jueves, 10 de septiembre de 2015

CECILIA MALDONADO PRIETO [17.024]



CECILIA MALDONADO PRIETO

Poeta. Chile


El día que nuestras vidas cambiaron.

En aquel entonces cumplir quince años constituía un acontecimiento memorable. Se celebraba en grande y señalaba el inicio de la juventud, por ejemplo a muchas jovencitas se las autorizaba a pololear a partir de esa edad, y yo cumplí 15 años el día 13 de agosto de 1973, justamente un mes antes del Golpe Militar que derribo al gobierno de Salvador Allende. A mi fiesta de cumpleaños invité -por supuesto- a muchísima gente, y sólo años más tarde, haciendo memoria caí en la cuenta que todos eran de la Jota y ocurrió que para aquel mismo día la Jota tenía programada una fiesta diferente. De modo que me conformé con mis amigas de la cuadra y unos amigos de mis hermanos. Al final igual se armó un grupito y tomamos chocolate, cantamos “el apio verde tu you” y hasta bailamos, a go-go, los lentos de Roberta Flack  con killing me softly y por supuestos los reyes; The Beatles y el Yellow Submarine, y la fiesta se prolongó hasta la medianoche. A pesar de que vivíamos tiempos difíciles recuerdo que aquella fue la última vez que lo pasé bien, después mi vida cambiaría para siempre y tanto yo como mi familia nos internaríamos en un largo y oscuro túnel de experiencias diferentes y muchas veces desagradables.

Con estas palabras presenta Cecilia Maldonado Prieto, profesora de Germanística su libro de poemas “Dos sOles y un Adán” bajo el sello de Signo Editorial. El lanzamiento del libro tuvo lugar en el Café Literario Espacio Ñuñoa, el pasado martes 4 de noviembre de 2014, en una vibrante y sencilla ceremonia donde hicieron uso de la palabra Don Fernando Valero encargado de Espacio Ñuñoa, Jorge Calvo representante de Signo Editorial, el poeta Rodrigo Verdugo que presento el libro y la poeta Cecilia Maldonado que dio lectura a algunos de los textos contenidos en el libro.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “DOS SOLES Y UN ADÁN” DE CECILIA MALDONADO PRIETO.

Existen una serie de citas que connotan a la infancia como una motivación temática constante en la historia de la literatura, entre ellas tenemos la del Poeta Rainer Maria Rilke quien definía a la infancia como “La patria de los poetas” y la cita del escritor Graham Green, “La infancia es la materia prima con la cual sigue trabajando toda su vida el escritor”. Estas dos citas, extraídas de ese “sistema de citas” al decir de Jorge Luis Borges, valen para resaltar el leitmotiv de esta obra, vinculándolo no con otra cita sino con la afirmación de que el paraíso es tal cuando se pierde, y que todo paraíso se relaciona en la mayoría de los casos con la etapa de la infancia.

“Dos soles y un Adán”, Signo editorial, 2014, de la poeta Cecilia Maldonado Prieto, en su registro fantasioso figurativo y leve, denuncia y trasluce esta condición del paraíso. La hablante se propone introducirnos en la intimidad coral de su memoria y experiencia, tanto de  mujer, como de niña, madre, y ciudadana del mundo, expuesta a los peligros, y goces del mito genésico y del mito adánico. La hablante de estos textos, tal como señala el poeta Gustavo Adolfo Becerra en el prologo de esta obra, sitúa su reino entre “Eros y Thanatos”, y agregaríamos entre el sueño y el encantamiento, regenerando su memoria a partir del logos femenino, con un lenguaje que se desplaza preferentemente en cierto campo semántico de la poesía clásica y romántica. Esta primera obra de la poeta Cecilia Maldonado Prieto se compone de cuatro secciones o ejes nucleares: “infancia”, “exilio”, “amor”, “descendencia”, y “varios”, El libro se abre  con el siguiente epígrafe:

“Para todos aquellos que aún se despiertan en los patios de la infancia”.

Pues bien a partir del primer poema de este libro y aludiendo al dulce estereotipo de la muñeca de porcelana, la hablante inicia una reconstitución de escenarios humanos y vegetales, donde su infancia ha quedado grabada, aludiendo a una topografía emotiva, sobresaliendo el árbol como símbolo central de lo incumplido y lo inacabado.

Cito un fragmento del texto: “Árbol de niña”


“Nunca deje madurar
tu presencia
siempre devore
tus frutos prematuros”



Solo tres textos componen esta primera parte, que es obviamente la parte más breve del libro, tres textos que más allá del presupuesto anecdótico y nostálgico y de la candidez de los motivos, dejan entrever el trauma dictatorial, puesto que dan paso a la segunda parte que es la referida al exilio, la expulsión de la morada de la infancia, concretamente su casa de calle Marcos Macuada en la comuna de independencia de Santiago de Chile, punto de partida desde donde, opera en plenitud la biografía emocional, sin ceder a las tentaciones del fragmento o el retazo. La casa, o morada, (con sus patios, el padre, el naranjo y el perro Bandido que aun espera), es integrada como motivo referencial para intentar subsanar la mutilación identitaria que causa el hecho de emigrar a otro país, como muy bien lo describe en el poema “País post natal”. La poeta registra su paso por ciudades de Europa, como Paris (Francia), pero particularmente ciudades de República Democrática Alemana, donde vivió, realizando estudio superiores, en la Universidad de Leipzig, graduándose con honores, con una tesis sobre los arquetipos en los cuentos clásicos de los hermanos Grimm. Desde ese entonces se registra la inclinación y preferencia de la poeta por la literatura infantil, de cuyo sustrato hay bastante en esta primera obra, y también hay bastante de este sustrato en la poesía chilena, empezando por Gabriela Mistral, recuérdense los nombres de: Miguel Moreno Monroy, Max Jara, Juan Guzmán Cruchaga, Andrés Sabella, Lucía Condal, Oscar Jara Azócar, Robinson Saavedra Gòmez, Oscar Castro, Efraín Barquero, Miguel Arteche, María Silva Ossa, y Floridor Pérez.

La tercera parte del libro es una de las más extensas, y aborda quizás el tópico más caro a la poesía en general: “El amor”, diríamos que aquí se vislumbra la experiencia amatoria, como una exposición a los mandatos de ser mujer y a los mandatos de la fertilidad y de la fecundación,

En el texto “Luna Viva”, declara:

“Caigo sobre ti lentamente,
Un animal desgarrado;
Mi esencia rota
Se derrama y guarda silencio”

 Así mismo se experimenta el deseo como utopía, y se resexualizan los ámbitos de la naturaleza, bajo la mirada de una niña, como se advierte en algunos textos de esta sección entre ellos el texto “Orgasmo Marino”.

A través del mito adánico y por extensión a la idealización arquetípica del amado, transfigurado en príncipe, guerrero y mago, ahora no solo busca compensar, sino superar su mutilación geográfica e identitaria, tal como se percibe en los textos restantes de esta sección que necesariamente da paso a la siguiente denominada “Descendencia”, en cuyos textos, se sigue apelando a la memoria ya no propia sino futura, donde se cumple la donación de sí misma en otro ser, es decir los hijos, y la maternidad, en la que se cifra como reza uno de los textos de esta sección:“La esperanza del mundo·.

El texto final de esta sección “Canción de cuna”, ejemplifica emblemáticamente esta donación de sí misma a otro, haciendo uso de esta modalidad de la poesía lirica popular.

Por último esta obra se cierra con una serie de  textos donde ya tenemos a la hablante instalada no solo en su memoria recuperada (al decir de Marcel Proust), y sus recodos más íntimos y filiales, como en los primeros cuatro capítulos, sino en la experiencia colectiva, y testimonial, a través de  la querella como en los textos “Angélica” y “Femicidio nacional”, y el tributo, como en los textos “Las putas de Santiago” y “Las canturras de la Reina”, y  “Mi padre”,  hay además ciertos guiños a un lenguaje coloquial y conversacional en textos como “Dicen”, donde pone en entredicho el estereotipo femenino y romántico, resalta también dentro de esta sección el texto “La mala amada”, uno de los textos más extensos del libro, donde la propia poeta se retrata y se perfila en su subjetividad, reinvincando su autonomía y el lugar que ocupa la mujer en estos tiempos, después de tantas luchas, conquistas, reivindicaciones y emancipaciones.

Memoria y experiencia dos móviles permanentes de todo este discurso poético

que con gracia, delicadeza, y musicalidad, muestran las aristas de una sensibilidad femenina que en apariencia parece frágil, pero que nos muestra también su vigoroso reverso, y creemos que es este uno de los principales atributos de este libro.

“Dos soles y un Adán” en su eficacia grácil y fina mnemotecnia, se incorpora desde hoy a la tradición de la poesía femenina chilena que en el caso particular de Cecilia Maldonado Prieto emparentaríamos con María Monvel, María Cristina Menares, etc.

Resta solamente agradecer a Signo Editorial, a Alexis Vega, y a Jorge Calvo, por seguir creyendo en el formato clásico e impreso del libro y por esta nueva apuesta por la poesía.

TEXTO: Rodrigo Verdugo



Poemas



Mi barrio

Llego a mi barrio
de pulcras veredas y
casas ya seniles
Mi infancia cautiva
Juega en un luche
con el sol a cuestas.
De mano en mano
de risa en risa
de niño en niño.
Desde su luna hasta el cielo
bailarina en un píe.

Mi casa era grande
con soles de verano
con árboles hechos de pájaros.
La calle de adoquines
esculpió
sus voces en mis rodillas,
se tragó mis bolitas de cristal.

Siempre pedí volver
a mi pequeño espacio azul,
donde el tiempo quedo atrapado.
Mi barrio de casas viejas
con rostros deslavados
y ancianos perdidos.

Allí me encontré,
sola
trepada en soles añosos,
vestida de sueños.



Aus Deutschland

Desde las medievales callejuelas de Leutenberg
mis pisadas buscan lejanos senderos
con los ojos abiertos
atisbo tus oníricas regiones:
larga y silente cornisa de tierra
pájaros  volcánicos.

Suspiro  fragmentado de dioses
esqueleto arrojado al mar

Sueño lejano, aislada
hídrica presencia y mineral.

Colgando de australes confines
cantan tus poetas.

Tu magnífico océano de pez
Lame la falla continental.

Una mueca metálica
Exhala susurros  telúricos de la tierra

Tus dormidos canales
surcan como venas tu carne
y emerge verde la vida
Patagonia en tiempo suspendido.





Amándote

Déjame sentirte cerca
como si fueras el viento.
Para beber tú suspiro
entre voces de tormenta.
Suspendida y liviana,
ahogada por huracanes rotos.
Ondulante como bruma
me poso suave y mojada
sobre tu cuerpo.



Nuestras bocas

Bocas cerradas
Bocas abiertas
Bocas que hurgan en lo oculto.

Mi boca que se traga todo lo tuyo
Tu boca que me succiona la lengua.

Mi boca que se traga tus dedos;
bocas sedientas,
bocas hambrientas.

Bocas que se buscan,
bajo las sábanas mudas.

Clandestinas bocas enamoradas.

Mi boca que acoge tu miembro,
suave y furiosa.

Bocas que musitan placeres
bocas que exhalan deseos.

Mi boca gime
y tu boca engulle mis gemidos.

Bocas mutuamente agradecidas,
lubricadas de ternura.

Tu Boca que aprende mi geografía vaginal
Mi boca que traspasa tus fronteras
Mi boca que no ha  vuelto a besar.
Tu boca que guarda silencio
Mi boca que dibuja un adiós mudo y triste.



Mi Padre

A Carlos Maldonado V.

Poeta y sabio citadino
mal acostumbrado a decir la verdad.
Barruntando a solas sus lecturas.
Autodidacta del amor
veterano de mil batallas metafísicas
sometido al análisis pedestre
del mediodía.

Fue mi maestro,
jornalero intelectual.
Confabulado con las artes
Coloreó
mi niñez
con pájaros y duendes.

Hermano de Merlín
me inoculo el fuego sagrado
de la permanente búsqueda
Llego desde remotas galaxias
en donde los astros se aparean
con lunas tatuadas de muranto.

Viajo desde adormecidos confines
sólo para ser mi padre.



Femicidio Nacional

La sangre te recorre el cuerpo.
No es sangre de tu menstruación.
Es sangre de tu corazón roto.

Fémina abusada
violentada
por un eyaculador precoz.

Te rompe tus alas de hada;
mujer golpeada,  mártir cotidiana.

Orden masculino, ya conocido.
Cuando se pone así es mejor callar.

Hace tiempo te acariciaba el pelo
hora te lo arranca
enfurecido,
ufanándose que es más fuerte.

Recuerdas tristemente
cuando suave te mordía los labios
que ahora ha roto de un puñetazo.

Engreído y fatuo incorregible
físicamente
potente
emocionalmente impotente.

Es un buen jugador de fútbol
sus patadas
son firmes
pero ese no es el dolor
que más te duele.

Te ha clavado ahí en el vientre
donde ambos engendran el futuro
los golpes más absurdos y ciegos

Mujer abusada
a repetición desmembrada
acallada porque
creas y dudas
y emites sonidos articulados.

Mujer derramada por la acera,
no es sangre de tu menstruación.
Es sangre de tu periodo más violento

Mujer de ojos abiertos ya muertos,
fémina de boca abierta ya silenciada,
mujer de vientre grávido ya ignorado,
el que más amabas te apuñaló
-su furia cobarde-
en un costado,
como a Cristo, y tú,
ya lo perdonaste.








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