lunes, 20 de julio de 2015

RINA LASNIER [16.607] Poeta de Canadá


Rina Lasnier 

Nació en Saint-Grégoire-d’Iberville, Quebec, Canadá el 6 agosto 1915 y murió el 9 de mayo de 1997.
Estudió literatura y recibió formación como bibliotecaria. Residió después en Inglaterra, donde descubrió la poesía inglesa. Aunque también sea autora de importantes obras dramáticas de inspiración religiosa, Lasnier es conocida principalmente por su obra poética. Ha recibido numerosos premios, entre los que destacan el prestigioso Premio David, recibido en 1974. Su poesía, reflexiva y fuertemente lírica, devela un matiz metafísico cercano a la piedad religiosa.

OBRA POÉTICA:

Images et proses - 1941
Madones canadiennes - 1944
Le Chant de la montée - 1947
Escales - 1950
Présence de l'absence - 1956
Mémoire sans jours - 1960
Les Gisants - 1963
L'arbre blanc - 1966
L'Invisible - 1969
La Salle des rêves - 1971
Poèmes (two volumes) - 1972
Le Rêve du quart jour - 1973
Amour - 1975
L'Échelle des anges - 1975
Les Signes - 1976
Matin d'oiseaux - 1978
Paliers de paroles - 1978
Entendre l'ombre - 1981
Voir la nuit - 1981





OFICIO DEL MÁS NOBLE

Nieve, oficio lento del más noble tiempo,
del tiempo de nevar de los grandes ríos alzando el suelo
y la comarca así remonta entre sus blancas orillas
para entrar en la primacía del tiempo de escucha;
palidez de la carne que toca el hueso por doquier,
palidez de la sangre en este dulce huracán de la inocencia.
He aquí la tierra en su vasta vestidura vistosa,
he aquí el espíritu en el extremo exilio del conocimiento.
Nieves, palabras en mantillas de ensueño que aminoran el paso,
sin imagen como el mar, y sin escritura como los cielos;
fuegos primigenios que encallan  por la gravedad de la nieve
como una exultación en la frescura de la lucidez.
La tierra es un sembradío de trigo sarraceno sin olor,
una inmortalidad de la realeza subida hasta las rodillas
- tan estrecha la apuesta de Dios bajo sus muertos. -
Lenta nieve, lluvia poblada de mariposas muertas
para el reposo de los párpados que cubren islas de fuego,
trashumancia de la luz que busca una encarnación
como un amor que toca la superficie y la marea de las manos.

Estación que convoca lo silente, lo invisible es un leve caricia,
el poder de las palmas en la caída noble del signo
y en fin Dios brilla en aquel oro íntimo para el espíritu.

                                   (versión de Françoise Roy,
                                   tomado del poemario   L'arbre blanc (1960)



Tortuga, obispo del desierto 

Astro inmóvil de arenas y sales    
Serpiente convertida a su doble coraza,    
En la geografía de su caparazón
Se escriben la razón y los mitos.   
    
Piedra de hierba que asegura en el mar un asilo    
Y en la ofensa una cabeza retráctil,    
Omnipotencia en la muchedumbre de soles    
¡Para ofrecer besar la sortija de su ojo!   





La palma

Este largo mástil desnudo de velas,    
Esta mecha tomada en el silencio,    
Este ímpetu sin la ternura de las ramas,    
Alto estallido verde de una estrella.    
    
Entre el viento y estrellas este cesto,    
Este arbusto de oración para sentir el cielo,    
Este cohete arreglado al final de su éxtasis,    
El ermitaño sostiene su alma como una palma...

**Traducción: Marco Carrión.



[EL ÁRBOL ES EL MAESTRO DEL AVE]


Los aves sólo se mezclan con la luz…
– Escales



NOTA

El árbol es el maestro del ave; nunca la retiene, y después de haberla nutrido y abrigado, la manda de nuevo al privilegio de la libertad. Migratorios orientados a los astros, los pájaros, a fuerza de desaparecer, parecen renacer siempre en cada regreso a la rama.
La poesía enseña al poeta, sin dictadura; el poema, fenómeno de aislamiento, debe nacer alado de libertad y de espacio, como el ave. Su única liberación es la alegría diseminada.

Rina Lasnier, en Les signes.
Traducción de Víctor Bermúdez. 





[L’arbre est le maître de l’oiseau]


Les oiseaux ne se mêlent qu’à la lumière…
Escales


NOTE

L’arbre est le maître de l’oiseau ; jamais il ne le retient, et après l’avoir nourri et abrité, il le renvoie au privilège de la liberté. Migrateurs orientés sur les astres, les oiseaux, à force de disparaître, semblent toujours renaître à chaque retour sur la branche.

La poésie enseigne le poète, sans dictature ; le poème, phénomène d’isolation, doit naître ailé de liberté et d’espace, comme l’oiseau. Sa seule délivrance est la joie diffusée…

Rina Lasnier, en Les signes.



EL CAPUDO

Tormentas boreales pendiendo de lo alto del verano
soles carnosos que no han conservado la distancia
frutos de un poco de luz extraviada hasta en la sangre,
el ave compartirá el placer en medio del invierno.
Besos, granitos carnosos de sangre amurallada
amargo temor de todos los amantes primerizos,
bajo la bóveda de los brazos y de los fuegos tormentosos,
arded de asombro como hoguera encima de la nieve.

en L’arbre blanc 1966.
Traducción de Víctor Bermúdez



LE CORMIER

Oranges boréales haut pendues sur l’été
soleils charnus qui n’ont point gardé la distance
fruits d’un peu de lumière perdue jusqu’au sang,
l’oiseau partagera la joie en proie à l’hiver.
Baisers, petits grains charnus du sang muré
amère peur de tous les amants nouveaux,
sous la voûte des bras et des faux orangers,
brûlez d’étonnement comme brasier sur neige.



Mar adentro

Olvidamos el viento de ningún viaje,
el cielo de ninguna bajeza de espejo,
olvidada la larga desnudez de la nieve y de la arena,
la marea inmemorial de cada noche
sin el aluvión de las estrellas pedregosas
esta alma sin la mecha estrecha del cuerpo,
este cuerpo sin el cuadrado inevitable de la sombra.

en L’arbre blanc (1966).
Traducción de Víctor Bermúdez.



AU LARGE

Nous avions oublié le vent de nul voyage,
le ciel de nulle bassesse de miroir,
oublié la large nudité de la neige et du sable,
la marée immémoriale de chaque nuit
sans l’alluvion des étoiles caillouteuses,
cette âme sans la mèche étroite du corps,
ce corps sans le carré inévitable de l’ombre.




DELICADEZA

El que sin abandonar la curva prudente
escucha venir de lejos una hoja de tu pensamiento,
como el golfo escucha al mar golpear su arco abierto
y partir otra vez con el fresco empuje de alta mar;
el que no caza al mar con el viento
y lo deja desbordar sus vastos fondos,
el que te espera en lo más colosal de su delicadeza
te sostendrá mejor que el mar a su sol atragantado…

en L’arbre blanc 1966.
Traducción de Víctor Bermúdez.



TENDRESSE

Celui qui sans quitter la courbe prudente
écoute venir de loin une lame de ta pensée,
comme le golfe écoute la mer frapper son arc ouvert
et repartir avec la fraiche poussé du large;
celui qui ne chasse point la mer avec le vent
mais la laisse déborder de ses larges fonds,
celui qui t’attend au plus long de sa tendresse
te tiendra mieux que la mer son soleil engouffré…




EL PÁJARO DEL ALBA

Desde el lejano desecho de la noche
el pájaro del alba apunta al día;
la sala de la planicie oye sin eco
el canto desplegar el caballete.
El tordo abre y vuelve a cerrar el hoy
y el árbol le hurta su videncia;
escucha tu futuro el alguna vez del corazón
el canto quebrarte de nuevo desde adentro…


OCASO

Un corazón cesa de vivir su sangre…
el frontón del ocaso lo escalona,
la lámpara releva el rojo aceite,
una vez más la noche atiza el alba…

de Entendre l’ombre, (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.




L’OISEAU DE L’AUBE

Du lointain défait de la nuit
l’oiseau de l’aube point le jour ;
la salle de la plaine écoute sans écho
le chant éployer la faîtage.

La grive ouvre et referme l’aujourd’hui
et l’arbre prend d’elle sa voyance ;
écoute t’advenir l’autrefois du cœur
le chant te briser encore du dedans…


COUCHANT

Un cœur cesse de vivre son sang…
le fronteau du couchant l’étale,
la lampe en relève l’huile rouge,
la nuit en retisonne l’aube…




EL FUEGO ABIERTO

Conciencia solitaria del fuego sobre la extensa nada de la nieve
en este largo río de mareas bajas y lunares;
he aquí para la nieve la estación de los ojos sin codicia,
de la desnuda videncia sin desviación de colores
—todo color es soplo y sangre al fuego abandonados—
el fuego libre en el intolerable don de sí mismo
el fuego en la ausencia intolerada de su mirada.
De qué sirve brillar como el cuchillo de la hogaza
o como el lago en el ronzal del hielo azul
cuando la luna es una lámpara sobre el mosaico de los muertos
y la nieve una pureza legal estrechando la luz;
la hibernación vehemente del fuego realumbrará la aurora solar,
y este fuego abierto en la nieve como el fuego del fundidor
esculpirá en el aire la quemadura incorpórea.

en L’arbre blanc (1966).
Traducción de Víctor Bermúdez.



LE FEU OUVERT

Conscience esseulée du feu sur le long néant de la neige
sur cette rive longue des marées basses et lunaires ;
voici pour la neige la saison des yeux sans convoitise,
de la nue voyance sans dérivations de couleurs
— toute couleur est souffle et sang laissées au feu —
le feu libre dans le don intolérable de lui-même
le feu libre dans l’absence intolérée de son regard.
A quoi bon luire comme le couteau du croissant,
ou comme le lac au licol de la glace bleue
quand la lune est une lampe sur la dalle des morts
et la neige une pureté légale étrécissant la lumière ;
l’hibernation véhémente du feu rallumera l’aura solaire,
et ce feu ouvert sur la neige comme le feu du fondeur
sculptera dans l’air l’incorporelle brûlure…







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