jueves, 27 de agosto de 2015

FERNANDA MARTÍNEZ VARELA [16.918] Poeta de Chile


FERNANDA MARTÍNEZ VARELA

Fernanda Paz Martínez Varela (Santiago de Chile, 1991)  Estudiante en 5° año de Sociología (Pontificia Universidad Católica de Chile). Ha participado en talleres de poesía a cargo de Tulio Mendoza (2006), Rafael Rubio (2011), Paula Ilabaca Núñez (2012) y en los talleres de Escuelas de la Poesía (2014). Obtuvo el Primer lugar en El Encuentro Nacional Artístico Cultural Marista, mención Poesía (2006, 2007, 2008, 2009), Segundo lugar certamen cuentos Juégatela con la noticia (2005), Segundo lugar en el Concurso Literario UC, mención Poesía (2011), Tercer lugar El Mercurio de los Estudiantes (columnista, 2006). Ha sido finalista del Premio Literario Poesía Joven Arthur Rimbaud (2012), Juegos florales y poéticos Gabriela Mistral (2014) y Premio Literario Internacional St. Paul´s Barcelona, mención cuentos (2007). Ha participado en las lecturas Reencuentro en el Barro (2007), Segunda Cumbre Latinoamericana de Poetas (2010), Autores de Noche: procesos escriturales en vivo (2012, 2013), Lecturas de la Tierra Baldía (2013), 1°Festival de Poesía Joven Iluminaciones (2013), Seminario Nueva Poesía Chilena (2014), PM Festival de Poesía y Música (2014), Festival Iberoamericano de poesía Poquita Fe (2014) y Ciclo Sinn Nombre (2014). Aparece en Un santo para los demás (Color Graphic, 2006), Cuentos y poemas de mujeres (Ilustre Municipalidad de Rancagua, 2007), 100 Poemas para Ni Roncar (Balmaceda Arte Joven, 2014) Antología Halo, 19 poetas nacidos en los noventa (JC Sáez editor, 2014), Revista Secta Cultural (N°2, Rancagua, 2007), Revista de Estudios Monje Ikkyu Sojun (N°1, Santiago, 2013), Revista Puño y Letra (N°628, Bolivia), Revista Maestra Vida (N°1, Perú), y en el proyecto poético-musical Zountrack (tomo I). Publicó Ángulos Divergentes (Autoedición, 2007). Actualmente es becaria de la Academia Literaria en Lo Prado y mantiene el libro inédito La Sagrada Familia.





El jardín del Edén

INTRODUCCIÓN

Sí Los ojos dejó abiertos por si hay Un lugar más alto donde atarlos Sí Apretó los dientes pues quizás el dolor Tiene la extensión de esta podredura Ocurre que el terror que se le adhirió al rostro y pensé siento raras cosas que me gustan Sí Cómo se oye el destile de brutas rodillas          La refriega de encías al besarse


                                           
                                                                                                                                                                                                                                        Yo diría pensó en mí
Comparó las formas del abrazo tosco La mano tensa La boca ida por no decir grotesca de credos que yo no conozco Yo diría me pensó Comparó las formas del desquite y dijo quita de mi torso cuerdas Que tus manos duelan no el escombro de las cosas que nos pesan                            por desgracia del malgaste                    Yo diría me pensó Si preguntan por las causas del delito




No señor dios padre juro amor fue exceso abrazos hubo tersos tensos La quebrazón del hueso dilación de carne en estrechez Pero hazme dijo abruptas zanjas en la piel O lléname de aire pues adentro todo es soplo Decía cosas que veía pasar con otros ojos De nubes llenos
                                                                                                                                                                                                                                              Y en los potreros de la muerte tú




Te fuiste metiendo en las uñas Te fuiste metiendo en mis dientes jardines insectos sabores  horribles Te fuiste metiendo en los ojos paisajes oscuro Este río trae costras! Mira la siega de piel Me hiciste huecos con las yemas de las manos Me estás tocando la oscuridad Oíamos ruidos arrastrarse por debajo de la luz




Es que las ratas entran con estruendos por la espalda Dentro de ti están Aquí dos tienes toca Saltan cuando me hundo por los huecos debajo de tus cejas Dios qué cara de maldad Mira allí hay sebosas larvas flácidas luciérnagas No me hables de esa luz! Tengo en la boca arcadas de unas flores espantosas Tengo en la tráquea helechos Tengo bulbos Tengo hinchados con tubérculo Qué es?             Eso que allá va



                                                                                                                                                                                                                                                 Y esto que aquí
Me hurga con las patas zanjas me hace en las mejillas Enredándose va entre mis huesos crespos Luego repta entre las sombras de su propia opacidad Acaso le oyes masticando un ruido parece de lozas rotas Me crepitan ratas en los dientes Me rascan todas las ganas de besarte ahora con tubérculos y todo Se agüita vehemente             Sí Mi señor dios padre el exceso de caricias le sacaba ronchas! Fue el amor un modo de derrochar soberbia Le besé encías por atrás puse unos manzanos verdes Se veía muy azucarada         como todas las cosas bellas que dan ganas de morder              Es que señor no recuerdo tanto! Me decía que la bese de una vez por la raíz Sí Dios mío padre la adoré Con toda la muerte de pronto házmelo áspero y de prisa! Te fuiste metiendo en las uñas Te fuiste metiendo en mis dientes y todo me arañas con resto de vidrio Te fuiste metiendo en los ojos paisajes oscuros Qué aves cuelgan por mis córneas? Mira aquí tengo costrales que parecen maceteros de magnolios Que parecen cóncavas montañas Pero a veces me hacías la noche detrás de la luz



                                                                                                                                                                                                                                      Y entre esas noches la rudeza del follaje nos raspose los abrazos        Me besaste viveros llenos de  colores estridentes           Me volví un jardín de abetos alrededor de mis rodillas         Untábamos las piernas en el ámbar de unos troncos viejos       Metías la lengua en la corteza decías Sigues todavía aquí?        




                                      Con las manos empuñando el esqueleto de las manos Aún las uñas enterradas en el rostro aún       Dientes incrustados sobre dientes y uñas      Lo inmóvil siempre fue lo más inquieto Sabes?      Tienes en los ojos nubes tan resecas          Estás aún aquí estás aún?




                                                                    , entonces la muerte aparece sentada en la estatua de yeso rugosa Con facha común del haberse en las manos añosos pasares de escépticas dichas La muerte parece que fuma y se enroncha la piel se mastica en las tarde se rasca La boca embetuna en los dedos lentejas de nácar y piensa La raza que traigo en las manos se nota La raza que traigo en mis pelos parece Llenarme las piernas de mugre Caérseme abajo la espalda como una hojarasca Caerse

http://islasnuevas.wix.com/encuentroescritoras#!fernanda-martinez/czd7







de ÁNGULOS DIVERGENTES



Una configuración divergente

“Vélate la boca y acalla mis palabras”, nos desafía Paola Mond, en un juego ligado a la profunda ironía que invade la realidad de la cual ella intenta autoexiliarse. Es cruda en esencia, poco amena con el lector. En un acto de valentía esta autora de tan sólo 15 años, ha decidido tomar el arma de la poesía para comenzar su acto de rebeldía frente a una sociedad que invita a no sentir y a no cuestionar el mundo del consumo. Es aquí la verdadera esencia de las balas usadas, balas que reemplazan la pólvora por versos, y al arma de grueso calibre por unas hojas blancas, que poco a poco se van transformando en una lenta y dolorosa invitación a mirar desde afuera del ángulo cotidiano. “Si la vida corre por sus pasosy le ves fugaz cruzar la víadonde no habrá voz que no sea en vano,donde ya no hay tiempo que se olvida.”Los tres ángulos presentes en el libros nos muestran el interés de la autora por distintos estilos de poesía, siendo el “Ángulo Dos”, quizás el más arriesgado de todos, en el cual el lenguaje toma una forma mucho más agresiva y soez, jugando algunas veces con la natural morbosidad del lector. Una manera sencilla de poder clasificar cada ángulo -como dirían muchos- Ángulo Uno: Poesía Clásica (por poner un nombre), Ángulo Dos: Antipoesía (que en realidad es poesía) y Ángulo Tres: juegos de sonidos de la mano de Altazor. Pero yo no entraré en el juego de los parecidos, ni de los referentes, juego que busca generalmente decir que el autor dice algo nuevo o no, o para bautizar , criticar, encasillar o simplemente para demostrar cuánto sabe quien escribe las palabras preelimínales. Sólo escribo la conversación que me ha brindado la lectura de este libro, lectura contradictoria e indolente, lectura que me logra mostrar la materia prima y la esencia de una voz joven desgarradora/ rebelde, y por qué no, divergente. Paola Mond es sin duda una voz en madurez, que se atreve a plasmar sus comienzos en el duro camino de la poesía, en un libro -que a diferencias de muchos que se publican- denota trabajo y una arraigada preocupación por lograr una voz propia, sin desconocer a todos los autores que a través de sus versos han cincelado silenciosamente su poesía, pues toma la enseñanza de Quevedo, para quién leer era también una forma de conversar, y ella no olvida esas conversaciones, para ir puliendo su obra en una incansable labor de escritura y corrección, que ya da sus primeros frutos transformados en “Ángulos Divergentes”.


Rodrigo Véliz L.

Otoño de 2007





En lo que respecta al dibujo del tintero sumergido tras las letras, Ángulos Divergentes es la fragmentación de un ser en espacios de llanto y reminiscencias, un cuerpo empolvado en recuerdos que arañó palmas de versos para así levantarse. Dedicado ciertamente a fantasmas que aún yacen perennes, ánimas que insisto a amar y acumular una tras otra en mi alcoba.
Ángulos Divergentes, es un trabajo escrito con el paso transeúnte que -tal vez- delineó huellas sobre cuerpos putrefactos.




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