viernes, 16 de enero de 2015

MARÍA TERESA RAMÍREZ NEIVA [14.504] Poeta de Colombia


María Teresa Ramírez Neiva 

(Nacida el 17 de junio 1944 en Corinto, Cauca, COLOMBIA) es licenciada en historia y filosofía egresada de la Universidad del Valle, ensayista, poetisa y declamadora colombiana, nacida en Corinto, Cauca, de donde se traslada siendo muy joven a Buenaventura en el Valle del Cauca. Por su fuerza y su pasión al declamar ha sido llamada "Huracana de la poesía". Ha recibido el título de almadre que otorga el Museo Rayo a las mujeres poetas colombianas que alcanzan la excelencia en sus obras.

Nació en Corinto, Cauca en 1944. A la edad de dos años, a causa conflicto armado colombiano, su familia decide trasladarse al puerto de Buenaventura, donde inicia su preparación académica, así como su producción artística;1 en 1963 se gradúa como bachiller del Colegio Pascual de Andagoya, para luego iniciar su formación profesional en la Universidad del Valle, de la cual recibe en 1967 el título de licenciada en historia y filosofía.

Ha ejercido su profesión docente en los municipios de Silvia y Santander de Quilichao en Cauca y, tras radicarse nuevamente en el Valle, trabajó en el Liceo Femenino y el Colegio de Cárdenas en Palmira.

En 1986, en el que sería uno de los eventos más importantes para su posterior producción literaria, participa en el IV Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas organizado en el Museo Rayo de Roldanillo, Valle, donde conoce al artista Ómar Rayo y a su esposa Águeda Pizarro de Rayo, quienes impresionados por la excepcional capacidad de la poeta para transmitir su esencia negra, la apoyan y motivan para recopilar su trabajo literario. De este encuentro surge la publicación de su primer libro de poesía La noche de mi piel en 1988.

Tras continuar su producción artística y realizar múltiples presentaciones por todo el país en escuelas, universidades, casas de cultura, teatros, hospitales, entre otros, en 2007 en el XXIII Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas, recibe de manos de manos de la directora del evento, Áugueda Pizarro, el título de almadre otorgado a las mujeres poetas que han logrado la excelencia, al cual para esta edición especial se le cambia el nombre por el de almanegra pues las tres homenajeadas de ese año eran poetas afrodescendientes: Mária Teresa acompañada de Mary Grueso y Elcina Valencia.

A la par con su trabajo poético ha desempeñado una labor investigativa étnica y folclórica acerca de la literatura afrocolombiana, la lengua palenquera, y en general sobre sus raíces y ancestros negros.

Obras

Libros publicados

La noche de mi piel (1988)
Abalenga (2008)
Flor de Palenque (2008)

Libros Inéditos

Ancestro y son
Bordados en la Tela del Juicio
Historia del Cantón de la Palma. A la Villa de Palmira




En sus poemas hay ritmo y repetición de sonidos, los temas propuestos nos hablan de dela religiosidad y de la aceptación del negro como es. Dice de sus poemas “la poesía negra es un romper de cadenas espirituales… es una verdadera danza de palabras”.



Kongorioco: toca nuestro ancestral Linga
y muéstranos el destino...
el kilumbu curará las venideras penas.
Ifafa, tus diez y seis ojos
vigilarán nuestra marcha
en este mundo nuestro, no nuestro.
¡Agangú hijo de Odumare,
Yemayá hija de Odumare!
Yo: Hija de los Ashantis, hija de los Ararás
nieta de Kafres, nieta de Bámbaras,
biznietas de bozales,
desde el pasado ¡clamo!
desde el presente ¡llamo!
desde el futuro ¡clamo! 




Kadumen Bo

Ngombechamoniká
nogombechaminikasito
kadumen bó
kadumen bó.

Ngongolo
ngongolosito
andemo bó
andemo bó.

Ngurianjuriá
ngurianjuriasito
reboliá bó
reboliá bó.

Ngombechamoniká
ngongolo
ngurianjuriá
penené tyela suto.




Sigue tu caminito

Caracol
caracolito
sigue tu caminito
sigue tu caminito.

Ciempiés
cienpiecitio
camina rapidito
camina rapidito.

Comején alado
principito alado
revolea en el aire
revolea, en el aire.

Caracol
ciempiés
comején alado
ojitos de nuestra tierra.





 
Bangasunga

Un usukulu
¿i a ta masinga
bangasunga bo
abilante mi
bajalekera mi.

Asina jue
Bangasunga bo
Un usukulu
Suto.......
 
Rebodda
Suto a tan ablasa
Suto a tan ngungulia
Suto a tan bangasunga.
 
Un usukulu
I a ta masinga
Bangasunga bo
Un usukulu
Bajalekera... mi.

 

    
A  i Mbonge

Kambambam- bambam-bamba
A i mbonge
To ma ria
Kambendokamben
Kambambam-bambam-bamba
Posa palenke
Posa nguini
Ma sopakasuela
Ma chungu-chunga
Delanga a gende sutu,
Delanga a gende sutu,
Ane ata sofoca
Ma  chambelona
Ane ata anya
Ane ata kume kume
Gende mbelekete mi
Mbonga bereka
Gende mbelekete mi
Mbonga bila
Mebonga bereka
Gende mbelekete mi
Ane a ta kume
Ane a ta kume
Gende mbelekete ambe suto.

 


En casa del amo blanco

Kambambam- bambam-bamba

En casa del amo blanco
todos los días
tienen la barriga llena
muy llena.

Bambam bamba.

En los palenques
en la casa de los negros
en las casas pobres
en las ciénagas
nuestra gente languidece
nuestra gente enflaquece
ellos sofocan el aire
los machetes resuenan.
 
Ellos comen, comen,
haciendo malabares
beben la copa de la vida
fructifican
haciendo malabares
ellos comen, ellos comen,
acróbatas del hambre.

 


    
Ma numano yumara

   Numano yumara suto:

katio, cholo, Achagua,
huitoto, Maku, Ticuna
ma usuli ¡to! ¡to!
labandongo suto.

Pijao, Karibe , Muiscas,
kuepo Kolorao, Inka, Maya,
enu a tan toka atabal
ele atabal nkisi
i lo ke ta ki chitia, enu
ague yamara a ta amgayusa.
 
ma  Kapuchichiri-manga,
angini  Furatero
ane juetrelo:
yulungulu-saku tengue
leko, kanatule.
 
Ma  Kapuchichiri-manga
ane juetrelo:
dianche, endoka, kiñumba.

Ague a tan toka suto,
atabal,
bila kailanga
to yumara,  to niguini.

Ague ajuindo no, un!
suto a tan kanda
suto a tan sibiri
a tan buka kadumen suto.

     

Nuestros hermanos indios

Hermanos indígenas

Katios, cholos, achaguas,
huitotos, makues, tikunas,
valientes guerreros ¡todos!
hermanos y amigos.
 
Pijaos,  karibes, muiscas,
pielrojas, incas, mayas
toquen de nuevo el tambor,
el tambor mágico unificador,
les hablo con  el alma
hoy la mirada es fuerte,
doblegante, mágica.

Los extraños, forasteros
fueron ellos los que trajeron
separación, miseria,
llanto herido, hambre.
 
Los extraños fueron
demonios, corruptos, diabólicos.

Toquemos juntos el tambor ancestral,
llama a luchar unidos
por una vida digna, justa.

¡Todos! Indígenas, negros, pobres
huyendo nunca más,
cantemos juntos
trabajemos juntos
trabajemos unidos
dueños de nuestro propio destino.

 

 
Como se puede ver en el siguiente poema se invocan a las aves y a los orichas para que protejan a los negros de las fuerzas malignas aquí representadas por la culebra y por el pájaro de la muerte, y la paradigmática presencia del gallinazo que evoca a la muerte es una admonición que señala el ineludible destino humano.

El poema “Vuela, revolotea” se inicia con un llamado: 


“Pájaro culebrero vení,
me pica la culebra. 
Pajarito amigo, vuela, vuela  
haz tu nido en mi corazón.”


Luego aparece en la escena otra ave inesperada: 


“Gallinazo revolotea 
yo estoy aquí 
canto para ti”. 


En esta estrofa con un ‘tour de force’ se invierten los roles y el yo lírico le canta al ave que no tiene voz, y la convierte en un insólito objeto poético,
que elude todo el aspecto repugnante de su oficio, y muestra respeto a su existencia.

La siguiente estrofa es una sugerencia para el 


“Pájaro emigrante 
vuela, revolotea 
busca tu camino”. 


Es decir, que siga con su destino y no se detenga y ponga, tal vez, en peligro su existencia. Y al ave que anuncia la muerte le suplica: 


“Pájaro de la muerte, 
no vueles, no”. 


La estrofa final es ya una oración al orisha dueño de los caminos y de los destinos para que proteja a la comunidad afrocolombiana de las fuerzas destructivas que la rodean: 


“Eleguá trenza nuestras vidas  
en las casas palanqueras 
en las casas de los negros”. 


En el poema “Los huérfanos” se recrea el lumbalú, la ceremonia funebre que se lleva a cabo durante los velorios en el Palenque de San Basilio. La muerte es un retorno y los padres, ya desaparecidos, son orichas y sombras protectoras. La poeta describe a sus progenitores como hermosos y sabios 


“en la despedida-retorno 
mañana me toca a mí, 
mañana les toca a ustedes. 
Ikú Diosa de la muerte 
viene hasta aquí, 
tocamos fuerte el tambor lumbalú, 
árbol-raiz de África 
en círculo bailamos
levantamos los brazos, 
¡ay! soy huérfana, 
no estoy sola, 
los otros se convierten 
en sombra protectora.  
Alejo el llanto, lo despido
ustedes ya no lloran… 
podemos descansar 
nuestros ojos. 
Los padres nunca mueren, 
nos esperan, 
vigilantes de nuestros pasos. 
Ahora son ancestro-orichas 
en la mágica espera 
del reencuentro”.






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