lunes, 6 de julio de 2015

JUAN CAMILO LEE PENAGOS [16.476] Poeta de Colombia



Juan Camilo Lee Penagos

Nació en 1982, en Medellín, Colombia. Estudió Física y Ciencias Exactas, pero la literatura los desplazó. Desde muy joven, el poeta Juan Camilo Lee Penagos representó a su país en concursos internacionales de matemática y física. También se ha vinculado con el cine documental, como guionista e investigador.  En el año 2010 publicó su libro Ciencias de la mañana, en la colección ‘Viernes de poesía’.

El poeta bogotano Juan Camilo Lee Penagos resultó ser el ganador del Segundo Concurso Internacional Poesía en Paralelo Cero 2015, que se falla en Quito- Ecuador. 331 libros participaron en el magno evento. y 8 jurados se inclinaron por este libro “Voces de caza” del poeta que se dedica a la investigación académica en Ciencias Humanas, a la poesía, y empieza a incursionar en la realización de cine documental.





Rostro de rotundo intelectual en primavera

De repente ya es primavera en Buenos Aires. Un vaho podrido
se escapa de los botes de basura,
los árboles empiezan a tener hojas de nuevo,
las mujeres van vestidas muy ligeramente
y estoy seguro de que muchos solitarios como yo
tienen ahora con quién follar los domingos.

Los parques están llenos. Los colectivos y el subte,
insoportables.

Quisiera entonces escribir un poema sobre la luz del sol,
sobre la oculta matemática de la vida que da,
un poema sobre la danza y la sangre
que sobreviven en medio del caos de la metrópolis.

Pero ¿a quién engaño?
No soy yo de aquellos
que celebran la vida al sol
constantemente,
y tampoco monto bicicleta.
Hago yoga, sí,
pero más
por una vocación de sacerdote
posmoderno,
que por una vitalidad emancipada.

Los veo –a ellas y ellos- con gafas de sol, tatuajes, camisetas esqueleto o musculosas,
tomando un mate
acostados sobre el césped de los parques:
colombianos, argentinos o gringos, da lo mismo: los envidio.

Entregados al sol, flotando sobre la superficie de la vida, tan a salvo.

Yo, en cambio, camino en soledad, miro las sombras en el piso, y pienso.

En plena primavera floreciente, después de tener sexo, se me ocurren
frases como las siguientes:

Aborda este silencio como si fuera una roca sobre la mano.

No puedes invocar al vacío porque su nombre lo llena todo.

Explicamos nuestros fracasos con argumentos de vencedor.

Al llegar al apartamento
abro la ventana de mi cuarto, recibo el viento de la primavera
en mi rostro
de rotundo intelectual,
y con una sonrisa
del tamaño
de todo el universo

escucho al solcito
que me dice,
como amigo,
con una palmadita en la espalda:

No tienes remedio, y bien poco que importa, viejo Juanca.






Las dos muertes del venado

Una de dos tiene el venado:
o muere
de sí mismo,
o muere
bajo las garras del león.

De la primera
se podría decir que es una muerte
abierta,
rodeada de silencio,
la flor azul de su cadáver de venado
es libre
y vuela ya seca bajo el césped,
hacia
todo lo que se puede llamar mundo
o corazón:
democrática muerte
que reparte sus frutos para todos.

De la segunda muerte perpetrada
por la amarilla mano del león
se puede asegurar
que es aristocrática:
manjar que sólo engulle el rey.

Pero es pura valentía del venado
permanecer
intacto
-al menos
un brillo de su sangre-,
al interior del melenudo:

dejarse devorar
para ver por un instante
el mundo
-el corazón-

desde los ojos de su dueño.





Jacarandás

En la noche de verano de Buenos Aires,
los techos de los autos
estacionados
en las solitarias calzadas de Palermo
se van llenando
con las flores que el viento arranca
de los jacarandás.

Esas flores, brillantes en el día, son
entonces
el secreto rastro de la noche.






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