sábado, 4 de julio de 2015

DAVID ALBERTO FUKS [16.463]


David Alberto Fuks

David Alberto Fuks (Rosario, 3 de febrero de 1950) es un psicólogo, ensayista, poeta, escritor , traductor, editor, investigador y artista plástico argentino. Se graduó en Psicología en la Universidad Nacional de Rosario (U.N.R.). Algunas de sus obras fueron traducidas al hebreo y al francés y otras se han difundido por España.

Es profesor titular de la U.N.R. y ex profesor en la Universidad Abierta Interamericana y en la Universidad de Concepción del Uruguay. Se desempeña profesionalmente como profesor de Teorías y Técnicas para la Creatividad y la Innovación en Postítulo de formación universitaria en diseño de comunicación visual con articulación al título de grado de licenciado en diseño de comunicación visual de la Facultad de Arquitectura de la U.N.R. y como miembro de la Junta de Evaluación para personas con discapacidad del Ministerio de Salud de Santa Fe.

Es conferencista asiduo en centros culturales y colaborador permanente de diferentes publicaciones culturales nacionales y extranjeras. Además dirige la revista Étimos. Fue miembro del equipo de investigación (método relatos de vida) sobre el tema: ”Huellas del campo teórico y clínico de la psicología a través de testimonios de actores de la red social de psicólogos y estudiantes de psicología víctimas del terrorismo de estado” (Foro por los DDHH del Colegio de Psicólogos).

Fue crítico de filosofía del Diario La Capital de Rosario. Ejerce la crítica y el ensayo en diferentes publicaciones nacionales y extranjeras. (El ojo mocho (Bs.As.), La Avispa, La Pecera (Mar del Plata), Cuadernos para el Diálogos (Madrid), etc. En 1994 fue co-fundador y co-director del Centro “Félix Guattari” de Estudios e Investigaciones de la Facultad de Humanidades y Artes de la U.N.R. y director de la revista Despliegos en sociedad y cultura.

Traducciones

Son suyas algunas versiones al castellano de poemas de Edmond Jabès autor al que le ha consagrado numerosos ensayos.

Distinciones

Primer Premio Internacional de Poesía "Nuria Villá" de la Universidad Nacional de Tucumán. (2009).

Publicaciones

Poesía

Diciembre cuando apuñala a traición, (Ed. La Lámpara Errante, Bs. As. 1991)
Codicia de Piélagos, (Rosario, Press Scripta Ed., Col. de Poesía 2008). ISBN 987-23330-0-9
Vita a cor, (Rosario, Press Scripta Ed., Col. de Poesía 2010). ISBN 978-987-23330-7-2
Ciclo –Antología de diez poetas y uno más, (Ed. Alfil, Tel Aviv, 1980)
Ensayos[editar]
Edmond Jabès: Entre el erotismo y el panerotismoen las márgenes de los archipiélagos en Cuerpo y literatura. Actas Coloquio de Literatura Francesa y Francófona (C.E.L.F/ FHYA, U.N.R, 1997)
Los niños y la pobreza: de la construcción de la infancia y el infanticidio social a los derechos humanos y la utopía en Nuestra pobreza. A.Firpo (comp.), Edit. Fund. Ross. 1997)  ISBN. 950-9472-50-6
Judaísmo de la miseria o miseria del judaísmo en Crecer en el Gueto. Crecer en el Mundo (M. Aguinis et alt.). ISBN 10: 9879491661 /ISBN 13: 9789879491669

Narrativa

Claubsurda gatillo (Mínima Inmoralia Ed., 2000)



RÍOPARANÁ

Bajo el puente que persevera
sobre la infinidad,
lo que la vida no nos da de modo azaroso:
deshechos de arcos y de flechas.
Rioparaná.
Pará. Rehé. Onavá.
No comprendo sus ríos en el río
ni sus ríos junto al río.
Solo acecho perplejo su pasar,
anoto los motes de mil buques,
me descamino descifrando sus banderas.
Ansío ansí por los días otoñales
en mitad del verano.
En su brocal se adormilan
-y luego fileteando cantan-
los jacintos y lirios rojos,
delirios rojos del camalotal.
Flujo de perennes ocasos,
taropé del firmamento
y abajo
atavían las aguas castañas
aquí y allá encarnadas.
¿Qué significa su hartura?
A quienquiera balbuceas
Rioparaná
el torrente de ninfas
en los deshechos
que expulsas hacia la orilla.
Ciertos peces amagan con encallar,
se desvanecen antes de atracar.
Por añoranza de la tierra firme,
afrentados , se entregan los maderos.
Simulan ser batracios fosilizados.
No lo entiendo Alparaná.
Bravía, la nación del Delta Superior.
Sustenta con magia
los infaustos agüeros predecibles.
Historias de cadáveres,
cadáveres con historia
que silabean haciendo la plancha:
-”Yo soy de la ciudad de Rosario.
Floto para encarnar la lucha cósmica”.
-”Y yo somnoliento y aterido, así reaparecido,
provengo del aire y de los suspiros sofocados”.
Damnatio memoriae
Yo soy judío urdido,
erial serial
con hebras de desierto animado,
nómada
como el río rosarino que me tangencia
y sediento de terra
donde asentarme y fugar,
oteando el poniente con suspicacia
para cerciorarme y discurrir
que al otro día…
¿ depondrá desolado el sol,
su color dilatado una vez más?
Reparto la partida,
repito la perdida.
Del color del cielo banderas blandí y rojas muy rojas.
Pero fui huí un ser con sed
del Mediterráneo,
meditando con coterráneos
y mucho antes
del Paraná bermudence fui huí
de las tierras de Juan Ortíz.
Y sin embargo,
el movimiento me embarca,
me embaraza,
me nada.
Ciego de infancia
he vadeado tantas veces
en pecinas, limolitas de sal…
briznas de cellisca y llovizna,
ante el rojo aguapé.
En noviembre del Sesentayocho
como un río junto al río
¿recuerda tu espuma amarillenta
la huelga de los obreros
de la empresa Electroclor?
No transige mi oh dolor,
sufro por la pérdida de las causas perdidas
o dilapidadas por disipación.
Aún los anzuelos
encarnan en mis dedos
y la casita orillera de los Santantino,
para el mate y la pesca de mojarras,
hace equilibrio en mi memoria,
histórica, en el barrancal vecino
a la fábrica de papel de celulosa
de madera de eucalipto.
Menos la arcilla todo está ausente.

Ah! tu olor Rioparaná y tu silencio.
Consanguíneo mar reo,
remolinos sin tempestades.
¿Adónde escondes el estruendo de tus ballenas
cuando me navegas?
¿Por que miserias no logro morarte?
Y yo, amor,
que repté a duelo tu cuerpo,
porque creí que sus aguas te saludaban
en nuestros ojos empañados…

(septiembre de 2009)




«Fucks, Fukman, Foox»

Reclinado, abrevia el kadish apresurado,
para ganarle la espantada a la asfixia,...
respira bestialidad, resopla aún en el fugaz estío,
pues el viento es fibroso allí y difícil de masticar.
Fukman, Fuksman, Fokse, Foox , Fux,
Fouks, Foks, Foukx, Foux, Fox, Fucas,
Fukx, Fusch, Fukss, Fuk, Fuksz,
Fuchs, Fucks, Fucs, Fuks.
Así se inscriben mis nombres
en las tablas de la ley interfecta,
y en el sonido de la sal,
olvida la savia su sabiduría en la cal,
se desgrana y pulveriza la simiente.
Corean mi nombre de rey,
destronado los espectros,
el rey que a Saúl aligeró
de sus pesares con el tañido de sus cuerdas.
Ahora, melodías antes de ingresar a las cámaras.
Asesinaron al David Fuks que nació en Vinnitsa,
y a otro Dawid en Szydlowiec.
¿Ya mencioné al David Fuks de Skerniewitz?
Caducó su expresión pero no agota su cuerpo las excretas.
Yo muero de amor y de odio
en estos otros de familiar extrañeza.

De su libro
Homónimos
(Inédito)





David Alberto Fuks

VITA A COR
(Press Scripta Editora 2010)





PAN CARTA

Pan carta
¿Cuál mapa trazar?
La rata que roe el resto de la hogaza
que por desdentados nadie nadie nada devora.
Las carpas oscuras sin pana,
allí acampan sin cine
sin costilla de ternera ni molleja,
sin city, sin dolce ni gabanna.
¿A quién acatan en el tablero del  juego
desesperado de protagonismos postergados?
En anca las niñas con sus niños en anca.
El humo de las cubiertas de goma,
arañan el exiguo oxígeno,
lagrimean  los ojos de la ciudad.
Expectantes: salvo la mujer
de la lista en la mano
nadie sabe a qué y su verdad calla.
Alguien se aparta, tararea
pero el cante de las consignas
ha sido lacerado treinta años ha,
no lo ha reemplazado
música sedante y fina alguna
de los ascensores.
Apenas un hueco de los suburbios,
eco hueco eco eco deslizado,
desliz de antes.




Una mujer se desespera,
ha perdido a su niña en la plaza,
instantes antes de la marcha
del veinticuatro de marzo,
por una pendencia cismática
entre quienes proclamaban
la unidad en la lucha.
Ignora con quienes vino,
o si por ventura
ha descaminado la historia.
Solo su miseria sabe,
su corazón late en su garganta.
(Aisladas ahora sin asilo,
sus vidas provisorias,
sin corazón de donde asirse)
Ha extraviado a su niña y a su calzado,
Con recelo mira hacia los costados
mientras vuelan,
infestan las piedras infaustas y los palos.
En las caras de las pancartas,
rastros de rostros y los astros en sus ojos.

Lunallena
Sufro por aquellos
que no te miran
por zozobrar ante la eterna espera
del pan cobijador que no arriba




CESÍA DE VERANO

El sol no sala,
les dispara refulgencias,
ensediento tras las luces,
y las vellas pubianas
depilanolapidadas
no asombran ni vislumbran
cortadas y longitudinales
dispuestas en el aire,
delatadas dilatadas
entre grano y grano de arena.
Solbrillean decoloradas
vocación de mamíferos deshidriotizados,
menesterosos de sodio,
suculentos en zodíaco,
y en registro de llamaradas perdidas.
¿Alguien se pregunta aquí
porqué océano porqué atlántico?





EN NOVIEMBRE

En noviembre
avariciando siestas florecidas
perfuman intrusos los tilos en calle Iriondo.
Llamador el ladrido de la perra,
sobre mis cordiales ascuas
preanuncia en la cancel
que desesperamos por tus pasos.





GORJEOS

La electrónica imita a la naturaleza
del último pájaro
cada vez que obturo la cámara fotográfica digital,
rehíla un gorjeo encuerda,
evoca la tutela de los Reyes Catódicos,
tañe y mágico,
me obsequia la memoria
de tortitas negras desmigajadas
al fondo del portafolios,
(uno precisa respirar en la niñez)
desentierra el nombre
de mi primer libro de lecturas.





LA PRIMAVERA ANIDA EN LA NARIZ.

Teníamos plátanos jóvenes
en la vereda sobre Rivadavia Nueve
y peleando pelábamos sus ramas bajas,
pulsábamos su savia
para forjar arcos y flechas rotas y sables corvos,
salvas,
al tronar de los tambores.
Ahora igual lo mismo casi
en la esquina de Gálvez y Paraguay,
enlaza violetas y cita
a las campanitas de la calle perdida,
el sosiego pasional del mburucuyá
en la enramada del ferrocarril,
el mismo olor distinta lluvia
destiñe el aire la primavera
anidan en la nariz
estrategias civiles para dar de baja
al paso marcial del tiempo.





ACERCA DE ESTA EXISTENCIA

¿Han visto a los muertos insurgentes
exhumar tropos
pintar grafittis a los resucitados disciplinados,
dedicatorias taimadas
en las paredes de los cementerios,
diarios de viajes astrales,
tachaduras, enmiendas, números de página,
en el cordón de granito junto a la acera,
acerca de esta fugitiva existencia
o de la posible existencia de  otra?.
(Cuenta dedos: “Había una vez un dedo”)
¡Ay! quien sufriera ésta fe axiomática,
éste retoñado y estremecido ardor de los
que abjuran y no sucumben.
Son tan apremiantes
en la multiplicación de los meses,
de las mieses.





IN ITINERE

Enlutada, núbil, fatigada, asciende.
Grácil su lengua lame, alienta los cristales.
Súbitamente, un pañuelo floreado brota,
pronuncia los pechos que principian.
Falsas aguamarinas aclaman sus fresas.
Desnuda el strass una oreja.
Etéreo, su índice pincela el labial bordó,
encarna las mejillas.
Ocultos mohines
incipientes escapan desde sus entrañas,
moderándose entre los dientes.
Ojos verdes dialogando indecentes
con la miniatura del lunar
vecino al filtrum,
reclinado en su piel terra cotta.
Travesía instantánea,
descubrimiento y resplandor,
esquina donde él aguarda
desvelado junto a la ochava,
sonriente,
no para sí, sino para ella,
como si cosquilleara su corazón al palpitar.





POR DONDE SE ESCURREN
LAS AGUAS DILUVIALES

-¿Por donde se escurren las aguas diluviales?
(-No…
-No, ahora escúchame tú)
-¿Por cuales grietas donde
destila la lluvia pródiga
que hasta ayer nos enjuagaba
y ahora malogra cruje?
No musites no.
Repone  tu juramento.
No me dejes caer en la autocompasión.
No te afirmes aún bajo la sombra
del árbol condescendiente.
¿Avizoras la aflicción de mi osamenta,
su lozana atrición,
mi importuna súplica de apego?
Cada vez precisaré devorar
de mi piedra un añico más
porque enjaezada de acedia
-non vita, non cor tañe-
atina hacia aquí mi muerte,
latemos
y la temo.





TEXTIL

Maniobran las manos la urdimbre
la harina con el agua y la sal, aceites,
se aman, amasijan  esos nudos
y anexan enlaces acercan parentescos.
Textos anudados con texturas desatadas
hebras hembras despatarrándose
en el lecho prenupcial palpita.
Estameñas que develan su hambre de sudor,
estambres del sudor, arrebatos cóncavos y
encaje entre las piernas,
convicciones en las convexidades.
Maniobran las manos, complotan en  la urdimbre
que trama intrigas y componendas,
conjuran para exorcizar la seda que no se hilacha.
En los pezones la yema de los dedos enredada
adjunta secuencias de notas al pie,
devana estrellitas hilvanadas en el cielo de las palabras
que con arrogancia suponemos claras
liando retales de contactos.

(Buscamos penetrar generosos,
latiendo extraviar nuestra luz
como un don dado al azar
para esplender bosques densos
mallados con hilos de bramante,
deshabitarlos de pesadillas).




HOSPITAL

En la dulce música reside tal poder,
que mata los cuidados, y los pesares del corazón
caen dormidos si, oyéndolas, mueren.
Enrique VIII, acto III, escena 1ª (W. Shakespeare)

Arrebujado del cielo fraudulento de agosto,
tentado de negar su historia,
mal nombrando sus estelas matutinas,
camino del hospital.
Hombres que visten con borrones de cemento
resistentes al fregado,
mujeres que huelen a frituras
y retornan caladas de lavandina,
briosa procesión  de ciclistas sudados.
Persiste la longitud de los pasillos,
insaciables en su apetencia
de bastones y de ruedas de sillas de ruedas,
ronda la hija que blande
la pierna fantasmal de su padre.
Apremia  el olor a sopa tierna,
agitan el martes de salsas domingueras de tomate
y de ají.
¿La memoria de qué moradas
sobrellevan la cortesía de esos sahumerios?
De regreso,
cabalgando en la Primavera de Antonio Vivaldi
todos los infortunios marchita 
esta bandada de sonidos.
Danzan  su epopeya  los postrados,
ceden, al honrado arrimo de las cuerdas.




EFEMÉRIDES

Dones intraterrestres
sobre la arena
se depositan a diario.
Antes de la irrupción del sol
-el sol desiguala el horizonte-,
caracoles sin  habitantes,
vasijas torneadas
yacen como esqueletos indolentes.
Playa ondulada que falsifica
la impronta ondeada del mar.
¿Por qué recogemos
objetos vacíos?:
nos cautiva la oquedad.
Conquistamos,
el aire que desalojamos,
con nuestros espacios extraviados:
plazas enaltecidas con barriletes
y árboles de sombras inabordables,
mercados embalsamados que gritan especias,
oportunas calles sin salida.
Los ensueños instantáneos
no necesariamente son solubles en vigilia.
El gesto sagaz, el empeño
de una mujer
fue capturado.







(La cápsula fue intitulada:
“mujer-que-pudo-ser”).
Torna y  retuerce cual efemérides,
aún cuando la necedad
viste el rostro de la heterodoxia,
desplegando
su perturbadora exposición.

(nos embarazamos
con nuestros alientos de café con leche)




PERO NO PUDE ESCRIBIR UN HIJO

He sembrado libros y he criado árboles
pero no pude escribir un hijo.
Anoté en él
apenas algunas estrías,
borroneé ciertas notas al pie
que consideré presuntuosamente necesarias,
hendeduras que en el futuro imperfecto
tal vez se leerán como tizne desechable.




LA CASA DE PLANTA ALTA CON DOS
SILLAS DE HIERRO EN EL  BALCÓN

Parecen abandonadas las dos sillas de hierro.
Alguien las puso allí como parte de un programa de vida:
”Ya verás, ella dijo,
desde esta modesta altura,
pacificaremos el bullicio de nuestros hijos,
imaginaremos el ocaso detrás de los edificios,
nos cebaremos mate o refresco de hierbas
y renegaremos de los vecinos molestos
que durante el verano vienen a pedirnos hielo”.
Estas apuestas arbitrarias a la felicidad
se pagan con una vida de apremios,
escasea la intimidad en la claridad del lecho,
se multiplica la oscuridad durante el atardecer
y  la indolencia por la naturaleza de nuestros desvelos.
Deseamos vagar sin rumbo aparente
pero erramos camino del trabajo asalariado
con un bando en la mano
que indica nuestro destino
y un pequeño detalle biográfico:
cuando derramamos la sal
no arrojamos el puñado debido
sobre los hombros.
Estos fraudes que nos ilusionan
con ofertas de amor eterno
lègis y timan nuestra vasta suspicacia.






En el aire que ventea,
se pasean jirones de tiempo,
hojas antiguas de roca liviana,
partículas pantonales de arena,
fragmentos de noche y mareas,
confusión de límites entre la mar y la tierra
mientras principia el diluvio.

¡Vaya vacilante connivencia  de género
al costado de la puerta que da al balcón!
pues sin más decimos
el abandono que culpa a los objetos
y desagravia a los hombres
en la simétrica disposición de las sillas.




BITÁCORA O
METHOD OF KEEPING A JOURNAL AT SEA

                                                   “Un diario marítimo 
                                                                            es el libro donde se registra
                                                                            con exactitud y regularidad
                                                                             apuntes sobre lo que ocurre
                                                                            a  bordo durante el viaje”.
                                                                            (J.W.Norie : A complete
                                                                         epitome of  practical navigation)

Antes de 1850 J.W.Norie
nos dejó instrucciones precisas
para escribir una bitácora,
sin embargo el marino Henry Ferguson
borroneó -a punta de lápiz sin afilar
y en la contracara de un grabado
acerca de las tangentes y de las secantes-
 su arribo a Rosario el 23 de abril de 1882.
Nada nos dice Norie sobre el terror al extra vía.
Nada acerca de salirse del curso de las aguas y
quedar entrampado en desatinadas corrientes marinas
que solo conducen al finis terra.
(¡Oh la ineficacia de las instrucciones!)
No el continente que se acaba
si no el sino, la certeza fatal.
El afinamiento del planeta
por inanición.
El desabastecimiento de los panes y de los vinos
y de las mesas desnudas de mujeres.
Ni de la resta que suma todo
-las bocas abiertas ante la anchura ingresando al Paraná,
el Paraná ingresando a sus bocas -
nada nos dice Ferguson.
¿Qué rezuma su piel y qué la piel del barco
y la de sus hombres?
Vita a cor.
Latidos irregulares.
Terrores como terrones inexactos.



PARALAJE

Es tan inverosímil el infinito
como la Epifanía de los Reyes Pagos.
Multiplicamos paralelas de yerros
que siempre se encontrarán,
indelebles cielos entreabiertos descubren
lunas gemelas que se agasajan descaradamente.
(No hemos hecho del lecho una arena)
Porque no soportan ser aguardados
todos los ulises se desbandan[6].





SOÑANTES

Numera la morena
muy guapa arroja cifras,
acomoda el auricular, guiña.
Se comen con hambre canina
su mundo con la vista
y ella mirando
se otorga al mundo soñadora y aliñada,
desliza su novela onírica.
Para defenderse de un golpe de fortuna,
arrullos murmura
a quien sabe quien por teléfono
acerca de sus sueños de la noche transcurrida,
estremecida por correr el albur.
Como un castillo de naides,
sobreviene la decepción
cuando alude a su mala estrella
para las apuestas clandestinas.
No hay en el corazón de esa mujer
espacio para el solaz del amor,
todo lo colma sin juergas
su juego impar de fullera compulsiva.
Sus suspiros no tienen más destinatario
que los formularios de la quiniela.
Fuma,
con algo no puede.
Ha enrocado azahares por azar.




HECHO BOLSA

Ha echado a bolsa su destino
en el húmedo cuerpo de arpillera.
Por esa espuerta se escurren sus líquidos
y sus sólidos.
Nadie ya cabe en esas cavidades,
salvo el sonido discordante
que persigue el día el diástole.




SE VENGARÁ LA PACHAMAMA

Agosto exhuma sus últimas lágrimas
de rocío helado
sobre los ventanales matinales y
La Pachamama sigue sin recibir su homenaje
en el fondo de la casa
de Erika y de Juan El Bombisto.
(El terreno al fondo
junto al gallinero abandonado,
la mesa generosa tendida
y el brazo del vaso cordial)
Que algún violinista se engripó,
que la lluvia y el frío,
que la fractura de muñeca del guitarrista.
¡Vaya convicción la de este puñado
de peregrinos en la urbe!
El demonio ciudadano
de la civilidad leve
los aleja del vino,
de la fraternidad
y del regocijo.
Se vengará La Pachamama,
de alguna forma se resarcirá.
La generosa Pachamama sin hospicio!...
la pera se le hizo
y ella ahora errabunda vaga
sin el cobijo de nuestro regazo.







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