viernes, 3 de julio de 2015

KIM SA-IN [16.453]


Kim Sa-in

Kim Sa-in nació en Boeun, provincia de Chungcheong del Norte, en 1955 y estudió literatura coreana en la Universidad Nacional de Seúl. Después de pasar un tiempo en la cárcel a principios de la década de 1980, empezó a escribir poesía y cofundó la revista "Poesía y economía". Ha enseñado escritura creativa en la Universidad de Mujeres Dongduk3 y en la Universidad Nacional de Seúl.

Obra

Kim Sa-in debutó en la revista Poesía y economía (Shi wa gyeongje) en 1982, durante el periodo de gobierno dictatorial. Eligió responder al sufrimiento de aquella época en vez de ignorarlo, como dejó claro en el prefacio de su primera recopilación de poesía: "son fragmentos de lágrimas de dolor y rabia sin gobierno en el corazón". El tema central de su poesía son las personas. Sus poemas tienen una forma disciplinada, pero describe en ellos a gente corriente. En palabras del poeta: "Siento el calor de la humanidad más en la inocencia que en la perfección".

Define escribir poesía como "preguntarse cosas sin fin", pero hace incapié en que el poeta no solo hace preguntas sino que es también quien encuentra respuestas y las pone en práctica de forma activa. De la misma forma, leer poemas significa participar en el poema con todo su ser, ser una parte del poema.

Premios

Dotación de escritura creativa Dong-yeop (1987)
Premio de Literatura Contemporánea (2005)
Premio Daesan de Literatura (2006)

Obras en coreano (lista parcial)

Poesía

Carta escrita por la noche / Bam e sseuneun pyeonji (1999)
Gustar en silencio / Gamanhui joa haneun (2006)

Prosa

Un tazón de arroz caliente / Ddaddeuthan bap han geureut (2006)





La mariposa

Una mariposa se acerca—
¿qué será eso en su espalda?
No lo sé; ¿quizá un trozo de sombra de mediodía
en la esquina del patio de una casa vacía?
¿Podría ser el llanto de un niño abandonado
que babea
el arroz y la sopa con kimchi que ha comido?
¿Podría ser un sollozo como capas de mugre surgiendo,
acumulándose en la quijada y el mentón?
Lleva en su espalda, mientras vuela, un mediodía al que nadie le importa, 
una cegadora soledad. ¿Hasta dónde, 
mariposa, hasta dónde llegarás?

Antes de su presencia, hubo días
en los que tuve ganas de arrodillarme en silencio.



Lo profundo de un paisaje

Las rachas de viento
estremecen a las plantas de tallo corto
y nadie pone atención.

Debido al temblor solitario
de un momento de la vida de esas breves cosas
una tarde en el universo finalmente se convierte en noche.
Entre este lado y el otro de ese temblor, en la brecha
existente entre principio y fin de aquel momento, una quietud 
de tiempos antiguos, o quizá su infancia
destinada a pertenecer a un tiempo que aún no llega,
es enterrada superficialmente, visible y no visible,
mientras dentro de la luz primaveral de ese silencio apático 
yo, preocupado, espero dormir durante un siglo o dos,
o tres meses o por lo menos diez días.
Entonces, al lado de mi infinitud, que lleva el nombre de tres meses o 
[diez días,
mariposas o abejas, insectos que no tienen demasiado de qué alardear,
podrían pasar inadvertidamente, sin dirección alguna;
y ante ello, como en un sueño,
debería reconocer el olor familiar surgido de las antenas, alas o patas
de esas pequeñas creaturas
como tu mirada que tanto profundizó en alguna otra vida.



Dormido en la calle

Te quito la ropa como periódicos viejos.
Te tiendo desnudo sobre el colchón húmedo, y te miro.
Tus manos y pies nudosos han perdido vigor,
qué fatigados se ven tus delgados miembros y costillas.
Lo siento.
Me gané la vida usándote.
Conseguí mujer e hice un hogar.
Queda ahora sólo el sudor rancio y un camino de pesadilla.
De nuevo tendí esa cosa pura que eres tú 
en un rincón apartado de un terreno desconocido.
¡Ay!
No diré que no hubo días muy buenos, pero
pagarte, aunque fuese un magro salario, es muy lejano.
Me pregunto si me gustaría irme de manera tranquila,
dejándote simplemente ahí dormido.
¿Qué opinas, cuerpo?

Versiones del inglés de Rocío Cerón, en colaboración con José Springer






Cosmos Flower

Empty pocket
of someone who has never persecuted anyone.

When shall we go back home
and weeping relate to father
all that has happened since we left?






Someone Who Makes a Bridge Feel Lonely

God,
suppose I took a poem such as this,
transformed and reworked it,
couldn't you consider that a new poem?

    I see someone crossing a bridge.
    He walks, stops briefly, and looks at the distant hills,
    walks, pauses and does the same again.

    A little later someone else crosses the bridge.
    Passing with quick steps he is soon across,
    gone without a trace. The bridge remains empty, alone.

    Someone quickly crossing a bridge makes the bridge feel lonely.

There's a poem that says that.
(Don't people say there are many good poems?)

    If you say it's not possible, well, it can't be helped.
    But please, God,
    don't make a poem feel lonely
    by skimming through it too fast.

    If I looked up at the stars too often,
    wouldn't the stars get dirty?
    If I looked up at the sky too much,
    wouldn't the sky get dirty?

He is a spirit trembling as he quits this world.






Springtime Sea

The village head's wife
had a big behind,
it looked just like a big bowl,
it looked just like a big bowl.

The village head's wife
was big-bosomed, too,
the front of her worn vest
looked like a grave-mound.
looked like a grave-mound.

How I longed to lie like rose-moss
beside her as she dozed.
How I longed to sink
into her faint snoring.

How I longed to be reborn
as her third son,
they were all so good-looking,
go up to Seoul and set up with some wealthy widow.






A Flower

In the wild storm
the flower was finally flattened.

After a night-long fever
I rose with a haggard face
and pushed open the window

We must live!

Stand up, flower!
You have to feed your kids
and send them off to school.






Rice Cake

Once maternal grandmother went off, a bowl of rice cakes on her head,
to sell them in this neighborhood and that,
I used to pull out scraps of glass, bottle tops, broken pocket knives,
        medicine bottles, handle-less knives, burst beanbags, hidden on
        the sunny side of the old wattle fence behind the privy,
and play with them.
Bored of that after half the day had passed,
I would innocently chase the chickens from the house behind,
then end up being scolded by my youngest aunt
for scuffling my shoes along,
I would eat a bowl of dumplings, more kimchi than dumplings,
mingled with tears and snot.
I would hum a line or two of "Yellow Shirt" that I had learned
        from the radio,
then collapse on the warm floor and sleep like a cat
then seeing the door was dim, unsure if it was morning or evening,
frightened, with one cheek bright red, I would cry out
and my aunt putting wood on the fire would pretend it was morning,
When grandmother came home at sunset,
if business had been good, I would be so unhappy.
I would spit on my fingertips and dip them time after time
into the bean flour left at the bottom of the bowl
until my fingers ached.

Ah, those rice cakes that grandmother
used to stuff into my mouth that gaped,
longing for mother,
passing Yongsan market, I meet them again on a shabby stall,
I meet grandmother, huddled dozing.



Kim Sa-in  

Kim Sa-in was born in Poŭn, North Ch'ungch'ŏng Province, in 1955. He has published two collections of poetry, Night Letters (Pam e ssŭnŭn p'yŏnji, 1987) and Liking in Silence (Kamanhi choa hanŭn, 2006), and a book of essays, A Warm Bowl of Rice (2006). Among his awards are the Sin Dong-Yeop Grant for Writing (1987), the Modern Literature Prize for poetry (2005), and the Daesan Literature Prize for poetry (2006). He teaches creative writing at Dongduk Women's University, and hosts broadcast programs devoted to poetry and spirituality.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada