el ciclo fatal de la agonía
que brinda el Gólgota de la memoria…
El aciago balance incuestionable:
viviste solo, lerdo, y por bohemio
al lóbrego orco bajarás vacío.




LÍMITE

Más allá de la punta en que el sendero
parece, convertirse en horizonte
sigue siendo camino, que conduce
hacia donde define quien deambula
y no hay cumbre más alta
que la cumbre infinita 
que el fondo de la fosa significa.




TUNDA

En la copa del árbol trema un trino
cuando al pie de la sombra
se atiranta una onda
y arrebuja en las plumas
la conciencia del miedo
que se expande en las fibras
arrecidas del cuerpo…
y los gritos escapan
        por el valle 
             en silencio…




 ALQUITARA

Bajo el tul de tus manos infinitas
se evapora el misterio de la carne
y el licor del deseo se condensa
en la fina redoma de tu boca
luego que serpentines de tu cuerpo
claudicando al incendio de mi alma
subliman las urgencias de la sangre
tornándolas alcohol que me enajena…
Eres el sedimento con que extingo
neurosis, ansiedad y desarraigos.




 REFERENCIA

“Caminante no hay camino
se hace camino al andar…”
El cielo hay que hollarlo:
es un acto perfecto del hombre
volar con los pies.




 JUAGATORIO DE PIES

El hálito foliducido del naranjo
restituye: en sus márgenes las horas
la vereda quebrada de la queja
la estancia sobre el limo de la roca

y el yugo en que gravitan los suplicios
se prende a la garganta
destapando los gritos
de la linfa del río
en la cárcava oscura de la vida…

Magro sosiego para el caminante:
pústulas que afrentan y no sanan
que no redimen en la sangre que ofrendan
ni en la confidencia del verso que quema…

La mítica jofaina
conserva el contagio
de abluciones antiguas
y quien finge besar sobre los pasos
lleva en la boca pústula
que inocula el engaño y la trama.
Juagatorio de pies
máscara para la úlcera.




CHISME

La galera de agujas que dormita
bajo cada palabra
punza, distintos tímpanos
hilvanando los géneros
para vestir con acuerdo al momento
el terno que haga falta:
dicha, furia o agobio
desfilan a placer la ceremonia
y quien asiste 
aplaude a la piltrafa
de cuyo andar no hay huella.




CUADRO

Devora el lápiz la luz y la transforma
en la sombra palpable de un espíritu
grande, como la mano que lo guía
sobre una extensa sábana de tiempo
y allí se queda a contemplar estático
las arrugas del viento, en que insufló
para dejar plasmada la materia
sobre las finas fibras del misterio…
y el ojo, absorto por la percepción, es preso.




ESCORZO

Sólo la gubia del tiempo
esculpe arquetipos en la conciencia
y el buril del desconsuelo
rotula el marbete que identifica su especie
por ello
más acá del martirio no hay mármol
ni más allá de la piel documento del tránsito.
Imagen insustancial
distorsionada en todos los cerebros
por la penumbra desde la que se proyecta la utopía…
Somos escorzo:
silueta de los apetitos.




PUNTO FINAL

Leer poemas
como se lee el aire
parado en la cornisa de un edificio en llamas
intentando huir en él
espantado del infierno en que pisas
y asiéndote a la liana de los versos
para sortear los abismos insalvables…
no sólo buscando saber qué dicen…
ansiando, afligido, te rediman
de la condena dantesca para quien intuye
que ya todo está dicho.



http://lanausea2000.blogspot.com.es/









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