lunes, 19 de enero de 2015

LIDIA CORCIONE CRESCINI [14.524] Poeta de Colombia


Lidia Corcione Crescini

Escritora, Abogada, Egresada de la Universidad de Cartagena, nació en la ciudad de Cartagena (Colombia), colaboradora con varias revistas a nivel internacional
Columnista en la página Editorial del periódico “El Universal”, de Cartagena de Indias
Invitada a lectura de sus poemas por el Museo de Arte Moderno de su Ciudad, librerías Ábaco y Bitácora de Cartagena, Feria Internacional del libro en la ciudad de Bogotá en Mayo de 2.006 por Apidama Editores, IV Encuentro de Escritoras Nacionales, por la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (Marzo 27-28 de 2.007), Off-Off Festival en Cartagena 2.007, 2.088, Fundación atrapasueños V Festival de poesía alternativa en la Guajira, Agosto 2.009.
Algunos de sus textos han sido publicados en Antologías “El libro y su autor” Cuentos (Selección de Betty Goldman y Enrique Epelbon) y Editorial Editando's la Antología "Ser Abuelo" y Haz rodar una poesía
Sus poemas en “La antología del nirvana”, Argentina. Antología de poesía contemporánea en español/italiano 2.009, del escritor y artista plástico Luigi Muccitelli., Antología Vuelo de Jazmines, 2009, Antología Polen de Luna 2009
Finalista en el concurso de Poesía microficción “Garzón Céspedes”, 2007, con su poema El Muro. Seleccionada con el poema A la espera en el IV Concurso Radial y del II Concurso Televisivo, 2007 de Cuento breve y Poesía de la Librería Mediática. Mención de Honor de pensamiento “Garzón Céspedes”, 2.009, Premios especiales de dicho “Garzón Céspedes”, 2009, Mención de Honor de poesía hiperbreve Concurso Internacional de microficción “Garzón Céspedes”, para niños y niñas, 2009. Ha publicado "Memoria de mis manos" /Trilce editores, 2012.




DESOLACIÓN

Todo lo que Dios quiere del hombre
es un corazón en paz
(Johann Eckhart)


El tiempo no ha podido
apagar
las antorchas que
llevan los ojos de mamá.
Encendidas como lámparas de gas
se tiznan de ojeras.
Cargan el peso de la detonación.
¡Bombardeos!
¡Guerras!
La escucho arañar
los primeros años
de su infancia
quiere rescatar
el eco de sus pocas sonrisas
¡Me duele la historia de mamá
y la historia acalorada de las
guerras frías!
¡Todas son frías!
Me duele lo absurdo

Sólo existe fuego
en el corazón del hombre
Fuego que se acrisola en el tiempo
quemándolo una y otra vez

Dime, mamá
¿Cómo puedo arrancar
de tus entrañas
la imagen
de ese túnel interminable
donde hacinada
tenías que esconderte
para evitar
la cercenación o la
muerte prematura?
Dime, mamá
¿Qué debo hacer
para devolverte en parte
las estelas de tu sonrisa robada,
mitigar el ardor de tu estómago vacío
y encender
luces de bengala?
Treinta y dos grados de temperatura externa,
menos dos grados de temperatura interna
Y,
tu cuerpo sudoroso
transpira lágrimas

Llora,
aún sigue llorando
por el hambre de injusticia
por la sed de venganza
por la violencia irracional
Mamá,
abrazada a ti
quiero beberme el sudor
que emana de tu pecho mancillado
Balancearme en tu vientre
nutrirme de verdades desconocidas
para llenar mi inocencia
Mamá,
hoy lloro,
lloro contigo
Olor a pólvora
Hedor
Sangre,
Luto
Resignación

Siento miedo a la penumbra
a la destrucción
siento miedo
a la desolación





MAGIA

Si  esta boca mía
tuviera arte
mi palabra
la escribiría en un lienzo para ti





POR ESTOS DÍAS

Puedo sentir mis pasos.
Vienen de atrás
desde mi patio

La casa de muñeca
construida con  tablas
entre dos troncos del viejo árbol

Visitantes imaginarios
me ayudan a descifrar los acertijos en el laberinto.

Ingenuidad en el recodo de mi casco urbano
no hay ruidos
no hay contaminación
no hay impedimentos

Recodo halado por el desparpajo

Melodías inconclusas
sin pentagrama
sin escala
en el furor de mi fantasía

Esos pasos
hoy crecidos
caminan conmigo
demarcados por leyes y preámbulos
protocolos inventados por adultos

Pasos que bordean los abismos,
de falacia, vanidad e hipocresía

máscaras que decoran
lo superfluo

No son pasos viejos
los que me acompañan
tampoco empíricos ni cansados,

son los pasos de por estos días
que aminoran mi andar
de aquella época
cuando apenas  crecía.

¡ Lastimosamente !.





SED

Te vi allí.
Me esperabas ansioso
con tu sonrisa de niño

En tu mano
una copa de agua

Oasis
de mi
desierto






INHUMANO

Un niño de la calle,
salta y juega con los anhelos postergados

Sus manos suplicantes
arañan sus berrinches
de frustraciones continuas

Su sombra cuarteada
lleva el olor del vicio
que se evapora cada noche
en los cartones del hastío.

Leo en sus manos vacías el hambre
Y derramo una lagrima ensangrentada
que se expande en el crujir
de las noches frías.






ENIGMA DE MIS HORAS

¿Voy al mar
o el mar viene a mí?
¿Me cobijo de cielo azul
o el azul cielo se cobija en mí?


La voz del viento es mi voz
canto infinito que se alberga en mis ojos

El día descansa en la noche del bullicio
y la noche descansa
en la prisa del tiempo

En la calle
el exceso de equipaje

tropieza constante con los transeúntes
de rostros rutinarios


mutismo

vértigo

náuseas de premura

No hay tiempo

Cuesta demasiado
levantar el rostro
levantar la mano
para retar el tiempo
sin gestos
sin palabras





ESE

¿Y para qué me sirve
el tiempo
si no es para recordarme
que cada día nazco y muero?

¿Y cuál es el afán del tiempo
que me saca ventaja
para echarme en cara
que cada día nazco y muero?

Al  espejo
le digo
el tiempo quiere jugarme una broma

y  me responde

El tiempo no es broma
es un espacio
para vivir bajo el sol





UN ADIÓS SIN MAÑANA

En memoria de los once Diputados
secuestrados por 5 años y acribillados en Colombia. (2.007)

Mira, eran cuerpos
Manantiales
Ríos que fluyen
sin desembocaduras
Sin playa donde estrellar su ola

Once de once

Veintidós manos mudas
atadas
sin derecho a la súplica

Sin eco

Sin derecho a nada

Mira, eran humanos
todos lloran
atajan sus lágrimas
en la bóveda del infortunio

Han perdido su brújula
ante tanto desierto

Escuchan a sus duendes reír
a sus princesas llorar

absurda prisión
que les negó sus soles
y ocultó sus amaneceres

Todo un pueblo
reclama su regreso

Pero sus voces de pájaros ausentes
escondieron su alfabeto
y sus notas se disolvieron
en el sudor de su angustia

No había pistas para llevaran a casa
Huérfanos
Perdidos
en esa vasta cordillera
donde su sed se alzaba
para beber
el vértigo de la muerte
en medio de una jauría
de mentes perversas...

Mira,
ellos, desprendidos de los discursos de
encabezados triviales
querían sólo la luz de la libertad
blanca premisa
para emprender su vuelo

Hoy desde los abismos
sus muertes nos desgarran
y la máscara del caos
inconfeso
nos embiste en la distancia que se humilla
y se abre
caminando a la inversa
para aborrecer la podredumbre
de unos hombres que nos marcan
nos destruyen
en ese universo
que se esconde
en los cuentos de las brujas.





TU PALABRA

Tu palabra
hurtada de los hemisferios
se impregna de aromas
Fluye sutil
en el elixir de lo eterno

Tu palabra
de olor a caracolas
teje con su vaivén
la cresta de la ola
y viste de encaje
A alcatraces y gaviotas
desprevenidos

Tu palabra
de sabor a caramelo
cristaliza las gotas de rocío
y danza en sortilegio
con el eco de los sueños

Tu palabra
inmortal
se esparce apacible
con la furia de los vientos
se reencuentra
en el ritual de los versos
y descansa
en el lecho
de un poema.





PALABRA PREÑADA

En el silencio
reflejas la luz

sigilosa
aguardas
Tú, palabra preñada de entregas

Palabra que deambulas
y seduces
para que no te borre
el tiempo.





Mi pan

Mis manos,
esas mismas con las que bordo,
escribo, acaricio o saludo,
hoy danzan.

La magia me atrae
como juego de niños
en la playa de espuma.

Mis dedos,
apasionados,
se apoderan de la harina integral
incorporada con agua,
sal, azúcar y aceite.

La mezcla, aguarda impaciente,
sobre el mesón de la cocina.

Muchas figuras imaginarias
absorben los pensamientos.

Los moldeo, al compás
de una sinfonía de Bethoveen.

Inhalo el sutil perfume
de la levadura.
Ella, burbujea con premura
para tocar el cielo.

!Ha comenzado el ritual!
Ahora las gotas de sudor
se deslizan sobre mi rostro,
anuncian la culminación
de una obra de arte.

La masa, en reposo,
empieza a crecer.
Crece y crece...

Las manecillas del reloj indican
que le ha llegado la hora.

Entonces, con ternura,
moldeo la geometría
de la masa que sumisa,
se entrega a mis antojos.

El horno,
encendido a altas temperaturas,
quiere devorar su presa,
pero ella,
como titán combatiente,
se crece al calor de la batalla.

Victoriosa
expulsa su incienso
y su dermis maquillada
la vuelve irresistible al olfato,
y a la boca de los transeúntes.
Ellos, ahora voraces
disfrutan mi pan.






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