lunes, 25 de mayo de 2015

ELIZABETH CÁRDENAS [16.102]


Elizabeth  Cárdenas

Poeta (Chile). He trabajo por varios años como editora, colaboradora y diagramadora de publicaciones independientes como El Puñal Revista Independiente, Fanzine Chusca de Siete Suelas, Perro Azul (Revista Independiente). También he colaborado en revista CEbra (Ciudad Empresarial) y Revista La Mancha. Algunos hitos literarios han sido participar en el taller literario de Revista La Zona de Contacto de El Mercurio, con el escritor Sergio Gómez. En el 2005 fundamos el colectivo El Puñal, blog y revista literaria. En el año 2007 obtuve mención honrosa en el concurso Santiago en 100 palabras, con el microcuento “Cuidautos”. En el 2008 participa con el colectivo El Puñal en el encuentro “Riesgo País” en Valdivia, para hablar sobre publicaciones y derechos digitales, en la Universidad Austral. El 2013 publiqué el poemario “En la boca del lobo” con editorial Calafate Cartonera. Este año he cofundado el proyecto editorial La Joyita Cartonera junto a la poeta Teresa Muñoz.





EL HECHO

Habíamos dicho que cuando subiéramos
íbamos a cerrar la ventana
pero allí estaba
abierta.
Sobre la mesa
la cámara apagada,
las llaves, las monedas.
la cortina, el viento que se cuela
pudiendo traer consigo sombras, ánimas

Las hormigas en la cocina
dan vueltas por las paredes blancas
se han metido en la casa
en los muros y bajo el piso.

De noche incluso puedo oírlas
mientras rebalsan la tina.
He tapado con vela las pequeñas grietas
por donde me observaban

Ya no quiero vivir en esta casa
por favor, cierra la ventana.





Escogemos vivir

“Oigo pasos de cazadores que quizás han muerto.
De pronto no somos sino un puñado de sombras
que el viento intenta dispersar.”
“El abandono silba llamando a sus amigos”, Jorge Teillier


La ciudad está tan vacía,
como si el invierno se estuviera llevando
a las gentes desde sus ventanas
como a las palomas

Han dejado las almohadas aún tibias
con respuestas entre las sábanas
son pétalos rojos sobre fondos blancos
el olor del cuerpo dormido

Parece que el rumor usa un nuevo idioma
una moneda nueva.

Y entonces sólo le hablo a las plantas
(Mi sombra no contesta hace tiempo)
y a las baratas que se pasean
en las veredas
los perros que mueven la cola
y caminan conmigo algunas cuadras

Por eso bajo al Mapocho
por sobre cualquier puente
para oír las voces que trae el agua
o camino al cerro para sentir los pasos
y los pasos antiguos que retumban
todavía

La ciudad está tan vacía pero
en la noche rugen los camiones de basura
tan vacíos y rugen
rompiendo algo que suena
como sueños rotos o planes de escape

Somos una estirpe
con la piel de terciopelo
¿qué hacemos inventando una nueva vida?

Reciclamos las letras de los diarios
y esas fotos de cuerpos perfectos
de bisturí
las usamos para hacer nuestras
mascotas

Nos armamos de valor
nos desarmamos los huesos
fundamos políticas nuevas
y escogemos vivir.





Unas cuantas moscas

“Así fue hace la infinidad de siete años
el resto de las imágenes son nubes de la memoria”
Enrique Lihn, Ahora sí que tú y yo estamos más lejos el uno del otro.

Imagino que en ese tiempo en el que nosotros éramos cómplices
tu dolor del momento y el mío se equiparaban para mantenernos detenidos
cuando esa sombra que te acosaba, ese diablo,
te hacia bailar en la angustia de saberse en la boca de un lobo
fantasma

En este momento de soles rojos y uvas, solo me queda cobrar la deuda
del silencio rabioso e injusto
Pero luego pienso que no nos debemos nada
solo una mosca sobre los papeles
unas lucas a los buitres negros
y la buena vida para los vivos.





Un tanto menos no famosa

Nunca seremos un tanto famosos
No nos pedirán que escribamos con las uñas en sus carnes desnudas
o que le demos un nombre a esa cosa que somos sin preguntarnos por qué.
La frontera que cruzamos entre la cama y la calle
es como la frontera entre la tele y la realidad
es un show continuo de luces de neón que se pierde cuando la tele
rebota nuestro reflejo un tanto aburrido.

No seremos un tanto famosos
pero podremos gritar en la carnicería el nombre del cerdo que es desmembrado
y el nombre de las entrañas vivas para el asado del domingo

La fama me grita desde la vereda del frente como el gato maullando
al dueño del negocio
la fama bebe en la esquina con sus amigos de bolsillos y halagos gordos
vestidos de papel caro y champán
Le tengo resentimiento, le muestro los colmillos,
le doy el gesto de mi dedo grosero
la mando a revolcarse con los compañeros de juerga
de días de pruebas o fiebre nacional, cuando todos dicen que son amigos
para arrancar de raíz los buzones medio llenos.

Nunca seremos un tanto famosos
porque olvidarme trato de estas historias de la niñez
dura y las caminatas por las veredas soleadas de dientes de león
para poder de una vez sacarme el traje
porque no era verdad que quisiera estar sola, solo quería estar separada
divorciada de una tonelada de cemento
y no puedo olvidarme
ni resetearme
ni perder la memoria
para dejar de ser un tanto menos no famosa.





EN LA BOCA DEL LOBO: UNA BREVE RESEÑA

Felipe Oviedo escribió: 

"El primer poema de este libro está en la portada. En la boca del lobo" es un sitio abismal donde la vida debe decidir entre seguir tejiendo su manto de dudas o rendirse en los colmillos de este hocico anacrónico que mastica hastiado.Todo es caos y desamor en este lado del río, le grita entonces el pasado al presente, mientras van apareciendo los susurros que tratan de matar otros nombres, la decepción siempre certera y los amantes desconcertados ante un corazón que busca la ventana exacta para echarse a volar.La boca del lobo es al fin, un puente por donde el cuerpo, el alma y el sexo, van de la mano disfrazados (y a veces ocultos) bajo su capucha roja."Pronuncio tu nombre en la espesura / mientras la luna está perdida / y nosotros estamos en otra parte / pensando que lo que tenemos es lo que merecemos / cuando la verdad / no es ni la ínfima parte de lo que debiéramos esperar", sentencia el poema que le da nombre al libro, como si la voz que piensa se hubiese distanciado tanto de la voz que habla, que aveces, la autora no sabe si es su lengua la que acaricia, o si es la de este lobo omnipresente que en cada poema la mastica y la tritura para recordarle que sigue viva.Este primer poemario de Cárdenas es un descubrimiento. Un viaje sin estaciones. Un ejercicio silencioso de crecimiento, pero también un grito de desprendimiento. Es un trozo de vida. Algo que tenía que suceder. Como sucede el dolor y eso que se siente cuando el dolor pasa.".



EN LA BOCA DEL LOBO, de Elizabeth Cárdenas.
Editorial Calafate Cartonera, 2013.



I. Preámbulo

Habíamos pensado en irnos lejos
recorrer la carretera desértica
o volar hacia un lugar reservado
un éxodo natural

(Creímos que no nos importaba lo que harían)

Nos quedamos con ese soplo mudo
en nuestras pequeñas ventanas
con los mendrugos de ese pan que fue bueno
y que ahora
como los recuerdos
nos salva del hambre del deseo

(Creímos que no nos cortarían las alas)

Igualmente los borraremos de nuestra vista
del modo como se borra el desprecio
por alguien a quien amaste.




II.Alternancia

Buscaba palabras inexistentes.
Es difícil darle nombre a todos los momentos
cuando nadie puede decir qué son
o de dónde vienen.
Que así un ancla
o el vuelo de una paloma vieja
buscan la tierra
como un refugio,
aunque te arrastre
desde el ombligo
hasta que olvidas
el origen de todo.

Y lo dejé por un tiempo
como a las fotografías
si no muestran
lo que viste aquella vez
en que tocaste su espalda desnuda
sudorosa
porque no había más que curiosidad
por la piel del otro
que yace en tu cama
sin pensar en las horas
que se van volando

Sólo se queda quieta
y viene de vez en cuando
en los días
en que no hay lugar en el mundo
al cual puedas huir
No hay techo que te refugie
del dolor
que es tanto
e inexplicable
que te deja vacío.




III. Repetición

Flor del norte
difícil es mantenerse despierta
cuando el desierto florece de
maneras imposibles.
Y tu silencio
como ese bullicio
de tu savia que no deja oír.

Momentos perfectos vienen
como rayos sobre mí
cuando la primavera
vaga en otras latitudes
pero estoy al borde del abismo
y la rabia sale como el jugo
de mis glándulas
quemándome las venas,
hirviendo
cociendo la carne blanda
hervor
los ojos en sangre.

Flores antiguas
quietas
sin corazón
Se quedaron
se bebieron el agua
esperando
esperando
esperando

Odio su espera
la he guardado bajo llave
en el vientre oscuro
negro, anhelante de flores.





IV. Trizadura

Y afuera
florece la hierba.

El lenguaje con sus remolinos
habita un espacio vacío
[que brotó de la negrura
de mi negro crisol]

Somos esos remolinos en el agua
y el río sigue su curso
a pesar de nosotros
a pesar de lo separados que nos sentimos.

Tu presencia es la del mundo con sus
colores vivos.

Eres como un cielo en los caminos perdidos
tu piel es la dicha fragante al deseo
que irrumpe inevitable
a la hora de sentarse a la mesa

El color de las ferias me embriaga
Los huevos están encima de la mesa para romperse
La ropa está puesta para quitársela

¿Si apago la luz, como a la mente,
vendrán a mí las respuestas hechas susurros?





V. La Boca de Lobo

Yo soy la vigilia,
Ustedes
Son los hombres castigados,
Los labradores
De gestos oblicuos
Que al engendrar falsos surcos
La semilla huyó despavorida.
Albedrío, Stella Díaz Varín


Cuando me fui lejos
a los caminos
en los que perros salen a tu encuentro
en la noche
cuando empieza a llover
y el frío no es suficiente
aún
para hacerte temblar
dije palabras al aire
mientras el vapor que expelía mi boca
me hacia tiritar
pero no de frío
ni de miedo
sino de emoción
por un bosque
que te anhela
como te podría anhelar
un hombre en la distancia
y que cuando por fin
te tiene
no sabe si llover o amanecer
mientras caminas por él.

Mis palabras
no dijeron nombre
ni verbo
ni adjetivo
que cupiera que pudiera
describir
la vibración de mil árboles
en la noche
tras un ladrido de perros locos
o de ranas cantando sobre las nalcas.

Un hombre duerme y
su respiración no se agota
su piel se extiende en su cama
entre sus ropas
sobre la almohada
Digo su nombre en sueños
con un aliento que no cabe en la boca
preguntando si viene
porqué no está

¿Dónde está?
que se demora
quizás no existe pero me sueña en una
cueva
de su inconsciente
de donde sale la rabia
y donde se guarda la rabia
y los símbolos
de nuestras madres,
de nuestros padres
que duermen en la cama
enredados entre nosotros
como nuestros cabellos.

Pronuncio tu nombre en la espesura
mientras la Luna está perdida
y nosotros estamos en otra parte
pensando que lo que tenemos
es lo que merecemos
cuando la verdad
no es ni la ínfima parte
de lo que debiéramos esperar.






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