sábado, 6 de junio de 2015

ADRIANA BORGA [16.210]


Adriana Borga

Nació en Rosario, Argentina, 1961.  Vivió su infancia y parte de su adolescencia en Firmat, ciudad a cien kilómetros al sur de Rosario.
Es poeta, docente y artesana.
Coordinó talleres de poesía para niños y docentes en la Biblioteca Pública Municipal José Manuel Estrada de Rosario y en forma independiente el “Taller del Sur” Escritura y lectura de poesía.  Cursa la Licenciatura en Letras en la Facultad de Humanidades y Artes.
Participó en el V Festival Latinoamericano de Poesía de Rosario en el año 1997, siendo por esto partícipe de la antología  editada por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe “20 años: XX Festival de Poesía de Rosario”,  también se encuentra  publicada en otras antologías como “Dodecaedro de Poetas”, editada por el Honorable Concejo Municipal de Rosario,  “Las 40. Poetas Santafesinas 1922-1981”  edición de la Universidad Nacional del Litoral, y otras. 
Ciudad Gótica, Los Viajeros de la Underwood, Los Lanzallamas, Boga, Revista Internacional de Poesía de Rosario, El Centón, La Guacha, Facundo, Étimos, son algunas de las revistas literarias argentinas donde encontramos sus poemas, como en publicaciones extranjeras, siendo traducida al inglés y al italiano.
En 1989 la Municipalidad de Firmat le otorgó una distinción por su desempeño en la labor comunitaria y por sus aportes culturales. 
El diario “El Correo de Firmat” le dio espacio para algunas notas y  difundió, en su momento, el Premio Nacional de Poesía  obtenido  en Paestum, Italia.
 “Animalidad Humana”, Ed. Los Lanzallamas, Rosario 2003, es su primer libro editado,  vuelto a editar en una Edición de Autor en el año 2010.






Purga

Cuestión de olvidar
el gusto amargo
del remedio que cura, una cucharada
sopera todas las noches
hasta que llegue la primavera.

Cuestión de olvidar
aquel retrato de la belleza
remoto, tardío que a fuerza
de querer traspasarlo
un día se lo rompió
inútilmente ya que
grabado estaba en la memoria
ancestral de los signos,
como los siente la frente
a los siete signos que se borran
lentamente
paso a paso,
con cada cucharada sopera
del remedio de amargo gusto
todas las noches
hasta que legue la primavera los corpúsculos
al ignorante y profano espacio,
del más móvil de todos los músculos:
-LA LENGUA -
y su capacidad
de degustar también
lo ácido, lo dulce, lo salado...
y sus combinaciones.





Sabiendo

Sed mi alma
Pero de eso, yo nada me entero...

De mi alma parten buques
cargueros llenos de viejas
semillas húmedas, apolilladas
en toneles de madera, vinos
agrios varietales, agusanados
frutos resecos, partidos
corazones de alcanfor.
Pero de eso, yo nada me entero...

De mi vista parten paisajes
desolados, umbrosos días
vísperas de fiestas sin entusiasmo
de festejos, apagados fuegos
de artificio, esperanzas
vanas, formas de la ilusión.
Pero de eso, yo nada me entero...

Sin embargo estuve sintiendo
un profundo cansancio, hasta ahora
sin sentido, sin objeto,
sin razón.





¿Escama?

Saqué un pez del agua
yo, tiré la línea
un anzuelo con una buena carnada
y picó:
lo tengo ahí hace meses,
en la orilla, no le doy
agua, ni nada
sin embargo no muere;
me voy y vuelvo
y allí lo encuentro
dando coletazos
de rabia porque no entiende
por qué lo tengo allí
desde hace meses sin comerlo
sin hablarle
no lo como, no lo mato, no le hablo
no lo libero, ni nada
lo peor es que yo tampoco sé
por qué hago esto
¿es por escama?
¿Esto también será el poder: tener
porque sí y para nada?





Otras voces me acompañan,
otros cuerpos me acompañan,
yo no podría sola decir aquí
hay manos que toman mi mano
para que no me pierda
en esta página
que se tensa como un nervio
a la musculatura de mis palabras
y hacen que me aferre
al hueso de la vida.





Lenguaje

Mi madre me dio
Esto que me condena
Me condena a un género
A un tono (A ELEGIR)
A una forma
Sin embargo esta condena es amplia
Sus territorios son infinitos

Paseo de condena en condena
Aprendiendo aprehendiendo
Cada paisaje para tener una mayor
Conciencia de lo que habito
Este gran universo que me condena
Es el único que soporta al ser humana
Y es su soporte
Esta condena, debería decir
Hace que tenga menos sujeciones
Pero prefiero decir: me hace más libre.





Carta a Coto

Volví a ver a Toqo, es un escritor kolla que hizo el Museo del Carnaval y el Museo Kolla en Humahuaca, su papá era el curandero de la comunidad, ya te contaré más....

El sol en Humahuaca te abrasssssa y te abrazzzza, hay mujeres con ollas muy grandes llenas de ensalada de frutas frescas por las callecitas.

Viajé horas de noche por los cerros.

En Purmamarca los cerros tienen siete colores. Purmamarca es ventosa. Allí hubo unos remolinos tan fuertes que a la tardecita de pronto todos nos íbamos borrando en medio del polvo y sólo éramos un color: marrón. Todas las personas, las montañas, los árboles, los animales: marrón. Yo me acordaba de Rulfo porque fue la primera vez en mi vida que fui totalmente conciente de tener la boca llena de tierra. Y me acordé de Comala, pero ya no lloré.

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