martes, 23 de junio de 2015

JEAN-CLAUDE AWOONO [16.347] Poeta de Camerún



Jean-Claude Awoono   

Nació en Sa'a, Camerún, en 1969. Realizó estudios de Literatura  francesa en la Universidad de Yaundé y obtuvo una licenciatura en lengua y civilización inglesa. Es poeta, ensayista, crítico, editor, profesor de literatura y gestor cultural. En 1996, con algunos otros poetas de su país, creo el  Círculo de Poetas de Camerún. Dentro de esta asociación, nació bajo su liderazgo Hiototi, revista de poesía camerunesa, literatura y cultura, el Observatorio Camerunés de la Cultura, el Centro Cultural Francis Bebey y el Festival de Poesía de las Siete Colinas de Yaundé. Ha participado en festivales de poesía en África, Europa y China. Sus poemas han sido publicados en antologías poéticas nacionales e internacionales, y traducidos al rumano, inglés, criollo, bretón, español, entre otros idiomas.

Es coordinador del Movimiento Poético Mundial en Camerún. Algunos de sus libros de poemas publicados, entre otros: Flujo y reflujo de la locura de un loco, 1999; Dos poetas para un poema, 2000; Al acecho de la mañana roja, 2006; Villadeograma, 2007; Meteoritos, 2014.




Traducción Stéphane Chaumet


Las palabras son harenes
Flotan taparrabos abiertos
Sobre la muchedumbre lasciva
Las notas son ruedos
En los cuadernos de la austeridad

La mañana es tartamuda
Sus palabras se mutilan
Y se agrietan
En la fisura del sentido
La mañana es un legado
De amores desgarrados

Escribo sobre la arena
La cara del viento
Y el agua entra
En la pelea de los peñascos



*



El poema sangra
Qué el silencio amordace
Y el poema sangre

La mañana derrama el río
En el lecho del sueño

Todavía saludaré
A la cascada de los cuervos
Sobre el azul encantado
El alba desgarra su última tela negra
Al final de las bellezas en rocío
Una túnica de cielo espera



*



El alba agita sus trenzas
En la cara del amante
En la orilla de la fuente
El agua aloja sus trances
Hay murmullos
En los linderos del amor
Hay rastas
Al principio de una ira

Una luz deshilachada
Envuelve el cuerpo de la noche

Es al final de la canción
Que empieza el tejido del sueño



*



Dejo el niño expulsar
El adulto que vigila en mi alma
Mi alma que no sabe más
que nombre tener que paso marcar

Y estar bello afea el alba

Con mi corazón afilado
Remiendo la herida de las estrellas
Pero la luz vuelve a sangrar
En las vertientes del sueño
Y de las ondas

Las horas visten la noche
Con sábanas nuevas
Desgarradas por salvas de rabia

He jurado fidelidad al sol
Cuando la culpabilidad del silencio
Saltó a la vista del invierno



*



Al mercado de la errancia
No he vendido los volcanes
Cuyos secretos me confiaron
He transferido en el patio común
Los sueños arrancados de la memoria
Al proceso de la luz
Sé que estaré en paz
Libertad que me vociferas tus gritos
No estás más nerviosa que yo
Verdad que cubres la mentira
Conozco la hez de tu vientre



*



Y
Con mi vientre
Supe escuchar el decir de los peregrinos
Había demasiado legados y oráculos
Para sólo los oídos
Tendido en los cuatro polos de la palabra
Mi vientre escuchó toda la enunciación del mito
Y el clarín de las epopeyas en la melena de la noche



*



Sé ahora por qué
Mi sangre como el río
Corre hacia el mar
Por qué la agitan los hipopótamos
Por qué la espían los caballitos de mar
Y la amonestan las piraguas
Es de la sangre del origen
Que se hincha la destinataria de los ríos
Y el ancestro sangra siempre
Con rumbo al mar


Poetas invitados al 25 Festival
Internacional de Poesía de Medellín
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/25/News/Awoono.html




1

Je me suis retiré
Tout Au fond de moi
Dans les soutes profondes
Où l’âme et le cœur
Se font face
En un silence absolu
Pas un mot
N’y met les pieds
Pas un gland
N’y fait de chute
Pas un mont
N’y point son pic
Je me suis rétracté
Dans les gorges obscures
De mon être extrême
De mon fond de mer
Pour sauver le poème
De vacarmes vains



2

C’est dans le silence du sang
Que l’enfant grandit
Dans le silence du cœur
Que la phrase se forme
Dans le silence du sable
Que les rocs se forgent
Dans le silence du sol
Que la plante s’élève
Dans le silence des nuits
Que le jour se féconde
Dans le silence du pollen
Que la fleur s’énonce
Dans le silence du poème
Que les mots s’émeuvent
Dans le silence du ciel
Que la terre se découvre
Dans le silence des lunes
Que la faune s’apaise
C’est dans le silence de l’âme
Que la terre s’invente




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