martes, 7 de abril de 2015

JUAN LUIS HERNÁNDEZ MILIÁN [15.412] Poeta de Cuba


Juan Luis Hernández Milián

Poeta y traductor.

Licenciado en Traducción en la Universidad Lomonosov de Moscú y de Lengua y Literatura Rusa en la Universidad de La Habana. Miembro destacado de la Sección de Traducción Literaria de la Asociación de Escritores de la UNEAC.

Obra

Poesía:

De buenas a primeras, Poesía, 1986.
Fábula sin moralejas, Poesía, 1989.
Difícil escribir, Poesía, 1992.
Más bien de la memoria que del tiempo, Poesía, 1994.

Traducciones:

Poemas, Alexandr Pushkin, Editorial Arte y Literatura
La Fuente de Bajchisarai, Alexandr Pushkin, Editorial Arte y Literatura
La vida que he vivido, Serguei Esenin, Editorial Arte y Literatura
Aturdir a las estrellas, Antología de escritores rusos, Ediciones Vigía
Tres obras de Puhkin, Ediciones Matanzas
Las cordiales aldeas, de Valeri Shamshurin, 2007, Ediciones Aldabón
Poemas, Editorial Sur, UNEAC

Premios

Premio de Traducción Literaria “José Rodríguez Feo”, 1996 y 2006.
Premio Néstor Ulloa, poesía (1980) y décima (1981).
Premio José Jacinto Milanés, poesía (1984).
Sello Bicentenario de José Jacinto Milanés (2014).





De sobremesa

Mira al arroz
cómo quiere otra vez ser en la espiga,
al ave pasmada por la muerte en vuelo;
mira cómo
el último estertor de la lechuga
cuaja en el rocío,
la hermosura del pez pidiendo salvación…




Ten misericordia de ellos.

No siempre el amor
entra, precisamente hoy, por la cocina.





Noche blanca

Cuando
parpadea la luz
y noviembre
teje entre nosotros
otra noche,
como si fuera una de las noches
al San Petersburgo del siglo diecinueve,
me embarga
el mismo sobrecogimiento
de cuando vi aquellos funerales
a las puertas de una iglesia
cercana a la casa de Tolstói.

Por la nitidez de ese recuerdo
no pasa,
como por ti,
el tiempo.





Selección poética del libro "Escrito a Lápiz" 


-55 –

Entonces,
La poesía,
El amor, la vida
¿es olvidar
los rostros que una vez conocimos
y recordarlos
vaga,
miserablemente ,
en otros
si acaso parecidos?




-53-

Empiezo el día nostalgia de la fonda
del verso enardecido y ser feliz
ahora que recuerdo
ayer llegamos a un hotel
y siempre en el poema que no lees
desembocan piedras
tu pie frío
amor sin geografía de una noche
también el rencor el rencor también
me digo bruto
entre líneas cuando me atasco en la computadora
y todo se reduce
a morder el lápiz sacar punta borrón y vida nueva
alegre de ejercer la indiferencia
escribiendo
adiós
sin que puedan siquiera reunirnos las palabras.





-19-

La certeza de no ser tu primer amor,
de que sabes que he amado
con toda la prudencia de la bohemia provinciana,
nos salva
de malgastar las horas, conversando  
de trigonometría espacial,
de triunfo y penurias nacionales,
del inminente descalabro que amenaza al planeta…
Es bueno que nada nos asombre,
como es bueno,
irnos conociendo
sin que peligre el misterio.




-6-

                        A Israel Domínguez

El framboyán de todo se desnuda
para ser simplemente el framboyán
de la gloria a donde todos van
a vivir otra noche en carne muda,

es decir, sin estrépito de trenes,
es decir, sin tertulia decadente,
es decir, con el ánimo vehemente
llevador por el canto y los vaivenes

de Yamayá Olokum sempiterna.
Celebro al framboyán la rama tierna,
la vaina esperanzada, un tanto sano

su tronco con melao compasivo
porque yo como él, desnudo vivo…
son cosas de mi país, mi hermano.




-35-

Eternidad de los náufragos, el mar.




-50-

Beber de un sorbo la vida da más sed.


-13-

He vivido ese instante impredecible de la noche
cuando la verdad no pertenece al hombre
y tan solo los gatos
flamean sobre los campanarios de San pedro Apóstol
y
“está de fiesta la imaginación,”
“pensando que tal vez existas”
pues, “sospecho que tú,
que tú eres nadie,”
eres, en verdad, “la posible visión”
dormida a mi amparo hasta el amanecer.
Dios te bendiga.




-39-

A cierta edad
no se aspira a esas hermosuras,
más bien,
uno se conforma recordando,
aunque,
a costa de algunas concesiones
entre ruinas patrimoniales,
nos son servidas;
pero, el placer no será el mismo
como cuando
hermosura y juventud nos salían al paso,
abriendo las puertas
al más terrestre de los paraísos.   






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