sábado, 28 de febrero de 2015

RITA VARGAS RÍOS [15.105] Poeta de Ecuador


RITA VARGAS RÍOS

Rita Vargas Ríos (Quito, Ecuador, 1956), ingeniera, narradora y poeta, es una mujer con absoluto poder de cosechar prismas sobre si misma o sobre cualquiera. Ha impuesto la arquitectura al espacio de su destino y cuando ha visto por conveniente desnudarse, lo ha hecho dejando bailar o volar las avispas de su vientre, para exponer su verdad les gusto o no. -  Jose Guillemo Vargas Rodríguez, Presidente Nacional de la Casa del Poeta Peruano. 



Unos ojos negros perdidos en Madrid

Tengo un par de ojos negros perdidos en Madrid,
unos inquietos ojos que buscan cerros y montes,
que miran ansiosos el horizonte que se pierde entre los techos,
ojitos tristes que se encuentran en el Retiro
con otros tan tristes como ellos.
Se me perdieron unos ojos rasgados
y una pequeña nariz
que olfatea buscando los conejos y venados,
y unas manitas que les gusta coger el maíz,
sentir su dureza y desgranar uno a uno sus granos.
Se me perdió el corazón en Madrid
entre palacios y la Plaza Mayor,
se me perdió el corazón,
es un migrante.



LA VIDA DESGASTADA

Si el sol de la mañana te molesta
y te levantas disminuido
llevando el día a cuestas,
si desde temprano empiezas
un loco trajín, un desenfrenado ir y venir
tropezando con los muebles
y olvidándote las llaves,
entonces eres alguien como yo,
uno de millones
a los que la ciudad abruma,
el tiempo atrapa en su telaraña,
y tironean su vida a cualquier lado,
un gris producto del cemento
que respira hollín
y suda plástico,
uno, que se piensa en cortos
en una secuencia inteligible 
de escenas no planificadas,
y en oníricos escenarios 
que cambian al azar. 
Si tu corazón engrandecido
cansado de bombear sangre
te da un susto alguna tarde
o la sangre en las arterias no puede fluir con libertad
o si te sientes asediado
y no puedes sacar la mano de la trampa,
entonces hermano,
estamos embarcados en la misma balsa
que tiembla frágilmente
ante el embate tumultuoso de las aguas
y la cercanía de los rápidos,
entonces no nos queda
nada mas que despojarnos
del inútil peso que nos empeñamos en acumular,
de las mil y un necesidades
que nos rodean en este mundo absurdo
o de las ridículas $3>s
eternamente posfechadas 
que no marcan ningún hito 
en la vida de la Tierra
ni en el ínfimo intervalo del latir del universo.
Entonces somos caballos desbocados
compitiendo en un torneo
del sueño de algún loco
que se quedó dormido cobijado por la luna.
Entonces recojamos nuestros cuerpos
aligerados ya tan tarde
y vayamos a acostarnos a la orilla de algún río
y veamos pasar un desfile de minutos
si no podemos alterar este secuencia de tantos lunes
que nos matan sin piedad.
O hagamos una hoguera
con las agendas, los proyectos, los planes quinquenales
y dibujemos sueños en el azul de las mañanas
y borremos con las nubes los contornos de los malos, de los vivos, de los truhanes
que se colan hasta en eso para no perder oportunidad
O juntemos a los niños que brincan por la calle
exhibiendo sus harapos
y formemos el circo de la vida
seamos payasos, malabaristas, traga fuegos
y cobremos las entradas con besos, con abrazos con sonrisas
O recojamos las banderas
y plantémoslas en las calles
que nos recuerden que comemos en exceso
mientras otros espantan el hambre con las manos
y pelean a codazos con la muerte
O formemos un ejército invencible
armado con deseos y suspiros
que destruya las fronteras,
que elimine las ganancias
y restituya el imperio de los niños, de los juegos, de las travesuras
y con paso de vencedores, redoble de tambores
y repique de campanas
nos lleve a un futuro hermoso, impredecible
en que los adultos no opinemos, no decidamos, no manipulemos
y dejemos la vida en paz.




LAS NUBES

Se visten de blanco, se tiñen,
se enjambran y viajan, las nubes.
Se alborotan, se encabritan
se encienden y truenan, las nubes.
Se diluyen, se esparcen,
se precipitan, se hielan, las nubes.
Se atraen, se acercan, se mezclan
se enroscan y se funden, las nubes.
Se arremolinan, brotan, dan vueltas,
se van y regresan, las nubes.
Se oscurecen, se alejan
me dejan, las nubes.




HOMOTERRORIFICS

El deseo de escribir
brota como un torrente,
no puedo detener las palabras
que presurosas van hacia el teclado.
Hay tantas razones y motivos, 
necesidad de hilvanar letras al azar 
que intentan describir el dolor, la indignación,
la angustia de escribir sobre un montón de cuerpos.
Aunque no lo vea
sé que todo está al revés, 
que el mundo perdió la razón
porque un loco revolvió el avispero,
y temo por lo que será 
y por lo que se está gestando 
en la sinrazón donde los hombres conciben sus guerras,
sus estrategias para agredir a otros
que ni siquiera saben porqué les cae la desgracia.
Malditos seres a los que no puedo nombrar,
no puedo llamar humanos, 
no lo son porque planean el dolor,
utilizan el ingenio inventando nuevas formas de matar,
locos que no tienen límites y
a quienes el planeta no les alcanza.
Los minutos van pasando
y quiero detener el paso del tiempo
porque veo cerca el final 
y otras especies van a relevarnos,
perdimos el privilegio de poblar la Tierra,
nos hemos vuelto una amenaza para nuestra especie,
el peor depredador, 
el más temible.
Nos crecieron colmillos, 
nuestros miembros se volvieron fuertes y veloces para matar, 
para agredir, para destruir.
Ya no somos homosapiens, 
debemos inventar otra palabra, 
homoterrorifics,
depredadores implacables.





De
PERSISTENCIA
Parvo manual para salir de la agonía
y no morir en el intento.
Lima: Ediciones Maribelina; Casa del Poeta Peruano, 2010.
Incluye un CD con los poemas "Según la voz de José Guillermo".



PERSISTENCIA

                                A él, en la placita Santo Domingo.

Soy una cueva a la que el musgo con persistencia invade
y cuyas paredes no ofrecen resistencia
a las raíces que se adentran en la tierra. 
Apenas una débil orografía
que permite te incrustes en su piel.

Y aunque la cueva cree que se mantiene incorruptible,
su alfombra verde contiene un universo de vida en miniatura.

Te adueñaste de mi cuerpo y de mi mente
y mientras yo pensaba que recorría un camino 
que me alejaba de ti,
te llevé conmigo sin advertirlo;
y ya no hubo nada más
ni historias
ni comienzos
ni tan siquiera tristeza.

No volví a pensar en ti como algo ajeno,
como en otro ser,
te tengo adherido y es cruel
porque a diferencia de la cueva, 
he empezado a advertirlo.



CONFESIÓN

Soy
cuerpo en hoguera de duraznos
consumiéndose en el olor de tu piel
sedienta sombra detrás de tus vertientes,
pálido cadáver ávido de caricias frescas.

La noche me trae tus caricias
y entera me recorres y das vueltas.
Giro en carrousel
cual Rosa de los Vientos.
Quedo así, pegada con fuerza a tus paredes
aprisionando anhelos
destrozando fronteras
desbordándose cual fuente
en todos los encuentros.
Soy volcán derramándose
de a poquitos.

Soy latido asincopado,
remolino de fogatas.
Hiervo,
erupciono ensangrentada
y explosiono entre tu vientre
a que sufras
y me llames.

Entonces, soy urgencia
vestida de ciclones,
calzando terremotos
esperando siempre adentro.

Me llamo entrega. No lo olvides.
Soy tierra fértil por ti,
desierto si estás lejos.
Tu fuego es mi mañana.
Tus orgasmos mi futuro
y el momento absoluto
al encontrarte en todas las fronteras.

Tengo llave de tu archipiélago
y adrede la he perdido 
Ya lo sabes




RUMIÁNDOTE

Otra vez estoy como esfinge frente a los recuerdos
con palabras zumbando y dando vueltas,
versos agolpados en el pecho
disfrutando de tu ausencia,
rumiándote.
Te imagino mirando la ría
doblando callejas
buscando con qué llenar las distancias.

Te encuentro en los reclamos
fuego milenario de un pueblo altivo 
inmensas flamas delirantes.
Tu recuerdo se perennizó
en la música alunada de aquella noche
en las sábanas rojas mezcladas con la piel
besos y caricias que faltaron 
que tardaron en llegar como yo.
Construyo un telar que deje pasar los días 
que sostenga el dolor hasta tu vuelta.

Te fuiste amor,
pero tu fuego se pegó a las paredes de la casa
y otra vez estoy aquí,
rumiándote, rumiándote...




EL SECRETO

Tengo dentro de mí un gran secreto
algo que espera salir y tengo miedo
del hueco que pueda dejar
o de enfrentar a mi viejo arcano. 
Y ya no vale jugar
ni cambiarle la cara a la vida
el dolor se incrustó en mi pecho
soy flor de ojos tristes, ojeras y desaliento
y tengo repentinas ganas de escribir 
soledad en medio de tanta gente,
suspiros hondos
caminar sin rumbo
piedras y campanas 
guardando el eco de las pisadas que me pesan.

Aquí, en el centro del centro,
tengo ganas de gritar, de sacar este grito 
atrapado en la garganta
y llorar sin fin hasta que se deshielen 
mis arcas y petacas.

Tengo dentro de mí un gran secreto,
algo que espera salir y tengo miedo
mucho miedo, del pozo hondo 
que grafique mi tragedia.



DE TU VOZ ME SIGUE A TODAS PARTES

Me envuelve, me incendia tu voz
como en tobogán bermejo de Arco iris.
Me arrulla con matices tiernos y profundos:
cual gorjeos de palomas
arrullándose en tejados.

Me acaricia tu voz amor,
con agudos y altibajos,
como silba el viento
enamorando las urpichas escondidas
entre espigas tiernas y doradas.
Como ellas me inclino al vaivén
de tu mar verde y proceloso.

Me embruja tu voz, me anonada, 
con sabor a vino tinto jerezano;
con calor de fuego en Ias entrañas 
cual pisco nacido en cepas de mar y arena .
Y.. en sus olores y sabores del «quebranta» 
se va el poco juicio
que desde Mayo me ha quedado.

Me desvisto tu voz, me seduce 
y caen uno a uno
mis temores 
quedando solo piei
para tu sol que baja a correntadas.

Me penetra tu voz como el mercurio 
viajando loco por mis venas
y desgarra mi carne hasta los huesos 
con arístas de ecos y cristales...

Y sangro, poeta, 
      sangro
soledades
y
                   distancias.

                   Me sigue tu voz a todas partes.



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