martes, 3 de febrero de 2015

TEMSULA AO [14.679] Poeta de India


Temsula Ao

(India, 1945). Escritora, catedrática universitaria en Literatura Inglesa, gestora e investigadora socio-cultural. Obra publicada: cinco poemarios; las investigaciones The Ao-Naga oral tradition y Henry  James and the search for an Ideal  Heroine“, los libros  de cuento These Hills Called Home y Laburnum for my Head, el de sus memorias –Once Upon a Life- y la antología poética [1988-2007], Book of Songs. Traducida al inglés, alemán y varias lenguas de India. Premios: Padma Sri (2007), Gobierno de Nagaland (2009); Academia Sahitya (2013).




Versiones del inglés de Héctor Ortiz Partida



Cielo y tierra

Palabras vacías éstas,
alardeadas denominaciones sin localización
y destinos declarados
sin mapas carreteros.

No pueden llamar suya ninguna geografía, 
no pueden corroborar ninguna historia,
sólo astutas insinuaciones
que juegan en las mentes ingenuas.

El cielo es para mí
donde mi corazón palpita
y la tierra, ese ambiente
donde debería crecer.

Pero el cielo, tú dices
es donde no es tierra
porque tú insistes
que no van juntos.

Y entonces, ¿quién identifica el espacio
y distribuye el tiempo
para los des-ubicados
cielo y tierra?

¿Es la geografía o la historia,
o los mismos viejos vendedores de palabras
que escupen más sofistería
para acosar,

y perseguir
a caminantes aturdidos
como tú y yo, que buscan
el cielo en la tierra vacía?



Heaven and Earth

Empty words these, 
vaunted designations without locations  
and avowed destinations 
without road-maps. 

No geography is theirs to claim 
or history to affirm, 
only clever innuendoes 
that play on gullible minds. 

Heaven for me is  
where my heart throbs
and earth that clime  
where it ought to thrive. 

But heaven, you say 
is where earth is not 
because you insist, 
they do not belong. 

So then, who identifies the space  
and apportions the time  
for the mis-located 
heaven and earth? 

Is it geography or history, 
or the same old word-vendors  
spewing more sophistry 
to harass, 

and hound 
befuddled wayfarers 
like you and me, seeking 
heaven on a vacuous earth?





No hay palabras adornadas para esto

No puedes ni empezar a articular
lo que pasa entre ellos en la noche oscura
sobre las duras tablas del catre
apostado junto al fogón central
que acumula hollín, y es anfitrión
de ritos primordiales.

Él la monta en la humeante oscuridad
para poder enfrentar a sus colegas
ante la dura luz del día,
para ella, el peso sobre su cansada complexión
es su única confirmación
del eterno plan.

El lenguaje,
y su palabrería,
no alcanza para explicar
el encanto de la médula melosa
que ha poblado al planeta y 
propulsado sus vidas por milenios.

Las ejecuciones de la urgencia innata
se logran con espontánea complicidad
cada una en la agonía
de mundos separados
como actores que ensayan
gesticulando sus papeles.
No busques palabras adornadas,
ni siquiera amor, para colgarle
a esta antigua obra,
pues ninguna lengua puede explicar nunca
esta innata esencia
y su compulsiva insistencia

En el encuentro que los mezcla
en la acogedora oscuridad de las noches
sin rostro sobre las duras tablas
del antiguo y enhollinado catre
que se mece mudo con el llamado
de la irresistible certidumbre.





    
No Fancy Word For This

You cannot even begin to articulate 
what passes between them in the dark night 
on the hard planks of the cot 
stationed by the central hearth 
gathering soot, and hosting the performance 
of primordial rites. 

He rides her in the smoky darkness  
so that he can face his peers 
in the harsh light of day,  
for her, his weight on her tired frame  
is her only validation 
in the eternal scheme. 

Language, 
and its verbiage,
is inadequate to explicate  
the lure of the honeyed marrow 
that has peopled the planet and 
propelled their lives over millennia. 

The enactments of instinctual urgency  
are achieved with effortless complicity  
each in the throes  
of separate worlds  
like some practised actors  
miming through their roles.  

Do not look for any fancy word,  
not even LOVE, to hang 
on this ancient play, 
for no tongue can ever explain  
this innate essence 
and its compulsive insistence 

On the tryst that melds them  
in the cosy darkness of faceless 
nights on the hard planks 
of the ancient soot-encrusted cot 
mutely swaying with the call 
of the irresistible thrall.






Palabras al muerto  
                                     
Últimamente, mi muerto ha invadido el espacio de mis sueños
asaltando mi plácida vida con recuerdos
de vieja traición e incesante furia.

Recuerdo que la abuela dijo alguna vez, «no es bueno
soñar con los muertos», «por qué», pregunté, «porque», dijo,
«algo malo les ocurre a los vivos».

Pero no es por esta razón que resiento
esta intrusión: es la simple audacia de que él
aparezca y se vea tan joven y cortés como lo era entonces.

Cuando él sabe que ahora las arrugas reinan en mi cara,
una conmoción de gris blancuzco adorna mi cabeza
y otro duerme a mi lado.

¿Cómo puedo dirigir mi furia hirviente
a la evocadora imagen de su confianza masculina
que en mi juventud siempre había prevalecido?

Entonces recuerdo que la abuela también dijo
«las palabras invariablemente encuentran sus blancos porque
ellas tienen también un espíritu propio».

Así que mando estas palabras a este espectro, esperando que
sus espíritus también atraviesen la brecha
y le digan al muerto que se mantenga fuera de mi vida.

Tal como lo hice ese día de primavera cuando
lo ahuyenté de mi puerta
donde se paró con un ramo en las manos

y la traición regodeándose en su cara sonriente,
pero mi determinación se mantuvo constante
porque el perdón se había ido de mi corazón.

Él se quedó afuera, no sólo de mi vida,
sino también de la vida en sí, dejándome
una patética nota acusatoria.

Y esa engañosa cara de antaño
ahora debe ser desterrada de nuevo
y el espíritu de mis palabras deberá insistir.

Que no puede haber transporte entre los vivos y los muertos;
que espere mi turno en la eternidad, y entonces si lo desea
que se atreva a proferir su voluble corazón

a esta despiadada nueva entrante
en la tierra de todos los muertos
cargada de recuerdos.

        



Words to the Dead

Of late my dead has invaded my dream-space,  
assaulting my placid life with reminders  
of old betrayal and unceasing rage.  

I remember grandmother once saying, ‘it is not good  
to dream of the dead’, ‘why’ I’d asked, ‘because’ she said  
something bad happens to the living’.  
But it is not for this reason that I resent  
this intrusion: it is the sheer audacity that he  
should appear looking as young and suave as he was then,  

When he knows that now wrinkles reign on my face,  
a shock of grey-white adorns my head  
and another sleeps by my side.  

How can I direct my seething anger  
at the haunting image of his male confidence 
which in my youth had always prevailed? 

Then I remember grandmother also said  
‘words invariably find their targets because  
they too have a spirit of their own’.  

So I send these words to this spectre, hoping that 
their spirit will somehow traverse the divide  
and tell the dead to stay out of my life.  

As I did on that spring day when I  
turned him away from my door  
where he’d stood with a bouquet in his hand 

and treachery gloating in his smiling face;  
but my resolve had stood unrelenting  
because forgiveness had fled my heart.  

He did stay out, not only of my life,  
but out of life altogether, leaving me 
a pathetic accusatory note.  

And that specious face of old  
has now to be banished once again,  
and the spirit of my words will have to insist  

There can be no truck between the living and the dead;  
let him await my turn at eternity, then if he so desires  
let him dare proffer his fickle heart  
to this unforgiving new entrant  
into the land of all the dead 
burdened with memories.








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