viernes, 3 de julio de 2015

HWANG SOK-YONG [16.451] Poeta de Corea


Hwang Sok-yong

Hwang Sok-yong es un autor representativo de Corea y comprometido con los movimientos de democratización y unificación, que han luchado contra las contradicciones de la historia comtemporánea de Corea del Sur.

Hwang Sok-yong nació el 4 de enero de 1943 en Hsinking (actual Changchun) y se estableció en Seúl. Cuando aún era alumno del bachillerato se publicó su obra "En torno a una piedra erguida" en la revista Sasanggye de noviembre de 1962 y fue galardonado con el Premio de Escritor Novel. Publicó obras de teatro y novelas.

Fue un ferviente lector de muchos tipos de literatura y quiso ser escritor desde su infancia. Así relata Hwang cómo se inició en la literatura:

"En el cuarto año de la escuela primaria, escribí algo para la clase de taller literario y fui elegido para participar en el concurso nacional de composición, ganando el primer premio. Era la historia de alguien que vuelve a su casa después de haberse refugiado en el sur durante la Guerra de Corea. El título era "El día del regreso al hogar". Al llegar, el protagonista descubre que todo su pueblo ha quedado en ruinas. Mi historia describe la tarde que pasa revisando platos y otros enseres de la casa. Era la primera vez que tanta gente me alababa, así que decidí ser escritor en vez de bombero o soldado, aunque no estaba del todo seguro de lo que esto significaba. Creía que escribir era algo que se hacía con el trasero, porque tienes que pasar mucho tiempo sentado en el escritorio".

En 1964 fue encarcelado por motivos políticos y conoció a activistas obreros. Tras su liberación trabajó en una fábrica de tabaco y en varias obras de construcción del país. Entre 1966 y 1969 fue parte del cuerpo militar de Corea en la Guerra de Vietnam y peleó a favor de la causa estadounidense sin estar de acuerdo. Así se expresó sobre este hecho:

¿Cuál es la diferencia entre la generación de mi padre, reclutada por el ejército japonés, y la mía, enviada a Vietnam para establecer la "Pax americana" en Oriente durante la Guerra Fría?

En Vietnam era responsable de "la limpieza", borrar las pruebas de las masacres civiles y enterrar a los muertos. Una horripilante experiencia en la que tuvo que estar rodeado de cadáveres devorados por ratas.

Obra

La obra narrativa de Hwang Sok-yong forma parte del tronco genealógico principal de la novela realista coreana que se da a partir de la independencia de Corea (1945). "La tierra forastera" (1971) es un relato que describe, con acceso directo a las zonas en cuestión, la lucha de los trabajadores de la construcción bajo la dictadura militar, cuando aún era ilegal la organización de sindicatos obreros. "La crónica del señor Han" (1972) es un relato escrito en base a las experiencias que vivió la familia del escritor al llegar al sur de la península tras la independencia de Corea. Esta obra narrativa describe de manera realista el modo en que el protagonista, que se había desplazado al sur para eludir los conflictos ideológicos de la Guerra de Corea, se convierte de nuevo en víctima de la ideología y del poder, en un contexto histórico en el que se construía un agresivo régimen anticomunista. La novela El huésped (2001), que es la primera de la Trilogía del Este Asiático que proyecta Hwang Sok-yong, trata la tragedia del conflicto fratricida que fue la Guerra de Corea.

Traducciones al español

El huésped (México: Ediciones del Ermitaño, 2008)
Bari, la princesa abandonada (España: alianzaLiteraria 2015)

Obras en coreano

Relatos cortos

El camino a Sampo (Seúl: Samjungdang 1975)
Lejos de casa (Seúl: Changbi 1976)
Sueños de un titán (Seúl: Bumwoo 1976)
El juglar no invitado (Seúl: Baekje 1978)
Un sueño de buena fortuna (Seúl: Minumsa 1980)
El mejor hermano (Seúl: Simji 1987)

Novelas

Los niños de Moraenmal (Seúl: Hyonam 1980)
Jang Gilsan (Seúl: Hyonam 1984)
La sombra de las armas (Seúl: Hyeongseongsa 1985)
El viejo jardín (Seúl: Changbi 2000)
El huésped (Seúl: Changbi 2001)
Shim Cheong (Seúl: Munhakdongne 2003)
La princesa Bari (Seúl: Changbi 2007)





12. Fiesta final

Retírate tú después de alimentarte

Fantasma del viudo muerto y del soltero muerto,
retírate después de alimentarte.
Fantasma de la exorcista muerta y del ciego muerto,
retírate después de alimentarte.
Fantasma de la viuda muerta y de la virgen muerta,
retírate después de alimentarte.
Fantasma del muerto colgado del cuello en el pino alto,
retírate después de alimentarte.
Fantasma del muerto en las aguas,
retírate después de alimentarte.
Fantasma del parto, fantasma de la embarazada, fantasma que lleva un cuenco en la mano, fantasma que peina el cabello desordenado, con el delantal en el costado, con las esteras en el costado, con las tijeras y la bobina en la cintura, el del llanto, retírate después de alimentarte.
Fantasma del muerto por el disparo, por la espada y a palos,
fantasma del muerto por el bombardeo,
fantasma del muerto quemado por el fuego, convertido en cenizas,
fantasma del muerto aplastado por el carruaje, el tren, el camión, el tanque,
fantasma del muerto de tifus, de peste, de cólera, de tifoidea, de neumonía, de viruela,
todos los fantasmas diabólicos,
hoy come bien, come mucho,
come todo y retírate.
Fantasma de esta tierra, el que custodia esta casa,
llénate de alimentos y sin problemas de digestión,
llena tu estómago hambriento, toma agua para tu garganta seca por la sed.
cómete el alimento remojado, llévate el alimento seco, lleva en hombros todo lo tuyo,
llévate otro también encima de tu cabeza,
llévate el alimento envuelto en tu delantal,
vete reconocido por todos, con todos los gastos pagados, a un paraíso.




11. La mesa en que se queda el espíritu


Qué voy a ser

Hacía mucho viento. Las hierbas de la colina temblaban fuertemente como si fueran empujadas en una sola dirección por una corriente de agua muy intensa. Los granos de tierra se pegaban en la cara y los lóbulos, el viento empujaba pecho y muslos. Los cuervos no podían volar a gusto. Movían las alas en el cielo y se dejaban caer; uno de ellos estaba a punto de tocar el suelo, pero viró enérgicamente hacia arriba y, en un instante, desapareció en dirección opuesta, como si flotase una hoja en el aire. Los árboles emitían chillidos, las ramas desnudas temblaban.
Varias personas caminaban en una sola dirección con el tronco inclinado, como si una cuerda los jalara de los hombros hacia abajo. La procesión no tenía cabeza ni cola. La sinuosa calle atravesaba el campo y se enlazaba con un gran sistema de montañas violáceas. Las personas no hablaban. Desde aquí sólo se veía su espalda encorvada.
Se ponía el sol. Las nubes flotaban bañadas por el crepúsculo, avanzaban dejando atrás sus huellas deformes, igual que las aves planeaban por la fuerza del viento. El color rojo del cielo se oscureció en un momento y la luna salía en un fondo teñido de azul marino. Bajo su luz la hilera de personas avanzaba lentamente. El sendero de la gran cordillera terminaba en la cima. Abajo se veían las luces del pueblo y el cauce del río de color blanco.
Él volaba como las aves por encima de las personas que se desplazaban despacio. Debajo pasaban las cadenas de colinas y los arroyos estrechos. A lo lejos se oía el mugido de una vaca, el sonido del cencerro y el cacareo de una gallina tras poner un huevo. En el campo se oía cantar a los campesinos que trasplantaban los almácigos de arroz. Además de un rápido sonido de tambor, había uno ligero y metálico que cubría los anteriores. Por otra parte, se oía a una madre llamando a sus hijos: «¡Hijos, a comer!».

El misionero Liu Yosop despertó del sueño de la madrugada. Todavía no era hora de marcharse. Descorrió la cortina y miró la calle desierta. La ciudad de Pyongyang estaba totalmente negra porque las farolas ya estaban apagadas. Del lado opuesto, en el centro del edificio y en la última parte, se veían las luces. ¿Se habrían despertado algunos para salir al trabajo desde temprana hora? En la calle vacía pasaba despacio un automóvil. Se miró a sí mismo tenebrosamente en el cristal de la ventana. En la figura más familiar para él en este mundo.

Traducción del coreano de Chong Gu Sok 
y Francisco Carranza Romero
Del libro El Huésped (Ediciones El Ermitaño, México, 2008).



Foto: ALBERT BERTRAN

Quién es Hwang Sok-yong

ELENA HEVIA/ BARCELONA
VIERNES, 29 DE MAYO DEL 2015


El escritor surcoreano Hwang Sok-yong, en Barcelona.

Es un hombre afable y propenso a la risa. También, uno de los autores más reconocidos del extremo oriente. Hwang Sok-yong -retengan ese nombre, pese a la dificultad- podría ser el responsable de que la literatura coreana llegue ser tan reconocida aquí en el futuro como la japonesa o la china. Amigo del alma del Nobel Le Clezio, a sus 72 años Hwang ha sido testigo directo de la moderna historia su país, con una de las fronteras más profundas e insalvables tras su escisión hace 70 años. Exobrero, luchador por el establecimiento de relaciones entre las dos Coreas, activista social y disidente político, en 1989 viajó clandestinamente a Corea del Norte y se vio obligado por ello a exiliarse en Berlín. A su regreso, sufrió cinco años de cárcel. Tras su liberación en 1998 se convirtió en una celebridad. 'Bari, la princesa abandonada' (Alianza), la novela que ha venido a presentar a Barcelona tuvo allí 700.000 lectores, la mayoría jóvenes, que suele pararle por la calle para robarle una foto con el móvil.

«Empecé a escribir a finales de los años 60 y principios de los 70 y en ese momento Corea del Sur sufría la dictadura del general Park Chung-hee que limitó la libertad de expresión de todo el país. Un autor necesita expresarse libremente, de ahí que mi lucha social fuera más bien un destino». También se vio obligado a luchar contra su voluntad en las filas norteamericanas en Vietnam. «Creo que fue allí donde se fraguó mi compromiso. Yo antes de combatir era más individualista, estaba más preocupado por los aspectos estéticos de la escritura, pero en Vietnam me pregunté por la situación de mi país en el mundo y me hice activista».

Terrible lacra

'Bari...' reescribe una de las leyendas chamánicas coreanas, la de la séptima hija de un rey que pese a haber sido repudiada al nacer recorre el mundo para salvar a su padre enfermo. La Bari de Hwang sufre también el abandono y acaba en Londres, como miserable inmigrante sin papeles. «Quería mostrar el mal trato a la inmigración como una de las lacras del capitalismo en el siglo XXI».

Vivir con un vecino tan beligerante y ominoso como Corea del Norte es algo a los que los habitantes de Corea del Sur se han acostumbrado. «Es como dormir junto a un cañón, al principio puede inquietarte pero al final te acostumbras». Para Hwang la complejidad marca los posicionamientos frente a la división de Corea. «La izquierda en mi país es muy crítica con la feroz dictadura de Corea del Norte y sus crímenes contra los derechos humanos, pero eso no impide que muchos intelectuales, entre los que me encuentro, apoyen a asociaciones no gubernamentales que promueven el contacto entre los coreanos del sur y del norte. De hecho, estamos preparando una iniciativa de ese tipo».

Crítico con el milagro económico que ha convertido a Corea en la decimotercera potencia mundial en tan solo unas pocas décadas, a Hwang le duele el desarrollo rápido y desenfrenado de un país en el que los escándalos financieros están a la orden del día. Esa insatisfaccion la plasmó en su novela 'El sueño de Gangnam' -sí, el barrio de moda de Seul que el cantante Psy dio a conocer internacionalmente con su 'Gangnam style' a golpe de saltito-. «Mi novela retrataba un caso real, unos grandes almacenes de ese barrio que se vinieron abajo por la mala calidad de su construcción. Hice un tratamiento satírico, así que no extrañaría nada que Psy se haya inspirado en mi novela». Hwang estalla en risas.


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