miércoles, 20 de mayo de 2015

ISABEL DUNAS [16.045]


Isabel Dunas   

Nació en Santa Bárbara Antioquia, el 17 de febrero de 1982. Escribe poesía desde los 17 años, época en la que conoció la obra de los poetas Fernando Pessoa, Porfirio Barba Jacob,  Baudelaire, Rimbaud, Vicente Huidobro, Alejandra Pizarnik, y otros poetas que la inspiraron a buscar un espacio en la palabra escrita. Ha estudiado teatro, también varios semestres de filosofía en la universidad de Antioquia y actualmente cursa la carrera de traducción en la misma universidad. Es cantautora hace más de 10 años y ha viajado haciendo arte callejero en diferentes pueblos de Antioquia y en algunas ciudades del país. Ha publicado sus poemas en varias ediciones de la revista Ouroboros del corregimiento de San Cristóbal,  participando también en diferentes eventos con lecturas e intervenciones musicales. Ha sido lectora en pasados festivales de poesía de Prometeo y ha sido tallerista invitada en el proyecto Gulliver.


AUSENCIA

Ya habíamos pensado desde el principio de los tiempos
en esa infranqueable presencia de la ausencia.
Esa pared de lo que no podemos ver o hacerlo algo propio,
algo destinado para nosotros.

No hay más destino que el misterio insondable,
esa soledad entre gentes,
esa ocasión 
en la que nos sabemos a nosotros mismos como arrojados,    
incluso a veces como mutilados.




IMPRESIÓN PAGANA

Si la poesía vuelve a mí
llega también la abdicación.

Pues los dioses habitan
cada sílaba del retorno.

Si la sorpresa se despierta en mí
se posa rotunda la esperanza.

Pues la sangre llama
lo que el dolor le recuerda.

El temor es en mí
el respeto a lo desconocido.

Que no me tengan lástima los dioses
¡No por favor!

Prefiero pasarme la eternidad entera
descifrando las enseñanzas
despojándome de tanta artimaña.

Sin importar el bien o el mal
sé que más allá o más acá
hay una verdadera belleza.





MI NOMBRE ES LIBERTAD

Mi nombre es libertad aunque no pueda permanecer
Es posible que no encuentre el perfume más noble
no es seguro que conozca toda la belleza
Mas no pienso que yo, sólo sea, una historia muda

¡¿Y si sucediera?!

Si yo realmente pudiera comprenderlo
no sentiría más temor
Abrazaría el tiempo con la consciencia
de lo eterno y lo efímero
Sabría al fin ¡que es lo mismo!
y que no estoy fuera de ello

¡Si sucediera!
No tendría como fardo
la metamorfosis continua
los múltiples nacimientos
y la muerte… ah!

Abordaría los laberintos mentales 
con la danza cósmica más primitiva





MUJER MISTERIO

Y luego me dije a mí misma:
Has pensado demasiado.
¡Mujer, mujer, mujer!
Hasta ser madre se te olvidó
en el rellano del pensamiento.

No has subido las escalas
y ya el misterio
llama a tu puerta
desde lo imposible,
palpitando con la atemporalidad
de lo velado.

Mas este seguramente
no es tu mejor poema.
Ya que si fuera ese poema
donde no dices nada
quizá lo harías tuyo.





NUNCA JAMÁS

En sueños le devuelvo un canto a mi infancia,
un canto mudo que se funde en el silencio
de estar sola buscándome niña.

En sueños le arrojo un canto panteísta a mis recuerdos,
donde habita plácida mi niñez,
donde aún goza de una intocable inocencia.

Me veo niña pero no me encuentro.
Ya es ajena a mí, y veo mi pasado como una película:
Soy ella viendo las cosas como dioses,
por ser todo cuanto existe una sorpresa continua
y todo eso me habla, todo eso crea para mí y se ríe conmigo.

Soy ella viendo los dioses como cosas,
porque son mías y por lo mismo nada tienen que yo desconozca.
Si veo la luna, sólo sé que me sigue y no se cansa
y que si quiero la uso de balón, en mi patio de arriba,
donde hay luciérnagas.

¿Dónde estará mi infancia más allá de mi memoria inexacta?
¿Qué praderas recorre,
y habrá acaso un diente de león para soplarlo
e irse flotando con esos diminutos paracaídas?
¿En donde reposa mi niñez, cansada de jugar,
para después contemplar su mundo con infantil paganismo?

Ahora no creo que todo sea mío, ni siquiera yo.
Cierro los ojos, pienso en el silencio y estallo en sollozos,
después de escribir esa palabra en mi cabeza con sus 8 letras.

Esa es una simple palabrita, silencio,
pero no es inofensiva porque mata lo que nombra.
Y el 8 es un numerito solamente,
pero en realidad es todo y es infinito.

La vida está llena de numeritos y palabritas que aprisionan.
Si nos rodea la infinitud,
todo lo que imaginemos puede existir mas no el silencio.

Al final siempre quedará un zumbido cósmico
que se aturdirá a sí mismo por el vacío de la existencia,
igual que un ratón en su rueda, igual que subrayando un 8.

Donde estará mi infancia perdida.
Que me rescate y que me cante mi infancia que mañana estuve allí,
que mañana nunca me fui, que siempre he sido así,
que seguramente mañana jugué con los números,
que mañana las palabras no me hicieron daño y que nunca jamás fue ayer.





SIETE HABITACIONES

Ayer fumé siete habitaciones de bronce.
La diosa se volvió camarada de la miseria,
absorbí siete excesos de la vigilia,
anduve los siete sueños del espanto.

Siendo princesa se contoneaba
en aguas residuales,
caminaba con sus zapatillas de estaño.
Se ha hecho piedra preciosa en el estiércol,
se ha hecho reina de las desapariciones.

Me fumé la habitación de la pobre diosa
en enero.
Me fumé a la sufrida diosa
en septiembre.
Y en siete años de velos grises
y perecederos,
la ya convertida en mortal
No supo más como habitarse.

Que pálido hogar le aguarda.
Soledades inundadas de silencio.
Se retuerce de dolor
en los suburbios de la mente.
Se cobija con humaredas de tristeza.

La culpa enciende un cigarrillo,
se precipita la erupción de las quimeras,
exhala cenizas y cerrillos,
sobre un mantel arrugado y sucio.





LUNA DE MÁRMOL

  El recuerdo, hábito insensato de la carne.
                                            Julio Cortázar, Los reyes.

Seguramente te busco cuando me siento perdida,
cuando por temporadas la tinta deja de ser una extensión de mi mano
y mi pobre poesía, como yo, 
queda extraviada y comprimida en el hoyo negro de la inconsciencia, 
en el laberinto de mis pensamientos, allí,
donde las paredes de mármol muestran falsas puertas.

De afuera nos miran hacia adentro
como si hubiese forma de introducirse sin perderse,
buscando solución a enigmas ajenos sin resolver los propios,
sólo especulando; quieren a su amaño darle forma a la bestia.

Es aquí cuando vuelvo a ti renovadora,
queriendo ver petrificados los deseos y los delirios,
instalarme como una escultura de mármol,
perfecta y sin saberlo.

Me siento como una reina sin rey y destronada.
Sepultada en otra arquitectura que Dédalo hiciera para mí,
apartando de mí lo que se supone que fui y nunca supe.

Minos mandó hacer para el que no era su hijo,
un sepulcro de mármol
que se volvió más el laberinto de éste rey atormentado.

Asimismo el Taj Mahal conservó la promesa de amor eterno,
pero igual sirvió mas de prisión a un doliente enamorado.

¡Luna de mármol!

Me gusta mirarte con la esperanza inútil
de estar afuera del laberinto que a mí me acoge espantoso
y sin danzas, ni cítaras apaciguadoras.

Mas tu indiferencia jamás sabida por ti en frescuras antiguas,
me hiere y la vez me impulsa a devorarme a mí misma
como el minotauro, que accedió a morir por la gracia de Teseo.
Quiso morir hasta en el recuerdo, ser olvidado para ser  realmente él.

Quiero perpetuarme mejor como el minotauro,
esplendorosa y ruda como el  Taj Mahal,
perpetuarme como tú bella y mortífera.
Te imagino hecha del más delicado mármol blanco.
Y como el Taj Mahal,
quisiera ser una fastuosa cripta y tener gemas en el cabello.
Quiero ser habitada y no la que habita.

¡Ah brillar y estremecer como la luna lo hace,
como una insensible esfera sin ojos!

¡Quisiera arrojarme en la ceguera de sólo sentir,
sin que la piel me limite a expandirme!

Sigo aferrada a la utopía ancestral de tu mirada,
a la sabiduría de todas tus edades.
Queriendo ver a través de los ojos que no tienes,
fantaseando quiénes como yo hace siglos,
se han sentado suplicando en medio de sollozos una respuesta tuya.

Soy frente a ti menos que nada.
El cielo ahora también es de mármol.
Habría que tener alas como espadas.





El ÚLTIMO BLUES

Hubiera preferido cantar blues en cualquier pequeño sitio lleno de humo
en vez de pasarme las noches de mi vida escarbando en el lenguaje como una loca.
Alejandra Pizarnik, París 1960-1961


¿Por qué no dejaste de escarbar?
Yo no dejo de hacerlo
¿En dónde suena tu blues incongruente?

¡Alejandra!
¿Encontraste las arenas de tu orilla?

¡Alejandra!

Mi hermosa náufraga
Yo también siento el horror de habitarme

Igual que vos
Soy una idiota enamorada del aire

¿Te llevo a donde estás
La humareda como consuelo?
¿Pero dónde estás hermana?

En estos libros sos mi personaje preferido
En las muecas de mi espejo
sos la literatura del silencio

Tengo miedo  Alejandra
De no saber cantar el último blues

Quiero hallar tu voz en la noche


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