lunes, 13 de abril de 2015

ALEJANDRA SZIR [15.585] Poeta de Argentina


Alejandra Szir 

Argentina, ha publicado los libros de poesía extrañas palabras (siesta), Suecia (Libros de Tierra Firme) y Cuaderno (Ediciones del Dock). Integra las antologías Poetas Argentinas, 1961-1980 (Ediciones del Dock) y si Hamlet duda le daremos muerte: antología de poesía salvaje (De la talita dorada). Reside en Delft, Holanda.




Inédito

redondo contra trac trac rama
celeste tapado cielo árbol gris
rallas sobre esfera brillante plano
transforma en largo azul
lluvias concavizan
P forma una p
mueve la cabeza
aparente sin motivo
doblo sobre panza
para escribir
papel apoya
redondo pájaro p
vísceras columna
esfera
abajo
abanico
plásticos
pareja






Del libro Suecia

Buenos Aires, 2006. Libros de Tierra Firme


Una naranja me espera a la tarde
y yo decidiré cómo tratarla
una naranja descansando
junto al pan que se descongela
cree que es única
y lo es porque al pan no tengo
derecho
esa naranja no tiene marca
y me veo obligada a inventarle alguna
esa naranja solitaria
y quieta
la voy a comer sola
sin té, sin pencees,
pelarla con la mano
sin wiener punten, ni appelino's
ni gevulde speculaas (no es la época),
ni gevulde koeken
¡pobre naranja
rodeada de nombres extraños!





Flores

Si tus ojos eran los míos
entonces estás.
Otra vez estás.
No puedo ser irónica.
Construyo los días sin tu ayuda.
Sólo mis decisiones abruptas te caerían
simpáticas
y me lastima la risa.
Pero no.
Lo que nos une
es nuestra independencia.
Aunque eso no tiene importancia.
Fueron tus decisiones
y ahora las mías.
Vemos casi con los mismos ojos.
Yo veo un cuervo sobre un techo negro.
Negro sobre negro sobre las nubes grises-blancas.
Y vos ves el parque, la casa,
nos ves.
Los días, lo que yo no tengo.





 de Cuaderno, 2009, Buenos Aires, Ediciones del Dock


Cuaderno Perlita 96 hojas útiles

Nadie puede medir el dolor.
Lo sé y sin embargo uso el cuaderno
para eso.
Buscaba un libro
en una librería de viejo.
Me parecía que si estaban dedicados
tenían un valor especial.
Sería extraño creer que retomaré
a partir de un nombre y una fecha
en una edición muy gastadita
en francés de algún clásico
escolar obligatorio.
Cae una foto de niñas alrededor
de una vaca.
Poemas en prosa de Turgueniev
y yo lo compro, con la foto adentro,
vuelta a esconder,
como si al librero le importara.
No significa nada para mí.
Aún así es mi espejismo.
Fracciones de historias
yo quiero que me toquen
me traen devuelta a la nuestra.
Este cuaderno es curioso porque
parece que lo hubiera inventado yo.
La primera vez que lo vi
pensé que era algo puesto para mí
que vos no lo habías escrito.
Muchas veces pensé que las cosas
me las había inventado.

Franz se desnuda ante fantasmas
Frederich no se muere y se hace fuerte
Emilie parting.
Las citas de siempre
pero son tu voz ahora.
Pomposo decirlo
igual lo digo:
premonitoria.
Inundan no puedo
quiero
y me asusta.
Contradicciones entre hay que amar
para desear el bien de la humanidad
y el sofocamiento de cualquier emoción
por la pasión revolucionaria.
Pratolini y Bakunin.
El momento en que el hombre sabe
para siempre quién es.
El día en que nadie recuerda
el nombre y lo que dicen las letras,
nada importa ya.
Y casi al final
la ciudad mojada,
calles desiertas,
ventanas separadas
solo y vivo sobre las relucientes vías
de High Street.
Justamente ese sabor tenemos
en común con Dylan Thomas.

Palabras que te traen
hacia mí
charlamos
no me importa lo que cites
yo sé que no es verdad
el revolucionario
también quiere a su familia.
Nizan, Lao-Tse
las emociones igual
nos rodeaban.
Aunque la tierra todo lo sepulte
no elegiste la inmortalidad.
Wilde, San Martín, Howard Fast
nos traen a un diálogo
que no se nos permitió.
"Estaré en la ira de los hombres,
en la risa de los niños hambrientos
cuando reciben un mendrugo de pan."
Yo sé que estás.
"Dondequiera que un polizonte
golpee a un pobre diablo,
allí estaré yo."
"Se muere por la libertad
de todas formas lo que hay que
hacer es vivir y no morir."
Nunca estuve más segura.
No hay países extranjeros.





Duelo

No digo nada
no es silencio
es una bronca miniatura.
La noche de verano
ella bailaba en camisón
y supe.
Eso no se disfraza.



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