martes, 14 de abril de 2015

TERESA NALÉ ROXLO [15.604]


Teresa Nalé Roxlo

Nació en Buenos Aires, Argentina donde Estudió Arte Dramático en el Instituto de Arte Moderno. Desde muy joven publicó cuentos en diarios y revistas de ese país y trabajo en periodismo televisivo y escrito al mismo tiempo que mantenía su carrera en el teatro y en la TV. Vivió en Estados Unidos, Brasil, Francia y Holanda, donde reside actualmente. 
Publicó en este último país un libro de poemas en Castellano y Holandés: Almario. 
Tiene una novela no publicada": 14.000 kilómetros y en preparación un libro de memorias: La casa del camaranchón.



Once palomas 

Los fantasmas caminan indecisos sobre las cornisas 
y se mezclan con las palomas y las arañas 
dejando su baba blanca como los caracoles.
Son once las palomas en el tejado. 
Por su postura amenazante y silenciosa 
deben tener nombre de apóstoles 
o al menos de personajes bíblicos. 
Ezequiel, Daniel, Nathaniel... 
¿Por qué no Luzbel? 
Cada vez que me asomo a la ventana 
sus miradas petreas y acuosas me aprisionan 
impidiéndome gozar del paisaje 
donde la ingenua rivalidad de los colores 
anuncia que no puedo remediar la primavera 
que penetra en el patio. 
Estoy tratando de subir del pozo. 
Las paredes encaladas, sin aristas 
no me permiten huir. 
Abajo el agua sucia y olorosa 
Arriba el cielo azul de esmalte.-





Cuartos de alquiler

Inconciencia del alba 
que quiebra nuestro abrazo 
en sábanas ajenas. 
Lágrimas de moho y adioses 
escriben las paredes 
de cuartos sin ventanas 
donde el perfume se obstina 
recurrente 
en invadir el patio. 
Habitual transparencia del espejo 
que tu silueta corta irreverente 
mientras la caramelosidad de tu mirada, 
plagia al amor 
en una inconciente repetición 
de cuerpos olvidados 
y olores revividos.





Mi ojo no percibe tus ojos

Mi ojo no percibe tus ojos
pero sí, tu mirada de lemur viajero y encerrado.
Ayer me amaste en azul
Mañana me amarás en rojo
Y temo el movimiento del prisma
donde mi vida va rotando
al compás de las aristas de tus párpados.
Afuera están la música y los pájaros
Adentro, nuestros tentáculos
que nos oprimen en los abrazos
donde el aire no penetra y lucho
para mantener el recuerdo de los olores
de Bartok y Haydn.
Fue en cualquier ciudad y en cualquier clima.
El esfumino ha triunfado 
sobre el mapa de nuestra historia
pero tu mirada infrecuente logra paralizar mis miedos.












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