viernes, 6 de febrero de 2015

ZABIER HERNÁNDEZ BUELVAS [14.728] Poeta de Colombia


Zabier Hernández Buelvas 

Montería, Colombia, 1966. Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá. Director del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales CEIS, Bogotá: 2000 – 2002. Periodista y colaborador del Semanario VOZ. Ensayista colaborador de la revista de análisis político TALLER. Editor y Compilador del libro “Falacias y verdades sobre el Plan Colombia”, 2001. Asistió como poeta invitado al Festival Internacional de Poesía de Medellín en el 2005. Publicó en el 2006 el poemario: Baile para ahuyentar la tragedia.


BÚSQUEDA

Pregúntale a ella
Sobre esa nube pesada
Prendida a su cabello

La respuesta
No saldrá de su voz
Son los recuerdos 
Quienes taladran el sentido de un llanto
Que habla por ella

Ya sabes
No preguntes nunca más
Su hijo no aparece
Y un tiempo fértil de olvido
Amenaza
La larga travesía de la memoria




DESPUÉS DE LA POESÍA

En una esquina habitada por el silencio
La palabra prepara una celada a la tristeza

El eco intranquilo
Del espacio fantasmagórico
Retumba en cada acera

Los poemas ya sin los poetas
Se pronuncian
Se nombran
Y todos creen que la fiesta continúa




DIEZ PREGUNTAS PARA UN PAÍS EN GUERRA

¿Quién puede calmar a la madre?
¿Cuantas lágrimas correrán hacia la calle hasta que llegue la paz?
¿Cuántos hijos se necesitaran para el hambre de esta guerra?
¿Cuándo podremos dar sepultura a los que se fueron por el río?

¿Y los fantasmas debajo de mi cama?
¿Y la sangre borrada por la hierba?
¿Y que será de los amigos de infancia que marcaron las piedras antes de partir?

¿Dónde se hallará mi amor cuando sea el momento?
¿Será igual después de todo?
¿Permanecerá su sonrisa, 
Cuando vuelva del frente de combate, cuando vuelva la paz?





DUENDES URBANOS

¿Quién ordena el caos de la ciudad?

Un hombre con actitud sospechosa socorre al anciano
Él
Quiere atravesar entre las marcas que se deslizan sobre el sagrado asfalto
Va a visitar a sus nietos  
Guarda  un secreto
No quiere llevarlo a la tumba

Sabe que muy pronto su rostro será cubierto por un jardín 
Sus nietos 
Serán  los nuevos inquilinos de la ciudad
Los que harán de ésta una sonrisa colectiva 
Los que enfrentaran desde el salón de la justicia imaginada 
El delito de ser ciudadanos comunes 
Los superman, los hombres arañas, las mujeres maravillas y los batman
Ellos Salvaran la ciudad del mal

No sabremos sus nombres 
El anonimato es parte esencial de la moral ciudadana
La ciudad es de todos y de nadie

Sin embargo
Alguien pone orden
Alguien escribe un poema en una pared abandonada
Alguien prende hogueras en la calle del peligro
Allí 
Es posible que cada uno de nosotros 
Seamos dueño de un kilo de asfalto 
Es posible, muy posible
Que el secreto de no estrellarnos unos con otros 
Este en ese anciano despavorido




EL PICADRERO

El Picapedrero
Está loco 
Habla con las piedras

Al momento que alza su vertiginosa mano 
Maldice sin descanso

Las piedras 
Sabias ellas 
Se quiebran
                        Se abren
                                   Saltan  
Muestran su corazón

El picapedrero esta loco 
Por que a pesar que tiene su pica 
Es vencido
Por la paciencia milenaria 
Y el silencio noble de las piedras





EL SUEÑO DE LAS PIEDRAS

Antes
Cuando no se había descubierto
El corazón de la montaña
Cuando no se sabía que la piedra
Tenía valor
Cuando el sueño piedril
Perduraba por los siglos de los siglos
Los árboles, 
Hermanos mayores de las piedras
Las cubrían y cuidaban

Hoy, sin árboles ni sueños 
Todas las mañanas
A las seis exactamente
Las piedras comienzan a morir





LA LIBERTAD DE ADYA YALA

Un viento noble
Sobre el mapa de una piedra
Indica los caminos 
Al andariego de la montaña

En la neblina 
De una selva tejida
Los sueños, los duendes y los pájaros
No duermen 
Vigilan el cosmos
Protegen la palabra origen
  
Adya Yala remueve las tumbas de sus guerreros
El viento, la piedra 
Y ahora el fuego

Dan vida a las fantásticas visiones 
De una sangre poblada de Yagé
Donde un tigre 
De colmillos brillantes 
Indica sobre el mapa de la piedra

La libertad.





LAS PIEDRAS QUIEREN SER

Las agujas de la noche 
Cosen pacientes y alegres
El sueño de las piedras

Gusanos prehistóricos buscan refugio
En el lado oscuro de la luna 
Condenados a soñar sin descanso

Bajo la presión del tiempo 
Millones de piedrecillas  
Crecen para si

Anhelan ser 
Diamante, rubí, gema o cristal  
Antes que aburrirse 
En el fondo de un celoso río




MIS VESTIGIOS

Intento 
Ordenar mis recuerdos
Y un miedo de corazón 
Sobrevuela mis vestigios
De  alma insensata

Al extremo sur
De mí agitada respiración 
Se dirigen tus  pasos 
Medidos por la ansiedad del tiempo

He sido 
Un animal de monte 
Escapado del amor 
Una leña del azar
Una hojarasca 
Que va 
Hacia el destino del viento.





UNA MUJER TRISTE

Intento descifrar la tristeza
Escondida en las pestañas de esta mujer

Detrás de una tela de mil grises
Un sabor a lágrima
Aromatiza el viento

Ella viene
Arrastrando una muerte
El amor se extinguió en un segundo de disparo
Una guerra entro a su cuarto
Y allí vive 
Cómoda
Sin  intensión de partir

Después de una explosión 
Su mundo 
Tuvo tanta luz que encegueció
Una orquesta de estruendos
Llenó todo y no la deja escuchar

Por fin, 
Creo descifrar el poder de su tristeza
Pero su historia es tan trágica
Que las palabras no alcanzan 
Y el silencio 
Es el cómplice solidario entre los dos.





SUEÑO DESPUÉS DE LA GUERRA

Una noche 
Atrincherado en las ansias 
Adormilado por la respiración del otro 
He soñado con el rostro de una niña 
De pelos rizados color negro como sus ojos 
Mirada triste que busca.

La vi jugando a las escondidas 
Con un padre imaginario 
La vi correr detrás de una flor que volaba 
                  Y también la vi llorar. 
Tapando sus lágrimas con sus manitas sucias 
De tierra inocente y fértil

Después de la guerra 
Al alba del desahogo 
En la intranquilidad fantasmal de los recuerdos 
He despertado cazando mariposas 
En un jardín destrozado.

Al otro lado de una muralla de orquídeas fosforescentes 
Ella 
La niña de mis sueños 
Desde el lado de los vencidos 
                   Me dice papá.




LUNA DE SEPTIEMBRE

Baile para ahuyentar la tragedia

Un día de carnaval 
las tristezas se arremolinaban 
en la desembocadura 
de un río apasionado

las laderas oscuras 
los recuerdos flotan
la neblina danza

la luz de un día incierto, coquetea
negras, mulatas, sambos y blancos

bailan

cantan su dolor
ahuyentan la tragedia

las calles inocentes toman la forma de la vida
los tambores anuncian esperanzas

Pasto, enero 4 de 2004.




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