jueves, 16 de abril de 2015

GLORIA FIGUEROA DE LA RIVERA [15.637]


GLORIA FIGUEROA DE LA RIVERA 

Nació en Iquique, Chile. Ha participado en numerosos talleres literarios con reconocidos escritores y poetas. Ha recibido, en 2006 y 2008, el Premio de Poesía de la Municipalidad de Las Condes, el premio La Gacela Literaria. Ha publicado poemas en diversas revistas y antologías nacionales.


VESTIDA DE NIEVE

Todo ha callado en el ruido de la nuez.
La  mano castaña cuenta sus ramas
tres
dos
vacío.
Hundida
sumergida
en el pasador del pasillo
abraza rocío de falange extranjera
recuerda besos cuando lee magia.
Tanta cara escrita
en uñas risueñas
bocas destetadas
pies sin reloj.
Como estatua la verdad.
No contó nada, para qué hablar.
Tanto rasguño
y alguna mancha




INVIERNO

Comienza la cuenta de atrás
Mil
Cien
Diez
No quiere entrar.
Hay un lobby deconocido
sin equilibrio ni malla
arrugas dulces y bastones nuevos.
El corazón de hombres desaparecidos mudos
ya no canta letanías a comunión tibia
El mes de espera, todo el calendario.
Y pareciera que habíamos amado tanto
Y parece amamos nada.
No hay  un solo cuerpo en el  cercano
algodón frío.
Sueño con el príncipe viejo
y dispongo la acogida en mi silla
así me susurra el cuento de nuevo
Anhelo volver al  muelle
donde mi ala oxidada 
se desenhebra
desperdigada



DESNUDA 

Crié glóbulos fríos donde había ecuador
y hormigueo ajeno en vez de hijos.
Venían de otros cielos
y fueron nacidos en otras latitudes
Sordas sus  palabras ahora.
Entonces  jugueteaba esa risa de cristal
en la campana de cintura angosta
(El caballo volvía como disco espiral en las tardes)
Burlaba todo candado 
apresuraba las zapatillas en un  trote sin ojos.
Ningún barrote colgó letrero.
Su grito era de criatura pegada al cielo
Y la cintura angosta pudo haber dejado de serlo.
El afluente más circular
albergó esa vez un diamante en bruto.
Quedó allí en que uno más uno no es dos
El silencio del padre
recoge las aguas noctámbulas.



A PESAR DE TANTO 

La noche de la noche se acerca
a ese paso que no conoce la memoria.
Aclara  todas las sombras
y hasta  los fantasmas tienen las muecas del tren 
llorando por los pasajeros que no subieron  en el humo. 

               Levanto la mano y quiero rozar la mejilla hueca 

Ya no hay caso 
Ha partido  

Y ahora la lágrima
No  moja. 

Y ahora tu espacio vuela en el anillo del planeta 
tan desconocido como las rutas que no alcanzamos a recorrer. 

A pesar de tanto….. 

Diviertes  mientras  tu dedal de carne 

en la distancia  ajena. 


Y  lo terrible
viene en  presentimientos  
en este ovillo de hilo púbico 

Hay  celos del tiempo, sin anilina fenicia
en el telón de fondo de mis arterias con agujas
Vas adormeciendo tu temporal devenir
en la mordida  enojada de mis dientes 

Mis huesos vivos aprenden a llorar también. 

Así fue como 

el ovillo se  desmadejó.  

Los hombres de  mi  vida 
extraviaron la hebra del comienzo 
en los crepúsculos de maletas. 


Sólo 
El hombre de brazos extendidos
enreda y desenreda
sin fin
sin tiempo 
sin contrición 

amándome 
               sin 
cambiarme nada. 





            
MEMORIA  

            Amontonadas están las ropas. 

La silla coja  acoge
              pantalones recorridos 
en tierra y agua.
              La gota del ojo contiene barro  
por  la camiseta blanca descosida aún
en la axila izquierda
memoriando los vellos amplios
fenecidos de espalda   

No puede la silla coja  sostener tantas ropas
y se va llenando de guerras de arañas
tejidas  en el espejo sin ojos. 

Ha llegado una carta y no llegan las margaritas 

para cerrar con pétalos los ojos abiertos. 

Da un paso al lado y el papelero sin fondo 
cobija miles de letras con olor a viejo. 

Cruzando… 




SILENCIADA 

Silenciada, 
bajo sus ojos
esos   
tan  hablantes  

Hasta Cúantas lluvias
silenciada
y esa palabra  

rompiendo en el revés 

de la caverna cerrada
antes  visitada tanto
es un nudillo espinoso
sangrante. 

Hasta cuantas hojas
sin cicatrizar la soledad del vientre. 

Silenciada
Desamor amor mudo 

No hubo ni una silaba en esa mirada  

Y  los silencios fueron  hasta
enterrándose
                   en la humedad tibia 
espantosa expectante  

en el abandono  húmedo  de la cerradura abierta 

De hasta cuantos soles dejados en la estación 
yaciendo  junto al  alma y el cuchillo

Ya no hubo  más  que decir. 

Sus ojos claros         Mi locura cabalga 

hasta cuantas          hasta cuantos 




DOBLADA 

Una  bruma espesa ahoga la confusión  

La cara vestida de perplejos espejos  
deja traslucir  lo gélido de mi gente sangre 
y mi gente agua. 

Y aún  así me sigo llamando  mujer

Las bisagras humanas redoblan 
al compás  del aceite caliente 
brote de este volcán  dentro 

La pasión  y la pasión hacen bien a estas alturas  del monte. 

Aún  así conservo algunas palabras con significado 
en el inventario cardiaco de la biblioteca emoción.  

Tampoco  he perdido  el rictus  que ensancha la comisura labial, 
en la marcha vertiginosa de este siglo  
ni menos aún la rodilla 
hermana del polvo  desde donde  lo diviso sin espinas 

Posesionada y desposeída  ofrendo la lucha

Desde esta ultima posesión    ofrendo la caminata  
A Sus ramas con sangre caliente 



NATURA MUERTA/ LA SOLEDAD  

La soledad  tiene cara de bandolero 
ataca la ternura en el  pastizal propio.
Es  igual al ladrón que asoló  veladores sin dejar  huellas
la distancia se acuesta  otra  noche conmigo.
Una vez más  hubiera querido no  ser violada. 

Hombre o mujer, rompiente de olas de mi lado oscuro
Quiero agarrarlos . Mirarlos  a los dedos y 
arrancarles el tic tac   de mis horas cansadas.
Mucha luz en los párpados  es peligrosa
Mis  banderas blancas, siempre buscaban   los avisos justos 

Con tantos dolores no resuelvo el crucigrama  
Tantas partidas  cayeron  como las   noticias más  negras. 

No sé nada de esta trilogía. Entonces…..
estaré  en la tierra  cerrada,
O de paso en el lugar caminando delantales blancos
O quizás  me estacionaré un rato en la luna comprando locura. 

Dicen que el alma no duele y sin embargo, duele mi alma
No hay pronósticos  despejados en lo que sigue de la ruta
Por desgracia crié un apego al hada de la memoria.
No me queda nada más; desplazo una sonrisa en el paisaje de mi tierra
y
un cuadro de naturaleza muerta soy 




                                                                               


                                                                               Oye hermano, no tardes en salir.
                                                                               Bueno,? puede inquietarse mamá
                                                                                “A mi hermano Miguel ”
                                                                                   (César Vallejo.)
          
                                                                        
MANTRA 

En el viento descansado, hay  quietud de  ojos y hojas
Todos sentados ven  pasar el viento entremedio de sus grietas. 
A mantra  tiene sabor la tarde y hay quietud de hojas  y ojos
mientras las rotulas carentes de minerales 
cierran los párpados sobre las manos. 

Los recuerdos  se montan en el columpio y el resbalín 
oscila entre el apego a la tierra y el desapego al cielo
Hay  páginas transparentes jugueteando  y a pesar 
se balancean  los pecados del fondo  del cofre. 

Risas apenas , sonrisas a lo más,  rompen el cuadro
mejillas más pálidas que  rosadas ahuecan silencios
queriendo no despertar sospechas a visita
no anunciada 
al ultimo paisaje 

El viento trae equipaje con un nombre  agendado




RECORRIDO 

La luz a medias  ha empezado de nuevo 
en la noche con rasgos  de lengua
del puerco espín desconocido
y las tantas heridas en esta tierra larga
distinguen humus y musgos 
circundando  las envidias nacidas 
en las casas  del amor y el dolor. 

Débil, pero no talada sigue como roble  fuerte.
Sus manos abiertas entregadas
a la raíz hombrecito y la raíz mujercita.
No los suelta, los ata todavía  
entre medio de sus diarios 
les teje a escondidas cinturón de castidad.
A cada hora  desde el primer segundo del sol 
les sigue naciendo el antiguo cordón. 

La leche seca  en el pecho fláccido
marca ropas nuevas y corta melenas
a ritmo de la moda. 
Viste  lágrimas en los zapatos sin suelas 
La canción de cuna ya no es blanca
Y a pesar del pesar la arrastran con ternura
la mano vieja  se va tupiendo  de arrugas nuevas
sin desapegarse del primer bolsón de escuela.

Besa el círculo  celeste y sin embargo, se queda.
Los letreros no están nada claro
Está pasando por el cuerpo enrojecido del Hijo
Va cargando más cruces
de las que es capaz de colgarse
Apenas camina, o  camina nada
lo abultado es tan difícil de mover. 

Las llagas de adentro empiezan a  aflorar
Olvidando la azucena que llevó en su promesa 
Duele vida, duele muerte. 
Que golpe verla romperse.
Sus mares no saben decir adiós. 



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