domingo, 12 de abril de 2015

REYNALDO DURET SOTOMAYOR [15.563] Poeta de Cuba


Reynaldo Duret Sotomayor 

(Santiago de Cuba, 1958), psiquiatra de profesión, escritor y poeta, ha publicado Nunca te enamores los días de lluvia (Ediciones Extramuros); La noche de los miedos (Ediciones Santiago, 2011).


Disculpa del ángel


a los portadores del VIH-SIDA

Aquí estoy  consumido por el musgo del invierno
recomenzado apenas de la última gloria
quise borrar la eternidad en la estridencia
de los tragaluces
me deslumbré ante la nostalgia del animal perdido
degusté su cicatriz / piedad interior

Cualquier dolor es mínimo para nombrar su muerte
imaginaria
danzaba con la música de las premoniciones
criatura corregida por el azar de Dios

Guardé mis alas  simulé el impudor de sus doctrinas
devine en lluvia sobre los vestigios de su carne
escapado del don de la mesura
náufrago felicísimo que inaugura el festín de los presagios
sin lucidez siquiera con la cual regresar a su inicial belleza
celeste  dogmática  desprovista de bordes

Ahora yo / el animal  cantamos una
minúscula sonata de amor
y recuerdo que una vez tuve alas  sandalias pulcras
una trompeta de oro cuyo esplendor quemó el asombro
solo me queda esta tristeza compartida  como humo de
incienso
el remanso del nardo flotando en el olvido.



Confesiones de Eva

a los incomprendidos


Yo quise ver el mar
tocar mis pechos culpables detrás de las aguas
anunciarme como toda mujer insalvada
a la gravidez de la ceniza.

Quise también llorar mi vientre péndulo
ofrecerle a mis hijos la lumbre el pan
con la desgarradura del dolor

soy mentida por el poder de la manzana
la desnudez de Adán
el baile de la víbora.

Renuncié al manso perdón de los corderos
cambié la casa eterna por la zozobra
de la costilla impar.

Huyo del esotérico simulacro del ángel
sirvo mi carne “perversa”
para el hartazgo de la in resurrección.

La eternidad estalla entre mis muslos  sus códigos fieles

¿Quién corregirá el pánico de mi inocencia
abogará por la deformidad de mi mordida
cantará a mi impureza
cuando se lancen las últimas piedras?



Lamento por los náufragos

a las víctimas de la droga



Rondan las calles noctívagos fantasmas
acumulados claman por un sitio donde evocar el mar
La luna en su acrobacia toca un violín de humo
bebe las poluciones de la fiebre

¡Oh dóciles dementes nombrados por la máscara!
La redundante cópula destierra sus contornos
¡Oh fatales cautivos de un fugaz terciopelo!
pequeños clausurados inconformes

el andén simulado traza el viaje a los astros
dedica a la ternura su caos escarlata

dónde habitar sin que la abulia los sorprenda
trepando el agua de una sed proscrita

Tras los ojos la vida gesta la profecía de la daga  desmesura
el eclipse de la luz / nítido tul sobre la ceremonia de los
hombres

Lejos el mecanismo del pájaro pacífico
el placer de la lluvia lavando los geranios
la contraseña del vidrio inmaculado

Vienen con sus imágenes ingrávidas a besar
la sorpresa del polvo angelical
confundidos subastan sus cabezas eróticas / las voces
tartamudas / caen donde

La nostalgia será una guitarra que cante
cuando acabe la danza.


Lamento por los náufragos, Primer Premio de Poesía La Pluma de la Punta Brava, 2005



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