sábado, 6 de junio de 2015

DANIELA PASIK [16.209]


Daniela Pasik

(Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 1974)
Trabaja como periodista en diversos medios.
Escribe en cuadernos y libretas y, desde 2003, en  su blog.
Títulos publicados:

Historia de una chica que se enamoró de un pez (Funesiana, 2009)
Hacerse (Grijalbo, Buenos Aires, 2010)
Átomos (Ediciones Tiramisú, Buenos Aires, 2010)
Inicio (Editorial Universitaria Villa María, Córdoba, 2012).





La rotación

Una vuelta completa dura veintitrés horas
-cincuenta y seis minutos-cuatro segundos-
si las estrellas son la referencia. Pero el giro
es redondo si se mide desde el sol son
veinticuatro horas que es un día sin
la diferencia inexacta de
tres minutos-cincuenta y seis segundos- que nos lleva
avanzar en nuestra órbita.

Lo importante es mantenerse en movimiento
de rotación
de traslación
de precesión
de nutación.

No se puede estar en reposo, los cuerpos
celestes se sabe que nunca están quietos.
La rotación de la tierra es un proceso natural.
Las personas. Tantas vueltas nos podrían marear.






T-800: cyborg 

Acá al lado hubo un terremoto de ocho
coma ocho grados en la escala de Richter
mientras yo dormía. Yo dormía con la tele
prendida y soñaba intrascendencias importantes
como algo muy de amor con alguien en particular
y no sé bien qué pasaba pero era bastante hermoso
y la tierra acá al lado se movía; se sacudía
a todos de encima mientras yo hacía cosas
que implican amor
y aunque no sé bien qué eran
nos sacudían.

Estamos ahora somos ese futuro
del mundo en ruinas con llantas quemadas
en calles vacías. A veces es difícil dormir
aunque sea de noche todo el tiempo.
A veces es difícil dormir. A veces es difícil.
Dormir de noche todo el tiempo.
Estamos en el futuro ese, el que se imaginó
James Cameron calculo que en 1983
cuando hizo Terminator,
la uno.

El terremoto destruyó medio millón de viviendas
y después hubo un tsunami. Veo las ruinas por la tele
y también leo el nombre del océano.
Los desastres naturales
son de suceder mientras duermo.
Me voy a la cama
y todavía hay réplicas.

(Átomos, Ediciones Tiramisú)





Tengo que terminar de limpiar el patio
la cocina el comedor mi pieza el baño
el cuartito de arriba cada cosa
para no romperme en pedazos hago
una lista de tareas: pongo cera, quito cera
pulir, lustrar. Rasqueteo, paso el trapo, baldeo
acomodo las ideas mientras se seca el piso
clasifico rotulo doy vuelta las sillas barro el mundo
con la escoba, funciona
el método y entonces creo.
Soy como una pista de patinaje
sobre hielo mantengo la disciplina
la casa ordenada y la calma, todo brilla
enceguece y raspo la mugre del techo
que cae sobre mí.
Ojalá sienta
la pirueta en la superficie dura, oiga
el frío del acero que corta, vea
el tajo tan limpio perfecto prolijo y no pueda
cerrarlo me resquebrajo necesito
sostenerme en pie.






El benceno es un líquido incoloro de aroma dulce
y sabor ligeramente amargo. El sabor del benceno
es similar al de la hiel. Igual que la excitación por una fiesta,
el benceno se evapora en el tiempo que dura una canción pop.
O dos.

En el estado federado de Hesse, Alemania,
un lugar solía llamarse Darmundestat. Ahora no.
Cuando los chicos y chicas de Darmstadt van a bailar
son capaces de ver -sin gasolina para beber-
las imágenes especulares que forman
las moléculas de hidrocarburos.

(Bajo la bola de espejos, allá,
August le dice a Stéphanie:
“¿Sabías que el benceno
es sumamente inflamable
y está presente en el humo
del cigarrillo que fumás?”)

El benceno era difícil de determinar
pero Kekulé soñó su estructura cíclica.
Yo, acá, con este insomnio,
sólo puedo pensar en el número atómico 110
de la tabla periódica de elementos
que dejé olvidada una vez
en el laboratorio de química del colegio en el que
hicimos con mi curso un poco de nylon y también
olor artificial a banana.

(Despreocupada, Stéphanie, allá,
le comenta a August:
“Me resulta realmente asombrosa
la maravillosa capacidad
que tienen los átomos de carbono
para enlazarse tan fácil entre sí”)

Ahora me gustaría encontrar mi tabla periódica y también
quisiera bailar con vos y los bencenos en una rave
eurotrash en los Balcanes. Los átomos ya están danzando
se enroscan como si fueran serpientes y de pronto
una agarra su propia cola, se retuerce burlonamente ante tus ojos.
Herido como por un rayo, te despertás.
Y descubrís la estructura.

(Átomos, Ediciones Tiramisú)




Extraño

Para M.S.

Cuándo fue que me fui
endureciendo hasta perder
la capacidad de hacer dibujos
de las cosas en cuadernos.

Nosotros dos fuimos una casualidad
constante dijiste que éramos postnucleares, creí
que ibas a resistir como las cucarachas
horrible indestructible aerodinámico
igual a mí que te hice ventana
cuando eras mi espejo.

Una vez inventamos un hijo
de papel celofán lo chamuscamos
le dimos forma con fuego
hasta amarlo ponerle nombre, creí
que eso nos hacía ser los padres
de algo estábamos atados.

Cuándo fue que me fui
adaptando hasta perder
la necesidad de buscar
la fiesta perfecta yo quería
ser nosotros dos en un rincón
y afuera el mundo.

Un día el hambre nos avisó
que hacía falta salir vos no escuchaste
el mensaje porque filtrabas
las llamadas del contestador no teníamos
celulares dispositivos electrónicos nada
igual siempre me encontrabas
en las esquinas entre la gente y resistíamos
como las cucarachas nosotros dos.

Salí sola y me quedé encerrada afuera.
Ahora veo la mancha de humedad en la pared
tiene forma de problema a resolver, creí
que iba a poder transformarla en un juego.
Cuándo fue que me fui no encuentro
a mi multitud me perdí en el mundo no resistieron
la guerra nuclear ninguno sobre todo vos
y entonces corro aterrada cuando se ilumina el cuarto
soy un bicho raro que persiste
como el insomnio. 






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