domingo, 15 de marzo de 2015

JULIO CASTELLANOS [15.220] Poeta de Argentina


Julio Castellanos

(Córdoba, Argentina  1947) Publicó los libros de poesía Umbrales, Líneas, Elementos, Nubes, Lugares, Poemas del amor, Cercanías, El motivo es la mujer, Residuario, Jardín a tientas, Lettera 22, Toda aparición se desvanece y Eso que nos es sueño, los que fueron recogidos por el volumen Poesía reunida (1983-2013), editado por Llanto de mudo en 2014. Trabaja en la docencia en Letras, es ensayista y editor.



De aguas

Después de algunos años conservaba
un hábito inconfeso: el asomarse
al interior de los bares de paso.
Digamos que aún
quería verla y más: verse con ella en ese verla.
Esta complejidad pronominal le producía
un áspero dulzor de mano
ajena que acaricia;
también un temblequeo
de agua como el agua
que a veces descubría mojándole los ojos.
                             Y cayendo, porque eso
                             tiene el agua de innato: su caer,
                             su horadar en el sí mismo y en la vana
                             residencia del sí mismo.
No lograba olvidarla, no lograba
recuperar su yo perdido.
Sólo agua en el agua sin regreso.



Vejecer

Veo cómo sus yéndose
paulatinos atributos
cubren de blanco, lentamente,
lo que fue: certidumbre plausible, sexo pleno;
y su caminar por entre cosas
que eran nadas, transparencias.
Sólo ella lo visible.
Es vida la que huye, dice, mirándose
los surcos
todavía suaves en su piel de ayeres tersos.




LA PUTA PATRIA

"He elegido este cuerpo pequeño y fugaz para que el mundo pase por él, para que en él sacundal el polvo de sus sienes y despierten mis muertas. Cuando grito las escucho, cuando abro mis piernas me abro en otras y en mí; ellos pujan el grito, hacen la fuerza, la misma con la que cosieron mis manos. Sacan el dinero de sus bolsillos; yo elijo con quién, cobro, digo gracias y duermo profundamente, como si algo que no quiero entender ya hubiese acabado"
Victoria Martín


A este lugar del mundo en el que sólo hay viento
llegué desde mi lejana Inglaterra

Desprovista de todo, sólo cuerpo,
fui consuelo de peones oscuros casi niños
que buscaban su paraíso breve entre mis piernas.

Muchos de los que amaron mi reparo
tuvieron que cavar su propia tumba
para que algo más que la nada pudiera recibirlos.

El viento incesante ha borrado sus nombres
y apenas me quedaron
retazos de su soledad mezclada con la mía.

Supe por entonces que vendrían
los otros, vencedores;
los que dispararon sus armas inclementes.

Vaciados de sí, llegaron buscando algún descanso.
También eran como niños, pero crueles;
condenados a aniquilar su propia sangre.

Pude decidir que esos canallas
no pasarían por mi lecho.

Estragada por el viento y por la muerte
de los que estuvieron en mí, antes de ser lo que son,
sombras sin rostro,
yo también con ellos he cavado
mi propia y amarga sepultura.






Casandra

Don divino de ver lo que los hombres
habrán de ver después Nadie creía
palabra que su boca profería

Su sino, divisar cómo la muerte
llega en pasos cansados y viajera
y hospedada de viento es blanda cera

Es dura la verdad, la dura nada
que la desierta voz clama y el cierto
río que llega vivo hasta lo muerto

No hay condena mayor La de Casandra,
saber que su palabra descreída
en los hombres será suerte escondida.

Entera plenitud que profetizas
por tu beca terrosa ese destino
que no sabemos ver, nuestro camino 

 (de su libro Lugares)





Así serán las cosas: iremos
al amor algunas veces;
nos dolerá el no fue y lo que somos.

Entrarán luego otras vidas
y el azul
profundo del olvido crecerá
invadiéndolo todo.
Así serán las cosas
o acaso
no serán de ésto. Da lo mismo
dolorido amor, me da lo mismo.





Aviso

Gratificaré devolución
de una chalina oscura, punto arroz,
extraviada en un bar
de zona centro 

Más que valor material
posee un alto
significado afectivo
y tiene algunas manchas
en la parte de abajo, delantera

Fue tejida por Penélope, mi esposa
mientras yo, Ulises, la esperaba

Absoluta reserva. Avisar
en horas de la noche. Isla Ítaca
Hechiceras griegas, abstenerse 

  (De Cercanías)





Límites

sales
a caminar por la página en blanco.

Lento escribes
hasta ver
cómo el todo añorar
es añorarla.

Vacío aún de vacío
excederás los límites de tu propia escritura;
llegarás a los bordes filosos de la hoja
no habrás de encontrarla.

No es su lugar la red
que te contiene.

Ella habita 
otro texto
que acaso no se ha escrito.

      





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