domingo, 8 de febrero de 2015

EVE VIOLETA GAUNA PIRAGINE [14.768] Poeta de Argentina



EVE VIOLETA GAUNA PIRAGINE

(Corrientes, Argentina, 1969)

- Seudónimo: Eve V.Gauna Piragine / Vientos Violeta
- Año, lugar y país de nacimiento: 1969 en Corrientes, Argentina
- Lugar y país de residencia: Corrientes, Argentina
- Profesión: Escritora y difusora cultural
- Actividades y Premios: escritora, poeta y difusora cultural, parte de su obra ha sido traducida al italiano, al inglés y al catalán. 
Premios de la SVAI (Sociedad Venezolana de Arte Internacional), premios de la UHE (Union HispanoMundial de Escritores), premio Absenta 2011 (España), premio Retales Literarios 2014 (España).
Ha participado en distintas revistas culturales y en las antologías poéticas en defensa de los derechos de la mujer y en contra de los feminicidios: 
MUJERES EN LA HISTORIA, MUJERES EN LA HISTORIA II (Dedicado a una mujer saharaui)
MIL Y UN POEMAS ILUSTRADOS SAHARAU III,POEMAS CIUDAD DE JUAREZ III
Poeta de la Liga Latinoamericana de Artistas.
Actualmente pertenece a la Literary Agency DIAGRAPH (Belgium). 

WEB:    http://evegaunapiragine.blogspot.com.es/



MUERTES MUDAS

Algo se rompió en silencio 
sin emitir sonido, sin crujir.
Y ese silencio perfecto
fue gris de ceniza muerta
blanco de hueso roto
rojo de sangre condenada
cansada de fluir por el cuerpo
amarillo como luz tenue
de lampadario de iglesia
transparente como lágrima 
derramada sobre el polvo
de una tristeza vieja
profundo como el mirar
de unos ojos aterrados de ver.
vacío como un cementerio
poblado de madrugadas
olvidado como una tumba
donde las palabras yacen 
cuando ya no se quiere oír.
Algo se rompió en silencio 
y fue un silencio cándido
inmaculado, piadoso.
Una lápida sin nombre ni rostro  
con aroma a música muda.
Nadie escuchó cuando me rompí.





LA ÚLTIMA LIBERTAD

Hoy he renunciado 
a todas las luchas
para ser una voz errante
huérfana de batallas.
Abandono un mundo
que me abandonó hace tiempo
donde fui solo pasos 
mendigando caminos.
He comprendido
que fuera de mi
no hay donde llegar,
que las paredes mienten encierro
porque la libertad 
no se mide en metros,
y que el universo entero
puede ser una brutal cárcel.




DUDAS CERTERAS

Ya no sé si te soñé 
o me soñabas
en esas confesas noches 
de invierno
desesperadamente largas
alimentando
momentos convictos
entre fríos suicidas
al filo de las madrugadas.
Te siento oculto
en cierto anhelo
dormido en lo profundo,
desnudo hasta los huesos.
Ahora que lo pienso 
tal vez nada fue real
y solo compartimos
el espacio tibio de un sueño
entre las dudas 
del parpadeo 
de un par de sábanas.
Ahora que recuerdo
no sé si existías
o tú me inventabas
cuando necesitabas un beso
o cuando yo besaba.
Ahora que lo pienso
que poco importa 
sí te soñé o me soñabas.






AUTOGEOGRAFÍA

Estoy donde siempre
desde antes de ser memoria
entre un tumulto de almas
azotándome el cuerpo
contra una geografía genética
accidentada y confusa
que me entregó a destinos 
de los que no se regresa.
Que me cubrió de montañas inescalables
cuyas cimas arañan los cielos
desangrándolos en océanos profundos 
llenos de endriagos 
que se embelesan en las miradas perdidas
enamorándose de los pies descalzos
de los suicidas cuando caminan aguas adentro.
Que me sumergió en este desierto febril
tiritante de locuras secas que jadean
y me parten los labios a golpes
de viento, arena y sed.
Que desbalancea mi andar en su torpeza
de puntas y sin gracia 
ni talento, a ojos cerrados
por el filo tajeante de mi propio abismo
habitado de miedos y por las criaturas 
vaporosas que los engendran.
Y me van delimitando estos domingos despiadados 
sin mesas ni misas, enfermizos, inútiles
tan detestables como besos 
brotando desde el fondo
de la garganta de la Fosa de las Marianas.





MENTIRAS MUDAS

Ella duerme un cansancio
acunado en el útero
de la memoria.
Mece entre las manos
sus ojos sonámbulos
y les canta cenizas
que amordazan las horas.
Ella es libre encerrada
por las jaulas de la noche.
El sol le calcinó el corazón.
Y miente cuando devora 
palabras evitando que nazcan.
Siempre miento.






PANDORA MUNDO

Yo veo un mundo poblado de mundos
despoblados de mi.
No puedo habitarlos ni en sueños.
Me asfixian con sus manos
rompen mis huesos
me desgarran el corazón 
la carne y los echan al fuego
para alimentarse.
Desean como trofeo mi cabeza
en alguna pared
arrancarme los dientes
y colgarlos en sus cuellos
despellejarme la piel
para hacer abalorios
y lucirlos de adorno.
Yo veo un mundo poblado de mundos
pero ellos, salvajes  animales
 no ven los mundos que pueblan en mi.






ARCANOS

En las sombras nocturnas
a veces percibo
palabras difusas
recortándose en formas,
un rayo de luna
sagaz acostumbra 
destellarse en el filo
de unos labios ausentes
y los besos cortantes
me rozan y hieren
tajeando la muerte
de la desmemoria.
Yo convoco esa boca
sin conocerla
en ella susurran
deseos dolientes
aterrados de encierro
habitan en sí mismos
suspiros nacidos
sin bien y sin mal.
La arreciante alborada
todo lo esfuma
la luz desmiente 
mis pasiones oscuras
entre amantes sin rostros
hijos de las sombras
paridos en abismos
y enterrados vivos
donde nadie nunca
puede llegar.




EL MURO

Y de repente 
se corporizó la verdad 
vertical y absoluta
como un silencio
en este muro infranqueable
colosal y duro
donde las pocas palabras 
que nos quedaron
por pronunciar
se estrellaron contra él
y regresaron 
como el eco burlón del tiempo 
y sus circunstancias.
Este muro emergente
entre nosotros
es un monstruo de cristal
a través del cual
ya no nos vemos 
como éramos
ni como nos recordábamos
y mucho menos
como soñábamos vernos
en el futuro.
Este muro es el ojo
implacable de la realidad.
No esa realidad
a la que estábamos 
tan acostumbrados
que se nos grabó inalterable
y la recreábamos a diario
de memoria sin pensar
casi como un rito cotidiano.
Sino la verdadera realidad
la que fue cambiando
y preferimos ignorar
para no enterarnos
que nosotros
dejábamos de a poco
de ser los mismos.
Mientras, este muro crecía
hasta que se convirtió 
en un gran cíclope que impide
que sigamos momificando
los restos del amor.





LA DESLEALTAD DEL TIEMPO

En éste ocaso
de herida abierta
que comienza
a derramarse en noche, 
donde alivio mis días,
mis delirios, mis fatigas,
he vuelto a encontrar 
tus ojos oscuros,
profundos,
infinitamente negros. 
Tan míos a veces,
tan de nadie otras,
tan del viento siempre.
He vuelto a embriagarme
en la fragancia vívida
de tu piel
marcada de tiempo
y he vuelto a perderme
en la dispersa luz
que canta "es amor aún"
mientras las sombras
claman "ya es tarde".
Y el alma mansa
se entrega y calla
a la inexistente
inmortalidad del instante.



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