lunes, 13 de julio de 2015

CLARISSA MACEDO [16.547] Poeta de Brasil

   

Traduciendo a Clarissa Macedo en Cereté (Colombia)
                                         Foto: Sandra Escobar

CLARISSA MACEDO

Es natural de Salvador Bahía, (Brasil, 1988). Cursa el doctorado en Literatura y Cultura en la Universidad Federal de Bahía. Es autora de los libros de poesía “O trem vermelho que partiu das cinzas” (“El tren rojo que partió de las cenizas”/ Pedra Palabra, 2014)  y “Na pata do cavalo há sete abismos” (“En la pata del caballo hay siete abismos”/ 7Letras, 2014). Con este último mereció el Premio Nacional de las Letras Bahianas, 2013, uno de los más importantes de Brasil.

En Colombia ha participado como invitada a recitales poéticos en Bogotá, Cereté y Cartagena.




Presagio

Os leões sentem sede.

Na sebe onde se deitam
suas jubas germinam a terra.

Nas veias do mundo
rugem apontando estrelas
cantam coisas que não passam.

Os leões devoram a carne da presa
dormem no sangue derramado.

Os dias nascem ao sol
e morrem na noite.

Os leões anunciam sede
e na sebe onde se fartam
deitaram homens e deuses
que não existem mais.



Presagio                                                                    

Los leones tienen sed.

En el seto donde se tumban
sus melenas germinan la tierra.

En las venas del mundo
rugen apuntando a las estrellas
cantan cosas que no pasan.

Los leones devoran la carne de la presa
duermen sobre la sangre derramada.

Los días nacen al sol
y mueren en la noche.

Los leones anuncian sed
y en el seto donde se sacian
se tumbaron hombres y dioses
que ya no existen.



Naufrágio

A chuva interfere nas ilhas
como quem deita de luz acesa.

(Chove na ilha que troveja)

Perdidos todos os sinais,
o que resta além do espelho

é um velho mapa intranquilo
rubricado na dor – cartografia
do invisível.



Naufragio

La lluvia interfiere en las islas
como quien se acuesta con la luz encendida.

(Llueve en la isla que truena)

Perdidas todas las señales,
lo que queda más allá del espejo

es un viejo mapa inquieto
rubricado en el dolor-cartografía
de lo invisible.


        

Ficção

A história é uma trégua sem memória
uma rua que não se habita

é um passado que se move
uma eternidade de sete dias.

E entre concubinas, napoleões e marias
o que permanece é o ópio de cada molde.



Ficción                                                        
           
La historia es una tregua sin memoria
una calle no habitada

es un pasado que se mueve
una eternidad de siete días.

Y entre concubinas, napoleones y marías
lo que permanece es el opio de cada molde.

                        Del libro Na pata do cavalo há sete abismos
                                         © Traducciones: Verónica Aranda
           





Selección y nota: Irina Henríquez
Traducción del portugués: Verónica Aranda



Me complace cuando encuentro en una voz contemporánea a la mía, la búsqueda de la escritura como desafío del pensamiento y del corazón. Como mandato. Salgado Maranhão expresó: “Desde la primera vez que conocí sus versos, no tuve dudas de estar delante de un talento genuino: la poesía no es para quien la busca, sino para quien ella escoge, y Clarissa Macedo es una noble escogida de esa Diosa caprichosa.”

Una noble escogida que urde su labor como quien, con estoica contemplación, lame su propia herida. Por ello celebro esta posibilidad de difundir por primera vez en esta extensión en español, poemas del libro premiado por la Academia de las Letras Bahianas de Brasil, Na pata do cavalo há sete abismos. Como jurado de este premio, el poeta Ruy Espinheira Filho dejó por sentado que: “No hay duda: quien escribe cosas con tamaña sensibilidad, puede así mismo ser llamado poeta. En el panorama de la actual poesía brasilera, es una bella noticia. Lo que ella hace es pensado y sentido, sin cualquier dilución o superficialidad. En fin, poeta a la que debemos estar muy atentos y que seguramente nos dará obras aún más enriquecedoras de la poesía nacional.”

Esta es una invitación a hermanarnos con una voz joven y cercana, sin barreras del idioma.

En la poesía de Clarissa Macedo uno escucha galopar los caballos abismales de la vida en el pecho propio. Agucemos el oído y el corazón.



Trilogía

Ayer se abrió un hueco
rasgando mis reinos.
     
Hoy se yergue una columna
en la trampa de mi pecho.

Mañana una herida que nunca tuve
crecerá hasta romperme por la mitad.





Siete abismos

El alma relincha
en la caballeriza.

Macho de caballo
que galopa trovas
del pensamiento,
engulle las aguas
de pasto y de heno.

Hay terror en los vientos
del caballo magullado,
que perdido rompe,
alado, las trincheras
y cae cual ángel
de tormento.

Hay yeguas rondando
platos de olvido.

Hay ruedas y correas
en el carruaje violento.

En aquella crin
de herraduras negras
un caballo
de patas ralas:

Los siete abismos de la vida.





Ejercicio

Cerrar los ojos
para que la última
lágrima crezca.

Cerrar los ojos
para que el mundo
sea memoria.

Abrir los ojos
para que, al fin,
todo se pierda.




Arrebato       

Siento una llamada
que se desdobla y amanece

un matiz que hiere
algunos desvíos del miedo:
una llaga,
la cinta rosa de aquel cabello.

Hay en mí un ángel
y hay también un pájaro,
uno quiere llevarme al cielo
el otro perderme en el espacio.

Algunos dicen que soy de aquí,
de aquella casa en la esquina;
yo digo que morí... cuando
descubría cada deseo secreto.

El mundo es una hora
mal dibujada y en todo
se esconde el infinito.

De noche, evoco la muerte
de día quiero el consuelo
del arrepentimiento.

Por ahora, sólo me queda ser arrebatado
en la utopía de mi propio tiempo.



Teorema

La vida es una mujer estéril
nombrando a los hijos
que nunca podrá tener.





Certeza

En aquellos días
cada mañana
prometía:

fragmento nuevo
de vida,
nuevos vientos.

Mientras que
a cada tarde
que nacía
colina abajo
iban las esperanzas
de siempre.

La noche,
veloz y violenta,
alcanzaba todo
a golpes.

Y así íbamos:
naciendo,
con mañanas
y lágrimas,
muriendo
cada noche
por dentro.


            

Secreto

Apenas siente el ruido de las sombras
o el lenguaje de los pájaros.

La lengua es materia postergada
así como la muerte
es la caída de los que divagan

El viejo flaco adoptado
penetra en la misma tierra
en que los héroes lloraron. 

La vida sigue: sutil perennidad
el mismo timbre, el mismo lamento.

Y el firmamento que nos cubre
no oye la lengua de las sombras
o el ruido de la muerte.



De las simbologías

Cuervo de muchas eras –
bebe el dorso del fragelo.

Símbolo de la soledad –
hace rodar piedras que nunca lleva
y habita una distante cumbre
de montaña.

Macerado en penas
flácido en sus quimeras,
el cuervo no vuela, ni come.
El cuervo, a veces, es sólo un hombre.




Escrituras

Escribo
como aquel que morirámañana
y que sabiéndose ejecutado
decreta las leyes del silencio

escribo
como quien canta
las músicas más tristes, y aún siendo tristes,
las más bonitas

escribo
como quien crea el universo
como quien planea las lluvias
del próximo invierno

escribo
como aquel que desnuda
los enigmas del remolino

escribo
como aquel que clama la última plegaria
al saber que encontró
la palabra exacta para su cataclismo.





***



Encantada es la tierra que no se conoce,
máxima de las millas del pensamiento.

Encantado es el hombre que no nació
para el barro de papeles en blanco
que desafían las fronteras
entre la necesidad y la pluma.

Encantado es el caballo, que no lee la prensa
que no tiene cuenta en el banco, que no
conduce, pero galopa leguas de tierra,
conoce mejor el amor e ignora la guerra.



Concierto para caballos

Desnudos de crines que no se reconocen
Marcados con hierro
Huidos por la paja que niega lo que desean
Muertos por las pirámides que migraron
Sordos por la sinfonía que no se nombra
Locos de manadas de dragones que escupen estrellas
Vivos por las corrientes que chillan astros
... así son los caballos del concierto de mi corazón
niños que preparan el primer verso,
fieras que no se doblegan.

http://www.laraizinvertida.com/detalle.php?Id=1765




Daniel

Para Gabriel Ferreira

Vem descendo da torre
como quem desce ao Jardim.

O semblante em asas.

Caminha forte, assombrado
de luz, coberto de si.

Na cova, onde pasmado
contempla jubas alegres,
toca o fogo que aparece:
anjo comensal da Graça.

Nessa Fé, toda em redemoinho,
já não se sabe quem é
anjo, leão, homem ou nada.
Todos voam na cova
em aurora, todos passarinhos.




Exercício

Cerrar os olhos
para que a última
lágrima cresça.

Cerrar os olhos
para que o mundo
seja memória.

Abrir os olhos
para que, afinal,
tudo se perca.




Fenda

Há tempo o menino ficou lá fora.
Espera, espreita a barra da porta,
mas já não pode passar.

Todos os longos anos de preparo –
escola, dentista, boxe –
e a busca pelos jogos de montar,
pelo seio roído da mãe que já foi.

Uma vida de busca e solidão,
a passagem do peito fechada:

só o túmulo aberto da infância.




Prenúncio

Os leões sentem sede.

Na sebe onde se deitam
suas jubas germinam a terra.

Nas veias do mundo
rugem apontando estrelas
cantam melodias que não passam.

Os leões devoram a carne da presa
dormem no sangue derramado.

Os dias nascem ao sol
e morrem na noite.

Os leões anunciam sede
e na sebe onde se fartam
deitaram homens e deuses
que não existem mais.


Clarissa Macedo, natural de Salvador – BA, reside em Feira de Santana. É licenciada em Letras Vernáculas (UEFS), mestre em Literatura e Diversidade Cultural pela mesma instituição e doutoranda em Literatura e Cultura (UFBA). Atua como revisora e professora de escrita criativa. Está presente em diversas coletâneas. É autora de O trem vermelho que partiu das cinzas (2014). Vencedora do prêmio nacional da Academia de Letras da Bahia de Literatura – Poesia com o inédito Na pata do cavalo há sete abismos (2014). Sua obra está sendo traduzida para o espanhol. Participa de eventos literários por aí afora (Colômbia, Bolívia, Peru). Edita o blog Essa coisa que é o eu. Contato: clarissamonforte@gmail.com.




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