martes, 27 de enero de 2015

MARCO ANTONIO PANEQUE GAMBOA [14.578] Poeta de Cuba


Marco Antonio Paneque Gamboa 

Nació en Manzanillo, Cuba el 21 de Agosto de  1971. Dr. en Medicina graduado en la universidad de Granma en 1995.  Perteneció a la Asociación Hermanos Saiz  hasta el 2001. 

Desde en 2012 reside en Argentina donde se ha vinculado estrechamente con escritores de la  localidad y participando activamente de la vida literaria de la ciudad de Río Gallegos.

Galardonado en concurso Poesía de amor 1994 y 1997 en Manzanillo. 
Mención de Honor en el concurso internacional “Unidos por la palabra” 2014

Publicó poemas en la antología Unidos por la Palabra del XLII Concurso de Poesía y Narrativa que convoca el Instituto Cultural Latinoamericano 
Posee el libro inédito  Pedradas al Espejo 




Canción de desagravio

Tú que vienes con los ojos llenos de vacío
a sortear las estampidas del miedo 
moldeando las palabras que te abrazan
como fogonazos de dientes
ladrando a tus espaldas 
Tú 
complacido y delirante
no siempre real
dando puñetazos a los sueños 
cuando te acontecen inmóviles 
cuando parecen un engaño en tu propia voz 
más cercana al cataclismo del olvido
con la excusa del aplauso 
que retumba ante la trampa 
primitivo en eso de sembrar hojas para otoños
huellas  para los pies  de la muerte
para construirte un balcón frente al horizonte
y vivir demasiadamente lúcido 
en tu paraíso humano de sinrazones




Polis Mater

La ciudad que me vio escapar es mi madre
con insolente altruismo 
escribió la historia que me maldice
cantando estoy esas lagrimas
frente al MAR que rompe y cruza 
mi tristeza grande
la ciudad  no es solo la ciudad
es una doncella loca
que sonríe y dice adiós a quien pasa
su sombrero rojo de chica fatigada
retoza con su perfil 
en los muros descoloridos de la memoria
Medea de todos los nombre suicidas
recortas tus hijos
sin bordes ni prohibiciones
En el pan interminable del recuerdo
tiendes encrucijadas de un solo destino
Sobre tu mesa
un convite con peces alucinógenos
que venden la mentira
como ojos posibles al paisaje
la felicidad a quemarropa en el mismo plato
en el mismo vaso de calmar la sed
Después el adiós un espacio de sal que te traviesa
te lleva y yo con él a enfundar en otro vientre 





Partes iguales

Ese odio que eres dobla las esquinas
el rostro de la ciudad  y sus escombros
los aviones y los peces más predilectos 
el pico del ruiseñor y también su canto
la elegía de los árboles que columpian  los muertos
los faros que el tiempo derriba
cada casa 
cada cicatriz sin importar donde empieza
el dolor acusador del  índice 
la infancia remendada a tal punto insomne 
las victimas de tus dudas 
las nubes inmóviles en el espacio
la insinuación del ojo y sus designios
el crepitar de cada hoja en su caída
las luces incandescentes en mi cabeza
el miércoles de ceniza
las arrugas en el rostro de la perfección
el miedo que no es tu miedo sino el anverso
el planeta apuñalado en tus caninos
y a veces, 
solo a veces 
mi odio sempiterno




Gerko.te

Se enciende tu voz como una herida 
y quiero tu nombre donde quiero tu cuerpo
donde puse mi cadera para extrañarte
tu lengua que enfunda mi falo
erectadamente procaz
desordenar la floración 
que te nace por la espalda
cuando ya estoy estremecido de piernas 
cuando desesperadamente
rompa el borde de tu prudencia 
tropiece desnudo con tu brazos
mansos de renunciar a no abrazarme
cuando sin otro pretexto también te abrace 
y te atraviese 
y cristifique 
el espacio carnal de tu entrepierna

Transmutación
A pesar de que no es lo mismo ser yo
en una esquina 
o ser el otro en el centro de la recta
no soy mi fantasma
sino dos  paralelos  
donde termina mi cuerpo 
y comienza la tentación de ser el alma





Sobrevivir

Entonces
sobrevivir es comprarse un cuerpo impermeable
bailar un discurso revolucionario
de rojos desatinados 
que arman y desarman la plaza enemiga
Es tiempo de azote  
los hombrecitos tenebrosos de julio
desgarrando sus banderas
como caos en el punto mismo de irrefutable
Sobrevivir es el delirio
admitir la recién inaugurada manera de morir
aplastado por el pentágono
por las ampollas hermanas que resultan menos 
enemigas 
es no volver el rostro a las estatuas sospechosas de conspirar
recalcular los puntos cardinales
sobrevivir también es escapar 






A modo de explicación 

No se trata de la ausencia que ha sido su tumba
de  naufragar todos los días y celebrar  ese cuerpo
que ahora concurre en otro rostro para morir de nuevo
borrar  las aristas del asesino
mientras se enfría despacio 
y se traga su muerte ficticia 
debió susurrarle con desmesura
que no se puede confiscar el sobresalto
aunque las puertas se separen 
los laberintos de destrezas colapsen 
Dédalos reclame los arcángeles del estuario
                                          como ciegos dioses del suicidio
arranquen sus alas de plumas alevosas 
en el sueño del hijo roto 
que no comprendió el espejismo de morir
el argumento de ser Dios en la estrechez de mil fantasmas 
No se trata de la ausencia que ha sido su tumba
el vientre 
el latido del guijarro
la vida agazapada tras la ventana
en las mortajas de una ciudad
tragaluces y discursos de salvación
es la idea la que te aplasta 
construye aullidos con retazos de bisagras
embriones de  héroes intrascendentes
Has desperdiciado lo que podía ser efímero
alguien instituyó deliberadamente la mentira
que es simulacro de un puente sobre
otro puente impreciso 
donde constela el vientre tutelar de la vida
el sur de los días donde la muerte regresa a veces 
a agazaparse como un pez





Cuando me he parecido a lo que recuerdo

Ya sé que fue tu instante de victorias y flores 
cuando pusiste el pecho a la intemperie 
para morirte de mi voz 
a quemarropa  
a desflorar tu desnudez
afilada como una palabra 
que ya no es el diptongo  o el susurro que consagró la primavera
la palabra intemporal  de uno contra el otro
púbicamente bélica
en el otoño que se escapó donde el tiempo ha sido asesinado
Soy la contraparte de todo lo que dice ser tu boca
el que ya no es más el pasado 
el niño de la Habana que apostaba  a la suerte 
a los veranos en Paris 
se moría de glamour en una esquina de Infanta
con toda la ciudad en fuga frente al mar con su nombre
Como todo enamorado   
puse en tus labios un big-ban de aguaceros que devoraste con júbilo 
como nadie 
en su papel de muchacho agradecido
cuando la vida se sentía donde viven confiados  cronopios y esperanzas
donde las supernovas son apenas luciérnagas 
que no serán estrellas 
ni yo el amante aunque sea 
quien siempre vuelve en el próximo recuerdo





Instinto

Giraba 
así construyó su sombra 
y fue un instante la euforia
la iniciación de caer vivo
de resbalar sobre su carne 
engalanada de piel 
Como animal recién peinado
salió a mirarse en los charcos
suelto de voz aulló su mano izquierda 
se confesó vivo
bostezo complaciente 
mirando a otros animales felices 
que salieron a su paso girando su espantamuerte
pequeño ritual de sobrevivir 
era necesario mostrar los dientes 





Nadie como yo…

Nadie como yo habitó los bordes 
vio al hombre devorar al hombre 
como cosa habitual de la devastación 
Nadie se abalanzó sobre los retratos 
y su insospechado olor a cuerpos incendiados
lloró el parnaso 
arrodillado ante los ojos de un Dios moribundo  
ni vio la  vida desnudarse 
como trozo de mujer acribillada 
por ojos robando sus caderas 
Me persigue el remordimiento 
la quietud que ningún arcángel conmueve
ese extraño deseo de mar por delante 
donde la huella y cada vuelta es un inmenso delirio  
nadie me duele en la memoria 
ni esa grieta que divide mis recuerdos 
pone lejos la idea milagrosa de la redondez
de un sol calcinando una ciudad que apenas reconozco 
Han sembrado derrumbamientos en mis recuerdos  
una plaza sobrenadada de cadáveres y elegías
nada peor que la muerte culpable
que se insiste atroz
por el rabo de su ojo amordaza el equilibrio
que puede romperse 
e improbable ante la multitud instituir la felonía 
como forma sagaz de vivir 
Alguien escribe sin nombres sobre mi el olor de las paredes 
el inevitable grito que no es la excepción
sino canibalismo de parecer insustancial 
devorar esas bestias también insaciables
ambiguo sucederme más allá de los barrotes
en la envoltura de aquello que pareciera ser un HOMBRE   




Decreto

Prohibido prohibir ser otro
todo es un cuerpo que se abalanza 
desde el ombligo hasta caer de bruces
Cualquiera puede construir sus soles 
trepar sus calvarios con absurdas estrellas colgadas
de las manos 
presentirse pájaro sino hombre o flecha la revés 
acechar su propia muerte
o confiar demasiado 
Cualquiera puede llover flores de su costado
redentor de sus miedos y emboscadas
acomodar  los latidos en otro pecho dispuesto
entre cantos y abrazos como manjares 
todo admite lo soñado 
la piel como trono en la madrugada de orgias 
la voz del concilio y las abjuraciones 
la novicia galopando penitencias 
el anticristo masturbándose en la ventana
todo 
todo puede ser un argumento 




De muertos y muertes

Ellos me visitan donde se escribe mi nombre 
llueven las pupilas
hojas
pájaros 
amigos  
los muertos insisten tras la memoria 
sus aullidos  me hablan de las cosas más disimiles
desiertos como jardines posibles en medio de la nada
ventajas que crujen como galletas de tarde 
juegos y dioses que vuelven su rostro en las altas horas
y sigo acá escuchando sus temores 
vocalizan sus alaridos pidiéndome consejos
se sientan a la mesa 
me cuentan su boca oscura  
sus credenciales 
sus zapatos de pasacalles 
hasta del miedo que la fría noche les ofrece
No puedo hablarles de coherencia 
ni prometerles la objeción al decir la última palabra
disimular estar muerto con canciones de miedo
ellos siempre saben 
no es ninguna ventaja huir
nunca para de llover en cualquier esquina 





Sobrevivir III

Para sortear la flecha
tendrás que caminar en círculos
un día y otro día postergar tu lasitud
que el cazador no introduzca el puñal en tu vientre 
ni se beba la sangre bajo el sauce 
clave su sonrisa en los distritos del alma 
es temporada de caza 
muy cerca de la luz
subjetivamente hablando
pareces un unicornio
caes en la muerte como en los ojos
con sermón en la saeta insiste el gesto
por tocarte 
y mientras agonices
solfeará tu nombre agujereado
hasta el óbito 
simulará conciencia por la pérdida
puede que alguna lagrima contingente
no se resista
Pero es temporada de caza  
el cazador sabe bien su oficio 




A modo de soñar o un vivir ajeno 

Y cuando cierras los ojos 
la noche se derrumba en los parpados
en posición de morir 
te sigue una fragilidad propia del desnudo
la nada flagela todos los sueños litúrgicos
disfrazándose de criatura feliz 
entre espejismos que son evocaciones 
de un ángel que nunca llora
Tu golpe de pecho rueda como un escalofrió
lo que fueron puertas se vuelven llaves
en un rezo abiertas para siempre
salón de comensales 
para valses de odaliscas y faquires solitarios
Ah!!!!
ellos han dispuesto la mesa para matarte 
arrastran sus uñas rabiosas sobre las paredes 
sus dientes bañados de sangre 
son puñales que observan desde su misma punta 
festín para siete hombres blancos  
y una chica negra que toca el piano
espanta sinfonías con horrendos sostenidos
mar de minués para arcángeles asesinos  
Han pintado un espejo que espera tu rostro
para desmembrarte
como retórica construcción de un muerto
una cama para despertarte 
beberte el día hasta el último disparo
para regresar al tropo donde siempre sobrevives




Subsidio 

Pasas por mi como un subsidio
que me hace mortal la inocencia 
nadie escribe su voz miserable en los portales 
los horrores que escapan de su ojo 
predica sus desdichas hacia dentro  
Soy ese árbol que se quedó sin pájaros
abrazando señales de retornos 
cantos en las ramas o reencarnaciones
de otros cantos aunque fueran moribundos 
Llevo un vestido de golondrina transparente  
para ocultar o mudar mi odio
el vuelo impreso en cada tarde  
me descubro cursi 
arrojando mi corazón a la distancia 
cabalgando con él 
más fiel que lentamente 
el futuro 
un amparo 
discurso que abrazo 
con añoranza de mariposas y cocuyos 
de amigos que maldicen su casa
su retrato de opulencia sólo en la pared
se disfrazan para cruzar esa burbuja que habitan 
que yo también sueño de vez en cuando




Ente

Te iras muriendo sin morir  
sin nadie que detenga tu holocausto 
porque entre morir y muriendo hay una pausa 
un lapsus argumentado con tristeza de cuerpos 
anárquico
troglodita 
Ahora serás un neologismo 
un hombre reverso en la barriga del destierro
sin frutas que juntar
ni estrellas maduras   
un hombre infranqueable 
con aroma de caos en los ojos




Primavera
    
No maldigas las flores que crecen tras los vidrios
disimula agazapado en  las ventanas 
donde puedas amoblar tus ojos 
con su geometría  inaudita de colores
no tales la primavera 
no intentes desarmar sus matices de eclosión
el fanal inviolable de la luz
Es un estallido de anuencias estivales 
el tiempo construido por los espectros de los jardines
su promesa más fiable es la hora del limonero
constelación de la tarde
como paisaje huidizo de puntos amarillos
No interrumpas al zorzal 
gotea su pecho inundado de voces
en otros sonidos ajenos 
saborea su canto de un mordisco
su sueño estepario    
sus alas caminando el viento del este 
No derribes la primavera
ni prendas flores en el asfalto 
la nieve cuelga de tu ombligo 
pulsa tu aire como un hijo prodigo
no escupas el vidrio
disimula agazapado 
donde  puedas amoblar tus ojos
hasta que el invierno te pise la espalda





Para matar un  destino…

Para matar un destino
mastica su cerebro
su sangre caliente de animal tridimensional 
ensaya las ventanas 
la felicidad aparencial de alguien que construye
sus sueños sin jaulas 
las flores de la última batalla 
despierta vertical 
imposible de miedos  
más que una línea causal 
que se detona como ciertas líneas suicidas
Reserva el hoy
el elogio de perseguir la felicidad
desaforadamente
cotidianamente
desesperadamente  




XVI

No soy Walt Whitman
pero canto a mi mismo
todas las endechas que cabe en la garganta  



VIII

La noche construye puertas
ponerse a caminar los sueños
siempre
todavía



LC

Ese camino posible tan al sur
donde un muchacho pide el viento que pasa por su rostro 



LCII

He olvidado rezar 
mi mente llena de palabras 
todo es verdad en el silencio



DCII

El alcohol ayuda a soñar tus labios 
a saber la felicidad
mientras tiemblo 



XXXVI

Creímos siempre la misma mentira  
la casa 
la otra muerte 
la luz infinita sobre los huesos 



XXII

Una mujer se desnuda sobre el charco 
se cree hermosa
por su propio bien mira de reojo 



Aforismo

Una negra en blanca/rota
es una pretenciosa afirmación racista


Dios hizo trampas
eligió el camino al que llamó albedrío   
  




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