lunes, 23 de febrero de 2015

GONZALO DAVID [15.042] Poeta de Chile


GONZALO DAVID

Poeta. Chile.
Gonzalo David ha publicado Pendrive (Mantra Ediciones, 2008) y Superhéroe (indie.cl, 2009; e-book y Ed. La Liga de la Justicia, 2011). Ha participado en el taller de escritura creativa del escritor Diego Ramírez. Algunos de sus textos han aparecido en medios electrónicos literarios de Chile y Brasil. Forma parte del comité editorial de La Liga de la Justicia Ediciones y recientemente "Abril" (publicado en Austria).




como una llamada perdida en la madrugada
como una cancioncita lastimosa en inglés
como una serie del cable
como una fantasía cursi colegiala
como mi pequeño pedacito de cielo
como una novela perversa con nombre de mes
como las fallas de la telefonía celular que por algo
pasan
como una estrella a millones de años luz
como un labio homicida empapado de alcohol
como un disfraz sobre producido en una fiesta mal
organizada
como una secreta presencia que escucho y play y play
y play
como unos poemas diluidos en el mar
como ese manoseo loco adentro de una capilla en el
centro
como una quemadura de cigarro en el dedo meñique
como todos los textos que tendrán que ser filmados
para que la esperanza sea sólo un mal recuerdo
como esas conversaciones pendientes que terminaron
en una página blanca
como la última caricia en una estación sin remodelar
como unos pantalones rasgados antes del apagón
como la pendeja camiona teatrera pero nunca actriz
como un par de entrevistas que pasaron al baúl de los
recuerdos.




CARTA DE PRESENTACIÓN

que tengo poemas malos y otros terriblemente
peores
que nadie se acuerda de mí los fines de semana
que ya no tengo amigos
que al último le rompí su pantalón favorito y no
me habló más
que a los anteriores los golpeé de tan
complacientes conmigo
que me orino en los calzoncillos
que me recuesto de madrugada en la carretera
soñando una ruleta rusa
que no tengo padre
que no le cambio las sábanas a mi cama
que estuve detenido por tatuar un poco de cariño
en las paredes municipales
que vomito con despecho
que mi apellido también es nombre y esa es la
peor pesadilla o el mejor chiste
que mi mejor retrato es un aura de gemidos
indecibles
que he vivido en cinco casas pero ninguna ha
sido mi hogar
que odio a “los chicos que no lloran” y sus
fiestas privadas
que tengo tantas canciones como deseos rotos
que he conocido el abandono sobre buses
submarinos
que una vez aparecí en televisión diciendo que
todas las tribulaciones del mundo pasaban por
que jamás volveré a poner un pie en las
bibliotecas públicas del continente
que no seguiría aquí si no fuese por una
hermosa palabra llamada rencor
que la memoria emotiva siempre será un crimen
en primer grado
que feriamix tiene el monopolio de mi
masturbación emocional
que de puro anarquista quise forrar árboles con
papel higiénico
que alucino con drogas genéticas
que mis recuerdos son bombas molotov y mi
cabeza una mochila araposa
que para amar sólo unos pocos tienen el boleto
ganador
que sale más barato comprar los pasajes ida y
vuelta aunque parezca un fin precipitado
que los arriendos en el centro son
asquerosamente caros para mi bolsillo proletario
que desayuno mis fecas en un tazón del pato
donald
que soy ese niñito haciendo dibujos paint en el
computador de la escuela municipal
que el piso once puede ser demasiado vértigo
para un ojo revoltoso
que mis sábados son una norteamérica
adolescente
que camino por las calles de santiago con la 
angustia tremenda de saber que estamos pisando la misma ciudad




EL IDIOMA DE MI CORAZÓN

Estoy cansado de las frasecitas en inglés, me tiene harto
traducir al español. Apuñala fuerte la musiquita llorona en
los supermercados, el chico bonito en la televisión que
recupera a su novia y la vuelve a perder, los viajes al sur
después de las 11, mis amigos, tan felices ellos

Estoy cansado de las frasecitas en inglés, me tiene harto
traducir al español; mi cabezota tonta ya no resiste tanto
epígrafe barato, tanto cine pop corn barato, tanto verso
malparido; ponle subtítulos a esta eterna soledad

Estoy cansado de las frasecitas en inglés, me tiene harto
traducir al español. La Violeta tuvo un alma mucho más
grande que su cuerpo (y por eso lo abandonó); yo la miraba
con los ojos de mi madre mientras arrancaba sangrando
por Valdivia.

Estoy cansado de las frasecitas, me tiene harto traducir.
Venganza es el idioma de mi corazón




BAMBY

el dolor atrapado en el corazón
se convierte en gran ira
Sr. Miyagui

Está gimiendo sola sola en su pieza, acribillándose en
piernas y brazos, enhebrando la rabia en los rincones
imposibles del hogar que jamás existió, llorando como
bamby o animal en extinción con la mira en la cabeza. Se
odia y desgarra en los territorios devastados, bien adentro,
para que después los chicos bonitos se la cojan sin reparos
sobre el piso de bares y discotecas, viernes non stop, entre
vodka y vodka y vodka; llora pensando que nadie la sueña
en estas noches inmensas sin padres ni pequeñas caricias.
Afuera acaba de llover por primera vez en el año. En la
radio una musiquita pop no la deja dormir.




LAS TERCERAS PARTES NUNCA SON BUENAS

Los chicos que no lloran
me quitaron absolutamente todo lo que tenía
me vejaron públicamente
en esas fiestas
en esas casas
frente a las chicas que me gustaban




MANUAL PARA HUIR DEL CAUTIVERIO

Importante: jamás ceder ante el determinismo
histórico

1.- medir la distancia entre un extremo y otro.

2.- planificar la metodología del trayecto cada madrugada,
como enfermedad para necios en las configuraciones
del corazón, en la fatalidad del territorio.

3.- no traducir las canciones al español.

4.- dejar el celular en casa antes de salir a emborracharse
los viernes, así se evitan las llamadas salvajes en horas
inoportunas.

5.- entender que cada silencio es una marea de palabras sin
dirección, porque sólo la razón tiene sentido como
también desdicha.

6.- recordar las premoniciones.

7.- cerrar la cuenta de facebook y desaparecer por un
tiempo.

8.- inventar excusas para viajar.

9.- arrasar con bosques y carreteras. correr a ella y a su
ciudad tan lejos. quemar los libros de astrología.
lamer sus heridas.
nota: el 98.3% de las personas no consigue los resultados
esperados.








Esta noche se ha teñido de angustias y cuerpos celestes
Abril no me habla
Abril juega con un perro mientras intenta resolver los
signos en el cielo
Nos arrastramos por las avenidas de su ciudad
Nos abrazamos como un secreto a voces
Arropados por el frío
Por el hambre
Por el miedo
De sentirnos extraños y huérfanos sabiendo que cuatro
años son todos los siglos que nos faltan para derribar los
puentes del alma de las autopistas del mundo
De sabernos desterrados de la carne en el tránsito eterno
por la Quinta Normal o la Alameda como posibilidad de
reescritura
Abril me mira con sus ojitos esperando que le hable de
astrología y me pregunto si de algo importa ahora que
podemos iniciar un ritual para sobrevivir al invierno
Si de algo importa ahora que nuestros pies bordan jardines
japoneses sobre escombros de super costaneras y pueblos
fantasmas
Si de algo importa ahora Este corazón apendejado Las
nueve letras de mi constelación



La nouvelle que no existe: Abril (2012) 
de Gonzalo David

Por Arnaldo Enrique Donoso Aceituno


Todo lo que sé es que esta substitución de personas se detiene en ti,
porque nada puede substituirte, y que, para mí, esta sucesión de enigmas
debía terminar para siempre ante ti.
Tú no eres un enigma para mí.
Digo que tú me desvías para siempre del enigma.

André Breton, Nadja

1

Dicen que Abril es un e-book brevísimo y, como tal, subraya la escritura-lectura como disciplina electrónica. Dicen que Abril (2012) es un e-book que no tiene numeración de páginas y que salió en Austria en alemán antes que en Chile en español. Que Abril es un e-book sobre una chica con nombre de mes escrito por un chico cuyo apellido, en este país, sólo se conoce como un nombre. Que Abril es el e-book en cuya portada y contraportada imprimieron una misma fotografía, sólo que en la portada la foto está al revés y en la contraportada está al derecho: dicen que en la foto se ve a la que se supone que es la chica sobre la que se supone se escribe en el e-book, detenida en o a punto de pasar un lomo de toro o a punto de ser atropellada mientras apunta distraída con su cámara o está a punto de fotografiar la calle vacía, o todo eso quizá. No sé.

En sentido estricto un e-book no tiene ni portada ni contraportada ni menos tiene lomo y aquí la chica sobre el lomo de toro de la foto es la metáfora que señala que una parte del libro está aún allá afuera.

En principio Abril sería uno de tres capítulos de un trabajo mayor que se llamaría Metrópoli. Algunos comentarios han venido a llamar Abril la nouvelle, o sea la novela corta (no un cuento largo). Imagino que se le ha preferido llamar nouvelle por lo indeterminado del texto y porque éste tiene varias historias enmarcadas que proyectan una aparente secuencia, una aparente narración, una aparente unidad narrativa (o quizá porque vieron puras letras juntas en párrafos y no en versos).

Más o menos lo mismo sería etiquetarlo como poema en prosa con el argumento que un poema es una “amplia metáfora de un solo significado” (y el personaje Abril sería esa metáfora); lo mismo sería decir que es parte de un diario íntimo porque apunta una memoria de lo que se vive y existe verdaderamente en tanto se escribe con el nombre propio (o el presunto nombre propio) y en un tiempo o fecha inscrita en el tiempo común del mundo; lo mismo sería decir que es una carta suicida o la libreta perdida de un joven escritor atormentado por una pendeja histérica.

La ciudad es real, el chico es real, los personajes son reales, los lugares son reales, las citas, las diversas referencias, hasta la chica es real, pero todo pasa perfectamente como en un sueño. Ese es el crimen perfecto de la ficción o de la poesía: como un sueño. Un crítico argentino del Clarín, en 1987, hacía hincapié en que los poetas chilenos escribían libros, no poemas. No hagamos caso. Nos vamos a sacudir de esas zonas de experiencia hablando solamente de esa escritura de Abril y no de nouvelle o poema en prosa o diario o e-book, ni nada, sólo libro.

2

En la presentación de Abril en Santiago, se hace alusión a un cierto tipo de crítica que no habla en forma directa del texto y que, por ese solo motivo, podría calificarse como una “crítica autorreferente”. Lo que le pasa a uno con al leer libros como Abril es conectar lo que se lee con el afuera pues exige asomarse al exterior, al afuera, a mirar el lomo de toro, a pararse sobre él a espiar a qué apunta la chica. “No concibo la obra al margen de la vida”, escribió Artaud. Si la crítica no es al mismo tiempo creatividad, entonces, para la casa.

Hay otra trampa: se señala que Abril es poesía para las masas (obvio que en relación con Depeche Mode): ¿qué masas? Seguramente las letradas, integradas, que han asumido como propios los códigos económicos, tecnocientíficos, políticos, culturales de una sociedad global. Las que pueden, al tiempo que sufren por amor, mandarse una corriente de conciencia en la que salga al baile Ray Loriga, Sussana and the Magical Orchestra, el desierto de Atacama, 500 days of Summer, NIN, la novísima poesía chilena, David Foster Wallace, Zurita, La Odisea, Morrissey, el Ulises de Joyce, la ecosofía, el pensamiento de Foucault, la poesía beat, etcétera. ¿Qué masas?

En Abril se escribe para liberarse de la operación de escribir. Para liberarse de Abril, para liberarse del libro (la sujeción), del rival (el tiempo) o de lo viral (la locura), porque Abril es anagrama de libro en femenino, de rival, o el anagrama de viral (“Es la enfermedad —escribe David—pero también el antídoto”). La chica con nombre de mes es el tiempo de la escritura del libro o de la duración de la enfermedad de la escritura (la locura del “juego insensato de escribir”, el fluir de un río que “durando se destruye”).

Hay perversidad en ese tempo de escritura: el que habla en el libro prefiere ver a Abril vulnerable y frágil en su abandono psicológico para escribir de ella y de sí mismo.

Sí, cero problema: Abril es como la Nadia de Teillier, pero no se ha dicho que Teillier tenía en vista a la Nadja de Breton, la paciente psiquiátrica cuyo nombre significa sólo el inicio (sólo el inicio) de la palabra esperanza: “Me dice su nombre —escribe Breton—, escogido por ella misma. —Nadja, porque en ruso es el principio de la palabra esperanza, y precisamente porque es sólo el principio”.

“La belleza será CONVULSIVA o no será”, así termina Breton su Nadja, convulsiva con mayúsculas. La dinámica de autodestrucción de Abril es un juego de poder (la ilusión de la inocencia). Abril tampoco es inocente (“A Abril le encantan las novelas macabras creyendo que su vida es una de ellas”), desea convulsionar, tensionar al que habla. Ambos son sujetos alienados y sin escapatoria: siempre hay un “me gustaría” o un “quiero”, un deseo incapaz de hacerse real.

3

“El deseo y los juegos de poder también son una de las manifestaciones del capitalismo exacerbado y depredador”, escribe Gonzalo. En Abril hay un cuestionamiento acerca los límites morales de la fascinación de la literatura por el deseo y la locura. A este respecto, la escritura de Abril es ciertamente subversiva ante la honestidad que se le exige a la literatura (y al arte en general: hemos visto —leído— cómo se le pide, por ejemplo, más honestidad a NO! de Pablo Larraín, sin tener en cuenta que si los análisis históricos sólo logran dar cuenta de constructos parciales —¿una subjetividad sin sujeto?— qué decir del arte).

¿Hasta dónde la radicalidad, la presencia de lo viral, de lo subversivo en el libro?

Es tan fácil entender —cito el texto— que no debemos derrocar el constructo social y económico, la clave está en la microafectividad y en todas las pequeñas revoluciones del cariño sobre el desierto florido [se refiere a Santiago] que ella pinta durante las cuatro estaciones desde los puntos cardinales que forman la Alameda y la Gran Avenida. Cuando sonríe todo amanece, cuando duerme, también.

“Todo lo sólido se desvanece en el aire”, escribió Marx. Las contingencias y racionalidades históricas no salen en la foto que le sacaron a Abril, mientras ésta fotografiaba a su vez la avenida gris parada sobre un lomo de toro. Es el final de 500 days of Summer: la ciudad se desvanece, se desdibuja, se vuelve simulación. En Abril no está contenido el libro, es sólo la jaula de un puñado de animales indefensos y sin amor propio, a menos que amor propio significase sarcasmo.





Superman con labio leporino
Sobre Superhéroe de Gonzalo David.
[La Liga de la Justicia Ediciones, 2011]

Por Pablo Paredes M.


Las líneas de autoría en Gonzalo son felizmente difusas. Tienden a los paisajes más que a los países, debe ser por ese devenir en patineta que mancha de luz la foto tomada de noche. Me gustan esas fotos en donde los objetos no se terminan // Este libro es y no es de David, es más, este libro es este libro y también otro libro que habla sobre este libro. Me encontré con varios amigos por ahí. La poética neofauna latinoamericana aparece incluso para atinadamente destrozar el castellano con un portugués que perturba como alguien que pasa por la calle y que es brutalmente parecido a nosotros y que, sin embargo, no sabemos cómo hablarle.

Mi primer párrafo también puede ser algo difuso, lo sé. Vamos por partes:

 Primero, la presencia de otros poetas colándose entre los versos de David no es una lectura de subtexto sino una declaración textual del autor no-autor que despliega sus versiones de Gladys Gonzáles o Diego Ramírez –y quizás de mí mismo- que apócrifos acompañan este vuelo de superman. Surgiendo así el Frankenstein Davidiano que tiene una consigna clarísima e interesantísima, que quizás podríamos sintetizar como: Halloween también es Chile.

Cito a Gonzalo dialogando con Gladys: “Uno le dice al otro  que  no  son  los  únicos  en  esos  años  furiosos  y bastardos, le dice que conoció a una chica rara, mirando el mundo con fobia, habitando los paraderos tristes de gran avenida.”

Segundo, el texto se mira así mismo desde ojos de otros autores, ese diálogo que generalmente habita fuera del libro aquí vive adentro, de manera prologolar o ensayística. Reconozco que esto me perturba algo y declaro que la perturbación debe ser la vocación de cualquier poemario escrito hoy.

Cito a Arnaldo Donoso y su participación en Superhéroe:  “El  superhéroe  guarda  un  secreto  que  provoca  en  él aislamiento, travestismo, disfraz y devenir. La perfección de su accionar depende del secreto. La inocencia también tiene que ver con eso.”

Tercero, el territorio del Superhéroe este es el Cielo de Latinoamérica y para esto David no recurre a una canción de Los Jaivas. Su Latin-épica se estructura a través de la presencia de comentarios de poetas sudamericanos sobre el libro que presentamos, puestos aquí sin rotular ni como prólogo ni como epílogo, es decir, rompiendo una convención, lo que es sin duda más cosa de los bátmanes que de los supermanes que habitan en Gonzalo. Pasan por acá la fantástica poeta argentina Amalia Gieschen y la brasilera Ana Rüsche que cierra el discurso de Gonzalo y a quien aludía en mi primer párrafo.

Cito a Amalia en unos de los textos que comienzan a cerrar el libro de David: “La granada nunca estalló. Para colmo de males, yo diría que el álter ego de David ama su bastardía. David no se suma a los grandes épicos chilenos actuales que pueden desgarrar sus  vestiduras  ante  el  soberano  público.  Están  todos disfrazados menos él. Gonzalo está  solo.”

Ahora bien, no todos en este texto es la subversión del palimpsesto de una tribu que con distintos nombres/apellidos se despliegan bajo el ritual del joven sacerdote. Hay una intimidad que punza claramente desde páginas clave. Es ahí en donde Gonzalo David –no diré hablante porque cada vez más ese término me causa horror-, retomo, es ahí donde Gonzalo David está más destrozado y podemos verlo completo para luego observar cómo se desvanece a gusto en el cielo de estos supermanes de labio leporino.

... .. .. --- .. . Cito a David:


“como unos  fotologs que ya nadie visita
como el título hollywoodense de unas hojas que nadie quiere  leer
como un meteorito en el patio de mi casa
como la teen porno de gracia que no podría  ser otra
como las promesas que se esfumaron después de unos meses
como el pdf  para mi democracia en ruinas”



Por último me permito discutir, o más bien poner una nota al pie bajo el texto de mi querida Amalia que dice sobre el texto de Gonzalo en el libro de David: “Últimamente, pienso que escribir poesía es algo así como hacer premoniciones  sobre el mundo  terrible con el que el poeta va a lidiar. Donde pone el ojo, pone la bala con  la  que  se  va  a  suicidar.” Mi nota al pie diría: eso era antes de esta cosa que algunos llaman la Primavera de Chile que surgió hace unos meses, quizás con posterioridad a la escritura del libro que celebramos hoy // Hay un poema de Gonzalo David allá afuera y se me ocurre que parte con la imagen de un gigantesco superman formado de pelusa de plátano oriental. O quizás empieza: La bala va para otro lado, Clark Kent, no puede pagar un arriendo en el centro y tiene una pistola en la mano apuntando a la Democracia que le mintió y lo vio crecer. David tiene la palabra.







Exogénesis, de Gonzalo David. 
(La Liga de la Justicia Ediciones, 2014)

Por Fanny Campos Espinoza


Gonzalo David al pedirme que presente su nuevo libro, como una especie de advertencia, me ha dicho que se trata de un texto que “coquetea con la novela” y que es “rarísimo”. Ahora que lo he leído entiendo porqué algunos podrán encontrarlo “raro”.

Primero, es una especie de híbrido, que si hay que encasillarlo, podríamos decir que es una novela corta, escrita a modo de diario o bitácora de viaje. Pero en ella también se contiene un único poema, y además una carta y lo que sí podría ser un poco más extraño, un mapa. Así, esta prosa que además está ilustrada, se trata de una novela corta que “coquetea”, para emplear el mismo verbo del autor, con lo epistolar y lírico. Sin embargo, hace mucho, no es inusual en la literatura esta suerte de mezcla de géneros, lo que tiende a diluirlos.

Segundo, el autor se desdice de la autoría del texto, señalando que sólo habría sido el albacea y editor de los manuscritos encontrados que hoy nos convocan.  Pero este cuestionamiento o desplazamiento de la autoría no es nuevo desde que Cervantes supuestamente hubiera traducido al español un manuscrito escrito en árabe que habría encontrado en un mercado de Toledo, que ya en el siglo XVII, titulara El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Tercero, no es una narración continua o lineal, sino fragmentada. Entre párrafos que alternadamente narran lo que ocurre veinticuatro horas antes del místico acontecimiento denominado “parusía” que cambia todo orden de cosas en el mundo, y la travesía post-parusía en busca del reencuentro con el amor juvenil jamás olvidado. Lo que tampoco es inusual en la literatura.

Y cuarto, es una novela fantástica, futurista, pero -y acá está lo verdaderamente “raro”-, no se trata de una distopía, a las que nos tiene acostumbrados este tipo de literatura. Acá no hay caos, ni horror, ni devastación. Y eso sí que es inusual. Tan atípico como un narrador lleno certezas, ya que sólo la religión y su sistema de valores objetivos y dogmáticos puede dar esa extraña certidumbre que parece tener el protagonista de la novela. En efecto, no hay nada más raro, desde que Nietzsche anunciara la muerte de Dios hace tanto ya, y la incertidumbre se apodera de nuestra era posmoderna. Para bien o para mal, las verdades hace mucho que ya no son únicas e incuestionables. Pero a la vez, y acá está la gracia, el narrador paradójicamente necesita algo más que el estado en el que le ha dejado la “parusía”, y va encaminado al despeñadero con esa ciega fe, al parecer, finalmente traicionada (“al parecer”, porque el final es abierto).

Guardando las proporciones, Exogénesis es una especie de Necronomicón chileno, provinciano, sureño, chillanejo, atravesado por una historia de amor o desamor “post-adolescente”. Gonzalo David, al igual que H.P.Lovecraft nos sitúa frente a una narración fantástica que más que escribir, habría encontrado y editado, en el que se contienen misterios escatológicos que remiten no sólo a los orígenes de la vida (exogénesis) –“Nuestros cuerpos están compuestos de material reciclado, formado hace millones de años al interior de las estrellas. Sudamos polvo cósmico(…)”-, sino también al futuro del mundo “postparusía”, o aparición.  El término parusía alude para los cristianos a una segunda venida de Jesucristo a la tierra, pero acá no hay Cristo, sino “Malqasaiek, autor de la vida, cabeza del cosmos (…)”

Tal como estilaba H.P., a principios del siglo XX, la narración está escrita en primera persona, y como ya he mencionado, incluye otros texto diversos al manuscrito que se edita, los que también habrían sido encontrados, en este caso, en una expedición arqueológica a los faldeos de la Cordillera de los Andes por G.David: (un poema escrito por el personaje, un mapa de su autoría, además de una carta escrita por la mujer tan buscada por el narrador). Pero, a diferencia de H.P.L., en G.David no hay “horror cósmico”, sino una suerte de éxtasis cósmico,  que viene a ser un orden cósmico recobrado –“miro a mi alrededor y veo que la gloria de Malqasaiek lo llena todo. Ha reconciliado todas las cosas que están en los cielos y las que están en la tierra”.

Esta narración fragmentaria nos arrastra como oleaje entre tierra firme y altamar. Nuestra orilla sería lo conocido, lo urbano, que es lo semejante a la era que vivimos y a la que parece recordar el personaje, con elementos cotidianos (celulares, buses, internet) y situado en espacios que conocemos (cafeterías, bares, video club, todos en el sur de Chile, en Chillán); mientras que la alta marea, sería el mundo futurista, paradójicamente rural, en donde la naturaleza, que es lo único que queda, parece haber adquirido ciertos rasgos deslumbrantes –mucho alerce, bosques, cascadas, misteriosos mensajes ¿en griego, hebreo, árabe? sin traducción, supongo que  inscritos por el propio Malqasaiek, lagos con nuevos nombres, amapolas que recitan poemas, peces que se conectan con los hombres, flores primigenias con nombres. De ahí que las referencias más que literarias, también fluctúen entre uno y otro mundo. Por una parte, remiten a lenguajes espirituales (“parusía”, “monte Zaión” en referencia al monte Sion como sinécdoque de Jerusalén, o de Zión, de la cultura rasta, los devas, deidades hinduistas y budistas, Malqasaiek en alusión al sacerdote Melquisedec, del antiguo testamento judeo-cristiano, en un interesante sincretismo de diversas creencias religiosas) y por otra, a la cultura pop las personajes se comparan con mujeres Hollywoodenses (Nicole Kidman y Marla Singer), pero en este espacio de reminiscencia, también se cita explícitamente a Nicanor Parra, e implícitamente se asoman Gonzalo Rojas y Jorge Teillier.

En el mundo post-parusía, el personaje decide realizar una travesía en búsqueda del amor encarnado en su “niña del campo” de San Fabián que a la vez, paradójicamente, también podría entenderse como  una mujer algo oscura “la más rara de las Marlas Singer tercermundistas”, con quien tuvo una relación juvenil, alguna vez muy lejana, cuando aún el mundo era el que conocemos, y a la que obligó a prometer que se encontrarían una vez muertos.

Al parecer, de nada valdría el éxtasis espiritual post-parusía, si no se tiene con quien volver a “(…) lanzar escupos/desde los anillos de Saturno” y es ese tremendo valor que otorga el protagonista-porfiadamente, incluso más allá de muerte o parusía- al amor entre dos personas, el que desestabiliza todas sus “raras” certidumbres religiosas.

Sí, cierto: un libro extraño. Un libro que tiene la virtud de ser “raro”, sobre todo en fondo. Por lo mismo, lo invito a leerlo, y sacar sus propias conclusiones.

Santiago, 19 de Diciembre de 2014








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