miércoles, 25 de febrero de 2015

BEATRIZ ARIAS [15.059] Poeta de Argentina


Beatriz Arias

Argentina, 1951
Integrante fundadora de "EL CIRCULO DE LOS POETAS" entre los años 1970 a 1974 bajo la dirección del poeta A.J. Antonio Muñoz Ramos.

Integrante fundador del taller literario "ALMAFUERTE" junto a los poetas Daniel Cejas y Daniel Arias desde los años 1974 a 1979.

Ex integrante de los seminarios de poesía dirigidos por la poeta Elizabeth Azcona Cranwell en los años 1981 y 1982.

Coordinadora de seminarios de análisis de poética contemporánea junto a los poetas Daniel Cejas Daniel Arias y Pablo Froimovich desde los años 1982 a 1984.

Colaboradora permanente de la revista literaria "EL CUENTO" dirigida por el escritor Mario Stilman.

Participación en los ciclos : Sociedad de Escritores de la Matanza, Alas del Alma, Ministerio de la Poesía, Casa de la Cultura de Versailles, grupo Utopías, Café Tranway, (esporádicamente) Zapatos Rojos y El Ascensor.

PREMIOS LITERARIOS

2° PREMIO en el Concurso Nacional de Poesía Intercolegial organizado por el colegio Champagnat de Buenos Aires, en el año 1970.
2° PREMIO en el Concurso Nacional de Poesía organizado por "El Circulo de los Poetas" en el año 1972.
FINALISTA del Concurso de Poesía organizado por la revista literaria BIBLIOGRAMA, coordinada por el poeta Aristóbulo Echegaray, en el año 1977.
FINALISTA de los Concursos de poesía organizado por la revista AMARÚ, coordinado por el escritor Juan C. Giménez en los años 1980 y 1981.
MENCIÓN ESPECIAL en el Concurso de Poesía organizado por la revista TAL CUAL, coordinado por la poeta Julia Prilutzky Farny en el año 1884.
MENCIÓN ESPECIAL en el Certamen Interregional de Poesía y Cuento, coordinado por la Editorial Alfa siendo jurado E. Azcona Cranwell, Oscar Hermes Villordo y Adolfina Mondin, en el año 1986.
2° PREMIO en el Primer Concurso de Poesía y Cuento Urbano coordinado por la Editorial BAOBAB en el año 1995.
3° PREMIO en el Segundo Concurso de Poesía y Cuento Urbano coordinado por la Editorial BAOBAB en el año 1996 patrocinado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Bs.As.
2° PREMIO del Quinto Concurso de Poesía y Cuento Urbano 2000 coordinado por la Editorial BAOBAB en el año 2000, patrocinado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Bs.As y por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Bs.As.
MENCIÓN DISTINGUIDA en el 3° Certamen Latinoamericano de Poesía y Cuento 2000, otorgado por el Ministerio de la Poesía coordinado por la poeta Inahil Roditté.
FINALISTA en el Vlll Premio Nacional de Poesía "Poeta Mario Lopez", patrocinado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Bujalance, Cordoba, España en el año 2000.
3° PREMIO en el Sexto Concurso de Poesía y Cuento Urbano coordinado por la Editorial BAOBAB en el año 2001 patrocinado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Bs.As.
PUBLICACIONES REALIZADAS
Ediciones compartidas:
SOLO PENUMBRAS YA (1971), Colección Bastión Alerta de "El Circulo de los Poetas".
SUGESTIÓN VERTICAL (1972), Colección Bastión Alerta de "El Circulo de los Poetas".
EN EL UMBRAL DEL VUELO (1972), Colección Bastión Alerta de "El Circulo de los Poetas".
INTENTOS, ALAS Y ECOS (1973), Colección Bastión Alerta de "El Circulo de los Poetas".
10 ESCALONES (1980) Ediciones AMARU, Coordinado por el poeta J.C. Gimenez.
POEMAS DEL CONCURSO BIBLIOGRAMA (1977), Editado por revista Bibliograma.
ANTOLOGÍA INTERREGIONAL DE CUENTO Y POESÍA, (1986) Editorial ALFA.
TORRENTE DE POESIAS (1995) Editorial BAOBAB.
1° ANTOLOGIA DE POETAS URBANOS. (1996) Editorial BAOBAB.
5° CONCURSO DE POESÍA 2000 (2000) Editorial BAOBAB.

PUBLICACIONES 

PAJARO EN FUGA - (Antología personal, 1995 - 2000)
“Ajedrez”, Editorial Vinciguerra, Bs.As., 2007






He visto los árboles desmayados de otoños
en la apretada soledad de la calle
y lejos, los puertos envejecidos,
mordidos por el inmenso cuento del mar.
He visto mujeres que giraban entre flores,
niños abiertos en sus patios con lunas
y una lluvia eterna en los ojos de octubre
que se destejía en mis manos dormidas.



*


He vertido una lágrima en otoño,
no sé si fue el origen del dolor de un fantasma,
no sé si fue la cumbre reseca de algún árbol,
no sé si fue una calle que me habló solitaria.
He vertido una lágrima en otoño
seca de primaveras,
trágicamente hundida en el alma
no sé si fue la piel reseca de las paredes altas
o el camino aprendido de memoria,
desolado.



*


Atrapa el día
antes que la lluvia
te clave las palabras
antes que la noche
te devuelva la muerte.



*


Las horas huyen como pájaros mudos.
Más allá de los relojes
el día cae asesinado en mis pupilas.


*



Esta hoja de marfil y su bastón de arena
que sabe del vuelo legendario de puentes y
de remolinos, de los altos adioses que cometen
las plateadas golondrinas.

Por la ciudad que cruza el juego de sus lunas
de fiesta, saciada de esquinas y de puertas,
y el naipe del dolor persigue y se
despierta del sueño de sus torres.

El hombre que se hunde en el ojo de su espejo,
el hombre que se enfrenta con el cielo,
navega en la palabra sus hábitos de cuento
y de infinito.

y la pared que se levanta siempre
para recordarnos
nuestra lucha diaria con la muerte.


*



Esta pesada empresa de comenzar el día,
desde el dolor anónimo de los hombres que pasan
como si no pasaran, de los hombres que mueren como
si no murieran. Esta guerra que al fin es tremenda
pero cotidiana, si a fuerza de insomnio y de locura
no cambiamos, no cambiamos. Nos hace
bien presentir esperanzas, pero ha llovido mucho
y llueve, y la lluvia es antigua y nos
pregunta: ¿qué estamos haciendo con la vida?
nos hace bien, sin embargo, que siga
preguntando.



*


Paradoja, contraste, coincidencia, repetición, absurda
y permanente de todo lo que ocurre mas acá de las
manos, mas allá de los ojos. La certeza y la
duda, la paz y la barbarie, los siglos que volaron
y los que nos esperan, la vida que se enlaza en la
tinta y nos retiene, la muerte que nos deja
de pie frente al océano. Los rostros que se 
sueñan en todos los espejos, lo que esta siempre,
lo que no estuvo nunca, las voces que recuerdan
y las voces que olvidan, 
la mirada que cae con su traje de lluvia, 
las estrellas que juegan
su ajedrez milenario y que nos eterniza. 


*



Ser fecha y clave y laberinto, 
todo se desliza por sus ojos mágicos, 
los nombres son efímeros,
los niños demasiado trasparentes 
y el tiempo se repite 
como una sucesión de nidos de agua.
Aquella infancia tuya y mía, 
el ancho espacio para la última lágrima 
y sorprende el verano
como un viejo testigo de las cosas, 
sobre ese punto de lluvia y de campana,
de fruto y de desierto, 
somos un episodio, 
cierta historia,
un escalón de espejos, 
donde nos inventamos.



*


Y entonces viajo y el instante se pierde
con todo el peso del equipaje antiguo
con el asombro de lo recién llegado.
Un niño deja sus ojos en la nube y el tren
devora el día.
Alguien me contó un final con líneas de humo
y no ha pasado mi cintura de vidrio
sin estallarse contra el filo del aire.
Un disco encendido ahueca el cielo
y otra vez la vida me parece una ráfaga.


*



Y uno siempre va tratando de sumarle caricias a la
herida, pero el cuento regresa a veces con su prosa
de hielo. Y entonces despertamos cuando no 
debemos despertarnos.
Y la palabra que nos aturde es Dios, el signo
que nos pesa sobre la pupila huérfana es
infinitamente todo el cielo.
Pero luego ciertos lugares, ciertas voces nos
informan que se siguen trazando algunos puentes
como lazos de plata. 
Algunas puertas como gargantas azules
liberan estrellas que se hunden
en el pecho. Miradas como alas de vidrio,
nos justifican las calles otoñales, regadas de
ventanas con madres que no saben morirse,
de cuadernos con sus mayos abiertos
al reloj recién amanecido de los hijos.



*


Aun es otoño,
por algunos días mas será otoño,
algunas canciones son inmensamente blancas,
no me hagas recordar las hojas que me hundieron
su óxido en el pecho.
Prefiero los restos milagrosos del sol
trepándome los brazos con pinceladas de oro.
El pequeño tiempo se estrella fugaz contra mis venas,
la ciudad está armada diariamente por sus preguntas verdes,
la noche va mordiendo los puentes y las fábricas
los hombres van armando su antiguo itinerario
con el amor cansado sobre el puerto de un ala,
por la vejez del barrio con su perfil de sueños,
de azules barriletes que les riegan los ojos





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