martes, 24 de febrero de 2015

JOSÉ LUIS FARIÑAS [15.050] Poeta de Cuba


José Luis Fariñas 

(La Habana, 1972). Pintor, dibujante, ilustrador y escritor. 
Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Óleos suyos se conservan en Las Américas Art Museum, Denver; Jewish Mizel Museum, Colorado y en el Jewish Center Museum, Pittsburgh. Graduado con Título de Oro en "San Alejandro", cursó estudios en el Instituto Superior de Arte de 1991 a 1995. Ha realizado veinticinco exposiciones personales y setenta y siete colectivas. Ha impartido talleres y conferencias en universidades y museos de New York, Colorado, Florida y Pennsylvania. En 1995 obtuvo la medalla del Premio de Reconocimiento NOMA, UNESCO, de ilustración. Ha recibido premios y menciones nacionales como pintor y dibujante. Son sus promotores principales LatinamArt, SALA, New York; MYArt Prospects, Chelsea, New York City; Oficina del Historiador de La Ciudad de La Habana; LIBER Ediciones, Madrid-Pamplona-Barcelona; Instituto Cubano del Libro, Galería Habana, La Acacia, La Habana; Galería Meliá-Cohiba; Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC; Consejo Nacional de las Artes Plásticas; Bernheim Gallery y WeilArt, Panamá; Berger Gallery, Pittsburg y The Marcus Jewish Community Centrer Gallery, Atlanta, Georgia. Incluido en The Contemporary Who’s Who 2005. Obras suyas figuran en las colecciones privadas de de John Le Carré, Jay D. Hyman, Steven Spielberg, Silvio Rodríguez, Carlos Weil, Jeannine Bernheim, Anne Arne McDonald, Michael Berger, Esther Bondareff, Miyako Yoshinaga, Harold Gramatges, Esther y Gustavo Orta, Thiago de Mello, Aitana Alberti y Chucho Valdés, entre otras. 

Ha sido jurado en certámenes nacionales de ilustración y dibujo. Poemas y relatos suyos figuran en diversas antologías; entre estas, las publicadas por The City University of New York, la universidad de Loyola en New Orleans; la UNAM, de México, así como en la Antología de la poesía judeolatinoamericana de S. Sadow & Isaac Goldemberg, Hostos Review, 2006, New York City, y la Antología de poesía centroamericana y del Caribe, Isla Negra. 2006, de Gabriel Impaglione, Cerdeña, y en otras revistas especializadas de Cuba, Estados Unidos, España, México, Argentina, Italia y Holanda. Narraciones suyas fueron antologadas por Salvador Redonet en Novísimos narradores cubanos, Universidad de Zaragoza, 1999 y en El ánfora del Diablo, Letras Cubanas, 2000, reeditada por la UNAM, México. 

Ensayos suyos han sido publicados en La Gaceta de Cuba. Su cuaderno de poemas en prosa Incuria, Ediciones "Z", La Habana, l993, ha sido traducido al inglés y al holandés. La Gaceta de Cuba, UNEAC, le otorgó la Beca de Creación Prometeo de Poesía en su edición del 2002. Aparece incluído en el Author Index de literatura cubana en internet de The City University of New York, en los anales del American Biographic Institute y en the The Contemporary Who’s who of Professionals 2005. 

Prepara los poemarios El oro de los muertos para el sello Ediciones UNION, y Pan de crisis para la colección Poesía de la Editorial Letras Cubanas. Trabaja actualmente en la fase final de un libro de relatos, dos novelas y una noveleta. Ha realizado numerosas lecturas en prestigiosas instituciones culturales cubanas y extranjeras como el Instituto Cubano del Libro, la librería Ateneo de La Habana y el Baruch College de New York..



Los poemas, pinturas y dibujos, autoría de José Luis Fariñas 





Sacrificio 

Anillo que giras sobre el escudo ceremonial,
dinos cuál es el pacto que te nutre
y cuál la expresión que debemos alimentar bajo la máscara.




Anamorfosis 

Los espectros de la gran puerta
regresan alejándose
bajo condiciones mínimas,
regresan cumplidos, sin zona de piedad intacta;
así lo revelan las últimas páginas,
con la madres vírgenes se destejen
solos en su paz de cáscara de trigo
desde el cero que corta de tan claro,
a través de los arcos y el hallazgo,
sin elección ni parámetros
como única posibilidad para sanar a ciegas,
sin pasto ni destino,
mal nacidos en un bien que desaferra
sin solución ni penas,
hallándolo todo en el vaso quebrado:
el cielo en la pérdida,
la luz en la sombra.
Los espectros de la gran puerta nos invocan.





Apocalipsis 

Somos los jinetes,
los cuatro más temidos,
pero llegamos tarde.





Tamborileo

Que suenen a Mozart los mágicos errores,
estudia sin piedad las malas pasadas
pero no ensucies la arena,
recrea con el tambor que te persigue,
el tambor nuestro de cada pena,
recóndito trasto de compás entero,
escondido en plena superficie
como un bastón de madera despreciable y única,
semejante al esqueleto de un paraguas ritual,
idéntico a un abrazo detenido que entrepunza,
un sencillo bastón para todo.

Siéntate sobre mi silencio y desármate de nuevo.




Fragmentos I

Aunque nadie queda libre de cambio
para recomponernos,
yo he quedado vivo por ahora
y brillo de horror al madurar,
porque crecer es olvidar mal, desperezarse
y habitar halcones y zorros que no vuelven,
y escapar sin gota de ámbar
por sobre todo un lomerío de peldaños,
quemando la envoltura
a diestra y siniestra.





Fragmentos II

Mitad arpegio, mitad página borrada
en pos de oros y bálsamos
acontecemos, imperdonables,
matando comienzos
por estar faltos de lo más sencillo
y porque la broma sabe a carne
y el autogiro no cuenta
aunque nos doble
para mejor diseccionarnos
formando la base de todo
confiadamente,
hasta que aprendemos,
por las buenas y las malas,
a velar como un elástico yacente
al costado de la queja invulnerable.





Fragmentos IV

Yo que apenas parezco lo que ni soy,
te entrego el pavor y la morada de mis juncos,
el control ilegible de la roca,
el llegar allá que en falso nos apenaba,
esas raíces de la tarde quiero dejarte hoy
para que olvides mejor si nada quieres,
para que algo sobreviva de estas naderías,
por si acaso lo quisieras todo.
Toma mis puñados de rescoldo glacial,
acepta las jorobas de los reinos
y barre mejor tu senda;
limpia bien lo que oigas, lo que veas y lo que traigas;
pule mi laja con estos hornos bajo el mar,
límpialo todo cayéndote detrás de ti
para luego reírnos juntos y despedregar en el aire
las marismas y el asiento del cobre final.






Nadir

En esa calma renacemos,
a ella se deben la colmena y tus palabras,
la renuncia que en las aguas se completa.
En un círculo duermen los olivos,
junto al recto callar de tierras perdidas,
partida simple de cada ruina,
como en una ofrenda de horas pequeñas
en suma de sombras
desde moradas sin ropaje.
Los libros de la creación están cerrados
pero la claridad se derrama por inercia,
como el cantar inesperado que nos derriba
entre las cosas del abismo,
en este permanecer cayendo entre crisálidas,
en este breve más allá que nos dejas al pasar.














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