domingo, 8 de febrero de 2015

ABIGAIL REYES [14.757] Poeta de El Salvador



Sara Abigail Reyes


Nace el 1 de diciembre de 1984 en El Salvador. Diseñadora gráfica, trabaja como consultora en instituciones no gubernamentales.

Ha publicado en la revista “La Sihuehuet” y en la revista digital “Ahí va el Agua”, su trabajo fue considerado en la antología “Quizás tu nombre falte” realizado por Vladimir Amaya. Escribe en el blog conloscolochoshechos.blogspot.com. Ha participado en los proyectos Alegría Relacional, Esto no es una De-generación y Vitamina D.




"Sin coro", Sara Abigail Reyes, Ipso facto 2012.



Miriam Hernández es el  seudónimo con el que la salvadoreña Sara Abigail Reyes obtuvo el primer lugar del Segundo Certamen de Poesía “Ipso facto 2012” por su obra “Sin coro”.

No es Sara la típica poeta que encuentra en el leguaje “rebuscado” (como muchos de sus coetáneos) la acción totalizadora del poema, he allí la clave para entender que la  poesía reside en la sencillez de la palabra, y no al revés. Ésta es la fórmula que nuestra escritora utiliza para rendirle homenaje a lo humano, a lo cotidiano; la fórmula que supera todo artilugio, de quienes piensan que la forma es más importante que el contenido, sin dejar atrás la acción renovadora. He aquí “Sin coro”, he aquí algunos poemas de Sara Abigail Reyes.





Mi ángulo perverso tiene pelaje blanco,
tiene sueño, tiene hambre, tiene amor.
Ronronea, persigue mariposas,
muerde flores,
le desarma las macetas a mamá.
Mi ángulo perverso deja huellas de lodo en la alfombras
se apereza y despereza;
te mira, camina y coquetea…
Mi ángulo opuesto mastica ingenuamente semillas de maní.





***

Esa canción que no emite sonido,
que no se canta,
que no se busca,
que no se espera,
porque ni usted  ni usted
la construyeron,
no la buscaron,
no la quisieron.
Soy yo
sin título,
sin versos,
sin palabras,
sin coro,
sobre todo –sin coro-.




***

Ahora que es tarde y el sol alumbra bajito
quisiera, como antes, sentarme a la mesa con usted.
Quisiera que me sirviera tomatada, tortilla y queso,
mirarla comer con los dedos,
comer juntas porque en ese momento
el universo nos encierra a las dos.
Ahora que es tarde y el sol alumbra bajito,
que soy niña y tengo cinco años,
usted me mima con calor ancestral
y hay dos jarros en la hornilla,
una candela en el centro de la mesa,
una plática, una risa...
Hoy que es tarde y el sol alumbra bajito
y ya no soy tan niña,
y un foco encendido interrumpe la ternura
no quisiera tener razones para enfrentarnos.





V

Nohemí Ticas,
Claudia Reyes
y yo
seguimos
dividiéndonos los territorios celestes
a las 6:00 pm,
tendidas sobre la grama de una loma,
en 1993.




***

Yo tenía derecho a ser ingenuamente feliz,
a desbordarme en los labios de alguien que muriera por mí,
a jugar que en la casita todo iba bien.
Yo tenía derecho a decir
que sí,
te amo,
te quiero,
a penas te quiero,
siento pena,
te odio,
tal vez,
no,
no,
no,
definitivamente no.
Yo tenía derecho a decir
que no.





***

Lo que nos ocupa esta noche es silencio
inminente, pertinaz.
Tan grande es el silencio que hace ruiditos
para que vos o yo
le salvemos la angustia.
Lo que nos ocupa esta noche es distancia,
contundente distancia y nada más.





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